sábado, 12 de septiembre de 2026

Maratón de Valencia. Día 29

 


Tengo que decir que, aunque hace meses que no practico la carrera a pie no he estado parado, he realizado algunos kilómetros en bicicleta, y esta es una circunstancia que hay que tener en cuenta.

Desde el punto de vista mental ya estoy acostumbrado a soportar un esfuerzo físico durante algunas horas, así como desde el punto de vista del aparato cardiocirculatorio y del respiratorio que también están acostumbrados, y no quiero olvidarme del sistema endocrino que ya sabe lo que representa realizar un esfuerzo físico durante varios días seguidos. Por cierto, lo más interesante de todo es que mi cuerpo ya esta preparado para el consumo elevado de grasas para producir energía, algo que es imprescindible para la maratón.

El problema con el que me encuentro al volver a la carrera a pie después de meses en bicicleta se encuentra en el peso del cuerpo, que mis piernas no están acostumbradas a soportar mi peso. Por lo que necesito algunos meses para que mis rodillas y tobillos se adapten a la mecánica de la carrera a pie. Si quiero saltarme esta fase del entrenamiento las lesiones y los dolores musculares me van a acompañar en todos mis entrenamientos, como ya me ha pasado en otras ocasiones, y es que las prisas en esta situación no son buenas.

miércoles, 9 de septiembre de 2026

Maratón de Valencia. Día 28.

 

Otro de los sistemas que voy a usar para establecer la velocidad en mis entrenamientos para mejorar mi resistencia aeróbica es el que usaré dentro de unas semanas y que se basará en la marca que pueda hacer en un 10K o en una distancia un poco por debajo.

No es muy complicado, una vez que sepa la marca y el ritmo en el que he corrido esa carrera lo que tengo que hacer es correr entre 50’’ o 60’’ segundos más lento el kilómetro para la carrera larga lenta, de 45’’ a 50’’ más lento para la carrera lenta y de 30’’ a 35’’ más lento para la carrera lenta ágil.

Como veis aun no he dicho nada de mi ritmo de maratón, y es que aun es pronto para saber si esos 6 minutos por kilómetro para la maratón, que son mi objetivo son posibles. Para eso aun deberé averiguar si mi capacidad aeróbica es lo suficientemente fuerte para mantener ese ritmo.

Pero esto será un poco más adelante.

martes, 8 de septiembre de 2026

Maratón de Valencia. Día 27

 



Varios son los medios que voy a usar para poder mejorar mi resistencia aeróbica, hay que tener en cuenta que cada clase de entrenamiento va a provocar un estímulo diferente en mi organismo que debe de permitir una mejora.

En esta fase del entrenamiento las principales sesiones se basarán en la carrera lenta, la carrera larga lenta y la carrera larga ligera. La diferencia entre ellas se encuentra básicamente en la intensidad, que en mi caso voy a utilizar la frecuencia cardiaca y el ritmo.

En esta fase estoy usando la frecuencia cardiaca que he establecido usando la fórmula de Tanaka, que no siendo la ideal ni la más precisa es bastante sencilla: he multiplicado mi edad por 0’7 y el resultado lo he restado de 208, y conseguido de esta forma mi frecuencia cardiaca máxima.

Así que estoy corriendo entre un 75% y un 85% de esa frecuencia máxima.


lunes, 7 de septiembre de 2026

Maratón de Valencia. Día 26

 


Con esta sesión de entrenamiento de hoy dejo atrás, espero que bien, el establecimiento de una base con la suficiente consistencia para que pueda soportar todo el peso del entrenamiento. Es lo que muchos corredores denominan poseer una resistencia aeróbica para comenzar a entrenar.

Un ejemplo trasladado a nuestra vida cotidiana sería la construcción de los cimientos y pilares que van a sostener toda la estructura de la casa que vamos a construir.

Así que a partir de hoy voy a intentar consolidar y aumentar esa, por ahora escasa resistencia aeróbica. Necesito aun unas cuantas sesiones hasta alcanzar la hora y media de carrera sin parar.

        ¿Qué voy a conseguir con ello? Para empezar un aumento del volumen del corazón con la intención de que en cada contracción empuje un poco más de sangre hacia mis músculos. Otra cosa importante es el aumento de la red de mis capilares sanguíneos en los músculos y empezar a acostumbrar a mi cuerpo a consumir ácidos grasos como fuente de energía para  para ahorrar los carbohidratos. 

        En fin, ya veremos.

domingo, 6 de septiembre de 2026

Maratón de Valencia. Día 25.

 

Entrenar siempre lo he considerado interesante. La primera vez que me propuse correr una maratón lo primero que hice antes de ponerme unas zapatillas y empezar a correr fue ir a comprarme un libro sobre entrenamiento para la maratón. Para mi correr no ha sido solo una actividad deportiva, ha sido una oportunidad para ir conociéndome, para comprender como mi cuerpo se va transformando y para comprobar como mi mente ha ido aprendiendo a sufrir para mejorar. Por eso, prepararme los planes de entrenamiento y cumplirlos ha sido y es una de mis pasiones más interesantes.

