viernes, 31 de octubre de 2025

Día 109, del viaje a la maratón de Valencia. Humanizar el uso de la IA.

 Día 109, del viaje a la maratón de Valencia.

¡¡¡Muy buenos días!!!



Está tan de moda la Inteligencia Artificial que no queda más remedio que seguir hablando de ella e ir explorando cuáles son sus ventajas y sus riesgos.

No hay duda de que nos encontramos ante un horizonte lleno de expectativas, pero también ante una toma de posición fundamental. Podemos elegir una tecnología que, buscando una perfección y un rendimiento imposible, terminé por olvidar a los débiles y más desfavorecidos en busca de un rendimiento económico. O podemos elegir desarrollar y utilizar una inteligencia artificial que sea realmente “inteligente” porque está inspirada por la ética, que esté verdaderamente “al servicio” porque está encaminada al bien integral de cada persona.

Si no centramos hoy en la parcela sanitaria no hay duda de que sus posibilidades son enormes: es capaz de analizar radiológicas con una exactitud muy superior al ojo humano, es capaz de acelerar el descubrimiento de nuevas vacunas analizando en pocas horas una cantidad de datos que se necesitarían meses de trabajo de un grupo de investigadores, crear y utilizar herramientas que optimizan toda la gestión de los recursos hospitalarios, garantizando un acceso más equitativo a la atención médica incluso en las regiones más remotas y pobres del planeta. Esta es la inteligencia artificial que queremos: un instrumento poderoso al servicio de la vida, un aliado del ser humano en la lucha contra la enfermedad y el sufrimiento.

Sin embargo, junto a lo bueno, no hay que ocultar lo negativo, que necesita una reflexión tranquila y rigurosa. Siguiendo con el ejemplo sanitario, la primera cosa negativa que hay que intentar arreglar es la posible deshumanización que puede aparecer en el acto médico, en la relación existencial entre médico y paciente que puede quedar reducida a una serie de cálculos o procesos técnicos. Tenemos que darnos cuenta de que la relación médica no es un simple intercambio de información entre un proveedor de servicios y un usuario, entre un médico y un paciente. Ya que se trata de una unión terapéutica, un pacto de confianza entre dos personas: el médico, con su ciencia y su conciencia, y el paciente, con su fragilidad y su esperanza.

Tenemos que pensar que un algoritmo puede darnos un diagnóstico acertado, pero no puede ofrecer una palabra de alivio. Puede decirnos cual es la dosis exacta de un medicamento o hacer un análisis, pero no puede estrechar una mano. Puede mejorar una gestión administrativa, pero no puede participar con empatía en el misterio del dolor. El riesgo al que nos podemos enfrentar es que el médico, agobiado por presiones burocráticas y económicas, delegue en una inteligencia artificial no solo el cálculo, sino también la reflexión, transformándose de médico un simple supervisor de un proceso automático.

Otro punto delicado es que nos podemos encontrar es la distinción algorítmica, los algoritmos analizan y hacen cálculos con los datos que les son entregados. Si esos datos reflejan unos prejuicios y unas desigualdades existentes en nuestra sociedad, la inteligencia artificial no hará más que reproducirlos y amplificarlos, creando una nueva y perversa sociedad. Una inteligencia artificial preparada principalmente con datos de una etnia o franja de ingresos específicos podría resultar menos eficaz, o incluso dañino, si se aplica a poblaciones diferentes. El principio de inclusión nos obliga a garantizar que los beneficios de la inteligencia artificial sean verdaderamente para todos, empezando por los más débiles.

Por eso veo interesante no solo aumentar la cantidad de inteligencia artificial en nuestra sociedad, sino sobre todo invertir en formar éticamente a los encargados de diseñarla y utilizarla. Lo que realmente permitirá a la inteligencia artificial darnos grandes beneficios no es su tecnología sino su humanidad. Los que tengan que hacer uso de la inteligencia artificial deben comprender sus límites y mantener siempre la decisión humana por encima. La decisión final, por ejemplo, cuando están en juego la vida y la muerte, debe permanecer siempre en manos de un ser humano, capaz de unir los datos obtenidos por la tecnología con los valores de la prudencia, la compasión y la sabiduría.

Y es que no tenemos que olvidar que toda vida tiene un valor infinito, desde la concepción hasta la muerte natural, un valor que no depende de su utilidad, de su productividad o de su perfección física. La dignidad humana está por encima de cualquier cálculo que nos pueda mostrar la inteligencia artificial.

jueves, 30 de octubre de 2025

Día 108, del viaje a la maratón de Valencia. Esquemas mentales.

 Día 108, del viaje a la maratón de Valencia.

¡¡¡Muy buenos días!!!



En nuestra forma de actuar, de pensar, hablar y de escribir, casi sin darnos cuenta somos guiados por una especie de guías que nos hacemos, unos croquis que articulan nuestra vida mental. Estas guías que nos hemos formado son una manera de simplificar nuestras decisiones, sobre todo si se presentan como dos proposiciones contrarias por una de las cuales hay que optar, de tal manera que, sin reflexionar negamos una y aceptamos la otra. Si tenemos muchas de esas tomas de postura automáticas y las utilizamos mucho, habremos perdido en nuestra vida la actividad creativa.

Si, por ejemplo, en mi croquis ante una “norma” tengo que anteponer automáticamente la “libertad”, si pienso que siempre tengo que elegir mi libertad ante cualquier norma que deba cumplir voy a estar limitado para desarrollarme. Si tengo otro esquema que antepone todo lo que viene de fuera de mí a lo que tengo dentro y sale de mí, me estoy anulando, si lo que está fuera de mí es distinto, distante, externo y extraño a mí, no puedo relacionarme con todo lo que me rodea.

Si hemos llegado a la conclusión: De que en la vida hay que elegir: o somos libres o aceptamos normas; o actuamos conforme a lo que nos sale de dentro o conforme a lo que nos viene impuesto de fuera. Lo que sucede es que pensamos que para ser auténticos y actuar con libertad interior hay que olvidarse de cuanto nos dicen de fuera acerca de normas morales, religiosas y de cualquier tipo.

Al estar actuando así lo que estamos haciendo es crear una contradicción entre nuestra libertad y cualquier norma. En consecuencia, para ser auténtico y actuar con libertad interior estoy obligado a dejar de lado todo lo que dicen de fuera acerca de normas morales, dogmas religiosos, prácticas piadosas... Con ello me alejo de la moral y la religión de mis mayores y, lo que es todavía más grave, hace imposible toda actividad verdaderamente creativa.

