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lunes, 15 de junio de 2026

Camino del Cid. Día 2.

         A pesar de que me gustaría que hoy fuese el segundo día del Camino del Cid la realidad es que se trata del segundo día de aproximación al Camino del Cid, ya que mañana llegaré a Vivar del Cid donde se encuentra la legua 0.



        Pero eso ya será mañana. Hoy a sido un día del Camino de Santiago y aunque mi intención no era recorrerlo la verdad es que lo he hecho hasta Villafranca de Montes de Oca. La cuestión a sido que a la salida de Santo Domingo de la Calzada unas obras en la carretera me han obligado a compartir recorrido con los peregrinos a Santiago, que por cierto han sido muchos a pie y bastantes en bicicleta. 

        Echa un vistazo a mi recorrido en Strava: https://strava.app.link/gNfn1VByZ3b

        La frase: ¡Buen Camino! Ha sido como era de esperar la más escuchada y la más repetida por mi parte. 

        La gran mayoría de peregrinos a esta distancia de Santiago están llenos de entusiasmo, llenos de deseos de dar significado a su peregrinaje, de entrever que están en el camino adecuado para obtener serenidad para su vida futura. Pero, el camino adecuado, elegir el camino... ¿Qué cosa significa esto? En realidad, un camino es no estar quieto, no estar parado, sino caminar. Esto quiere decir ir hacia algo, porque uno puede moverse sin ser un caminante: ser errante, que da vueltas, que da vueltas por la vida, y la vida no está hecha para dar vueltas. Está hecha para caminar, y esto es vuestro ¡desafío! Como hombres, viajeros o peregrinos. Por un lado, estamos en busca de lo que realmente cuenta, de lo que permanece estable en el tiempo y es definitivo, estamos en búsqueda de respuestas que iluminen nuestras mentes y calienten nuestro corazón no sólo por el espacio de una mañana o un corto tramo de camino, sino para siempre. La luz al corazón para siempre, la luz a la mente para siempre, el corazón caliente para siempre, definitivo.

        Por cierto, por otro lado, se siente un miedo a fracasar, y es que es verdad, se puede fracasar. Pero esto es ya otra historia.

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domingo, 14 de junio de 2026

Camino del Cid. Día 1.

     Es cierto que hoy no es el primer día de este viaje en bicicleta, pero si que se trata del primer día del Camino del Cid. Se trata en realidad del primer día de aproximación hacia Vivar del Cid donde recogeré la acreditación. 



    Hoy he recorrido solamente 16 km, los motivos son varios, uno es el de llegar pronto al camping para probar todo el material para en viaje en solitario y el otro el de tener que empezar a pedalear después de media mañana ya que las despedidas se debían de realizar sin prisas y con tranquilidad. 

    Así que aquí estamos en Santo Domingo de la Calzada, que visitaré dentro de nada para hacer un poco de turismo. 

Más en el enlace del perfil @vicent1956 


martes, 16 de septiembre de 2025

Dia 64, del viaje a la maratón de Valencia. ¿Camino del Cid o GT 20?

     Dia 64, del viaje a la maratón de Valencia.   



¡Buenos días!

Hasta el día de la maratón de Valencia debería de estar centrado en la carrera a pie, entrenando y dejar descansar por unos meses la idea de volver a realizar un viaje en bicicleta el año que viene, pero la mente no puede dejar de pensar, bueno la verdad es que si puede si la entretengo con alguna serie de televisión o la nublo con algún tipo de droga.

Vivimos tiempos en los que, con demasiada frecuencia, los compromisos personales solo valen lo que vale el emocionante instante de verse a uno mismo comprometiéndose, y colocarse ahora el compromiso de realizar un viaje a algún lugar ante testigos cargados de admiración y afecto puede ser uno de ellos.

Ahora está de moda el derecho a cambiar de opinión, al hilo de las circunstancias o los propios sentimientos, por encima de cualquier otra consideración que implique a otros; tiempos en los que se ve normal afirmar que uno tiene ese derecho y que no pasa nada.

Y eso, es una verdad a medias que hace urgente aprender a distinguir entre el legítimo derecho a evolucionar del mero vivir egocéntricamente, en una sucesión de pseudo decisiones que generan expectativas y las defraudan sin considerar las consecuencias, tanto para uno mismo como para los demás.

Siempre he oído decir que una persona vale lo que valen sus promesas. Ya sé que decir ahora que el año que viene pienso ir a un lugar o hacer tal ruta no es un gran compromiso ni una promesa que se tenga que cumplir si o si, pero hay que empezar y acostumbrarse a cumplir estos simples compromisos para cuando nos veamos ante los realmente importantes el hábito de pensar antes de hablar ya nos sea una cosa normal.

No hace mucho que nuestros abuelos se fiaban tanto de la palabra dada por una persona que eso estaba por encima de cualquier documento firmado; ser alguien “de palabra” era ser alguien fiable y responsable, honorable. Los que ya tenemos unos años empezamos a no concebir la felicidad sin compromiso con alguien, sin el tranquilizador espacio y estabilidad que traen la confianza en las mutuas promesas. Sí, “dar la palabra” es poder afirmar cuenta conmigo de modo confiable tanto en una relación como en un negocio o en cualquier otro proyecto compartido.

También sé que desdecirse nunca es un acto sencillo, por eso hay que poner mucho empeño en que las decisiones que uno toma en la vida lo estén con una densidad existencial tal, que no resulte fácil desdecirse porque sería traicionarse, romperse.

Pues bien, no voy ahora a comprometerme, pero sí que voy a dejar encima de la mesa dos posibles proyectos: el camino del Cid y la GT 20, la gran travesía de Córcega en bicicleta. Las voy a examinar bien, a deliberarlas, valoraré seriamente sus recorridos y desde el realismo de mi condición física a final de año me decidiré por una.

https://www.caminodelcid.org/

https://www.france.fr/es/articulo/gt20-gran-travesia-corcega-bicicleta/#1-de-bastia-a-porto-sobre-dos-ruedas-etapas-1-a-6-1

Es importante realizar ese esfuerzo para no perder algo tan esencialmente humano como es la capacidad de comprometerse, afrontando la decisión como un pacto con nosotros mismos que tiene a la Fidelidad en su centro.

Es importante decir que incumplir promesas y compromisos sí importa, y mucho, debería ser algo muy extraordinario y, al menos, tan compartido con los demás como cuando se hacen porque es algo que tiene consecuencias personales.

En fin, ya veremos a final de año.

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viernes, 11 de julio de 2025

Día 56 del viaje a Roma. Moncofar --- Pinedo. Domingo 25 de mayo de 2025.

 “Dicen que los viajes ensanchan las ideas, pero para esto hay que tener ideas”. (G. K. Chesterton)

    Día 56 del viaje a Roma. Moncofar --- Pinedo.

    Domingo 25 de mayo de 2025.

    Distancia: 60,86 km.

    Desnivel positivo: 184 m.

    Velocidad media: 16,6 km/h.


    Penúltimo día del que ha sido un gran viaje, y aunque “hasta el rabo todo es toro”, como suele decirse, cruzar Valencia ya significa estar en casa. 

