lunes, 13 de julio de 2026

Camino del Cid. Día 14.

 


Ultimo día del Camino del Cid, he llegado a casa sin ningún problema y según lo que tenía previsto.

En realidad, como dije hace días recorte el viaje por culpa del calor ya que había etapas que tenía que pedalear por la tarde y se esperaba mucho calor, pero como he dicho todo muy bien.

He regresado, y traigo conmigo el recuerdo de muchos momentos de felicidad, y es que uno de los objetivos de estos viajes es la felicidad, ser felices. No se tiene la obligación de hacer más kilómetros, ni de visitar una ciudad, ni de admirar un paisaje, si eso no nos hace más felices.

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domingo, 12 de julio de 2026

Camino del Cid. Día 13.

     He cruzado Valencia. Cruzar las grandes capitales siempre representa un problema para los ciclo-viajeros, sobre todo cuando son de paso y no las vamos a visitar.

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En mi caso sucede que no estoy acostumbrado a circular por la ciudad ni tampoco por los carriles para bicicletas, que si bien ayudan a que las bicicletas circulen más seguras a mí me producen estrés, al tener que estar pendiente de unas señales y semáforos para bicicletas que me cuesta localizar. 



Esto no es una crítica, sino una falta por mi parte al no controlar bien estas situaciones. Valencia se cruza sin ningún problema, toda por carril bici.

No he vivido nunca en una gran ciudad, pero salvo la circulación y la cantidad de personas que hay en todas partes, en lo fundamental vienen a ser lo mismo que mi pueblo. Pienso que cuando viajamos y llegamos a un lugar donde vivan personas, la gente será igual a la del lugar de donde venimos, de nuestro pueblo, ya que en demasiadas ocasiones no vemos las cosas como son, las vemos como somos.

Si somos mezquinos, si no somos de confianza o si somos detestables, veremos a la gente de la ciudad a la que llegamos de igual manera. Si somos personas maravillosas, honestas y generosas, y las personas que nos rodean en nuestra casa son de igual manera, en cualquier ciudad a la que vayamos hallaremos lo mismo.

 

Camino del Cid. Día 12.

    Con motivo de la ola de calor por la que estamos pasando rectifique mi ruta hacia Pego y abandone el paso por Brónchales y Albarracin para bajar en línea recta hacia la costa. Así que hoy he bajado de la meseta hacia Navajas. Día de muchos kilómetros y mucho desnivel positivo a pesar de descender muchos metros.

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De alguna manera puedo decir que ya estoy en casa, el recorrido hacia Pego es como recorrer mi piso, lo he hecho muchas veces.



Durante un viaje nos sorprendemos muchas veces, nos encontramos con situaciones y lugares que nos resultan extraordinarios como un atardecer especialmente intenso. Podríamos también sorprendernos por hechos sencillos y cotidianos: por el despertarse cada mañana dentro de la tienda y sentir como esclarece la mañana.

Lo que se repite cada día aparece como algo que tiene que ser así, cuando en realidad no tenemos ninguna garantía de que mañana sentiremos como amanece mientras nos despertamos en la tienda de campaña.

Los dos días que me quedan para llegar a casa pueden haberse convertido en rutinarios, cuando en realidad siempre tienen algo de nuevo, en sus matices (el sol de hoy no es igual que el sol del año pasado al pasar por aquí), y en mi manera de ver las cosas, pues yo también cambio continuamente. Por eso, los dos días que tengo por delante tienen algo de encanto, de frescura, de gusto, de belleza, de sorpresa.

domingo, 5 de julio de 2026

Camino del Cid. Día 11.

 Camino del Cid. Día 11.

Un paseo en bicicleta así es como podría denominar el recorrido de hoy. Corto y con poco desnivel positivo, lo que ha permitido disfrutar de las llanuras de la meseta. 



Ha sido una buena mañana para disfrutar de la bicicleta, sin prisas, aunque con la obligación de llegar al hotel lo más pronto posible, antes de que la temperatura sea demasiado alta para seguir disfrutando de la sensación de tranquilidad que me trasmite estas inmensas llanuras.

A veces solemos pensar en el paisaje de la meseta como un páramo, un paisaje yermo, raso y desabrigado. A veces frío y desamparado. Y sin embargo existe la vegetación del páramo y muchas veces es bastante frondosa.

Por lo general en un viaje en bicicleta, más concretamente en un ciclo-viaje se va a un ritmo tranquilo, sin prisas y sin embargo es importante de vez en cuando hacer una pausa. No me refiero en esta ocasión a parar unos días a recobrar fuerzas sino a tomarnos un día con menos kilómetros e ir más tranquilo. Hacer una pausa en nuestro ritmo diario, levantar el pie del acelerador, pero sin parar.

En estos días puedo comprobar que en estas tierras el tiempo transcurre a una velocidad diferente o al menos es la sensación que a mi me da. Quizá por eso la gente es tan amable y servicial. Porque viven tranquilos, sin prisas, disfrutando de lo que hacen, del día a día.

Es verdad que no llevo muchos días aquí. También es cierto que yo estoy de vacaciones, y cuando uno está de vacaciones todo se ve de forma diferente. Pero también lo es que aquí se respira un ambiente especial, más pausado. Da la impresión de que se vive de forma más plena.

En la costa, al menos en el Levante, se lleva un ritmo de vida más acelerado. Da la impresión de que todo el mundo va corriendo a todas partes, sin tiempo para nada, con la lengua fuera y con la sensación de que no es posible hacer todo lo que uno quisiera. Por eso se está intentando llevar un ritmo de vida más lento, cambiando en lo posible nuestro orden de prioridades.

Es cierto que la sociedad está estructurada de tal manera que es difícil salir de esa rueda de prioridades que nos creamos artificialmente. El sistema no ayuda. Pero, contando con eso, hay cosas que todos podemos ir incorporando a nuestra forma de vida, una serie de hábitos que mejorarían sensiblemente nuestra existencia.