He aquí el poder temible de los esquemas mentales. Si alguien te sugiere que para ser “libre” en tu forma de actuar y obrar debes no aceptar norma alguna de conducta que te venga propuesta de “fuera”, hay que decirle que es verdad, pero sólo en un caso: cuando actuamos de modo pasivo, no creativo. Por ejemplo: Tus padres te dicen que hagas algo, y tú obedeces forzado. Entonces no actúas autónomamente. Pero suponte que percibes el valor de lo que te sugieren y lo asumes como propio. Esa actuación tuya es a la vez autónoma y está sometida a un poder ajeno, por ser creativa.

La enseñanza que has obtenido al obedecer a tus padres viene sugerida desde fuera pero no ha sido impuesta. Al reaccionar positivamente ante esa sugerencia la has asumido y ya forma parte de ti. Al hacerlo, esta enseñanza dejó de esta fuera de ti para convertirse en el impulso interno de tu obrar. En esto consiste el proceso formativo.

Ahora vemos con claridad la importancia decisiva de los esquemas mentales. No resulta un problema tenerlos, con la condición de que veamos los términos dentro de un marco dinámico de los esquemas, que los reflexionemos y es en este contexto en el que juegan su papel expresivo.

miércoles, 29 de octubre de 2025

Día 107, del viaje a la maratón de Valencia. Tanto bienestar, ¿Y para qué?

     Día 107, del viaje a la maratón de Valencia.

¡¡¡Muy buenos días!!! 



Hablar del suicidio de una persona nunca es agradable y sin embargo resulta necesario hacerlo pues estamos ante una de las principales causas de muerte en España.

Y no queda más remedio que hacerse preguntas pues las cosas no cuadran, hay estadísticas que nos muestran lo bien que funciona nuestra sociedad y a su lado nos encontramos con la gran cantidad de muertes por suicidio, algo está funcionando mal en esta sociedad.

Podemos leer y ver todo el progreso del que disfrutamos, lo interesante que nos resulta toda la inteligencia artificial para hacernos la vida más fácil, lo avanzados que estamos en sanidad, la seguridad que nos rodea y que nos permite vivir más tranquilos…etc. ¿Y para qué? Si a muchas personas y sobre todo jóvenes la vida se les hace inaguantable e insoportable.

¿Para qué sirven todos los adelantos de nuestra sociedad si una joven quiso poner fin al sufrimiento que padecía poniendo fin a su vida? El interior de una persona es siempre un misterio sin fondo y lo que pasó por la cabeza de Sandra ya nunca lo sabremos, pero lo que sí que sabemos es que de alguna manera a había perdido la esperanza.

Ahora pensamos que nos hubiera gustado decirle que la vida merece ser vivida porque tiene sentido, que puede ser muy dura pero que vale la pena, nos hubiera gustado que todos los protocolos contra el acoso hubieran funcionado bien y tenemos que procurar que siempre sean mejores y funcionen mejor. Hay que buscar responsabilidades si las cosas se hicieron mal.

Pero no nos hagamos trampas, no existe ningún reglamento ni ningún sistema de vigilancia, ni protocolo que conserve el gusto por la vida cuando las cosas nos terminan yendo mal. Y aquí es donde nos tenemos que preguntar: ¿De dónde obtuvimos el gusto por la vida? Y más importante aún: ¿cómo se lo transmitimos a los jóvenes?

martes, 28 de octubre de 2025

Día 106, del viaje a la maratón de Valencia. Palabras persuasivas.

     Día 106, del viaje a la maratón de Valencia.

¡¡¡Muy buenos días!!! 



Si prestamos un poco de atención cuando hablamos o escribimos nos daremos cuenta de que utilizamos algunas palabras o términos que consideramos milagrosos, son palabras que son capaces por ellas mismas de prestigiar a las que la apoyan o desprestigiar a las que se le oponen o parecen oponerse.

Son palabras que tienen un prestigio tal que nadie se atreve a cuestionarlos. Uno de los que más utilizamos es la palabra libertad. La mayoría de nosotros damos por supuesto que toda forma de censura se opone a todo tipo de libertad. Por lo tanto, la palabra censura se encuentra ahora desprestigiada. Sin embargo, palabras como autonomía, independencia, democracia… que van unidas con el termino libertad se convierten en una especie de palabras milagrosas por adherencia a la palabra libertad.

Cuando alguien nos quiere manipular va a sacar todo el partido que pueda a esa clase de palabras, hay que recordad que el manipulador nunca demuestra nada, da por supuesto lo que le conviene. Los que nos quieren manipular saben que al incluir en sus discurso o discusiones ese tipo de palabras van a intimidar a las personas impidiéndoles ejercer su poder crítico y aceptarán ingenuamente lo que se les proponga.

Voy a poner un ejemplo, si yo inicio una campaña de apoyo al aborto y utilizo un razonamiento parecido a este: "La mujer tiene un cuerpo y hay que darle libertad para disponer de ese cuerpo y de cuanto en él acontezca". En el momento en que coloco la palabra libertad estoy dando una fuerza a mi argumento que impide analizar lo endeble que es, ya que la inmensa mayoría de las personas van a decirse: "No te opongas a esa proposición porque está la libertad en juego y va a tacharte de antidemócrata, de fascista, de ultra". Y así sucede, en realidad.

Si lo que queremos es ser de verdad libres interiormente, se debe de perder ese miedo al lenguaje manipulador y matizar el sentido de las palabras. Yo, en mi argumento no indicó a qué tipo de libertad me refiero, porque si quiero manipular lo primero que debo hacer es no matizar el lenguaje que estoy utilizando.

Basta con pedirme que matice un poco mi argumento para darse cuenta de que os estoy intentando manipular.

Tanto la afirmación de que “tiene un cuerpo” y la de “libertad para disponer” son endebles si las tengo que explicar, y se ve claramente cuando las reflexionamos, pero por eso no os tengo que dar tiempo para pensar, para reflexionar sobre cada punto. No me quiero detener a matizar los conceptos y justificar lo que estoy afirmando; lo doy todo por consabido y lo expongo con términos ambiguos, faltos de precisión. Ello me permite destacar en cada momento el aspecto de los conceptos que me interesa. Cuando subrayo un aspecto, lo estoy haciendo como si se tratara del único, como si todo lo que estoy defendiendo se basara solo en esa vertiente del tema.

Un gobernante proclama, por ejemplo, ante su pueblo que les ha devuelto "las libertades", pero no se detiene a precisar a qué tipo de libertades se refiere: si a las libertades de maniobra o a la libertad para ser creativos y realizar experiencias de encuentro, que llevan al pleno desarrollo de la personalidad. Basta pedirle a un demagogo que matice un concepto para desvirtuar sus artes hipnotizadoras.

lunes, 27 de octubre de 2025

Día 105, del viaje a la maratón de Valencia. ¿Manipulación o enseñanza?