    Hay que llegar a esta altura del viaje para poder mirar atrás y poder verlo con otros ojos. Es ahora en que vemos cerca el final cuando ya sabemos que todo pasa, en este momento es cuando quizás ya tarde, recuperamos su esencia, esa misma esencia que nos ayuda a releerlo en su justa medida. 

    Ahora ya lo podemos comprender todo. Cuando imaginamos un viaje lo solemos hacer desde una doble perspectiva. Esa a la que, por ser tan realista o por ser demasiado imaginativa, le cuesta encontrar el punto de vista desde donde percibirlo en su justa medida. Trabajo complicado, ya que un  viaje se confecciona, a partes iguales, de sensatez y de ilusiones. 

    Sólo ahora, cercano ya el final, puedo mirarlo y ver un poco más allá de lo que siempre tuve claro. Ahora ya se con seguridad donde se encuentra una de las claves de un buen viaje en bicicleta: no hay que ser un gran ciclista para hacer un gran viaje cicloturista. 

    No hace falta una forma física extraordinaria. Con poca es suficiente. Sólo necesitamos escuchar nuestro cuerpo y dejarnos guiar por él. 

    Todo gran viaje no es más que la suma de muchos pequeños retos, asequibles para cualquier persona con un poco de sentido aventurero que sienta la necesidad de transformar sus sueños y anhelos en una realidad nueva que necesita. La receta es sencilla y los ingredientes los tenemos todos: voluntad, amor a la vida y deseo. 

    Hoy, a fuerza de viajes y de alegres contratiempos, ya soy capaz de salir de mi zona de confort sin demasiados problemas. Hoy ya puedo darme cuenta de que, detrás de cada contratiempo, hay mucho más que un orgullo maltrecho. 

    En cuantas ocasiones hemos llegado a pensar que habíamos perdido la batalla, que habíamos fracasado en el viaje. ¿Quién podría imaginar que podría realizar un gran viaje? Porque sin darnos cuenta y a golpes de contratiempos, hemos ido asimilando y transmitiendo, la olvidada y, a la vez, necesaria pregunta. Una pregunta que se encuentra en las mentes y los corazones de las personas. Oculta, punzante, implacable, certera, sólida.

    Y, sobre todo latente. A la espera de que aparezca, de nuevo, otro acontecimiento o viaje para ser devuelta a primera línea. 

    Sí, amigos míos, lo contrario y opuesto a la razón, lo que no tiene sentido, lo ilógico. Es el único camino a seguir para un ciclo viajero que decide hacer frente a lo evidente ante el resto de las personas: su edad, su forma física y su fragilidad. 

    Sí, querido amigo, el absurdo. El único camino a seguir para un ciclo viajero que ya ronda las siete décadas de vida y que un día de locura decidió subirse a una bicicleta y emprender viajes. 

    Todos aquellos de vosotros que dedicáis una parte de vuestro tiempo para intentar acercar a este presente, maltrecho y mal compuesto, a esas quimeras que desde la antigüedad los hombres soñaron, entenderán que, al igual que yo, se deben perder muchas batallas para ganar finalmente la guerra. 

    Y no hay mayor guerra que la del problema de la Conciencia. 

    Construiremos, como buenos hombres un presente amable desde ese futuro que soñaron nuestros antepasados al que todavía aspiramos. Y el poco tiempo que nos reste lo emplearemos en aprender a dejar volar nuestra imaginación para que nos ayude. 

    Y, descubriremos cuál es la pregunta más interesante, esa que nos dará la respuesta clave, la que nos mueve, la que desde donde brotará  todo cambio. 

    ¿Es sólo nuestra imaginación?

    ¿Realmente es sólo imaginación?

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sábado, 5 de julio de 2025

Día 56 del viaje a Roma. Torrenostra --- Moncofar. Sábado 24 de mayo de 2025.

     “Dicen que los viajes ensanchan las ideas, pero para esto hay que tener ideas”. (G. K. Chesterton)

Día 56 del viaje a Roma. Torrenostra --- Moncofar.

Sábado 24 de mayo de 2025.

Distancia: 60,13 km.

Desnivel positivo: 222 m.

Velocidad media: 16 km/h. 

Se nos termina el que debería de ser el gran viaje de este 2025 y lo estoy haciendo, dejando consejos de como deberíamos de afrontar un viaje de largo recorrido en bicicleta. Como estáis viendo no son consejos ni sobre el material que debemos llevar ni sobre logística, se trataría de consejos de como debe ser nuestra actitud y comportamiento.

Y para ir finalizando hoy pongo delante el de; “Dejad siempre una buena impresión tras de vosotros”.

Hay una pregunta que muy pocas veces nos hacemos cuando abandonamos un lugar; ¿Cómo nos recordarán cuando no estemos? En nuestro interior esperamos que algo de cuanto decimos o hacemos en nuestra vida pase a la posteridad y se convierta por sí mismo en nuestra herencia, sin embargo, tenemos que ser realistas, lo que quedará de nosotros será el bien que hayamos podido hacer. Lo mismo sucede cuando viajamos, las cosas buenas que podamos hacer mientras nos encontremos en un lugar será lo que dejará una buena impresión de nosotros.

No se trata de hacer ni decir grandes cosas, esos detalles nimios que no cuestan ningún esfuerzo y que facilitan las cosas a los demás son al final los que nos definen. Son esas señales que dejamos y que nunca se olvidan las que se quedan en el corazón de las personas a las que hacemos el bien.

En el fondo, lo que parece indicar todo lo anterior es que nos portemos bien. O, dicho de otra manera: que no la liemos, que seamos amables, educados y que no demos problemas. Vamos, que no actuemos mal y no demos guerra. Esto es quizás la conclusión a la que muchos de vosotros habéis llegado, y es en parte lo que queremos la mayoría de nosotros, no solo para nosotros sino también para nuestros seres queridos. Y sin querer, casi sin darnos cuenta, podemos reducir ser bueno, a ser dócil, a cumplir las normas de la mejor manera posible.

Sin embargo, ser buena persona tiene una pretensión mayor. No se trata de verlo en negativo, o sea, de no hacer las cosas mal, de no hacer el mal. Y es que ser bueno nos lo tenemos que plantear de manera diferente: vivir para hacer el bien, en cada momento y en cada instante. La persona realmente buena no se conforma con no meter la pata, sino que actúa de forma para que el bien gane en cada situación, desde los grandes temas a las anécdotas del día a día. 

Ojalá se pueda decir de cada uno de nosotros, al marcharnos, que fuimos buenos. No por nuestra docilidad y apego a las normas y a la convivencia, que está muy bien, ni por hacer las cosas bien o por crear buen rollo. Ser buenos porque fuimos capaces de aspirar a ser bondadosos, a propagar la bondad, para nosotros y para otros, y que nos esforzarnos en cada momento para hacer el bien y mejorar un mundo que tanto lo necesita y que sigue precisando de buenas personas. 

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viernes, 4 de julio de 2025

Día 55 del viaje a Roma. Vinaroz --- Torrenostra. Viernes 23 de mayo de 2025.

     “Dicen que los viajes ensanchan las ideas, pero para esto hay que tener ideas”. (G. K. Chesterton)

Día 55 del viaje a Roma. Vinaroz --- Torrenostra.

Viernes 23 de mayo de 2025.

Distancia: 49,60 km.

Desnivel positivo: 256 m.