Ahora llevo 25 días de entrenamiento para el próximo maratón que correré en Valencia la primera semana de diciembre. No se trata de un entrenamiento complicado ya que mi objetivo es simplemente estar la suficientemente entrenado para terminarla sin sufrir demasiado, no solo ese día sino en todo el entrenamiento.

Preparar una maratón por encima de las cuatro horas presenta la dificultad de tener que realizar muchos kilómetros o como en esta ocasión estar muchas horas, prestar más atención al tiempo de carrera que a la distancia y velocidad.

Cuando hablamos de adquirir resistencia y más para una maratón, estamos hablando de correr cuarenta y dos kilómetros y ciento noventa y cinco metros, pero claro, no queda más remedio que añadir, nos guste o no, otro factor, la velocidad. No se trata de la misma resistencia para un corredor que aspira a correr en tres horas que para mi que sobrepasaré las cuatro horas. ¿Dónde se encuentra la diferencia? Parece claro, que la diferencia no se encuentra solo en la resistencia a la distancia, sino muy importante es la resistencia al ritmo que vamos a querer mantener ese día.

Y esto marca mucho como va a ser el entrenamiento. 



martes, 25 de agosto de 2026

Buenos días. ¿El poder debe tener límites?

 


Siguiendo un poco con el asunto de ayer no hay que olvidar que la libertad lleva consigo un esfuerzo. No hay que desestimar la idea de que esas formas de administrar el poder, de las que hablamos ayer, no se den porque delegamos en los demás la resolución de muchos problemas y así abandonamos nuestras responsabilidades.

Es algo así como encargar a alguien la solución de muchas cuestiones, y nosotros solo dedicarnos a obedecer sus decisiones. Y es en este punto donde resulta interesante hablar de los límites que se deben imponer al poder. ¿El poder debe tener límites? Pienso que sí.

En nuestras democracias existe una peligrosa tendencia en la que quien llega al gobierno ganando unas elecciones quiere todo el poder para él. El poder de un gobierno debe tener un límite. Las constituciones solían servir, pero ahora ya vemos que no es así. Poner un límite no tiene por qué ser negativo, se tiene que ver ese límite como algo positivo.

Para explicarlo debo recordar que cuando se termino la Segunda Guerra Mundial, en toda Europa se analizaron y se reformaron muchas constituciones, apareció la idea de la Unión Europea, el Consejo de Europa, el Convenio Europeo de Derechos Humanos, la Declaración Universal de los Derechos Humanos y todo esto organizó la sociedad de una manera diferente a la que existía entonces. En aquellos años la gente estaba preocupada por lo que había sucedido durante la primera mitad del siglo, fueron dos guerras mundiales y la aparición de varios totalitarismos.

Todas esas reformas se propusieron para crear unas estructuras de poder limitadas ya que conocían el riesgo que significaba el poder en manos de una persona, se daban cuenta de que se podía convertir en un medio por el que se podía abusar de los demás.

Vemos casi todos los días lo que el poder puede conseguir no solo a los que lo sufren, sino también a quienes lo ejercen abusando de él. Hay que poner límites al poder también para protegernos a nosotros mismos, porque hay que ser conscientes de que no estamos libres de abusar de él en un momento dado. Esta es la idea con la que se escribió nuestra Constitución y las de la mayoría de las naciones europeas, y con la que se fundó Europa.

Todas esas reformas se hicieron para terminar con los poderes absolutos, para que nadie pueda tener un poder absoluto. Se pusieron límites al poder convencidos de que en un país libre y democrático no puede haber una persona con un poder absoluto. La soberanía pertenece al pueblo. ¿Qué nos esta pasando? Que se esta olvidando el motivo por el que existen esos límites al poder. Se ve la democracia solo como el método para elegir un gobierno y este dice: “he sido elegido por el pueblo, a partir de este momento yo decido cómo se hacen las cosas”.

Tenemos que seguir hablando de esos límites los próximos días.

lunes, 24 de agosto de 2026

Buenos días. Poder y autoridad

 


Me parece interesante esta mañana hablar de lo que parece una indiferencia por mi parte hacia lo que está sucediendo en nuestra sociedad. Lo que quiero expresar es que veo una distancia entre lo que sucede y yo. Cuando sucede un hecho como el ataque a Ucrania, hará más o menos cuatro años, me causa una fuerte impresión, pero han pasado los años y esa reacción de rechazo va desapareciendo. Si como compruebo ese rechazo aparece solo en mi primera impresión, hay algo que algo no funciona bien, si mi reacción ante un hecho grave solo se hace presente los primeros días en realidad no ha penetrado en mí. Es posible que se deba a mi dependencia de nuestros dirigentes. 

