"Una cosa muerta puede ir con la corriente,
pero sólo un ser vivo puede ir en su contra." (G. K. Chesterton).
Vamos
a empezar este viernes con la salida del sol, que sucederá a las 07:22 horas, y
terminaremos la parte luminosa a las 20:45 horas, después, ya en la noche, veremos
si este día en el que celebramos a Santa Rosa de Lima hemos hecho algo positivo.
Llevo
ya, varios días, dándole vueltas al problema del dolor, por cierto no como C. S.
Lewis en su magnifico libro “El problema del dolor”, sino mucho más modestamente.
Lo
primero que encuentro curioso es la “cantidad” de dolor que hay. Después de
tantos siglos de estudios y de conocimientos, en realidad apenas hemos
conseguido disminuir un poquito la enorme cantidad de dolor que nos encontramos
a nuestro alrededor. Y en muchas ocasiones lo hemos aumentado. Ante esto me
surgen siempre las mismas preguntas: ¿Creéis que el
padre que ve a su hijo enfermo hoy sufre menos que otro padre del siglo XVI?
¿Creéis que los hombres nos vamos haciendo menos viejos que hace cuatro siglos?
¿Que la Humanidad tiene ahora menos capacidad para ser desgraciada?
Pienso que lo que si que hemos
conseguido es comprender mejor la cantidad de dolor que hay. En la Edad Media
el hombre conocía el dolor de sus doscientos o de sus diez mil convecinos, pero
no tenía ni idea de lo que se sufría en la nación vecina. Hoy, afortunada o
desgraciadamente, nos han abierto los ojos y sabemos el número de muertos o
asesinados que hubo ayer. Sabemos que 40 millones de personas mueren de hambre
al año. Y hoy se lucha más que nunca contra el dolor y la enfermedad... Pero no
parece que gran cantidad del dolor disminuya. En la España de hoy, y a esta
misma hora, hay tres millones de españoles enfermos. Y diez millones pasan cada
año por dolencias más o menos graves.
Sabemos muy poco del dolor y menos
aún de su porqué. ¿Por qué, si Dios es bueno, acepta que un muchacho se mate en
un accidente, y deje destruidos a los suyos? ¿Por qué sufren los niños
inocentes? Los cristianos, debemos ser prudentes al responder a estas preguntas
que destrozan el alma de media Humanidad. ¿Quién de nosotros ignora que muchas
crisis de fe se producen al encontrarse de golpe con del dolor o de la muerte?
¿Cuántos millares de personas se vuelven hoy a su Dios para gritarle por qué ha
tolerado el dolor o la muerte de un ser querido?
Dar explicaciones a medias es
contraproducente y sería preferible que, ante estos porqués, empezásemos por reconocer
que el sentido del sufrimiento es un misterio, pues hay que ser conscientes de
la insuficiencia e inadecuación de muchas de nuestras explicaciones. Algunas respuestas
pueden aclarar algo el problema y se pueden usar, pero sabiendo siempre que
nunca explicaremos el dolor de los inocentes.
En fin, hay mucho que decir sobre el
dolor y el sufrimiento, siempre lo ha habido, y algunas respuestas se pueden
dar. Es verdad que no podremos impedir el dolor, pero podemos conseguir que no
nos aniquile, y digo más, podemos lograr que ese dolor nos haga resurgir y convertirnos
en mejores personas.
Feliz Día.
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