Velocidad media: 15,3 km/h. 


Seguimos volviendo a Pego, y ya deberíamos ir terminando no solo el viaje sino esa serie de consejos según los cuales un viaje nos debería de resultar más agradable.

Hoy un consejo que resulta fundamental para los despistados, pues de no seguirlo no habría forma de disfrutar de casi ningún día. No es otro que el de: “No os enfadéis si os equivocáis de camino”.

Enfadarse cuando nos equivocamos es una parte de todo proyecto que estemos realizando y lo es porque nuestros sueños y deseos, especialmente los más sublimes, suelen ir un poco por delante de nuestras esperanzas y no tenemos más remedio que convivir con las frustraciones, las incertidumbres y por supuesto con las equivocaciones al seguirlo. Y no es un drama, ni un error hacerlo. Porque, al fin y al cabo, esos cambios de humor son también señal de que nos importa lo que estamos haciendo y que ese viaje nos implica.

Esa impresión desagradable y molesta que nos aparece al darnos cuenta de que hace unos cuantos kilómetros que vamos en la dirección equivocada no debe dejar de ser eso, una impresión desagradable y molesta sin llegar más lejos. Debe quedarse ahí.

Cuando nos enfadamos, perdemos el control de nuestra persona, pasamos de estar tranquilos y disfrutando a cambiar todo nuestro carácter y en la mayoría de las veces no elegimos perder el control y enfadarnos, simplemente sucede, nos toma por sorpresa. Es una respuesta a algo negativo que nos acaba de suceder.

Por lo tanto, el sentimiento de enfado es un estado emocional normal. Lo que sí que no lo es, es la conducta agresiva que puede surgir de ahí, es decir, lo que el enfado me lleve a cometer. De modo que podemos enfadarnos más de alguna vez, pero debemos dominarlo y no permitir que éste tenga el control sobre nosotros. Es verdad que no podemos controlar cada sentimiento que tenemos, pero lo que sí podemos controlar es su reacción. Una cosa es sentir rabia y otra muy diferente es ponerla en acción. Y es que, sentir no es consentir, lo que quiere decir es que los sentimientos no se pueden valorar moralmente, es decir, no son ni buenos ni malos, en sí mismos tampoco son malos.

Cuando no controlamos nuestra reacción ante un desvió incontrolado de nuestra ruta, podemos llegar a reacciones muy fuertes y a perder los nervios.  Debemos tener en cuenta de que no siempre podemos dominar cómo vamos a reaccionar ante ciertas situaciones, pero siempre habrá algo que podemos hacer para evitar llegar a perder los estribos.

Al llegar a ese momento en el que sabemos que en cualquier rato podemos explotar, hay que dejar de lado nuestro coraje y rogar por tener templanza, que es la capacidad de tener dominio propio. No te dejes dominar por tu enojo, domínalo tú a él. 

Por lo tanto, queda claro que no tendremos un viaje sin problemas ni enfados, serán el pan de cada día. Pero está en nosotros curar y sanar esas heridas que se albergan al fin y al cabo en el corazón, que si no se dominan pueden causar mucho daño.

Hay otra frase que me viene ahora a la memoria que tiene algo que ver con este tema; “tengo derecho a equivocarme”. Se trata de la típica frase que hemos oído y dicho alguna vez. Nos surge alguna vez por que así lo creemos, pero no por ello tenemos razón, es una pequeña mentira que esta de moda.

De las equivocaciones debemos de sacar algo en claro, aprender. Estoy seguro de que a todos nos habrá pasado de que de un error con el tiempo hemos sacado algo positivo, porque fue un punto de inflexión, porque nos hizo recapacitar o porque descubrimos un bello paisaje.

Sin embargo, equivocarse nunca puede ser un derecho, porque a veces conlleva una dosis de dolor para nosotros y para otros.  Y porque decir que algo es un derecho incluye decir que es una posibilidad, y que por tanto no es tan malo. Y en las decisiones uno debe aspirar siempre al bien. Nadie tira un penalti para fallarlo.

Los errores llegan tarde o temprano y nos sirven para aprender, pero ya que estamos, mejor no equivocarse, porque no está el mundo para hacerse daño, así como así. Ojalá tengamos siempre la lucidez de acertar, aun sabiendo que equivocarse forma parte del camino y nos ayuda a crecer, pero nunca será un derecho, ni tampoco un drama, dicho sea de paso.

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miércoles, 2 de julio de 2025

Día 54 del viaje a Roma. La Ampolla --- Vinaroz. Jueves 22 de mayo de 2025.

 “Dicen que los viajes ensanchan las ideas, pero para esto hay que tener ideas”. (G. K. Chesterton)

Día 54 del viaje a Roma. La Ampolla --- Vinaroz

Jueves 22 de mayo de 2025.

Distancia: 53,5 km.

Desnivel positivo: 265 m.

Velocidad media: 14,3 km/h. 


Uno de los consejos de aquel decálogo que dejé escrito hace unos cuantos días para que nuestro viaje se realice de forma agradable es; “No canséis demasiado vuestras piernas”, no es mal consejo sobre todo si vamos a estar pedaleando muchos días seguidos ya que nuestra edad no aconseja llegar al final de cada día agotados.

No deberíamos de llegar al camping cansados. Al igual que no queremos llegar enfermos, tristes, desesperados o cabreados. Lo ideal sería llegar al final del día activos y con ganas de seguir con lo que estamos haciendo. Para eso es para lo que estamos viajando. Aun cuando el quehacer de un viaje nos pone delante el cansancio, la enfermedad, la tristeza… y tantas otras cosas por las que queramos o no, nos toca pasar.

Y, cada vez iremos más cansados sino programamos bien nuestros recorridos y nuestras actividades. Conforme avanza el viaje nos vamos acelerando, es cierto. Pero no es sólo una sensación. Y eso desgasta, mucho.

Si pienso un poco me doy cuenta de que son muchas las ocasiones en que llego cansado al camping y sin fuerzas para nada, solo para hacer lo imprescindible y acostarme. No estoy hablando solo de percepciones, me estoy refiriendo a algo real, que puede tener consecuencias para mi salud. Soy consciente de ello. Pero frente a lo que no se muy bien qué hacer. Se que ni es sano, ni quiero viajar cansando, se también que no controlo el ritmo en demasiadas ocasiones, que las señales de peligro se acumulan y reclaman mi atención. Y que no depende de mi parar todo esto… O sí.

Porque en realidad sí depende de mí. Claro que sí. Decir que todo eso es lo que tiene viajar en bicicleta no es una respuesta válida, el aplazar las soluciones hasta el día siguiente tampoco sirve. Marcar un ritmo más tranquilo, más pausado no es ser un mal ciclo-viajero, es pura higiene mental. El descanso es una opción posible. Incluso deseable y necesaria. Y real, no es sólo una utopía. Como tampoco lo es dejar de visitar cada uno de los lugares turísticos que nos vamos encontrando, se trata de priorizar. De saber dónde voy a gastar mi energía y mi tiempo e ir, poco a poco, colocando cada quehacer en su justo lugar.