Es también posible que tengamos un problema con el poder que poseen nuestros gobiernos y su autoridad para tomar una serie de decisiones. Creo que es interesante que seamos capaces de distinguirlos. Se que la primera impresión es que parecen lo mismo si lo miramos desde el punto de vista de que un presidente puede tomar una decisión que afecta a todos. No obstante, si ese poder llegar a convertirse en una fuerza que pisa a la persona se convierte en un poder que no respeta la libertad de los demás. Sin embargo, la autoridad tiene en cuenta a los demás, les enseña, los hace madurar como personas.

Un poder con autoridad es aquel que busca las cosas positivas, las defiende, las hace crecer y pone todos sus medios para que puedan realizarse. No estoy diciendo que el poder sea malo en sí mismo, pero una cosa es usar el poder para que la sociedad prospere y otra diferente es que la oprima y esclavice.

Esta idea de un poder que intenta dominar todos los aspectos de la sociedad esta muy de moda, se ve cada vez más, no solo en presidentes de gobierno sino en eslabones más bajos, autonomías, ayuntamientos, sociedades, clubes… pienso que esto sucede porque al final, gusta.

¿Cómo puede ser que la gente no se rebele ante un poder cada vez más dominante? Sea en el ámbito que sea, en el trabajo, en la familia, en las relaciones personales.

En fin, puede ser por una falta de autoestima.

sábado, 22 de agosto de 2026

Buenos días. Cambio de ciclo.

 


Ya casi no tengo ninguna duda de que nos encontramos en un cambio de ciclo. Cuando era joven las cosas eran muy diferentes, no se empezaba cada dos por tres una guerra, no había presidentes capaces de declarar una guerra o de invadir un país o de provocar un cambio de gobierno en otro país o de no respetar sus propias leyes. Lo que veo cada día es una manera diferente de ejercer el poder, una forma perturbadora y desorientadora.

O sea, el sistema por el que el mundo se regía hace años y en el cual he vivido de joven da la impresión de que ha desaparecido. La pregunta ahora es: ¿debería preocuparme? ¿por qué?

Lo que sucede en el mundo y aunque parezca que este lejos tendría que comprenderlo, pues en caso contrario no voy a poder comprenderme. Si analizo mi forma de actuar veo que no dista mucho de la de las personas que toman esas decisiones y una de las pruebas es que ya casi no le doy importancia a las consecuencias de esas decisiones.

La guerra y el uso de la violencia es para mí algo que ya casi no interesa, ya no me llama la atención. Cómo me he podido habituar a estas cosas cuando son hechos gravísimos, y si ya no me afectan es porque esta nueva etapa ya me está influyendo. Decía Tucídides: “El mal no es solo de quienes lo hacen. También es de aquellos que, pudiendo evitarlo, no hacen nada por evitarlo”. Saber lo que me está sucediendo es una cuestión de realismo, pues no va a tardar el día que me afecte.

Mi transformación se ha producido poco a poco, sin darme cuenta y va reduciendo mi personalidad a la de mero espectador ante una película en una cómoda sala de cine. Sin darme cuenta me he creado una imagen de la vida que es igual a la que me muestran los telediarios y las declaraciones de los políticos. Soy ya indiferente. Se que de alguna manera todo lo que está sucediendo en el mundo, que es gravísimo, puede suceder en parte debido a mi indiferencia. Es decir, estoy dejando que todos esos acontecimientos me pasen por encima y ya ni siquiera me duelen, por la sencilla razón de que me digo que el mundo es así.

Tengo que reflexionar sobre esto, porque tengo la sensación de que mi indiferencia se basa en parte en que en mi interior creo que yo no tomaría esas decisiones ni actuaría de esa manera. O sea, esas decisiones son típicas de los que poseen el poder porque se han contagiado de la corrupción del poder. Yo no, yo son diferente. Pero permitidme que os aclare una cosa, esa corrupción del poder que pienso que no va conmigo no es diferente a mi forma de actuar en mis relaciones cotidianas. Ya se que las consecuencias no son las mismas, una decisión de un presidente de gobierno se amplifica por su carácter público. Pero cómo soy y cómo decido es igual. Ya sea cual sea su relevancia internacional o de un asunto familiar, o sea la dinámica es la misma.

La cuestión es que, si soy capaz de comportarme de una manera injusta en una decisión en mi grupo de amigos, moralmente es lo mismo que si fuera presidente de un país y tomase una decisión injusta que afectase a cientos de personas.