Establecer cuales son las prioridades que son importantes y cuáles son las urgentes aprendiendo a diferenciarlas es un buen sistema. Esto que me urge tanto y que me está quitando la tranquilidad, ¿es verdaderamente importante? ¿O hay cosas más valiosas que estoy dejando de lado?

En fin, aprovechar estos días más relajados para vivir el día más plenamente.

Este es el recorrido: https://strava.app.link/PhbgbXunw4b

miércoles, 24 de junio de 2026

Camino del Cid. Día 10.

     No ha estado mal el día de hoy. Buena carretera con un buen asfalto y un arcén más que suficiente para sentirse seguro. Incluso el desnivel a estado por debajo de esos 500 metros positivos, lastima el calor que tengo que soportar sobre todo después de las 11 de la mañana, lo que me obliga a salir rápido y no detenerme mucho. Llegar antes del mediodía no es una obligación, es una necesidad.



Mi recorrido de hoy: https://strava.app.link/1tdi604Ge4b

Esto me crea un poco de estrés ya que existe una hora en la que debo concluir el recorrido. No se trata de un estrés preocupante, creo. Aunque el estrés parece haberse convertido en una situación normal para muchas personas. Son muchos lo motivos por los que las personas viven tan estresadas: estamos constantemente bombardeados con noticias y mensajes, lo que nos impide desconectar. Parece que hayamos nacido con un móvil en la mano que nos absorbe todos los minutos disponibles. La presión en el trabajo, la necesidad de ganar dinero para las nuevas necesidades que nos vamos creando. La constante comparación con los demás a los que siempre debemos superar. La falta de descanso, en fin, muchos son los motivos por los que estamos estresados.

Un poco de calma en esta ola de calor me vendría muy bien. Las prisas, el estrés y los agobios se me reducirían mucho.

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Camino del Cid. Día 9.

     Día tranquilo, incluso cuando circulaba por la carretera nacional ya que tiene poco trafico, lastima que superase los 500 metros positivos y el calor que he soportado.



Ante estos días de calor intenso lo que estoy haciendo es concentrar las horas de bicicleta en un solo bloque, o sea, que lo realizo de una pasada, sin parar a descansar. De ahí que las siete de la mañana ya este con la bicicleta para llegar a destino antes del mediodía. 

El recorrido de hoy: https://strava.app.link/JcBKL5vqe4b

Se dice que: “ A quien madruga, Dios ayuda”, aunque en realidad Dios nos ayuda de cualquier manera, lo que supongo es que al madrugar tengo más tiempo para ayudar y que me ayude. En este caso en particular, la frase me viene a la cabeza porque me sirve para escapar lo máximo que pueda del sol.

Hace días que voy de castillo en castillo, en Berlanga de Duero, Medinaceli y Monreal del Campo he podido ver impresionantes castillos que recuerdan su importante pasado. Ciudades que con seguridad tuvieron mucha importancia política y que hoy solo son museos, todo su pasado ha quedado reducido a un bien cultural.

No parece que haya dudas de que los tiempos han cambiado para estas ciudades y regiones, lo que me recuerda lo que San Agustín de Hipona escribió en el siglo V: «Dicen que los tiempos son malos, difíciles. Vivamos bien y los tiempos se volverán buenos. ¡Nosotros somos los tiempos! ¡Los tiempos son lo que somos nosotros!».

Una mirada retrospectiva a nuestra historia nos muestra su dimensión moral. Todos los acontecimientos que han transformado estas ciudades son fruto del libre obrar de las personas. Detrás de cada hecho hay decisiones de personas de carne y hueso. Estoy siguiendo en parte el Camino del Cid y veo que hay actos heroicos que engrandecen a sus protagonistas y a su tiempo. Y hay actos viles, que los envilecen.

No podemos considerar el tiempo humano -pasado, presente y futuro- y la historia como un pasar de los años, ni tampoco podemos considerar que la persona es un engranaje más dentro de esos eventos causados por la naturaleza de las cosas y donde se carece de verdadera libertad.

La comprensión moral del tiempo y de la historia nos ayudaría a evitar ver los acontecimientos históricos de una forma donde unos son buenos y otros malos, donde todo sucede por causas de enfrentamientos entre ideas y donde todo parece estar determinado. Y es que en el fondo de toda la historia se encuentra el misterio del hombre. Al final el tiempo pasado ni es bueno ni es malo por ser pasados, ni por ser otros los que vivieron en ellos. Y el presente no es bueno ni malo por ser presente, ni porque nosotros seamos los que vivimos en él. No siempre “todo tiempo pasado fue mejor”. Y no tiene sentido la expresión: “¡Cómo es posible que en pleno siglo XXI ocurran estas cosas¡” Cuando nos referimos a nuestras guerras actuales. Si el hombre de hoy no es moralmente bueno, pueden ocurrir cosas aún peores a las ya acaecidas.

La historia es una realidad moral del hombre. En nuestra realidad histórica concreta, marcada de hecho por una moral más que cuestionable, nada es tan malo que no pueda tener algo positivo, ni nada es tan bueno que no tenga algún fallo.

Del mismo modo que miro y juzgo lo que sucedía en tiempos del Cid, he de hacerlo con lo que sucede ahora mismo. Nuestra historia actual será mejor si como personas somos mejores. Cambiemos nosotros y cambiará nuestro entorno y nuestra sociedad.

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lunes, 22 de junio de 2026

Camino del Cid. Día 8.

 

        Hoy he vuelto a superar los 500 metros positivos, lo que unido a los pronósticos de un fuerte calor a partir del medio día me ha obligado a empezar más temprano y a ir con más cuidado con los esfuerzos. 