Todo eso sin aplazar lo que es importante ni transformar en urgentes cosas de segunda o tercera fila. La cuestión es que cuando nos sintamos agotados, pararse y preguntarse: ¿dónde me desgasto? ¿dónde pienso que tengo que cansarme? ¿dónde quiero desgastarme? Y colocar nuestras prioridades. Dejando sitio a lo importante y aplazando lo que no debería ocupar un lugar en primera fila.

Y es que somos limitados, no pasa nada, todos lo somos y sobre todo con una cierta edad y si no lo aceptamos el final suele ser un reventón de salud o los cabreos sin saber muy bien por qué. Situaciones todas con peores consecuencias que tener que afrontar un simple “no, ahora no” “no, de esto no me puedo ocupar ahora”. Viajar en bicicleta no implica el agotamiento.

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lunes, 30 de junio de 2025

Día 53 del viaje a Roma. Mont-Roig --- La Ampolla. Miércoles 21 de mayo de 2025.

     “Dicen que los viajes ensanchan las ideas, pero para esto hay que tener ideas”. (G. K. Chesterton)

Día 53 del viaje a Roma. Mont-Roig --- La Ampolla

Miércoles 21 de mayo de 2025.

Distancia: 40 km.

Desnivel positivo: 332 m.

Velocidad media: 13,3 km/h. 

Nos acercamos al final, estoy volviendo a los mismos campings del principio y por lo tanto en cierta forma repitiendo los primeros días. Pues bien, en estos días que quedan ya andamos con el confeti. Está llegando el momento de correr hacia casa, a hacia nuestra cama, nuestro sofá, del que espero sacarle en los próximos días mucho partido. Y, mientras se acerca ese día, me pregunto: ¿qué ha funcionado y qué no? ¿A qué debo darle la vuelta? ¿Hacia donde voy a poner mis ilusiones el año que viene?

El final de un viaje es a veces complicado de cerrar. Sobre todo, si como en este caso además es el final de una etapa. No se puede cerrar sin más, ni dar carpetazo al asunto. Aunque me cueste, es conveniente revisar, evaluar y, después, recalcular el camino a seguir.

Ahora bien, no se tiene que olvidar de que, antes de abandonar una fase o cerrar una etapa, se debe tener claro cuál es el siguiente paso, que no se puede cerrar una puerta y dejar las llaves dentro, y, sobre todo, se tiene que estar seguro de que esta etapa de la que salimos ya no es nuestro lugar.

Uno de los quehaceres más complicados de nuestra vida es aprender a situarse ante la propia vida. Te sorprendes haciéndote preguntas sobre si lo que eres, lo que has conseguido es aquello que, años atrás, habíamos deseado. Y esto puede hacernos caer en un cruel desánimo, sin embargo, lo más peligroso es que podemos olvidar que la cuestión no es saber dónde estamos sino cómo estamos. No es posible averiguar la situación en que nos encontramos si antes no tenemos claro quiénes somos.

Encontrar mi lugar, a fin de cuentas, tiene poco que ver con aquello que quiero, sino adónde me esta llevando la vida. Mi lugar parece claro que no debe ser el que elija, ni tampoco el que pueda soñar, sino que me iré situando mientras lo voy descubriendo.

Y una vez que llegue a ese lugar que ya podré decir “mí” lugar solo cabe pararse y contemplarlo.

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sábado, 28 de junio de 2025

Día 52 del viaje a Roma. Roda de Berá --- Mont-Roig. Martes 20 de mayo de 2025.

     “Dicen que los viajes ensanchan las ideas, pero para esto hay que tener ideas”. (G. K. Chesterton)

Día 52 del viaje a Roma. Roda de Berá --- Mont-Roig

Martes 20 de mayo de 2025.

Distancia: 52 km.

Desnivel positivo: 300 m.

Velocidad media: 13,6 km/h. 

Estoy en esos días de “cuenta atrás” que suelen aparecer cuando te estas acercando al final de un viaje y sobre todo cuando terminas en casa. Recordar, resumir y sacar conclusiones suelen ser acciones que sin darte cuenta no cesas de hacer.

Creo que recordar es necesario. Resulta bien interesante viajar al pasado, evocar lugares y momentos. Sin embargo, creo que lo habré dicho en alguna ocasión, hay un riesgo, que es el de quedarse atrapado en algún momento del viaje. Y no precisamente en un momento bueno pues exactamente igual puede suceder con uno malo. A veces volvemos sin cesar a aquella situación que nos marcó con la ilusión de revivirla si ha sido buena o haciéndonos reproches si ha sido mala, pero sabemos que no podemos volver a disfrutar la buena ni podemos ya impedir que nos suceda la mala.

No queda más remedio que aceptar. Hay que reconocer que el pasado ya no se puede cambiar, pero tampoco nos podemos quedar en él con la intención de seguir disfrutándolo. No se trata de que se nos haya perdido, sino que ya forma parte de nuestra vida, pero hay que saber ponerlo en el lugar que le corresponde. Lo tenemos que situar de forma que no nos impida mirar adelante. No hay que olvidar sino de que no nos moleste cuando imaginemos el futuro. Porque la vida sigue. Siguen los proyectos y las ilusiones. Sigue la vida, más allá de los recuerdos por muy intensos que sean.

Y es que al fin y al cabo “¿Qué buscamos? Quizás vivir y no sobrevivir. Vivimos acelerados en un mundo donde las obligaciones y las inquietudes nos llevan a una velocidad que no nos permite reflexionar.

Si nos dedicamos a sobrevivir lo que estamos haciendo es resistir ante las obligaciones e inquietudes del momento sin lugar para disfrutar del presente. Estás prisionero en un circulo cerrado donde el trabajo, la familia, los compromisos se convierten algo que es urgente y absorbente. Este ritmo de vida nos sitúa en modo automático con la vista fija en el próximo problema y no nos paramos a disfrutar de lo que ya tenemos o hemos conseguido.

Sin embargo, vivir es unirnos con el presente, apreciando esas pequeñas alegrías y encontrando sentido a todo lo que hacemos. Se trata de ir cultivando y abonando la vida con relaciones auténticas, utilizando una parte de nuestro tiempo en cuidarnos personal, espiritual y emocionalmente, y apreciando esos momentos de calma que nos vamos encontrando y buscando. Es tener la habilidad de detenernos, parar en lugar de seguir adelante constantemente sin rumbo.

La verdad es que vamos solo a sobrevivir si no somos conscientes de esa diferencia, vamos a correr el riesgo de continuar sobreviviendo sin alcanzar a vivir plenamente, por eso la conclusión es clara: hay que encontrar un equilibrio entre las obligaciones y el disfrute del día a día, aprendiendo a vivir, no sólo a sobrevivir.

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martes, 24 de junio de 2025

Día 51 del viaje a Roma. Barcelona --- Roda de Berá. Lunes 19 de mayo de 2025.

     “Dicen que los viajes ensanchan las ideas, pero para esto hay que tener ideas”. (G. K. Chesterton)


Día 51 del viaje a Roma. Barcelona --- Roda de Berá.

Lunes 19 de mayo de 2025.

Distancia: 84 km.

Desnivel positivo: 520 m.

Velocidad media: 14,9 km/h.

Empiezo hoy una serie de días, ya muy repetidos, hasta llegar a Pego van a ser recorridos que he realizado en varias ocasiones y que pocas sorpresas pueden ofrecer, sin embargo, en lo esencial tienen las mismas características e importancia que todos los demás.

