“Lo
correcto es lo correcto, aunque no lo haga nadie. Lo que está mal está mal,
aunque todo el mundo se equivoque al respecto”.
(G.
K. Chesterton).
No hemos podido disfrutar el espectáculo del amanecer
de hoy ya que las nubes nos lo han impedido a las 06:59 horas vamos a ver si
tenemos un poco más de suerte y a las 19:15 vemos como se nos esconde el sol.
Estoy seguro que a igual que a mí, por vuestras
mentes pasan muchos proyectos y realizáis muchos planes, no me estoy refiriendo
solo a grandes ideas sino también a cosas muy sencillas como ordenar cualquier
lugar de nuestra casa o arreglar cualquier pequeño problema casero.
Os habrá
pasado que muchos de esos proyectos nunca llegan a realizarse y que se quedan como
ideas, como buenos deseos o como planes interesantes. No os habéis preguntado:
¿Por qué no los realizamos? Porque no nos convencen del todo, o porque tenemos
miedo al fracaso, o porque se cruzan muchas otras ideas y deseos más fáciles de
realizar.
Resulta interesante que algunas veces nos
detengamos un momento para ver qué ideas hemos realizado y qué ideas han
quedado aparcadas por días, meses o incluso años.
Nuestro tan recordado Aristóteles, ya se había dado
cuenta de que no basta solo con saber que algo nos resulta agradable para llevarlo a
cabo, ya reconocía que muchos deseos tampoco son llevados a la práctica. Nos
gustaría, por ejemplo, comer en abundancia pero un buen consejo y un poco de
prudencia frena nuestro apetito y nos permiten reducir cantidad y mejorar la
dieta.
En las realizaciones concretas siempre se unen las ideas
y los deseos. Si todo lo tenemos bien pensado, si existe una voluntad sana, si
lo que deseábamos es apto para ayudarnos a nosotros o a los demás, descubriremos
los beneficios de esas realizaciones. Pero, en cambio, si las ideas son malas o
están equivocadas, o si sometemos nuestra mente a deseos egoístas, nuestras
realizaciones provocarán daños, heridas, en nosotros y en los demás.
Lo que tenemos que hacer es pensar un poco más y mejor
nuestros proyectos, procurar orientar nuestros deseos a lo bueno, y con una
sana disciplina ponerlos en práctica.
Lo cual, en un mundo que promueve lo fácil y lo
cómodo, es algo bastante complicado de llevar a cabo, pero si lo conseguimos tendremos
algo muy valioso porque contribuiremos a abrir espacios a mejoras concretas
para el bien de todos.
Feliz Día.
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