     Día 105, del viaje a la maratón de Valencia.

¡¡¡Muy buenos días!!! 



Comentaba ayer que no solo en el mundo comercial se busca reducir a las personas a meros clientes, sino que sucede lo mismo en el mundo de las “ideas”. Si intento llevarte con astucias a mi forma de pensar para que te unas a ella y la adquieras como propia, me estoy comportando como un manipulador, un demagogo, no me comporto como un maestro ni un guía. Esto es la peligrosa “manipulación ideológica”.

Veamos, en sentido restrictivo, una ideología es hoy un grupo de ideas políticas, religiosas, económicas que algunos grupos mantienen, no tanto por la convicción rigurosa de que tales ideas reflejen fielmente la realidad, sino por motivos sentimentales e intereses de diverso orden.

El paso del tiempo nos ha mostrado que, si una forma de pensar es adoptada y mantenida como algo inalterable por un partido político, se consigue un sentimiento de emotividad muy fuerte, que sin embargo va perdiendo con el paso del tiempo su poder de persuasión. Lo que la obliga a imponerse coactivamente, o a controlar la opinión pública de forma fraudulenta mediante los recursos de manipulación para que la gente la pueda seguir apoyando.

 El que difunde sus ideas y muestra su validez de forma abierta y sincera no es un manipulador; es un “maestro”, un “guía”. Puede equivocarse, pero su equivocación no constituye un “engaño”; es sencillamente un “error”.

Es interesante saber distinguir claramente lo que es una manipulación y lo que es una enseñanza. Ya que nos podemos encontrar con personas que esquivan orientar a sus hijos o amigos hacia ciertos valores por miedo a que se les pueda considerar manipuladores. No deberían de preocuparse por ello. Acercar a un niño o a un joven al circulo de influencia de los valores y mostrar sus consecuencias no es una acción seductora que oscurezca la mente y arrebate la voluntad. Los valores actúan con discreción. Se hacen valer y atraen por si solos, pero no empujan. Por eso el verdadero maestro, fiel al modo de ser de los valores, no fuerza a sus discípulos a asumirlos y realizarlos; los lleva a su presencia, los sitúa en su área de influencia para que capten su atractivo y su eficacia.

Tenemos un problema cuando el comerciante manipulador utiliza astucias propias de un ideólogo creando un clima social de consumismo, y cuando el ideólogo demagogo utiliza las técnicas de mercader manipulador para embriagarnos con la posesión de bienes y con el disfrute de toda clase de sensaciones halagadoras, esta complicidad contribuye al descenso de nuestra calidad como personas pues ataca nuestro poder de discernimiento.

En fin, tenemos que aprender a ver las diferencias.

sábado, 25 de octubre de 2025

Día 103, del viaje a la maratón de Valencia. Comercio manipulado.

 Día 103, del viaje a la maratón de Valencia.

¡¡¡Muy buenos días!!! 



Voy a continuar con la cuestión de la manipulación, pues cuanto más lo pienso más son las situaciones en las que me puedo sentir manipulado. Contextos en los que no aprecio ninguna clase de manipulación pueden serlo. Cuando se nos orienta en nuestras compras el comerciante no es un manipulador sino un guía. Ya que nos ayuda a que elijamos correctamente y, además, aumenta nuestra libertad y nuestra dignidad. Sin embargo, el mercader que es ambicioso sólo desea que nos convirtamos en clientes.

No le interesa que desarrollemos nuestra personalidad dándonos toda la información para que podamos elegir. Le basta que aceptemos su “producto”: compremos su mercancía, saquemos una entrada, nos apuntemos a un club… Y, para ello mueve astutamente todos los recursos a su alcance con el fin de que, sin pensar, demos por hecho que nos encontramos ante algo valioso, nos sintamos atraídos espontáneamente hacia ello y nos veamos obligados a comprarlo.  

Lo podemos ver fácilmente, se nos presenta un producto sobre una imagen espectacular, esa imagen absorbe toda nuestra atención y la asimilamos al producto. En esta clase de anuncios veremos que no se dan razones para que lo compremos. Se pretende influir en nuestros centros de decisión, seduciéndonos con una imagen deslumbrante. Lo que encandila prende la atención, aviva el deseo, pero, a la vez, deslumbra y enceguece. Lo que está sucediendo es que nos están seduciendo no nos están enamorando.  

No se nos muestra el valor del producto para que nuestra inteligencia y nuestra voluntad se dejen atraer por él y lo asuman con una decisión lúcida y libre. Se intenta que demos una adhesión automática.

Nos tenemos que dar cuenta de que el manipulador suele basar su eficacia en el arte de provocar reacciones automáticas. Por eso acelera el ritmo de su discurso a fin de no dejarnos reflexionar. Nos presenta la imagen bella, a la vez que nos hace oír el nombre del producto. Con este simple recurso, ese producto queda adornado automáticamente de cierto encanto. Cuando vayamos a una tienda, observaremos que nuestra vista tiende a fijarse en esa marca, que ejerce un especial conjuro sobre nuestros sentidos, nuestra inteligencia y nuestra voluntad.

No lo dudemos: estamos siendo víctima de una manipulación. Nuestra elección no es libre; se halla en buena medida predeterminada. Compramos esos productos seducidos, no enamorados. Creemos que somos totalmente libres pues estamos actuando según nuestras preferencias, pero no lo somos.

Estamos siguiendo el camino marcado por los intereses de un manipulador implacable, que no desea nuestro desarrollo personal y nuestra felicidad sino su triunfo particular como profesional del comercio.

En fin, esto lo vemos fácilmente y cada día, sin embargo, en el mundo de las ideas sucede algo parecido, pero mucho más difícil de detectar, pero eso ya lo dejo para otro día.

viernes, 24 de octubre de 2025

Día 102, del viaje a la maratón de Valencia. Un poco más de manipulación.

     Día 102, del viaje a la maratón de Valencia.

¡¡¡Muy buenos días!!! 



Pensaba que con la entrada de ayer se podía dar por terminado el tema de la manipulación de las personas para reducirlas a ser meros objetos, y sin embargo he estado pensando y me he dado cuenta de que existen otras formas; reducirlos a meros clientes, meros consumidores, meros pacientes...