Este trayecto hasta casa siempre ha sido como una desconexión, un alejamiento tranquilo y pausado de lo que ha sido una forma de vivir durante los últimos dos meses.

No es la primera vez y espero que no sea la última en la que durante unos meses se realiza un cambio en mi forma de vivir el cada día. La realidad cambia, te sometes a un distanciamiento social, a un cambio en la rutina, una especie de confinamiento que te aleja de nuestra realidad y nos sitúa como parte de un videojuego. Y esto nos permite darnos cuenta de cuánto nos sobra y cuánto echamos de menos, de qué queremos y cómo queremos, de qué y quién nos mantiene vivos.

Durante estos largos viajes en los que dejas de hacer las cosas del día a día… y siempre, al igual que ahora, te das cuenta de todo aquello que me sobraba en mi quehacer diario y de lo que en realidad era importante. Y cada vez en estos últimos días me digo: “cuando vuelva a Pego cambiaré esto, haré esto otro, no diré tal cosa o actuaré diferente…” En estos días te sientes emocionado pensando que viviré de otra manera y siempre, sin faltar una sola vez, a los quince días vuelvo a ser el de siempre.

Vuelvo a las calles, a los paseos, a los bares… vuelvo, si Dios quiere, a ver a los seres queridos, a charlar con los amigos, a poder dar gracias al que atiende… Pero el cómo vuelvo es lo que va a cambiar todo.

No soy el de antes. He vivido algo que te va transformando y ahora tengo dos opciones, volver a la realidad previa al viaje como si nada, pensando solo que “esto nos va a cambiar como sociedad”; o volver a la realidad transformada. Y solo va a depender de mí y de cómo ahora mire mí vida con las nuevas gafas de quien acaba de volver de la óptica, eligiendo y apostando por aquello que quiero que sea diferente. Porque estoy seguro de que la realidad volverá tal vez más dura, y yo volveré. Mi apuesta está en decidir si sigo de viaje, aplicando todo lo aprendido.

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domingo, 22 de junio de 2025

Día 50 del viaje a Roma. Civitavecchia --- Barcelona. Domingo 18 de mayo de 2025.

     “Dicen que los viajes ensanchan las ideas, pero para esto hay que tener ideas”. (G. K. Chesterton)



Día 50 del viaje a Roma. Civitavecchia --- Barcelona.

Domingo 18 de mayo de 2025.

24 horas en un barco no parece que sea la mejor manera de que un ciclo-viajero pase un día, pero ese era el plan inicial y lo afronte con paciencia. Todo el trayecto resulto ser favorable para relajarse, al menos como ha sucedido hoy pues el mar estaba en calma. Así que he aprovechado para pasear y pensar en los días que me restan para terminar este viaje.

Hice caso al siguiente consejo de la lista que viene a complementar al anterior y que dice: “no matéis de hambre a vuestra mente”, así que intenté seguirlo.  

Me puse a imaginar y a pensar el futuro. No comprendo muy bien porque se tiene miedo a imaginar, ya sé que la palabra puede llevarnos a recordarnos aspectos sospechosos sobre nuestra madurez y ¿no es verdad que se piensa que es cosa de niños? Y que nos lleva a pensar que vamos a “levantar castillos en el aire”.  ¿No es una creencia más o menos compartida el que la madurez y la sensatez tienen que ver con la atenuación de la fantasía, cosa que, además de ser falsa, resulta ser una pérdida incruenta pero dolorosísima?

Pero olvidarse de la imaginación y de su compañera la fantasía nos lleva a cerrar la puerta a la creatividad y olvidarnos del camino que nos llevará a realizar infinidad de cosas. Porque, en realidad, si lo pensamos un poco nos daremos cuenta de que la imaginación es la auténtica chispa que enciende el fuego que nos lleva a emprender los viajes más inesperados y sorprendentes.

Sólo desde lo que imaginamos podemos descubrir lo que esconde la materialidad de este mundo cuyas intenciones buscan asfixiar el aspecto humano del mundo.

Dice mucha gente que nuestro mundo produce vértigo, que da miedo. Pero no hay que preocuparse, sí miramos al futuro con ganas de mejorarlo no podemos menos que imaginar nuevas maneras de entender y ver el presente, y eso lo haremos dejando volar la imaginación.

Hay días como este en los que todo lo que nos rodea nos lleva a sentarnos mirando el mar y curiosamente a cerrar los ojos y guardar silencio, prestando atención a nuestro interior y así emborracharnos de futuro. Respirando suavemente y tomando consciencia del presente. Y, al mirar cual es el futuro que nos espera nos damos cuenta de que no estamos condenados a repetir los mismos errores que hemos cometido, todo lo contrario, nos recordaran que podemos construir un presente más consciente. Esos errores no nos pesarán hasta tal punto que puedan ahogarnos como si un remolino nos absorbiera de un tirón.  

Cuando dedicamos un tiempo a imaginar estamos abriendo un espacio para crear, nuestros pies empezarán a moverse con una fuerza insospechada. Nuestro caminar se hará liviano y nos atreveremos a nuevos retos, nuestro horizonte se ampliará. Ahora, no queda más remedio que prepararnos pues las novedades surgen y van a crecer, se necesita tiempo para que se desarrollen pues la semilla ya ha sido plantada y ha germinado. ¡Lo viejo ha pasado, ha llegado ya lo nuevo!  

Las personas estamos llamados a hacer de lo imposible un presente posible. Cada atardecer se tiene que ver como un regalo y así gozaremos de la sencillez real de vivir en un mundo donde todo puede ser posible. Estamos hechos para crear, para la novedad y para alcanzar esos sueños nunca antes imaginados. Eso sí, nunca lo hagamos solos. Hospeda en ellos a otros de lo contrario será muy complicado.

En fin, tal vez la mayor cabezonería que nos deberíamos de permitir sea la de no parar jamás de crearnos y volver a crear todo el presente.

sábado, 21 de junio de 2025

Día 49 del viaje a Roma. Lido Tarquinia --- Civitavecchia . Sábado 17 de mayo de 2025.

     “Dicen que los viajes ensanchan las ideas, pero para esto hay que tener ideas”. (G. K. Chesterton) 

Día 49 del viaje a Roma. Lido Tarquinia --- Civitavecchia

Sábado 17 de mayo de 2025. 


Distancia: 22 km.

Desnivel positivo: 85 m.

Velocidad media: 15 km/h.

Pocos kilómetros los que hemos necesitado para llegar a Civitavecchia, donde subiremos a las 01:30 horas al ferry que nos llevará a Barcelona. Un día en el que hemos pasado muchas horas, demasiadas, en el puerto y que se me han hecho, algunas, largas.

Pero como todo en esta vida, pasa, y después de la media noche hemos embarcado dirección a España.

Ese “no alimenteis demasiado el cuerpo” que es el quinto punto de aquel decálogo para realizar un buen viaje, me ha servido hoy para mantenerme entretenido y darme cuenta de que la frase tiene su punto de sabiduría. Solemos prestar mucha atención a nuestro cuerpo y dejamos de lado a nuestra mente.

