Siguiendo un poco con esa idea de ir
desgranando cual es el camino que estoy siguiendo para poder correr la maratón
de Valencia, tengo que recordar que dos son los parámetros que voy a utilizar:
la velocidad y la duración. Cada uno de estos parámetros y sobre todo su
combinación son los que van a determinar un efecto y un cambio sobre mi cuerpo.
La base para establecer la velocidad, en mi
caso, va a ser la velocidad de la maratón. Más rápido obligará a mi organismo a
utilizar mucho más oxígeno en mis músculos y acostumbrarlos a soportar el ácido
láctico. La velocidad de maratón en recorridos cada vez más largos debe enseñar
a mi cuerpo a consumir una combinación de grasas e hidratos de carbono como
combustible y a utilizar el ácido láctico.
Si mi velocidad la situó cerca de un 10%
inferior al ritmo de maratón en distancias largas el consumo de grasas debería
de ser el combustible.
Y por debajo de un 75% de la velocidad de
maratón prácticamente no voy a conseguir ninguna mejora.
Tengo que decir que cada uno de esos ritmos no
solo da una mejora determinada y no provoca solo una adaptación.






