Ya sé que a muchos corredores les gusta correr
por sensaciones y no se quieren calentar la cabeza con ritmos, y está perfecto,
muy bien si no nos interesan las marcas y solo correr un maratón por el placer
de correrla.
Pero
correr un maratón puede llegar a ser un poco más que correr, no acertar con el
ritmo de maratón puede ser un error, pero no hacer caso de ese ritmo no es un
error sino una decisión que hemos tomado y por tanto seremos los culpables de
las consecuencias.
Generalmente la mayoría de los maratonianos
después realizar un plan de entrenamiento para una maratón tenemos un ritmo de
maratón en nuestras piernas, nuestras piernas tienen un ritmo capaz de
llevarnos lo más rápidamente posible a meta, el problema surge al querer
averiguar cuál es.
Lo
normal es que preparemos una maratón con la idea de realizar una marca y muchas
veces nos duele reconocer que no podremos porque semanas antes ya vamos notando
que no nos encontramos cómodos con ese ritmo que queríamos y como nos duele
renunciar a meses de entrenamiento no rectificamos.
Si no
cambiamos nuestro ritmo de maratón pensando que con el ritmo de supervivencia
podremos salvar la carrera, tristemente nos daremos cuenta de que si nos hemos
equivocado con el ritmo de maratón el de supervivencia no nos salvará la
carrera, nos va a ser imposible.
Conocer
el ritmo de maratón es fundamental, yo diría más, es una obligación para los
maratonianos.









