Camino del Cid. Día 11.
Un paseo en bicicleta así es como podría denominar
el recorrido de hoy. Corto y con poco desnivel positivo, lo que ha permitido disfrutar
de las llanuras de la meseta.
Ha sido una buena mañana para disfrutar de la
bicicleta, sin prisas, aunque con la obligación de llegar al hotel lo más
pronto posible, antes de que la temperatura sea demasiado alta para seguir disfrutando
de la sensación de tranquilidad que me trasmite estas inmensas llanuras.
A veces solemos pensar en el paisaje de la
meseta como un páramo, un paisaje yermo, raso y desabrigado. A veces frío y
desamparado. Y sin embargo existe la vegetación del páramo y muchas veces es
bastante frondosa.
Por lo general en un viaje en bicicleta, más
concretamente en un ciclo-viaje se va a un ritmo tranquilo, sin prisas y sin
embargo es importante de vez en cuando hacer una pausa. No me refiero en esta
ocasión a parar unos días a recobrar fuerzas sino a tomarnos un día con menos
kilómetros e ir más tranquilo. Hacer una pausa en nuestro ritmo diario,
levantar el pie del acelerador, pero sin parar.
En estos días puedo comprobar que en estas
tierras el tiempo transcurre a una velocidad diferente o al menos es la
sensación que a mi me da. Quizá por eso la gente es tan amable y servicial.
Porque viven tranquilos, sin prisas, disfrutando de lo que hacen, del día a
día.
Es verdad que no llevo muchos días aquí. También
es cierto que yo estoy de vacaciones, y cuando uno está de vacaciones todo se
ve de forma diferente. Pero también lo es que aquí se respira un ambiente
especial, más pausado. Da la impresión de que se vive de forma más plena.
En la costa, al menos en el Levante, se lleva
un ritmo de vida más acelerado. Da la impresión de que todo el mundo va
corriendo a todas partes, sin tiempo para nada, con la lengua fuera y con la
sensación de que no es posible hacer todo lo que uno quisiera. Por eso se está intentando
llevar un ritmo de vida más lento, cambiando en lo posible nuestro orden de
prioridades.
Es cierto que la sociedad está estructurada de
tal manera que es difícil salir de esa rueda de prioridades que nos creamos artificialmente.
El sistema no ayuda. Pero, contando con eso, hay cosas que todos podemos ir
incorporando a nuestra forma de vida, una serie de hábitos que mejorarían
sensiblemente nuestra existencia.
Establecer cuales son las prioridades que son
importantes y cuáles son las urgentes aprendiendo a diferenciarlas es un buen
sistema. Esto que me urge tanto y que me está quitando la tranquilidad, ¿es
verdaderamente importante? ¿O hay cosas más valiosas que estoy dejando de lado?
En fin, aprovechar estos días más relajados
para vivir el día más plenamente.
