Los que hemos corrido alguna maratón sabemos
que es una carrera donde la estrategia tiene que ser mucho más exacta que en
cualquier otra distancia, elegir adecuadamente los ritmos en cada parte de la
maratón es un arte y una necesidad.
Me
gusta decir que en un maratón tienen que existir tres tipos de ritmos; el ritmo
de maratón, el de ataque y el de supervivencia.
El
ritmo de maratón sería el que nos tiene que llevar desde la salida hasta la
meta para conseguir nuestro objetivo.
El
ritmo de ataque es el que todos los maratonianos quieren disfrutar cuando una
vez pasados los primeros treinta y tantos kilómetros nos hemos dado cuenta de que
el ritmo de maratón nos permite correr más rápido los kilómetros que nos faltan
y decidimos acelerar hasta meta.
El
ritmo de supervivencia es el que una vez llegado a los primeros treinta y
tantos kilómetros nos damos cuenta de que hemos sido demasiado optimistas con
el ritmo de maratón y tenemos que ajustarnos a un ritmo que nos lleve como sea hasta
meta.
Estos
ritmos son los que todos los maratonianos buscamos en los entrenamientos y que
llevamos memorizados o apuntados en cualquier lugar.
Cómo
veis es fácil; el ritmo de maratón nos llevara hasta la marca que buscamos, el
ritmo de maratón más el de ataque nos llevara al éxito más absoluto o sea
correr por debajo de lo que esperábamos y el ritmo de maratón más el de
supervivencia nos llevara a perder ese minuto o como máximo dos minutos que
incluso nos dejara satisfechos por el maratón que hemos corrido.
Estos
ritmos son fáciles de cumplir en un maratón como València y son los únicos que
llevamos preparados si no existen condiciones meteorológicas que nos obliguen a
echar mano de otros que no vendría mal que tuviéramos preparados.