        Uno de los cuidados en los que he tenido que poner más atención ha sido en del control del agua y los lugares donde abastecerse. Me ha salido bien. En un territorio donde vive muy poca gente es muy importante controlar antes de empezar a pedalear saber donde se encuentran las fuentes y los bares. 





        Durante todas las horas que estuve solo me crucé con un par de coches y un bar, los pueblos son demasiado pequeños para tener bares, aunque que tienen fuentes. 

        Deshabitado, deshabitada es así como creo que se encuentra esta región, no se la concentración de habitantes, pero debe ser muy baja. 

        Al pasar por todas estas carreteras vacías me viene a la mente el fenómeno de la emigración, que creo que ha afectado a muchos de los habitantes de esta región, personas que han abandonado sus casas por unas nuevas oportunidades de trabajo y de una vida mejor. Pienso en la despoblación de tantas aldeas, que hace décadas vieron marcharse a un número considerable de sus habitantes; pienso en las consecuencias que todo esto puede tener sobre la calidad de vida en estos territorios y el debilitamiento de sus más ricas raíces culturales y espirituales que un elemental turismo no puede sostener.  

        Por eso me gusta con un sencillo saludo, rendir un homenaje a todos con los que me cruzo en esos pueblos por haberse quedado. No servirá para mucho, lo se, pero en esta zona existen problemas que se deben de afrontar, buscar y hallar soluciones efectivas y encontrar la fuerza para aplicarlas, y decidirse con convicción a no renunciar a la vocación más noble a la que un Estado debe aspirar: hacerse cargo del bien común de su pueblo.

        El itinerario de hoy: https://strava.app.link/K70MBi1mb4b 

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sábado, 20 de junio de 2026

Camino del Cid. Día 7.

        Esta mañana nada más subirme a la bicicleta y cuando solo había recorrido los primeros dos kilómetros me he dado cuenta de uno de los errores que más veces cometo. Ayer antes de llegar al camping entre a comprar en Mercadona. 
        Si bien comprobé que no había ningún problema en llegar al camping cargado con la compra, compré medio kilo de macarrones y de lentejas, tres latas de atún, un paquete de muesli, uno de gel y una barra de pan. Esta mañana en la primera rampa tras salir del camping lo hubiera devuelto si eso hubiese sido posible. 



        Es un error muy difícil de solucionar cuando entras en un supermercado, solo necesitas un poco de algunas cosas, pero compras los paquetes enteros y suerte si los encuentras de medio kilo, y es que no puedes reducir el peso enseguida, se necesitan días para que esos medios kilos se conviertan en cuatrocientos gramos. 
         En fin, son problemas que aparecen cuando viajas solo y la comida empieza a escasear.    Lo malo de hoy ha sido que la principal subida del recorrido empezaba a la salida del camping. A esto tengo que añadir que los perfiles de Garmin suelen contener muchos errores. Una subida de 2 kilómetros con un desnivel medio del 3’5% de media, como era la de la salida del camping, no parece muy complicada, pero si la subida esta concentrada en medio kilómetro la historia es muy diferente. 
        Por mucho que me prepare los recorridos siempre se me escapa algo.
        Este ha sido el recorrido de hoy:  https://strava.app.link/pkWAJMl773b 


viernes, 19 de junio de 2026

Camino del Cid. Día 6.

          Cómo debía de ser hoy un recorrido más corto, lo que hice de más ayer lo he hecho de menos hoy. Por lo tanto, etapa corta, como debe de ser. 

        Sí de corto ha sido el recorrido de hoy: https://strava.app.link/PyUjO4Lm63b 

        Por otro lado, después de un día en el que las cosas no salieron como esperábamos, nos puede aparecer el miedo al fracaso: es verdad, quien hace planes puede fracasar. Ese miedo a involucrarse demasiado en las cosas, lo hemos experimentado tantas veces que tenemos la tentación de dejar siempre abierta una pequeña vía de escape, que por si acaso pueda abrirnos nuevas posibilidades. Yo planeo un viaje, voy a ese camping, elijo este recorrido, pero dejo abierta una puerta: si no me gusta, cambio y a buscar otro. Esta precariedad en los planes no hace bien: no hace bien, porque se nos oscurece la razón y no nos deja poner toda la pasión en un proyecto. 







        Nuestra sociedad y sus modelos culturales de moda, por ejemplo, la “cultura de lo provisorio” no nos brinda un clima adecuado para tener unos proyectos estables, sino que se prefiere la emoción del momento. 

        Lo mejor que podemos hacer es aceptar los límites, nuestros límites, y reconocer que yo no puedo hacer que todo salga bien. Acabaría antes riéndome de mis flaquezas, aceptando mis incapacidades, pidiendo ayuda, expresando cansancio, enfado, duda o hastío, en lugar de buscar razones para justificarlo todo. Nadie nos pide ser dioses, ni perfectos. Tan sólo se nos pide arriesgar un poco. 

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Camino del Cid. Día 5.

          Se me ha ido de las manos el día de hoy, demasiados kilómetros y demasiados metros positivos. No ha sido por mi voluntad, sino que las circunstancias así lo han querido. El camping en el que pensaba quedarme aún no había abierto. Había visto que se abría cuando lo hiciera la piscina, pero cómo iba a pensar que aún no esté abierta. 

        En fin, a buscar otro camping a 20 km, más kilómetros y más desnivel. 

        Aquí está el recorrido: https://strava.app.link/ENLW2SH953b 

        Cada día al planear el recorrido y pensar un poco en cómo nos ira el día espero acertar y que todo transcurra más o menos como lo idee. Como suele decirse, quien siembra, espera cosechar. Quien invierte, espera obtener ganancias. Quien ve una película, espera pasar un buen rato. 