Las comidas copiosas no son aconsejables cuando vamos a pasar muchas horas pedaleando, algo que resulta complicado de cumplir ya que cuesta resistirnos pues la sensación de hambre suele aumentar cuando nos encontramos cansados y de ahí la importancia de tener un poco de autodisciplina. Es verdad que se tiene que cuidar el cuerpo, pero no idolatrarlo ni buscar solo su satisfacción.

La sala de espera de Grimaldi Lines no parece un buen lugar para seguir el consejo de “no alimentéis demasiado el cuerpo” pues el consejo nos invita a priorizar lo espiritual sobre lo físico y el ambiente, aunque tranquilo durante todo el día al no existir salida ni llegada de ningún ferry hasta ya finalizada la tarde, junto con el bar repleto de toda clase de comida y bebida ha hecho que no pudiera seguir como debiera el consejo.

En fin, nos vamos a Barcelona.

jueves, 5 de junio de 2025

Día 48 del viaje a Roma. Lido Tarquinia. Viernes 16 de mayo de 2025.

     “Dicen que los viajes ensanchan las ideas, pero para esto hay que tener ideas”. (G. K. Chesterton)

Día 48 del viaje a Roma. Lido Tarquinia.

Viernes 16 de mayo de 2025.

Segundo día en el Lido de Tarquinia dedicado a continuar disfrutando de un descanso que ya hacia meses que no tenía. Día para pasear y observar todo lo que Tarquinia me ofrece y de toda la tranquilidad que trasmite el mar cuando se encuentra como en estos días tranquilo y relajado.

El consejo para viajar de hoy es el cuarto del decálogo del otro día, “No caminéis un metro más adelante que vuestro compañero”. Un consejo que no he podido seguir al viajar esta vez en solitario pero que entiendo muy bien.

Esa frase lo que intenta es trasmitir el concepto de acompañamiento, ir al mismo ritmo que nuestro compañero no solo en la velocidad de la marcha sino en no querer imponernos y valorarlo como superior a nosotros. No imponer nuestra forma de ver, de sentir y de entender un viaje más bien acompañar, escuchar y respetar al compañero. No querer ir por delante creyéndonos más sabios, listos o justos.

Cuando viajamos al igual que cuando vivimos de lo que se trata es de ir al mismo paso que el otro, no se trata de llevar al otro hacia donde nosotros queramos, sino de viajar y vivir juntos, escuchar y acompañar pacientemente. No adelantarnos, sino esperar.

Ese acompañar implica unas veces adelantarse un poco para guiar, otras ir hombro con hombro para poder escuchar y a veces ir detrás para no forzar el ritmo de los demás.

jueves, 29 de mayo de 2025

Día 47 del viaje a Roma. Lido Tarquinia. Jueves 15 de mayo de 2025.

     “Si dice che viaggiare amplia le idee, ma per farlo bisogna avere delle idee.” (G. K. Chesterton) 

Día 47 del viaje a Roma. Lido Tarquinia.

Jueves 15 de mayo de 2025. 

Día de descanso, día para lavar toda la ropa, limpiar y engrasar la bicicleta, pasear por Tarquinia y su playa y por supuesto tomar un poco el sol, no me he bañado en nuestro Mediterráneo porque no soy mucho de baños ni en playa ni en piscina pero desde luego el día acompañaba.

El tercer punto para tener un buen viaje y así ir convirtiéndonos en un viajero es el de: “No dejéis de hacer amistades con hombre o animal”.

Y como todos esos consejos a seguir resulta de lo más interesante, se trata creo entender en poner amabilidad en todo lo que hacemos y vivimos durante todo el viaje. Se trata por lo tanto de hacer extraordinario lo ordinario.  

Hacer amistades verdaderas o sea hacer amigos en un viaje es un milagro que hay que saber valorar cuando se presenta, pero no resulta fácil, sin embargo, ser amable es casi una necesidad si queremos disfrutar de nuestro viaje.

Y es que si ahora nos vamos al diccionario de la RAE y buscamos el adjetivo amable nos encontramos primero en que se trata de una persona que es digna de ser amada y, más adelante en que se trata de alguien afable, complaciente y afectuoso. Pues esto precisamente es lo que tenemos que tratar de ser.

Quizá pensemos que la amabilidad solo se muestra a través de las palabras, en su forma y en su contenido y al no hablar idiomas no podemos, pero os aseguro que sin hablar se puede llegar muy lejos con ella.

Nuestra forma de estar, de comportarnos encima de la bicicleta, en la forma de conducirla en medio del tráfico, con nuestra postura, incluso con nuestra manera de vestir que debe ser la adecuada a cada circunstancia, con nuestras expresiones exteriores que van a mostrar en definitiva como somos por dentro y que pueden expresar afabilidad o la falta de ella.

Hay que tener en cuenta que lo contrario de la amabilidad es la agresividad y que se puede incluso expresar amablemente que no estamos de acuerdo en algo.

¿Y por qué resulta tan importante la amabilidad? Pues porque hace la vida más agradable a quienes tenemos alrededor, y porque, aunque el cambio tiene que venir de fuera a dentro, también la manera de expresarnos y de estar en el mundo van configurando nuestro mundo interior de manera que podamos percibir también nosotros la amabilidad en quienes tenemos alrededor.

Es raro que ante la amabilidad alguien reaccione de manera agresiva, y así, iremos pacificando nuestro mundo de relaciones, nuestro entorno y, en definitiva, nuestro mundo.

martes, 27 de mayo de 2025

Día 46 del viaje a Roma. Lago Bracciano --- Lido Tarquinia. Miércoles 14 de mayo de 2025.

     “Si dice che viaggiare amplia le idee, ma per farlo bisogna avere delle idee.” (G. K. Chesterton) 


Día 46 del viaje a Roma. Lago Bracciano --- Lido Tarquinia.

Miércoles 14 de mayo de 2025.

Distancia: 76 km.

Desnivel positivo: 392 m.

Velocidad media: 17,4 km/h.

Hemos vuelto a la costa a pasar 2 días de playa si el tiempo no lo impide, a lavar toda la ropa, a hacer un último repaso a la bicicleta y a descansar.

A pesar de que el segundo consejo para disfrutar de un viaje era: “No os quejéis del tiempo”. Aprender a poner buena cara al mal tiempo es uno de los retos más difíciles que se nos presentan a los ciclo-viajeros, y es que “sufrir con alegría” es muy complicado.

Si no conseguimos aprenderlo vamos a tener que viajar en función del tiempo y dedicar muchos esfuerzos en evitar todas las dificultades que nos va a ir poniendo por delante.  Esto impide muchas veces que no nos planteemos y aspiremos a ciertos viajes, pues vamos a tener la sensación de que van a ser insatisfactorios.

Muchas veces no podemos evitar quejarnos ya sea por el tiempo que nos está haciendo o el que vemos que nos hará mañana, y entonces nos surge otro problema: ¿a quién quejarse?  

No es fácil desahogarse con el compañero de viaje, si lo hay, menos aún si se trata de una persona muy allegada y en todo caso va a tener una eficacia limitada. Sin embargo, otra característica es que no buscamos una solución inmediata sino lo que necesitamos primero es quejarnos, decir lo que va ha funcionar mal y por que lo hará y por qué nos va a fastidiar.

Quejarnos no va a servir de gran cosa. Pues hacerlo con alguien es como decirle que va a ser él quien va a decidir y el no es el dueño del clima, no es todopoderoso.

