viernes, 19 de junio de 2026

Camino del Cid. Día 5.

          Se me ha ido de las manos el día de hoy, demasiados kilómetros y demasiados metros positivos. No ha sido por mi voluntad, sino que las circunstancias así lo han querido. El camping en el que pensaba quedarme aún no había abierto. Había visto que se abría cuando lo hiciera la piscina, pero cómo iba a pensar que aún no esté abierta. 

        En fin, a buscar otro camping a 20 km, más kilómetros y más desnivel. 

        Aquí está el recorrido: https://strava.app.link/ENLW2SH953b 

        Cada día al planear el recorrido y pensar un poco en cómo nos ira el día espero acertar y que todo transcurra más o menos como lo idee. Como suele decirse, quien siembra, espera cosechar. Quien invierte, espera obtener ganancias. Quien ve una película, espera pasar un buen rato. 




        Sin embargo, en ocasiones descubrimos que el día no transcurre como habíamos previsto, sino diferente. Pero en la mayoría de las ocasiones, los resultados corresponden a lo que esperábamos, incluso superan las expectativas. Momentos así producen alegría, al constatar que las cosas salieron realmente bien.

        Como personas sabemos que todo lo que hacemos tiene una parte de indeterminación y alguna que otra sorpresa que nos explican por qué los planes no siempre se cumplen,  y por qué se producen resultados imprevistos (positivos o negativos).

        Por más que me esfuerce en planearlo todo, quitando obstáculos, emprendiendo las acciones que considero más seguras y más prudentes, basta un cambio de viento, un retraso en el tráfico o un resbalón al bajar de la bicicleta, un camping cerrado para que todo cobre un cariz sorprendente.

        No resulta fácil convivir con la indeterminación de la vida. Quisiera que todo procediese como lo tenía previsto. Pero en muchas ocasiones no puedo cambiar el mundo externo, ni tampoco la forma de pensar y de actuar de quienes están cerca o lejos.

        Por eso, la sabiduría popular y algunos grandes pensadores nos exhortan a no sufrir ante lo imprevisible ni angustiarnos ante lo indeterminado de la historia humana. 

        Pensamos, calculemos, planeemos, sí, por tomar buenas decisiones y por poner los medios más adecuados para alcanzarlas. Pero sepamos que ni los mejores planes alcanzan sus objetivos. 

        Además, nuestro corazón estará más tranquilo cuando acogemos los imprevistos para sacar bienes de los males. 

https://www.instagram.com/vicent1956/?hl=es 

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