        Sin embargo, en ocasiones descubrimos que el día no transcurre como habíamos previsto, sino diferente. Pero en la mayoría de las ocasiones, los resultados corresponden a lo que esperábamos, incluso superan las expectativas. Momentos así producen alegría, al constatar que las cosas salieron realmente bien.

        Como personas sabemos que todo lo que hacemos tiene una parte de indeterminación y alguna que otra sorpresa que nos explican por qué los planes no siempre se cumplen,  y por qué se producen resultados imprevistos (positivos o negativos).

        Por más que me esfuerce en planearlo todo, quitando obstáculos, emprendiendo las acciones que considero más seguras y más prudentes, basta un cambio de viento, un retraso en el tráfico o un resbalón al bajar de la bicicleta, un camping cerrado para que todo cobre un cariz sorprendente.

        No resulta fácil convivir con la indeterminación de la vida. Quisiera que todo procediese como lo tenía previsto. Pero en muchas ocasiones no puedo cambiar el mundo externo, ni tampoco la forma de pensar y de actuar de quienes están cerca o lejos.

        Por eso, la sabiduría popular y algunos grandes pensadores nos exhortan a no sufrir ante lo imprevisible ni angustiarnos ante lo indeterminado de la historia humana. 

        Pensamos, calculemos, planeemos, sí, por tomar buenas decisiones y por poner los medios más adecuados para alcanzarlas. Pero sepamos que ni los mejores planes alcanzan sus objetivos. 

        Además, nuestro corazón estará más tranquilo cuando acogemos los imprevistos para sacar bienes de los males. 

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miércoles, 17 de junio de 2026

Camino del Cid. Día 4.

         Me estoy dando cuenta de que cuando el desnivel positivo del recorrido supera los 500 metros me cuesta seguir con la alegría el resto de la ruta. Y es que se ve que ese es uno de mis limites de confort. 









        Aquí esta este recorrido, otra vez por encima de los 500 metros: https://strava.app.link/daTfZHDX23b 

        No hay duda de que en un viaje de ciclo turismo la mayor parte del tiempo nos encontramos fuera de ese lugar seguro al que estamos acostumbrados. La vida de camping con sus particularidades para realizar todas las tareas domesticas ya nos sitúa fuera de esa zona de confort, sin meterme mucho en la dificultad de dormir en una tienda, pero hay que lanzarse fuera de la zona de confort. 

        Es interesante salir de esa zona ya que nos encontramos en una sociedad que es cada día más líquida, pues son pocas las cosas, materiales o inmateriales, que permanecen sólidas y confortables.

        De ahí que arriesgarse y salir de la zona de confort nos puede dar muchas ganancias y pocas perdidas, pues fuera de ella podremos encontrar cosas y situaciones nunca antes esperadas, y ver si así somos capaces de mejorar nuestras cualidades sin las ataduras del miedo, la comodidad y el conformismo.

        Para volver a descansar en nuestra isla de confort siempre hay tiempo. Vendrán otros veranos más normales, pero el momento de buscar esa mejora es ahora, no hay que tener miedo. 

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martes, 16 de junio de 2026

El Camino del Cid. Día 3.

         Hoy si que puedo afirmar que ya estoy metido de lleno en el Camino del Cid. No he podido recoger el salvoconducto en la Legua 0, lo que me ha dado la ocasión de recorrer Vivar del Cid a conciencia. He preguntado y he visitado el Monasterio de las Clarisas y he aprovechado para comprar algunos de sus dulces, lo que me ha endulzado un principio del Camino que sin salvoconducto parecía que había empezado con mal pie. 





        Este ha sido el recorrido de hoy: https://strava.app.link/0QTFBcZr13b 

        Ha sido en Burgos donde lo he podido conseguir, lo que quiere decir que el sello del principio no lo tengo. En realidad no tiene importancia, pero hubiera estado bien. 


        No voy a ser un coleccionista de sellos del camino, un sello cada día supongo que será lo normal, aunque no tiene mucha importancia ya que conseguir el diploma no entra entre mis prioridades. 

        El salvoconducto o credencial no es otra cosa que un documento de nos dice que esa persona se encuentra realizando el Camino del Cid. Tener este documento no genera ningún derecho, sólo demuestra que el viajero esta realizando el Camino del Cid y puede así acogerse a la hospitalidad de algunos albergues. Además, es un bonito recuerdo de los lugares por donde se pasa. 

        Una cosa que me gustaría que se viese clara es la diferencia que existe entre un peregrino a Santiago y un viajero que recorre el Camino del Cid. Y es que peregrinar es una actividad religiosa que me atrevería a decir que existe desde los orígenes de la humanidad y del hombre religioso. Un ejemplo lo vemos en el pueblo de Israel que  recordaba a Abrahám y a los patriarcas como peregrinos. La peregrinación fue siempre una acción claramente sagrada. 

        Podemos añadir que una peregrinación es un símbolo del camino de la vida humana que nos muestra su sentido, la muerte es el final de la peregrinación terrena del hombre.

        En nuestros días están en auge las peregrinaciones. Muchas veces se hace una promesa de peregrinar a un lugar sagrado dándole un carácter penitencial para resarcir un mal hecho o de acción de gracias por un favor recibido. Son actos de devoción que deben cumplirse. 

El Camino del Cid es otra cosa, tal vez se traté de un viaje turístico.


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lunes, 15 de junio de 2026

Camino del Cid. Día 2.

         A pesar de que me gustaría que hoy fuese el segundo día del Camino del Cid la realidad es que se trata del segundo día de aproximación al Camino del Cid, ya que mañana llegaré a Vivar del Cid donde se encuentra la legua 0.



        Pero eso ya será mañana. Hoy a sido un día del Camino de Santiago y aunque mi intención no era recorrerlo la verdad es que lo he hecho hasta Villafranca de Montes de Oca. La cuestión a sido que a la salida de Santo Domingo de la Calzada unas obras en la carretera me han obligado a compartir recorrido con los peregrinos a Santiago, que por cierto han sido muchos a pie y bastantes en bicicleta. 