En fin, al final, la persona que emprende una guerra tiene la misma naturaleza que yo, tiene los mismos problemas morales. Si hay una sensación de vacío, si lo intento llenar con mis propios medios y con el poder que pueda tener, el efecto que producen mis decisiones siempre van a intentar destruir todo lo que este a mi alrededor, ya sea un país o un grupo de amigos. La actitud moral de robar un chupachup en un supermercado es la misma que robar un millón de euros en un banco.

viernes, 21 de agosto de 2026

Buenos días. Lo necesario.

 


Hay en nuestra sociedad una idea que defiende que poseer más cosas es siempre mejor que tener menos. Aceptamos esta idea cuando nos damos cuenta de que nunca tenemos suficiente, siempre queremos mejorar nuestra situación con la posesión de más cosas, queremos más de todo, de bienes, de servicios y de experiencias.

La consecuencia inmediata de esta mentalidad es que se empieza por confundir los deseos y las necesidades, teniendo como objetivo principal y final la obtención de los deseos en vez de las necesidades. A continuación, se llega a un momento en el que los deseos se transforman en necesidades y los consideramos tan importantes o más que las necesidades. Se ha perdido el concepto de suficiente porque pensamos que siempre vamos a mejorar alcanzando algo más, gozando de algo más.

Tenemos la suerte de que este proceso no es inevitable, en realidad si hacemos un esfuerzo sí que podemos tener claro lo que nos basta. En verdad, es bastante sencillo, nos basta con conseguir al menos lo suficiente que se necesita para vivir. O sea, en vez de pretender tener cada vez más recursos para alcanzar más deseos, se trata de querer tener lo que sea suficiente para llevar una vida digna y conformarse con eso.

Aunque nos pueda parecer una utopía es una opción bastante realista, simplemente porque es posible, ya que lo que pretendemos es alcanzar unas necesidades que son limitadas con unos recursos que también lo son. Y esto, si se hace bien, es lo más razonable y adecuado.

jueves, 20 de agosto de 2026

Buenos días. Pérdidas desapercibidas,

 

Si de algo te vas dando cuenta con el paso de los años es, entre otras muchas cosas, que te das cuenta de las cosas que se van perdiendo. No existe en nuestra vida una época en las que se concentren más pérdidas que en esta. Por supuesto que no todas son dramáticas ni suceden de golpe ya que muchas de ellas nos llegan poco a poco y, justamente por eso pasan desapercibidas.

A pesar de ello, esas pérdidas que no percibimos nos dejan una herida, una cicatriz que no recordamos muy bien porque está marcada en nuestra piel, las aceptamos. Admitimos que nuestro cuerpo ya no es el que era, vemos cómo se van amigos de toda la vida y así algunas otras despedidas. Sin embargo, la más profunda es asumir que algunos de nuestros sueños ya no podrán realizarse.

Darse cuenta de todas esas pérdidas no quiere decir que tengamos que vivir sin esperanza. Todo lo contrario, mirarlas es el principio para darnos cuenta de que cada etapa de nuestra vida tiene su propia peculiaridad y un objetivo que cumplir.



Ya sé que todo lo que hemos estado perdiendo con el paso de los años no tiene el mismo peso, pero todo lo perdido merece ser reconocido. Pues suele suceder que esas pérdidas que más se guardan resultan ser las que con el paso del tiempo van a tener una mayor importancia.

Resulta interesante darse cuenta de que no se trata de lamentarse por estar envejeciendo, sino en darse cuenta de que adaptarse implica despedirse de nuestra forma de ser anterior para acoger los aspectos únicos y favorables que esta nueva etapa tiene.

Y nos surge una pregunta sobre esas desapercibidas pérdidas: ¿Por qué nos duelen tanto? Tal vez la respuesta se encuentre en cómo afecta a nuestra identidad: ¿Quién soy ahora que ya estoy jubilado? Puede que también nos afecten en nuestra autonomía: ¿Qué pasa cuando necesito ayuda para hacer algo que antes hacía solo? Y también tienen una gran importancia en nuestras relaciones: Cada ser querido que se nos va cambia nuestra forma de estar en el mundo.

Esta época de nuestra vida a la que hemos llegado no es solo una etapa de despedidas, es algo mucho más positivo. Como personas nos seguimos desarrollando, nuestro cerebro no funciona peor, sino de una manera distinta; de modo que puede enfrentarse a dificultades diarias con más seguridad que cuando éramos jóvenes. 

Me doy cuenta de que ahora se me han abierto nuevas posibilidades, tengo un mejor equilibrio emocional lo que me lleva a poseer un mejor juicio, una mejor perspectiva y soy más libre. Me he despedido de muchas cosas que ahora ya quedan atrás. Sin embargo, nada de eso ha quitado un ápice al valor de mi vida.

Es posible que el desafío que se me presenta de ahora en adelante no sea huir de las despedidas y de las pérdidas, sino darme cuenta de que por mucho que cambien las cosas nunca dejamos de ser valiosos, nuestra dignidad permanece intacta.