Así que, si tenemos necesidad de quejarnos, es mejor hacerlo a Dios pues Él siempre está preparado para recibir nuestras insatisfacciones, pequeñas y grandes, incluso las del clima. Sin embargo, lo tenemos que hacer como se dice en los Salmos y decirle “Tú decides mi suerte”, pues eso no es agobiarlo con reproches, sino lo que en realidad estamos haciendo es una declaración de amor

Dejemos de recurrir a la queja y pasemos al bello arte de las Lamentaciones, esas que engendran alabanza y, esta puede ser otra historia que quizás más adelante le dedicare algunas líneas.

sábado, 24 de mayo de 2025

Día 45 del viaje a Roma. Lago Bracciano. Martes 13 de mayo de 2025.

     “Si dice che viaggiare amplia le idee, ma per farlo bisogna avere delle idee.” (G. K. Chesterton) 


    Día 45 del viaje a Roma. Lago Bracciano.

   Martes 13 de mayo de 2025.

    Voy a volver tranquilamente a casa, una tranquilidad que es obligada por tener que coger el ferry hacia Barcelona el sábado, así que voy a repartir estos días entre el lago Bracciano y el Lido de Tarquinia, van a ser cinco días de relax. 

    Aunque es verdad que voy a descansar, solo descansaré completamente en el apartado físico ya que no se desconectar por completo la mente. Puedo relajarla, pero desenchufarla, no se.  

    En fin, voy a empezar a repasar ese decálogo que considero aconsejable seguir para disfrutar de un viaje. 

    I. “No pongáis vuestras preocupaciones en vuestra mochila”. 

    Esta es la primera norma de esas 10 que expuse el otro día como un camino a seguir para ser un buen viajero y que el viaje nos resulté lo más agradable posible. Es posible que no se trate de la primera en importancia, pero por alguna había que comenzar. 

    Si me centro en este viaje a Roma, que resulta que no ha sido solo una cuestión física, sino que también ha resultado ser una experiencia interior y puedo decir que llevar un equipaje lo más liviano posible es fundamental para realizarlo mejor, no solo llevar menos kilos de material sino también menos preocupaciones, menos miedos y menos culpas del pasado. 

    Es fundamental elegir cuidadosamente que meter en las alforjas para no sobrecargarlas y elegir aun con más cuidado que llevar en el corazón, porque no todo hace falta para el verdadero destino: Roma y el Jubileo 2025.

    Ir a Roma ha tenido un fuerte sentido espiritual, aumentado con la muerte de Francisco y el nombramiento de León XIV, y donde esa frase la puedo relacionar con Mateo 6. 25-31, que me viene bien para mostrar que tampoco hay que llevarnos de casa demasiadas preocupaciones, sino que debemos confiar en Dios y dejar nuestras preocupaciones a Él: “Por eso os digo: No andéis preocupados por vuestra vida, qué comeréis, ni por vuestro cuerpo, con qué os vestiréis…”. 

    Esa primera norma para viajar los cristianos la podemos entender desde ese punto de vista, confiar en la Providencia y dejar nuestras preocupaciones en casa. Nos invita a viajar y a vivir más ligeros, con fe y esperanza, dejando que la mochila de nuestra vida se vaya llenando de lo esencial y no de cosas que no nos corresponde cargar a nosotros solos. 

    En muchas ocasiones se nos olvida que no debemos tener miedo pues somos muy valiosos para Dios pues somos sus hijos. Debemos de convencernos que detrás de todo lo que nos sucede hay siempre una razón de bien: Todas las cosas contribuyen a bien de los que aman a Dios. (Rom 8, 28).

    En fin, viajemos ligeros de toda clase de equipajes.


miércoles, 21 de mayo de 2025

Día 44 del viaje a Roma. Roma --- Lago Bracciano. Lunes 12 de mayo de 2025.

 “Dicen que los viajes ensanchan las ideas, pero para esto hay que tener ideas”. (G. K. Chesterton)


Día 44 del viaje a Roma. Roma --- Lago Bracciano.

Lunes 12 de mayo de 2025.

Distancia: 55,1 km.

Desnivel positivo: 544 m. 

Velocidad media: 13,6 km/h.

Después de la fuerte carga emotiva de ayer, hoy he abandonado Roma. 

    El viaje a Roma a concluido, ahora hay que volver a casa y continuar mirando más allá del horizonte.

    El viaje de regreso es otra historia, es una obligación que como viajero se ha convertido en una necesidad, de nada me sirve ir a Roma y ganar el Jubileo si no puedo volver y aprovechar todo lo que he aprendido. Las personas hemos sido viajeros desde que nuestros antepasados prehistóricos decidieron abandonar su casa y su hogar para buscar algo mejor y establecer allí su nueva casa y su nuevo hogar, aunque eso podría ser una migración, ahora en mi caso, es ir a buscar como mejorar mi casa y mi hogar, no cambiarla por otra si no mejorarla. 

    En el mundo del montañismo se dice que no se ha conquistado una cima hasta que no se vuelve al campamento base y yo tengo asimilada esa premisa. La peregrinación a Roma esta cumplida y sin embargo no está concluido el viaje. 

    Nuestro destino es no estar nunca satisfechos, sentimos la necesidad de seguir adelante, de ver una carretera y ponernos a imaginar lo que se esconderá detrás de aquella curva, no podemos parar. Ahora de regreso ya comienzo a imaginar cómo debería de ser próximo.

    ¿He cumplido lo que me propuse? Seguramente puedo darme por satisfecho, pero salvo llegar a Roma y hacerlo utilizando solo la bicicleta en todo lo demás me lo he ido saltando un día si y el otro también. 

    Todos los viajeros antes de comenzar un viaje nos ponemos unas condiciones y unas reglas que debemos y deseamos cumplir, no es nada nuevo, se ha hecho siempre, porque el principio de un viaje tiene siempre algo de rito. Las condiciones están bien sólo para el principio, porque pocas veces puede el viajero cumplirlas hasta el final.

    Es muy difícil cumplir, pero tengo un decálogo para un viajero que encontré una vez que, sí que me gusta cumplir y hago siempre todo lo posible por hacerlo y, a día de hoy creo que lo he cumplido. 

Veamos:

1. I. No pongáis vuestras preocupaciones en vuestra mochila. 

2. II. No os quejéis del tiempo. 

3. III. No dejéis de hacer amistades con hombre o animal. 

4. IV. No caminéis un metro más adelante que vuestro compañero.  

5. V. No alimentéis demasiado el cuerpo.

6. VI. No matéis  de hambre a vuestra mente.

7. VII. No canséis demasiado vuestras piernas. 

8. VIII. No os enfadéis si os equivocáis de camino. 

9. IX. Dejad siempre una buena impresión tras de vosotros. 

10. X. Llevad con vosotros recuerdos agradables.

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martes, 20 de mayo de 2025

Día 43 del viaje a Roma. Roma. Domingo 11 de mayo de 2025.

 “Dicen que los viajes ensanchan las ideas, pero para esto hay que tener ideas”. (G. K. Chesterton) 

Día 43 del viaje a Roma. Roma. 

Domingo 11 de mayo de 2025.