        Echa un vistazo a mi recorrido en Strava: https://strava.app.link/gNfn1VByZ3b

        La frase: ¡Buen Camino! Ha sido como era de esperar la más escuchada y la más repetida por mi parte. 

        La gran mayoría de peregrinos a esta distancia de Santiago están llenos de entusiasmo, llenos de deseos de dar significado a su peregrinaje, de entrever que están en el camino adecuado para obtener serenidad para su vida futura. Pero, el camino adecuado, elegir el camino... ¿Qué cosa significa esto? En realidad, un camino es no estar quieto, no estar parado, sino caminar. Esto quiere decir ir hacia algo, porque uno puede moverse sin ser un caminante: ser errante, que da vueltas, que da vueltas por la vida, y la vida no está hecha para dar vueltas. Está hecha para caminar, y esto es vuestro ¡desafío! Como hombres, viajeros o peregrinos. Por un lado, estamos en busca de lo que realmente cuenta, de lo que permanece estable en el tiempo y es definitivo, estamos en búsqueda de respuestas que iluminen nuestras mentes y calienten nuestro corazón no sólo por el espacio de una mañana o un corto tramo de camino, sino para siempre. La luz al corazón para siempre, la luz a la mente para siempre, el corazón caliente para siempre, definitivo.

        Por cierto, por otro lado, se siente un miedo a fracasar, y es que es verdad, se puede fracasar. Pero esto es ya otra historia.

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domingo, 14 de junio de 2026

Camino del Cid. Día 1.

     Es cierto que hoy no es el primer día de este viaje en bicicleta, pero si que se trata del primer día del Camino del Cid. Se trata en realidad del primer día de aproximación hacia Vivar del Cid donde recogeré la acreditación. 



    Hoy he recorrido solamente 16 km, los motivos son varios, uno es el de llegar pronto al camping para probar todo el material para en viaje en solitario y el otro el de tener que empezar a pedalear después de media mañana ya que las despedidas se debían de realizar sin prisas y con tranquilidad. 

    Así que aquí estamos en Santo Domingo de la Calzada, que visitaré dentro de nada para hacer un poco de turismo. 

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miércoles, 3 de junio de 2026

Dar nombre.

 


He leído en el Cantar del Mio Cid que el caballo de Rodrigo Díaz de Vivar tenía un nombre, Babieca, y que vivió todas sus aventuras con él, y que tal vez yo debería de ponerle nombre a mi bicicleta. Tal vez, pero no lo hare.  

Dar nombre no es tan sencillo como parece, aunque sí que hay algo bonito en buscar y elegir uno que signifique algo. Babieca, es el nombre del caballo del Cid, parece que no está claro cuál fue el motivo por el que se le dio ese nombre, pero si vamos al diccionario vemos que nos dice que babieca significa: “Persona floja y boba” por lo que tal vez cuando lo adquirió era débil y raquítico. Esto tiene un cierto paralelismo con la adquisición de mi bicicleta, no era entonces ni lo es ahora la ideal para la práctica del cicloturismo y la tuve que elegir porque no tenía otra opción, ya que no había bicicletas en el mercado después del COVID. Y, sin embargo, está siendo perfecta, me está llevando y me llevó entre otros sitios al Nordkapp, y eso amigos míos no lo hace cualquier bicicleta.

Hubo una época en que los nombres que se le daban a las cosas o a las personas tenían su significado y evocaban alguna característica que se quería destacar. Hubo también un tiempo no tan lejano en que el nombre que se le ponía a una persona podía hacer referencia al día en que había nacido. O a un santo o santa a quien se tenía devoción. Ahora ya en el mercado de nombres cotizan al alza las estrellas de cine, los artistas de moda o algunos personajes de las grandes sagas mediáticas.

El caso es que el nombre que le pusiese a la bicicleta sería tan solo una posibilidad de lo que podría ser, un deseo de lo que me gustaría que alcanzase o una promesa de que haríamos unas determinadas cosas. Pero lo bonito es ir llenando su historia de significado a lo largo de sus viajes.  

La bicicleta no puede elegir el nombre que le pudiese poner, nosotros tampoco hemos elegido el nuestro, es verdad, pero sí que podemos elegir como llevarlo. Lo interesante es pensar que cada nombre se irá llenando cada día de sentido, de memorias y de significado. Y que tal vez, ojalá, en algún momento alguien, al escuchar nuestro nombre, sonría porque le evoque confianza, ternura o generosidad.

Creo que nuestros nombres no necesitan esencialmente tener un significado por sí mismos. Necesitan llenarse de las historias con los que los vamos llenando.

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lunes, 1 de junio de 2026

El Camino del Cid

 


“Cuenta la estoria que enbió el Cid por todos su amigos e sus parientes e sus vasallos, e mostróles en cómmo el mandava el rey salir de la tierra fasta nueve días”. Así comienza el Cantar de Mio Cid, con un arranque rápido sin introducción ni sin ninguna explicación que nos sitúe en la trama del Cantar, la explicación ya vendrá después.

Si miro un poco más el Cantar veo que la primera parte que se suele denominar el Cantar del Destierro nos muestra una parte importante del recorrido que debió de realizar en su destierro, y que me va a servir de guía para el viaje que voy a realizar en bicicleta la semana que viene.

Primero unos días recorriendo una parte de la Rioja y de Navarra para después desde Vivar del Cid en la provincia de Burgos llegar hasta Pego, no voy a recorrer el itinerario que marca el Camino del Cid al cien por cien debido a la ausencia de campings en algunas zonas del recorrido y que me obligan a realizar algunos desvíos, pero por lo demás voy a intentar seguirlo.  