En nuestra sociedad existen muchas de esas reducciones a meros objetos que provocan una gran parte de la violencia actual. Nos tenemos que dar cuenta del hecho de que, antes de atacar a una persona, a un grupo, a un pueblo, se los reduce a una simple dificultad que se nos pone por delante, a "enemigo". Si consideramos a un ser humano como persona, si tenemos en cuenta su dignidad, no elegiremos atentar abruptamente contra él. Este tipo de decisiones requiere cierto arrojo brutal, y éste sólo es posible cuando uno simplifica las cosas y deja de lado el valor y la riqueza de aquello que tiene enfrente. Si vemos a alguien como un mero enemigo a batir, nos sentimos libres para poner en juego todas nuestras fuerzas de aniquilación.

Por lo tanto, manipula el que desea “derrotar” a otras personas sin preocuparse de “convencerlas. Si consigues convencerme de algo con razones, no llegas a dominarme, no te elevas sobre mí y me humillas; ambos quedamos unidos bajo la misma verdad. Aceptar una razón porque la veo como válida no me empequeñece y rebaja; al contrario, me dignifica, ya que perfecciono mi conocimiento de la realidad. En cambio, si me adhiero a lo que dices sin tener razones para ello, me veo reducido a una condición gregaria, entró en el grupo de quienes no piensan ni deciden por su cuenta sino actúan al dictado de otros.

El manipulador intenta modelar la mente, la voluntad y el sentimiento de personas y grupos para convertirlos en medios al servicio de sus fines.

En fin, me doy cuenta de que desafortunadamente existe mucha manipulación en nuestra sociedad, voy a ver si tengo tiempo para echarle un vistazo.

jueves, 23 de octubre de 2025

Día 101, del viaje a la maratón de Valencia. Manipular es sinónimo de manejar.

     Día 101, del viaje a la maratón de Valencia.

¡¡¡Muy buenos días!!! 



Ayer dejé en el aire muchas cosas sobre lo que significa manipular, no le di la importancia que creo que tiene el tenerlo claro.

Y es que manipular es sinónimo de manejar. Y, únicamente son manejables los objetos. Por ejemplo: un vaso puedo utilizarlo para mis fines, desecharlo, situarlo aquí o allí... Estoy en mi derecho, pues se trata de un objeto. Es algo que carece de personalidad propia por no tener inteligencia, voluntad, capacidad creativa... Puedo, por tanto, poseerlo, dominarlo, disponer de él. Digamos, para entendernos que pertenece a un nivel en el que no nos encontramos las personas.

Los seres humanos nos situamos en un nivel por encima al tener inteligencia y voluntad propia, y poder dirigir la vida según nuestro interés. Si, al tratar a una persona, no respeto su capacidad de iniciativa y la tomo como un ser posible, dominable y manejable a mi arbitrio, conforme a mis intereses, la bajo de nivel, lo que significa un envilecimiento injusto.

El sadismo es un ejemplo de ello, suele pensarse que ser sádico es ser cruel pero no es así. Quiere decir que se rebaja de nivel a una persona para ejercer un dominio sobre ella. Para reducir a una persona al nivel de un objeto se puede hacer mediante la crueldad o mediante cierto tipo de supuesta ternura. Reducir una persona a condición de objeto es una práctica manipuladora sádica.

Si observamos con atención podemos ver como muchos de nuestros comportamientos pueden esconder formas de manipulación pues convierten a la persona en un objeto. Y si continuamos pensando veremos que las caricias también pueden esconder una forma de manipulación, ya que, si mis caricias no son una forma de expresar mi afecto hacia la otra persona, sino que sólo sirven para que yo acumule una sensación placentera, lo que en realidad estoy haciendo es reducir el cuerpo de la otra persona en una simple fuente de gratificación. Y, esta conducta que puede parecer tierna es violenta pues quien la adopta considera el cuerpo ajeno como un mero medio para sus fines y lo despoja de su condición básica: ser expresión viva de la persona en la que está integrado.

Cuando se trata de una relación amorosa, lo que esta sucediendo es que el cuerpo de la persona amada adquiere una densidad particular y prende la atención de quienes se manifiestan su amor. Cuando dos amantes se acarician para mostrar el amor que sienten como personas, su modo de acariciar tendrá un carácter y un valor personal. En este caso, el cuerpo acariciado adquiere honores de protagonista, pero no desplaza a la persona; la hace presente de modo tangible y valioso.

Por el contrario, si lo que se intenta con la carica es producir unas simples complacencias sensoriales lo rebajamos al nivel de un objeto, el cuerpo como objeto invade a toda la persona. No se ama a ésta; sólo se quiere el placer que causa su vertiente corpórea. Y ésta muestra todas las condiciones de un “objeto”: es manejado, poseído, manipulado… De ahí nos viene esa expresión de la "mujer-objeto" cuando una figura femenina es exhibida sólo a causa de su belleza corpórea. Se la ofrece a la mirada como objeto de contemplación curiosa. Con ello queda reducida a un objeto de posesión, ya que el sentido de la vista es después del tacto el más posesivo.

Y ahora podría enredar un poco más el tema si miro la diferencia entre seducir y enamorar, pues seducir es poseer, dominar, arrastrar la voluntad de alguien como si fuera un objeto. En cambio, el que enamora a una persona no la arrastra; la atrae mediante la presentación de algo valioso. Un seductor veremos que halaga con engaños para provocar una adhesión irresistible. En realidad, no se da ahí nunca ternura auténtica, sino reducción despiadada de una persona a objeto. La violencia de tal rebajamiento no queda disminuida con afirmar que se trata de un objeto adorable, encantador, maravilloso, fascinante... Tales adjetivos no libran al sustantivo "objeto" de lo que tiene de injusto, de no ajustado a la realidad, de envilecedor.

Como veis, empezamos hablando de un tema y terminamos en otro, y es que resulta muy complicado no irse por las ramas cuando el árbol tiene tantas.

miércoles, 22 de octubre de 2025

Día 100, del viaje a la maratón de Valencia. La manipulación.

     Día 100, del viaje a la maratón de Valencia.

¡¡¡Muy buenos días!!! 



Muchas veces leyendo o escuchando algunos medios de comunicación tengo la impresión de que están intentando manipularme, incluso a veces pienso que se están utilizando unas técnicas precisas y bien estudiadas para conseguirlo.

Desde hace tiempo que vengo pensando que mi libertad, mi libertad auténtica es un trabajo, no un don que me dan como un regalo. Mi primer quehacer si deseo vivir libremente es inmunizarme contra todo género de ilusionismo mental o manipulación que intente envolverme en una maraña de desconcierto mental.