Distancia: 

Desnivel positivo:  

Velocidad media: 

    Toca hoy asistir al primer rezo del Angelus del nuevo Papa, León XIV, y como estoy viendo y leyendo se va a escudriñar cada palabra que diga como si se tratara de un político en un mitin electoral. ¿Por qué tanto ruido por parte justamente de quienes menosprecian a la iglesia católica?

    Me llama la atención que los medios de comunicación que más en contra están sean los que más atención están prestando. Cada palabra es observada con lupa por unos medios que consideran el laicismo, cuando no el agnosticismo o el ateísmo, como credenciales imprescindibles para la vida pública. Solo lo toleran cuando se desarrolla en la intimidad.  

    Es muy fácil oír decir que la doctrina de la Iglesia Católica es demasiado estricta y que debería de ser más liberal y ceder en algunos aspectos, pero no recuerdo haber leído en las Escrituras nada referente a tener que hacerlo, en cambio hay muchas referencias en contra de apartarse de su doctrina.  

    ¿Qué está pasando? Tengo la impresión de que se juzga a la Iglesia siempre mirando si esta o no de acuerdo con el pensamiento de moda, de lo políticamente correcto. Pero ¿quién ha elegido al pensamiento dominante juez universal de lo que es bueno y verdadero? ¿Y quién es ese juez universal? ¿Naciones Unidas, la OTAN, la Unión Europea, quien? ¿Quién de todos los anteriores no está en declive, en crisis o terriblemente cuestionado? ¿Entonces, quién? 

    Si miramos la mayoría de las posturas que se están imponiendo en una gran parte de Occidente, el aborto como derecho, la ideología de género, el matrimonio homosexual… resultan ajenas a la mayoría del mundo.  

    La pretensión de imponer una moral única al resto del planeta es, paradójicamente, una forma de neocolonialismo cultural. Ni el cristianismo oriental, ni el confucianismo, ni el budismo, ni el hinduismo, ni las culturas tradicionales africanas o indígenas suscriben esa visión. Solo una pequeña minoría occidental postcristiana, y profundamente fragmentada, la considera universal sin serlo.

    Lo que resulta todavía más sorprendente es que se pretenda que la Iglesia se adapte, que su  mensaje coincida con una ideología que apenas tiene 50 años y que ya da muestras de estar pasando de moda. 

    No tiene sentido. La Iglesia no está llamada a mimetizarse con el mundo, sino a transformarlo. No se buscan aplausos, la Iglesia no existe para agradar al mundo, sino para llevarle la salvación. No es el cristianismo el que debe adaptarse a los valores del mundo moderno, sino la sociedad la que debe redescubrir la verdad que salva y esa es la tarea de la Iglesia.

    No podemos tampoco, los cristianos, permitirnos una misericordia deformada que este confundiendo lo que significa acogida con una renuncia a proclamar nuestra verdad. Es verdad que Jesús salvó a la adultera, es cierto, pero también le digo claramente: “Tampoco yo te condeno; vete, y en adelante no peques más.”

    Y es que misericordia no es complicidad, hay que tenerlo claro. Así como que, Amor no es confusión. La verdad de Cristo no debemos negociarla para buscar la aprobación de la sociedad.  Y no debemos pretender ni esperar que León XIV lo haga. 

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viernes, 16 de mayo de 2025

Día 42 del viaje a Roma. Roma. Sábado 10 de mayo de 2025.

 “Dicen que los viajes ensanchan las ideas, pero para esto hay que tener ideas”. (G. K. Chesterton)



Día 42 del viaje a Roma. Roma. 

Sábado 10 de mayo de 2025.

Distancia: 

Desnivel positivo:  

Velocidad media: 

    He dejado la bicicleta aparcada en el camping para pasar el día recorriendo Roma y ganar el Jubileo. 

    Según vi ayer, Roma está llena, hay personas por todas partes al menos en los pocos lugares que tuve la ocasión de visitar. 

    Por eso, reserve pasar por la Puerta Santa de Santa María la Mayor ya que supongo que la de San Pedro estará demasiado concurrida. Me ha salido bien, llegue pronto aunque la reserva la tenia para las 12 horas, pero necesitaba estar antes pues la Eucaristía se celebraba en la capilla Paulina a esa hora y además había que confesarse y antes localizar un sacerdote que pudiera hacerlo en castellano.

    Me salió perfecto, aunque a la misa llegué cuando acababa de empezar y me tuve que sentar en los últimos bancos, pero muy bien, toda en italiano, pero no había ningún problema en seguirla. 

    Así que alrededor de las 13:00 horas ya había terminado el Jubileo 2025. Sin embargo, la proclamación del nuevo Papa León XIV me daba la oportunidad de participar mañana en el rezo del Ángelus en el Vaticano y estar presente en su primer Ángelus. 

    Mientras me tomaba un capuchino en un bar cambie todo lo que tenía previsto hacer en Roma, no me costó mucho, cambie unas cosas por otras y como siempre ocurre con Roma continúa habiendo motivos para volver.  

    Hay una frase que se suele decir muchas veces cuando se habla de Roma: “todos los caminos llevan a Roma”. Es una frase que se puede quedar tranquilamente en un reclamo turístico, pero todos sabemos que se refiere, sobre todo, a la Roma del cristianismo, a la Roma de la Iglesia católica, a Roma “urbe” y “orbe”. Desde el principio mismo de la historia de la Iglesia, desde que Pedro y sus sucesores se asentaron en Roma, todos los caminos conducen hasta esta ciudad de ciudades, llamada con razón la ciudad eterna. Si profundizamos en las religiones, al final terminaremos en Roma.

    Porque, es obvio que la Roma de las plazas, de las calles, del arte sin parangón y de la belleza sublime tiene también incontables reclamos. Por eso, aclaro que esta vez la Roma que he venido a visitar es “nuestra Roma”. 

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Día 41 del viaje a Roma. Lago Bracciano --- Roma. Viernes 9 de mayo de 2025.

     “Dicen que los viajes ensanchan las ideas, pero para esto hay que tener ideas”. (G. K. Chesterton)

Día 41 del viaje a Roma. Lago Bracciano --- Roma. 

Viernes 9 de mayo de 2025.

Distancia: 62 km. 

Desnivel positivo: 513 m. 

Velocidad media: 15 km/h. 

    Si la primera parte de un viaje es pensarlo, la segunda comenzarlo y la tercera alcanzarlo,  puedo decir que estoy en la tercera parte que no es la última pues la cuarta es terminarlo, completarlo o sea volver a casa. 

    El objetivo esta cumplido, he alcanzado a Roma y ahora hay que ganar el Jubileo.

    Pensaba al acostarme la suerte de poder mirar atrás y decir: “estuvo bien”. Qué alegría cuando se siente que he hecho lo que quería hacer y tenía que hacer. Sí, mañana de nuevo comenzaré con el siguiente objetivo… pero al menos por ahora está hecho. Al menos por ahora puedo recostarme en silencio, y siento que he podido cumplir la parte más complicada de todo el viaje.

    Ha habido problemas pequeños y algunos un poco más interesantes, un viaje que ha costado sudor y algunos sufrimientos, pero que quería vivir y como en todos tenía una tarea y una misión. Ojalá pueda, cuando llegue a casa, aun cargado de ingenuidad, mirar atrás y sentir que las cosas se van cumpliendo. 

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