No se trata solo de visitar los lugares donde el Cid estuvo, sino de intentar ver al Cid en cada uno de esos lugares, pretender al menos imaginarme en ese lugar y en ese momento. En realidad, si lo pensamos un poco nos daremos cuenta de que cada viaje es una oportunidad para ponernos en una situación y en un lugar donde tratar de experimentar y sentir algo que de otra manera no sería posible. Cuando ponemos algo más que recorrer kilómetros en nuestros planes, todo cambia, los momentos vividos en esos lugares se llenan de un sentido especial.

No se trata del lugar por el que estemos viajando, sino del corazón con que lo vivimos. Esos viajes donde involucramos algún hecho o alguna historia son más divertidos, más plenos, más vivos. Y es que hay una alegría distinta cuando pedaleas con propósito. Conocer lugares donde sucedió algo que consideramos interesante te cambia, no se trata solo de ver monumentos, sino de encontrarte con hechos.

Cada lugar tiene su historia y su enseñanza, cada viaje debe ser un aprendizaje, y cada viajero una historia.

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domingo, 31 de mayo de 2026

¡Buenos días! ¿Todas las opiniones son respetables?

 


Hay una frase que se utiliza mucho cuando se habla de la tolerancia y el respeto a la opinión, y que hoy es un principio indiscutible: "no estaré de acuerdo con lo que dices, pero defenderé hasta con la vida tu derecho a decirlo".

La verdad es que no está mal, pero el problema aparece cuando se abusa de los términos para defender todo lo que sea distorsionando lo que significa el respeto y la tolerancia. Según mi parecer hay una frase muy popular que para mi no es aceptable y que surge al abusar de esa distorsión: “todas las opiniones son respetables”. Y es que no es verdad, no todas las opiniones son respetables, lo que es digno de respeto es solamente el derecho a opinar.

Si ahora a mí me da por decir que a las personas mayores de 80 años no hay que cargar con ellas y hay que eliminarlas, mi opinión es indigna y no merece ningún respeto. Si alguien opina que hay razas humanas que son inferiores, que son incapaces de razonar, se trata de una opinión que tampoco merece respeto. Después de todo lo anterior, podemos decir que, en principio, todas las generalizaciones despectivas sobre la gente son opiniones indignas de respeto.

Si se apoya el terrorismo, la guerra o tomarse la justicia por su mano, cosas que por cierto muchas personas defienden, ¿se puede decir que son opiniones respetables?, pues para mí no lo son. No, insisto: no todas las opiniones son respetables.

Con la libertad de expresión sucede algo también llamativo. Del respeto a la libertad de expresión, se pasa a un concepto no claro de tolerancia. Lo vemos muchas veces: cuando alguien muestra su opinión en contra de los valores humanos, esos valores que a través de los siglos las personas han sabido reconocer, como es el derecho a la vida, y exige "tolerancia" a su opinión. Lo que nos exige es que toleremos lo que es intolerable, que se tolere una opinión que es indigna de respeto. Lo que estamos viendo continuamente es que quienes exigen respeto y tolerancia hacia sus ideas desviadas o deshumanizadas son incapaces de ser ellos mismos tolerantes con quienes opinan diferente.

Ejemplos tenemos muchos, nos encontramos con movimientos y personas que cualquier punto de vista que sea diferente al que ellos defienden, aunque esté fundado en la dignidad de la persona, es motivo no de la tolerancia que nos exigen, sino objeto de burla, desprecio y agresión verbal. Me refiero a aquellos cuyas opiniones son rechazadas por ser contrarias a la moral o a los derechos humanos. No, los intolerantes no toleran a quienes defienden lo contrario, exigen respeto y lo niegan en los hechos y en las palabras para los demás. Pero lo peor es que intencionalmente confunden tolerancia con aceptación: si no aceptas lo que digo, aunque vaya contra tus principios morales, entonces eres intolerante.

Estamos sufriendo un aumento considerable de posiciones en contra de la vida y de la moral. Es el caso de los partidarios de eliminar a los no nacidos, es decir del abordo provocado; desean que se les respete el poder clamar a los cuatro vientos y como sea ese supuesto derecho. Exigen tolerancia para ellos, pero no están dispuestos a tolerar a los defensores del derecho a la vida.

Otro ejemplo, vemos como en nuestra querida Europa el racismo y la xenofobia están en alza. Estas posiciones ideológicas contra razas no europeas y los nacidos en otros países y aún contra sus descendientes, no son respetables, no pueden serlo, puesto que en sí mismas son irrespetuosas de la dignidad del hombre. Lo mismo sucede en Estados Unidos, en el odio promovido contra los extranjeros indocumentados, no el simple rechazo a su situación ilegal; son opiniones vergonzosas, que nada tienen de respetable.

Los conceptos de tolerancia y respeto a la opinión de los demás no son los únicos que son objeto de abusos. El mismo derecho a opinar es objeto de abuso. Se puede gritar a los cuatro vientos que a los niños se les debe enseñar que la homosexualidad "está bien", pero cuando alguien reclama que se debe respetar la naturaleza biológica, anatómica, fisiológica y psicológica de los dos sexos de las personas, entonces la tolerancia no existe; al moralista no le conceden derecho a expresarlo.

No se debe ser tolerante, o falso prudente, sobre lo que sustancialmente es intolerable; tolerar la infamia, el ataque a la vida o a la familia no es razonable ni prudente, por someterse a una torcida interpretación de lo que es la tolerancia. También el derecho a la réplica y la denuncia es indiscutible. Es legítimo denunciar las opiniones indignas, intolerables.