Existe hoy tal cantidad de información y tantas posibilidades de conseguirla que una cosa que debemos hacer es distinguir a los maestros, los que realmente enseñan, de los embaucadores. Tal distinción es necesaria si quiero evitar que nuestra sociedad se convierta en un río revuelto donde puedan pescar los afanosos de poder. No basta vivir en una democracia para disfrutar de auténtica libertad: la libertad de pensar con independencia de criterio, orientar nuestra voluntad hacia las metas que nos marca nuestra forma de entender la vida, organizar debidamente nuestro sentimiento, dar cauce y plasmar nuestra creatividad en las diversas vertientes de la vida... Esta forma eminente de libertad debemos lograrla poniendo en juego un antídoto contra la manipulación.

Y no encuentro un mejor antídoto que tomar estas medidas: estar alerta, pensar con rigor, vivir creativamente. Conocer bien lo que es la manipulación y los peligros que entraña es el objetivo que tenemos que alcanzar.

Hay unas frases de Antoine de Saint-Exupéry que me vienen muy bien para este tema, se fijó en estos graves errores: "He aquí (...) un gran misterio del hombre. Pierden lo esencial e ignoran lo que han perdido". "Los hombres dilapidan su bien más preciado: el sentido de las cosas". Un poco de razón tenia, no sólo tenemos que recobrar el sentido de nuestra vida si es que lo hemos perdido, sino aprender a dar a nuestra vida sentidos nuevos que suban su calidad un escalón más.  

martes, 21 de octubre de 2025

Dia 99, del viaje a la maratón de Valencia. Posibilidades reales.

     Dia 99, del viaje a la maratón de Valencia.

¡¡¡Muy buenos días!!! 



Hablo de mucho de felicidad, de todo lo que conlleva buscarla, alcanzarla y mantenerla. Y sin embargo ese deseo se encuentra con un obstáculo muchas veces infranqueable cuando va más allá de nuestras posibilidades reales.

Por eso, quedamos frustrados porque no conseguimos realizar ese viaje que anhelamos o esa marca que tanto hemos entrenado.

En esos momentos, cuando estamos delante de esa “pared”, no nos viene mal recordar una idea que tenia Aristóteles sobre la felicidad: la forma para llegar a la felicidad solo se puede construir seriamente si somos capaces de reconocer lo que está en nuestras manos, y apartamos los sueños y proyectos que no podemos alcanzar, al menos en ese momento.

No estoy diciendo que nos tengamos que rendir ante las circunstancias, ni de renunciar a buscar y alcanzar mejoras en nuestra vida. De lo que se trata es de reconocer que, aunque ahora no las puedo alcanzar, puedo asomarme a la ventana y ver una bellísima puesta de sol. O si puedo saborear esa comida que con tanto cariño he cocinado.

La felicidad posible siempre es aquella que reconocemos, gracias a la virtud de la prudencia, como asequible y beneficiosa, que la podemos incluir en nuestras relaciones con los demás.

Perseguir una ilusión que nos hace daño, o que nos exige un esfuerzo que nos agota, o que incluso lleva a producir daño en aquellos que nos rodean, es ir contra la felicidad posible, es dejarse engañar por espejismos malignos.

La verdad es que no siempre la felicidad posible se va a conseguir. Es posible que al acercarnos a la ventana a ver esa puesta de sol, tal vez nos encontremos, con sorpresa, que las nubes han transformado la escena y se nos va a poner a llover.

No veremos esa puesta de sol que esperábamos para terminar de animarlos el día. Pero podemos, al menos, disfrutar del inicio de una lluvia que embellecerá los campos y que dará vigor a los árboles, y que de otra manera también nos animará la tarde.

lunes, 20 de octubre de 2025

Dia 98, del viaje a la maratón de Valencia. ¡Qué el ajetreo no te robe la vida!

     Dia 98, del viaje a la maratón de Valencia. 



¡¡¡Muy buenos días!!!

Una de las cosas que se nos olvida o en el peor de los casos que hemos perdido, ha sido nuestra capacidad de asombrarnos. Al fin y al cabo, no se trata de otra cosa que mirar el mundo de otra manera. Verlo a través de todo lo bello que nos encontramos en lo cotidiano, lo sencillo, lo aparentemente insignificante e incluso adverso, puede ayudarnos, si estamos atentos, a tener una vida más plena.

No la belleza como algo bonito, sino más bien como una experiencia interior que tenga la capacidad de sentir nuestra vida como algo bueno.

Estoy seguro de que todos hemos vivido algún momento que nos hubiera gustado llevarnos a casa para estar viviéndolo constantemente. Eso es la belleza: lo que nos gusta tanto, que quisiéramos estar experimentándolo eternamente. Porque ahí hay algo bueno, algo verdadero, algo divino.

Veamos. La belleza no se encuentra solo en la pintura impresionista, en las sinfonías de la música clásica o en la escultura renacentista. Belleza puede ser cada momento del día, puede encontrarse en todo, como en salir a correr, los colores de un atardecer, el café de cada tarde, en los buenos días de nuestra vecina…

Los latinos siempre lo hemos entendido. Por eso ponemos música, baile, colores, risas en todo lo que hacemos. No para entretenernos. Para elevarnos. Todo lo que vivimos como bello es bueno y nos abre unas puertas que con solo la lógica no podríamos experimentar.

Buscar la belleza nos lleva a la felicidad. Nos equivocamos si pensamos que solo los entendidos saben encontrarla. No se necesita estudiar ni leer ninguna clase de manual.

Camina despacio. Observa. Oye. Acaricia lo bello. Y, es que lo que es bello nos recuerda que existe algo más, algo mejor, algo que no es nuestra agenda ni nuestros grupos de WhatsApp ni nuestro teléfono móvil.

Y si esa belleza es verdadera, si te colma, si te sienta bien… es porque es divina. Nuestra vida puede ser bella. ¡Qué el ajetreo no te robe la vida!

Y si aprendemos a verla, quizá estemos en el camino hacia la felicidad.

sábado, 18 de octubre de 2025

Dia 96, del viaje a la maratón de Valencia. ¿Inteligencia artificial?

 Dia 96, del viaje a la maratón de Valencia.

¡¡¡Muy buenos días!!! 



Si hay un tema que aparece en muchas de nuestras conversaciones y que nos encontramos por todas partes es: la inteligencia artificial. No me refiero a un buscador en internet normal sino a ese que nos da ya la solución a la pregunta que le hacemos sin tener que elegir en que pagina queremos buscarla.

Al referirnos a ella hablamos también de la manipulación en las respuestas, en las noticias y en las imágenes que nos podemos encontrar. Todos hablan de ella, aunque no sé cuánto es lo que en realidad sabemos y qué tendríamos que analizar para saber un poco del tema.

Creo que tenemos que profundizar en este tema, ver sus luces y sombras, ya que ni es algo de lo que hay que huir ni tampoco es algo que nos va a solucionar casi todos nuestros problemas.