No se puede confundir el derecho a la libre expresión, con el abuso de este derecho, como tampoco se puede, por ejemplo, confundir el derecho a la educación de los hijos con el supuesto derecho a golpearlos "porque son mis hijos". No es aceptable el sofisma de que todas las opiniones son respetables; eso va contra el mismo concepto de lo que es el respeto en las relaciones entre las personas.

jueves, 28 de mayo de 2026

¡Buenos días! ¿Dónde se encuentra la coherencia y la honestidad?

 


Llevo unos días siguiendo las noticias y estando atento a todas las informaciones que aparecen sobre la gran cantidad de escándalos que están inundando todo el mundo político y, quizá la mejor conclusión que saco es que tristemente me he acostumbrado.

Si es cierto que me sigo indignando por la actitud de algunos de nuestros líderes políticos, lo que más me exaspera y preocupa es esa defensa a ultranza de esos errores probados de los políticos que hacen sus votantes y los militantes de sus partidos. Y es que, aunque sea difícil de entender cada vez que surge un escándalo judicial que tiene en el centro a un político, aparecen personas que en lugar de asumir esos errores políticos lo que hacen es intentar taparlos, suavizarlos y puede que también exculparlos. Ante esto, me surge la pregunta de dónde se encuentra la coherencia y la honestidad, en que lugar se halla la vergüenza y esa actitud lógica y consecuente con los principios que se profesan que debería de existir en las personas. Y además si se nos ha olvidado el sentido crítico o donde se encuentra el nivel de exigencia hacia nuestros políticos.

Y, no encuentro otro camino que el de pensar sobre la importancia que tiene en nuestra vida la honestidad, la coherencia y la humildad. O sea, creo que ahora es necesario que aparezcan personas íntegras que nos ayuden a recobrar nuestra confianza en las instituciones y que anulen esa idea tan de moda en estos días de que todos tenemos un precio.

Ya sé que poseer una coherencia total es una tarea muy complicada, la propia experiencia nos lo demuestra, pues en demasiadas ocasiones nuestros actos se encuentran lejos de nuestras palabras. A pesar el ello, creo que esto nos debería de enseñar a que debemos ser más honestos y humildes. O sea, a que nuestras ideas se deberían de centrar no tanto en descalificar a los demás sino en poner más énfasis en la fuerza de nuestros actos más sinceros. Aunque lo deseable sería no fallar en nuestros principios y convicciones, si por alguna razón fallásemos o nos equivocamos, es mejor asumir la culpa que intentar taparlo como sea.

Y, tampoco estaría demás que nos ayudase a aprender que, aunque el ideal es no fallar en nuestras convicciones y principios, si alguna vez caemos o nos equivocamos, es mucho mejor asumir el error que intentar taparlo a cualquier precio.

martes, 19 de mayo de 2026

¡Buenos días! La memoria y el olvido.

 


Recordar lo que yo sé y vivo es un aspecto interesante de la vida. Sé que la memoria se debilita con la edad y la dificultad para recordar es uno de los problemas a los que me voy a tener que enfrentar. La pregunta que me surge estos días no es otra que la de: ¿Es siempre malo olvidar?

Por supuesto que si perdiera la memoria no sería nada bueno, pero a veces no solemos pensar en la importancia del olvido para nuestra salud mental. La cuestión es que la memoria y el olvido no son procesos que se oponen, el olvido no lo considero como un defecto en sí mismo de la memoria, más bien lo veo como una necesidad que nos sienta bien.

Pensándolo, me doy cuenta de que un recuerdo no es una simple anotación que tengo en mi cabeza como si fuera una cita en la agenda. Para que un recuerdo se convierta en algo “mío”, necesita del paso del tiempo para después sacarlo de la memoria y traerlo al presente. Sin ese distanciamiento, perdería la consciencia del paso del tiempo.

Lo normal es que mi memoria vuelva a reconstruir y narrar lo que me sucedió ya que no se trata de una simple anotación de lo que me sucedió. Lo que hago es describir la impresión que sentí en ese momento y además expresarlo, lo que lo convierte, me atrevería a decir, en un acto artístico.

Si observo ahora mis recuerdos de mi último viaje a Sicilia veo que mi memoria ha sido selectiva y afectiva, ha moldeado lo que paso y además le ha dado color, ha resaltado algunas cosas y ha dejado otras. Y es que olvidar es, pues, la condición para recordar, el olvido y el recuerdo son indispensables para conocer como fue mi viaje. Es simple: para poner algo en primer plano hay que dejar otra cosa en segundo plano; ver algo implica no ver otra cosa.  

El motivo por el que suelo hacer alguna foto, ahora con el móvil, es intentar atrapar ese momento, de guardar ese instante que suele ser maravilloso para recordarlo después, y compartirlo con todo detalle. Me gusta, ya de vuelta, que esa imagen me lleve allá de nuevo. Sin querer, esa imagen ya no es algo que se encuentra en el móvil, porque vuelve a ser el Etna o el templo de la Concordia, que vuelven a tocar mi sensibilidad y a regalárseme otra vez. Una foto puede contar muchas cosas; reflejar alegría, amor o ilusión, ya que inevitablemente la cara de uno se ilumina con ellas, yo diría que una foto podría reflejarlo prácticamente todo, y que casi todo podría quedar dicho en forma de foto. Sin embargo, encuentro que dentro de mí también hay muchas cosas que decir y con muchos matices.

Y es que en un viaje hay momentos donde ninguna foto me habla de ellos porque nunca encontré el momento adecuado para hacerla o no era el momento de sacar el móvil. A pesar de mi mala memoria existen recuerdos que se van a mantener vivos mucho tiempo, como si no pasase el tiempo. Puede que, si tuviera una foto de ellos, los hubiese medio olvidado confiado en que tenía dónde mirarlos una vez más; como no es así, he de llevarlos siempre intactos, conmigo.

jueves, 14 de mayo de 2026

¡Buenos días! ¿Cómo recuperamos esa imagen del hombre?