Tenemos, antes de empezar, que recordar que todo avance tecnológico tiene que poner en el centro a la persona, o sea, a cada uno de nosotros. La inteligencia artificial a pesar de que puede generar respuestas no hay que olvidar que es una consecuencia de la inteligencia humana. Y no es lo mismo, utilizamos la misma palabra, pero no significa lo mismo en un caso y en otro.

Cuando nos referimos a la inteligencia artificial estamos hablando de una forma de procesar una gran cantidad de datos, buscar patrones y algoritmos a una gran velocidad. En algo cuantitativo, contable, que se rige por las reglas materiales de la física y de las matemáticas. Sin embargo, la inteligencia humana está en contacto con la realidad, tiene una empatía con lo que le rodea y una experiencia como persona. Mucho más allá que los simples datos, aunque estos sean muchos, se calculen y se procesen a una gran velocidad.

Lo que caracteriza a la inteligencia artificial es su funcionabilidad: que lo que le propongamos se cumpla, que su respuesta este de acuerdo con una serie de normas, limitadas y sujeta a lo material. O sea, hacer que nuestra sociedad funcione mejor. Lo que hace es analizar una gran cantidad de información cuantitativa, cumple funciones según unos datos que le damos, pero no vive, no es, en el sentido real del verbo ser.

Las personas, además de hacer cosas, experimentamos la realidad de la que formamos parte. Nos implicamos en lo que hacemos, vivimos una continua experiencia. Y esto va más allá de la mera comprensión matemática. O sea, captamos la verdad, nos preguntamos ante ella, y nos relacionamos personalmente con el resto de las personas.  

Ante esto y lo que sin duda vendrá, ya que la inteligencia artificial va a evolucionar mucho más, no nos queda más remedio que hacernos varias preguntas, en las que vale la pena pararse a reflexionar.

Una pregunta interesante puede ser: ¿vamos a perder nuestra capacidad crítica? Parece claro que conseguir respuestas tan rápidas, simulando a una persona, puede complicar seriamente nuestra capacidad de analizar y sacar conclusiones sobre la cuestión que estamos proponiendo. Para mí la parte más débil de la inteligencia artificial es ¿Quién le proporciona los datos? ¿Y en que orden de preferencia? Si los conocimientos que se le presentan a la inteligencia artificial tienen un orden y una preferencia predeterminada, nuestra capacidad de decidir esta seriamente comprometida. Si ahora busco algo en Google tengo una pequeña capacidad de elección ya que puedo mirar en la primera respuesta que me presente o ir 10 respuestas más abajo. Pero si solo se nos ofrece una respuesta, ¿dónde queda la elección, nuestra creatividad e investigación.

¿Cuándo la inteligencia artificial nos da una respuesta la podemos considerar como justa? De entrada, yo diría que no. La aplicación de la justicia supone a una persona que analiza, juzga y decide libremente. Si presuponemos a los programadores de la inteligencia artificial como justos, podríamos decir que, sí que parece justa, pero la realidad está en sí lo son o no lo son.

Otra pregunta sería, ¿dónde situamos las relaciones personales que influyen en nuestras decisiones? Las decisiones no son simplemente la respuesta a un cálculo de beneficios, ni siquiera de bienes objetivos; siempre está presente la subjetividad, incluso cuando esta nos pueda llevar a equivocarnos y tomar malas decisiones.

En fin, como en cualquier avance tecnológico, nos encontramos ante un utensilio. Es verdad de que se trata de una herramienta muy potente y que nos puede ayudar mucho en muchos trabajos, pero todos sabemos que la felicidad no está en tener, en hacer, sino en ser. Y esa felicidad del ser no puede ser sustituida por una gran potencia y complejidad en el hacer.

jueves, 16 de octubre de 2025

Dia 94, del viaje a la maratón de Valencia. Escuchar requiere silencio.

     Dia 94, del viaje a la maratón de Valencia.

¡¡¡Muy buenos días!!! 



Vivimos en una sociedad que ama el ruido, mejor dicho, le molesta el silencio. Lo veo cuando salgo a correr, y no tanto en bicicleta. Muchos llevan puestos unos auriculares no solo cuando practican deporte sino durante todo el día. Y ¿en cuántas casas, no está continuamente encendido el televisor o la radio para oír algo de fondo? El ruido se ha convertido en una necesidad.

Y, sin embargo, el silencio nos permite entrar en nuestro interior; solo así podemos pensar, reflexionar y plantearnos las preguntas que cada día la vida nos va planteando.

Por otro lado, escuchar es la actitud por excelencia para el amor, la amistad y para tener unas buenas relaciones con los que nos rodean. Pero para escuchar si queremos hacerlo bien tenemos que guardar silencio. Por eso, si nuestras buenas relaciones son ante todo escucha, solo el silencio puede despertarla. Si lo pensamos nos daremos cuenta de que en nuestras relaciones con nuestros amigos lo que sobre todo esperamos no es un favor, ni que nos sean útiles, ni un regalo, sino que nos presten atención. Que presten atención a nuestra persona y no tanto a nuestras necesidades. Servir a nuestros amigos es útil. Pero solo una cosa es necesaria en la amistad: saber escuchar. Nuestro amigo tiene algo que decirnos, espera que le escuchemos con tranquilidad, que dejemos el ajetreo y nos paremos a mirarle en silencio, dándole lo mejor que podemos darle: la vida misma. El amor requiere silencio.

Y el ruido es incompatible con todo eso, en cierto modo impide la meditación y que escuchemos lo que nos dice nuestro interior. Hoy estamos hiper comunicados. Los medios digitales lo permiten y nos obligan a prestarles demasiada atención impidiendo el silencio y la tranquilidad necesaria para escucharnos. Este ajetreo no crea ninguna conexión. Más bien aísla y acentúa la soledad. El silencio, en cambio, es el camino para comunicarnos unos con otros y con uno mismo.

miércoles, 15 de octubre de 2025

Dia 93, del viaje a la maratón de Valencia. ¿Un país irrelevante?

     Dia 93, del viaje a la maratón de Valencia.

¡¡¡Muy buenos días!!! 



No me extraña que viendo desde el exterior la imagen de la política en España desde hace unos meses, muchas personas lleguen a la conclusión apresurada de que somos un país anodino, insignificante, ineficaz e insustancial. Pero al hacer eso lo que están haciendo es una lectura demasiado rápida y confunden lo que parece con lo que es.

Pienso que no somos un país de mediocres, sobre todo en el momento en que miro a quienes en realidad sostienen el país con su trabajo e inteligencia. Lo veo cada día en nuestros médicos, en los ingenieros, científicos, artistas… y no quiero olvidarme de nuestros deportistas. El problema no lo veo en la gente, no está en la gente.

Según lo veo, el problema está en quienes han impulsado leyes que rebajan la exigencia del conocimiento y han dejado de fomentar el pensar y saber, consolidando así una sociedad que premia la mediocridad. Y son precisamente los mediocres que han alcanzado el poder y han llegado a las instituciones los que alimentan esa imagen que tenemos en el exterior. Aunque tengo que añadir que al estar en una democracia hemos sido nosotros los ciudadanos de a pie los que hemos situado en esos puestos a personas mediocres.

La cuestión es que la mayoría de nuestros políticos carecen de un proyecto que nos ilusione y sobre todo que nos beneficie a todos, han elegido el camino de apoyarse en ideas imaginarias que prometen un paraíso por el simple hecho de haber nacido. Basan su política en una vida cómoda, sin exigencias, vendiendo derechos sin ningún deber asociado y un bienestar sin tener que hacer esfuerzo alguno. Eso hace, que nuestra sociedad se esté acercando a una situación peligrosa: la irrelevancia.  

Si hago un repaso rápido a algunas cosas que han sucedido me encuentro con una constante y progresiva degradación. En el sistema educativo, por ejemplo, se sustituyó al maestro o sea a una persona que tiene la autoridad suficiente para enseñar una ciencia, arte u oficio por un enseñante que tiene que amaestrar simplemente con reglas o preceptos. Se empezó a confundir el aprobar con el saber. Otra cosa, los partidos colonizaron la mayoría de las instituciones con personas cuya fidelidad al partido esta muy por encima de su conocimiento o del mérito que tengan para ocupar esa posición, y no quiero olvidarme de la economía que se decantó en busca de beneficios fáciles cercanos al poder en lugar de buscar una productividad que tenga muy en cuenta la innovación.

En fin, que veo que los políticos en vez de liderarnos se han dedicado a controlar las instituciones. Los nombramientos se realizan por cuotas, las encuestas dirigen las leyes, así como los acuerdos parlamentarios.

Ya no se castiga la falsedad, ni el fraude, la ineptitud y el amiguismo. Lo más grave es que hemos asumido este estado de cosas. Toleramos que la chapuza la conviertan en normalidad, hemos borrado la línea entre aprobar y aprender, y vemos como se critica al político, pero a la vez se busca su favor, volviéndolo a votar para que se mantenga en el puesto.

No podemos ignorar la influencia de estas personas ya que su influencia dirige aspiraciones, sitúa referentes y define lo que se percibe como normal. Si la normalidad que transmiten es la opinión sin fundamento y la ignorancia orgullosa, el resultado es una ciudadanía menos preparada para cuestionar, debatir y decidir. Y como consecuencia una democracia más débil y, por tanto, más vulnerable.

Lo estamos viendo estos días en las noticias, España corre el riesgo real de quedar marginada del grupo de las principales democracias occidentales. No por falta de capacidad, sino porque quienes tienen el poder son mediocres que huyen de la excelencia. Prefieren un país sumiso, entretenido con relatos y subvenciones, antes que una nación exigente que les pida cuentas.

No somos un país mediocre. Somos un país secuestrado por mediocres. Y si no solucionamos este problema, no solo perderemos competitividad y bienestar: perderemos el respeto de nosotros mismos y el lugar que nos corresponde en el mundo. El tiempo para movernos no es mañana. Es ahora.

martes, 14 de octubre de 2025

Dia 92, del viaje a la maratón de Valencia. El lado correcto.

     Dia 92, del viaje a la maratón de Valencia.


¡¡¡Muy buenos días!!!

Pase una parte de la tarde ayer leyendo algunos artículos de Chesterton, de Gilbert K. Chesterton, y me llamó la atención uno en particular en el que defiende a Bernard Shaw por los ataques que esté recibía por ser y declararse agnóstico.

Antes de seguir tengo que añadir que los dos eran grandes amigos, aunque mantenían grandes diferencias en lo político y en lo espiritual, y que las mostraban públicamente en artículos de prensa y debates. Se respetaban profundamente y se valoraban mutuamente.

En esa defensa de Shaw que escribió Chesterton decía, más o menos: “Hay una verdad fundamental en la que nunca he estado en desacuerdo con él, ni por un momento. Sea lo que sea, nunca ha sido un pesimista ni un derrotista en cuestiones espirituales. Al menos está del lado de la Vida. Todo está mal en él, excepto él mismo.”

La frase final es la que me más me llamó la atención: “Todo está mal en él, excepto él mismo”.

No me equivoco si digo que muchos de nosotros conocemos a alguien así, personas que ya no tienen las mismas ideas que nosotros desde el punto de vista cristiano, es más piensan que somos ingenuos al serlo y que no creen en nada de lo que nosotros creemos. Desde el punto de vista cristiano, casi todo está mal en ellos, excepto ellos mismos.

Y, sin embargo, hay algo en ellos que es muy correcto, es más puede ser inspirador y darnos energía positiva, bondad, alegría y buen humor. Tal vez sean agnósticos practicantes o ateos, pero su presencia irradia vida en el lugar donde se encuentran.

No me entendáis mal, esto no quiere decir que la idea simplista que tienen muchas personas sobre los cristianos de que somos ingenuos e inmaduros y de que los que no lo son y se hacen sus propias reglas son muy clarividentes y maduros, sea cierta. No. No hay nada de inteligente en apartarse del cristianismo, ni en creer que se está “más allá” de él, ni pensar que estar fuera de sus normas o creer que seguirlas impide vivir intensamente la vida. Eso es un fallo en la religiosidad, y muchas veces también un fallo en la sabiduría y la madurez.

Lo que quiero decir es que esa energía tan buena que nos encontramos en tanta gente buena es exactamente eso, energía maravillosa, pero no hay que confundirla con un pensamiento profundo de la vida.

Voy a ver si acierto con un ejemplo: un cantante, un grupo musical consigue que bailemos y nos divirtamos, y eso no es poca cosa pues bailamos poco y muchas veces vivimos con demasiada seriedad. Pero eso no nos da permiso para confundir esa energía juguetona con sabiduría o profundidad. Es algo precioso hacer que la gente baile, llevar alegría a un lugar, levantar el ánimo de las personas para que disfruten un poco más de la vida. Pero no es todo, ni lo más hondo. Es lo que es: algo bueno en sí mismo, pero solo eso.

Aun así, está bien, se encuentra en la parte correcta. Está del lado de la vida. Ayuda a traer energía positiva a un lugar, y eso necesita ser ensalzado. Por eso debemos ensalzar a nuestros buenos amigos agnósticos que participan de muchas de nuestras celebraciones e ideas y dejarnos alabar por ellos.