 


Muchas de las cosas que nos están pasando no las entiendo, intento comprenderlas, pero no llego nunca a quedarme satisfecho con el resultado de mis pesquisas. La política internacional es para mí en estos días incomprensible. Y es que todo son preguntas que me hago y que me son imposibles de responder, por ejemplo: ¿A qué nivel de inmoralidad hemos llegado si los daños que se están produciendo en los conflictos que tenemos abiertos, que son una clara violación de los principios más elementales del derecho internacional, se llegan a justificar con proyectos de restauración imperial o neocolonial, de expansión o seguridad nacional, o incluso de nuevas ganancias reivindicadas descaradamente?  

Es más: ¿Y a qué nueva caída de la moralidad hemos llegado si todo esto puede justificarse con la pretensión de tener una moralidad que solo está limitada por mi moral personal, por lo que pienso?

Algo está funcionando muy mal, si miro un poco las fechas y los lugares veo un empeoramiento continuo de la situación mundial, veamos un poco por encima: en el año 2014 comienza la tragedia en Crimea y el Donbás, que continuó luego en 2022 con el inicio de la guerra a gran escala en Ucrania, se pasa después, no lo olvidemos a Oriente Medio con la matanza del 7 de octubre, y continuo de nuevo con Gaza, Tierra Santa y Cisjordania y, obviamente, con Irán y el Líbano, desde junio del año pasado hasta hoy. Dejo ahora aparte todas las guerras interiores que se están desarrollando en África.  

Son desgracias en la que la persona no cuenta, ni se busca una paz. Y es por eso por lo que se tiene que intervenir con razonamientos, es nuestra responsabilidad como personas individuales que somos. El problema que eso conlleva es precisamente definir qué somos como hombres y eso concierne a toda la humanidad.

Por lo tanto, para hacerlo, en primer lugar, tenemos que usar un lenguaje común y evitar usar las palabras para confundir o engañar a los demás, cada palabra, cada término debe expresar la verdad. Cuando se habla de paz, por ejemplo, debemos tener claro que no se trata simplemente de una situación, siempre frágil, de falta de guerra, sino que debe ser una situación que sea el resultado de la justicia, una justicia que no se puede reducir a lo que deseen los más poderosos para mantener su dominio, sino que debe de obedecer a algo que sea independiente de ellos. No se trata de establecer un poder por encima de los Estados ni siquiera un poder alternativo, sino una situación en el que el poder pueda ser juzgado por un criterio que no controla. La dignidad del hombre.

Este sencillo limite del poder, pero a la vez complicado de cumplir, es el que da valor a una auténtica democracia, y es que la democracia no la debemos entender como un simple procedimiento para alcanzar el poder, debe reconocer la dignidad de cada persona y así se mantendrá con buena salud, una dignidad que debe estar arraigada en la ley moral y una verdadera visión de la persona humana. Sin esto, existe el peligro de que se convierta en una tiranía de la mayoría o en una careta detrás de la cual se esconde el poder de la economía y la tecnología o, peor aún, en pensar que son los más aptos los que tienen que mantenerse, y esto no es otra cosa que la utilización de la fuerza en la diplomacia, utilizando las palabras para mentir y dominar sin dejar lugar para la persona y su dignidad.

Y ahora, la pregunta no debe ser otra que: ¿Cómo recuperamos esa imagen del hombre? Una imagen que tenga la capacidad de salir de la tragedia por la que estamos pasando.

Se me ocurre que se podría empezar por uno mismo, entender el poder que poseemos cada uno de nosotros, no el que pudiéramos tener sobre los demás, sino el que tenemos sobre nosotros mismos, sobre nuestras pasiones, nuestras fuerzas y nuestra capacidad para relacionarnos, no como un fin en sí mismo, sino como un medio que nos lleve hacia el bien común.

Parece que hemos olvidado el concepto del bien común, el bien común no es algo vaya a existir por sí solo, sino que involucra, por el contrario, la utilización de virtudes que también han sido olvidadas, como son la sabiduría y la templanza, que, a la vez que nos devuelven a un plano siempre personal, deben a su vez llevarse a nuestra relación con el poder, limitando en quienes lo poseen una autoexaltación excesiva y actuando como un obstáculo contra el abuso de poder.

Tener consciencia de todo esto no debe quedarse en nosotros, sino que implica que salga de nosotros para expandirse como un modelo de vida y un ejemplo para toda la humanidad. No vivimos solos, y lo que hacemos por simple y pequeño que sea nos cambia y cambia lo que nos rodea y, recordarlo a los demás no es una intromisión en un ámbito ajeno.  

Si lo pensamos un poco es fácil darse cuenta de que lo principal de esa propuesta es la libertad del hombre, es mucho más importante darse cuenta de ello cuanto más se ve amenazada en nuestra sociedad y olvidada en muchas personas que curiosamente ya no saben qué hacer con ella y prefieren quedar seducidos por lo que ofrecen los que ostentan el poder, que la reducirán a las decisiones que ellos tomen.

Veamos, para que exista un orden internacional que sea estable y justo no puede aparecer como un simple equilibrio de poder, porque la concentración del poder en pocas manos siempre amenazará tanto la participación democrática entre los pueblos como la concordia internacional.

Por lo tanto, necesitamos unas instituciones que estén actualizadas y marcadas por el principio de subsidiaridad, donde la persona no sea ignorada ni abandonada a su suerte, sino que sea ayudada a mostrar su potencial, y donde se ayude a la libertad a ser responsable.

Solo en estas condiciones la paz puede hacerse posible. Ya se que nuestra autentica esperanza no es de este mundo, pero pone luz a este mundo, y allí donde ahora vemos el odio de agresores y agredidos o la apatía de personas cansadas y sin rumbo por las diferentes luchas y divisiones, hay que mostrar nuestra esperanza que se tiene que ver en la misericordia y el perdón.