Si lo pensamos un poco nos daremos cuenta de que no todo puede arreglarse, pero sí debe nombrarse adecuadamente. Y es que lo que está mal, está mal, y debe llamarse mal; pero lo que es bueno, es bueno, y debe llamarse bueno.

Cuando veo a alguno de mis amigos “escépticos”, y encuentro en ellos energía, calor, lo que aportan a un lugar, eso me reconforta. Puede que muchas cosas estén mal en ellos, pero no todo lo está. Esa alegría y calidez se la dieron igual que a mí. No comulgan con mis ideas, y por eso creo que están equivocados; pero a menudo están del lado de la vida y su forma de ver la vida me ayuda a mí a seguir estando en el lado correcto de las cosas. Y eso sí que está bien.

domingo, 12 de octubre de 2025

Día 90, del viaje a la maratón de Valencia. Tres meses.

     Día 90, del viaje a la maratón de Valencia. 



¡¡¡Muy buenos días!!!

Hoy hace tres meses que comencé mi preparación para la maratón de Valencia y ahora podría hacer un recuento de los días, las horas y los kilómetros que he realizado, pero no serviría de mucho, pues los primeros ochenta días han sido para que mi cuerpo se adapte a la carrera a pie. Trabajo que pienso que he realizado bien.

Casi sin darme cuenta he llegado a dos meses de la maratón. El final del entrenamiento, con sus pruebas, la búsqueda del ritmo de maratón y demás historias, asoma ya en el calendario. El día de maratón se va acercando y el “mal tiempo” nos va avisando de su cercanía con la bajada de las temperaturas.

Al llegar a estas fechas, uno tiene siempre la sensación de que el tiempo pasa cada año más deprisa. De que, no sólo los meses, sino los años, se van sucediendo. Es inevitable entonces pensar si he aprovechado no solo los entrenamientos, sino también mi vida en estos meses. Si estoy en el lugar adecuado o si tengo que seguir esperando a que lo bueno este por venir.

Sin embargo, creo que hay algo bueno en este sucederse de los entrenamientos. Y es el hecho de sentir que, aunque el tiempo vuele, uno experimenta la certeza de saber que está en el sitio en el que tiene que estar. Que disfruta haciendo aquello que hace, y que, aunque la vida traiga sus sufrimientos y batallas, da gracias por todo lo que vive y hace.

Es entonces cuando se cumple aquel dicho que dice que no se trata de llenar la vida de años, sino de llenar los años de vida. Así que, no está tanto en sentir que los entrenamientos, los meses y los años se nos vayan de las manos, sino en comprobar que, al concluir todo el programa para llegar en condiciones a Valencia, los entrenamientos, las estaciones y el año, podemos dar gracias por lo que nos hemos y estamos divirtiendo.

sábado, 11 de octubre de 2025

Dia 89, del viaje a la maratón de Valencia. ¿Coherente o incoherente?

     Dia 89, del viaje a la maratón de Valencia.



¡¡¡Muy buenos días!!!

Algunas veces me da por repasar las entradas de este blog, y en alguna ocasión he llegado a la conclusión de que está lleno de contradicciones. Me da la impresión de estar contradiciéndome a mí mismo. No siempre me resulta fácil ver cómo pueden cuadrar todas las cosas que escribo.

Las entradas del blog pueden ser propensas a numerosas interpretaciones. Y es que no es fácil mantener una cierta coherencia en todo, y aunque en muchas ocasiones se puedan encontrar algunas incoherencias no por eso se puede pensar que no estoy intentando seguir un camino y una idea.

En algún lugar leí en tono sarcástico que la coherencia es el resultado de la cortedad de mente y de cómo son los locos los que más seguros y con más fundamento están de las cosas, y es que convencer a alguien que se cree Napoleón de que no lo es, es casi imposible. Por otra parte, la incoherencia es una señal de una amplitud de mente. Se me quedo en la memoria porque pienso que hay algo de verdad en todo eso, está claro que hay que explicarlo un poco para que sea entendido cuidadosamente.

Veamos, algunas veces alcanzamos una cierta coherencia, vemos cosas que a primera vista no tienen contradicciones, las estudiamos y no vemos nada malo en ellas, las asumimos plenamente y, podemos pagar un alto precio por ello, sobre todo si acabamos por ser intransigentes, unilaterales y reduccionistas.

Al contrario, en ocasiones, lo que parece una persona incoherente es en realidad alguien que mantiene a la vez un número de importantes verdades agrupadas para mantener una idea mayor. Esa persona puede parecer incoherente, pero lo que está haciendo en realidad es guardar varias verdades en tensión creativa que están aparentemente en oposición mutua, pero no es así. La persona que intenta este acto malabarista se encuentra muchas veces en una gran tensión, pero (metafóricamente) encontrará también que no está bloqueada, que está plenamente viva, que la sangre fluye libremente por todo su cuerpo y que es capaz de sacar provecho de cualquier circunstancia con la que se encuentre.

Mantener importantes verdades juntas en continuo movimiento para ir creciendo puede ser malentendido por muchas personas y escandalizar a cada uno de los defensores de cada verdad. Es más fácil llevar unas pocas verdades elegidas que tratar de llevarlas todas.

¿Cuáles son algunas de las verdades aparentemente contradictorias que se pueden mantener juntas en una tensión creativa? He aquí algunas, de las que es conveniente abarcar ambos aspectos de ellas.

Tener la sana capacidad de saborear la vida y disfrutarla sin culpabilidad, y al mismo tiempo favorecer una capacidad igualmente sana para el ascetismo y la renunciación. Puede ser una de ellas.

Otra podría ser la de estar siempre abierto hacia lo que es nuevo, singular, lo que me molesta, lo que es liberal, a pesar de que me apoye en lo que se conserva, en lo familiar, en mis costumbres, en lo que me proporciona un ritmo de vida y favorece la estabilidad.

Se me ocurre que poner atención a lo que me es sagrado, a la vida eterna, pero siempre unido a un amor sin fisuras por este mundo, por sus placeres, por sus conquistas y por el día a día, es sin duda otro ejemplo.

Otro, la pasión por la sexualidad y la defensa de su bondad y valor, acompañada de una igual defensa de la castidad y el decoro.

Estar atento a lo que sucede en el mundo, más allá de los límites de nuestra región, acoger cada vez mejor al extranjero y al desconocido, aun cuando permanezcamos profundamente fieles a nuestra familia y a nuestras raíces.

Unir todas estas cosas en una sola forma de vivir es complicado y trae muchos problemas, pero es tal vez la única forma de ser plenamente libres y estar plenamente vivos.