¡¡¡Buenos días!!!
Decía ayer que tenemos varias formas de solucionar
el problema que dejaba sin solucionar. Dos formas erróneas y una correcta.
Veamos, el necio lo soluciona echando la culpa a
las cosas en sí. Piensa que si el viaje no termina de llenarlo es porque no es
lo suficientemente caro, o en el caso de su matrimonio tal vez debería
intentarlo con otra mujer, y entonces, esta vez, sí que conseguiría tener ese
algo misterioso que vamos persiguiendo todos.
Pensemos, no tenéis la impresión de que la mayor
parte de esos ricos aburridos e insatisfechos de este mundo los podemos incluir
en este grupo. Pasan toda su vida de mujer en mujer, de viaje en viaje, de
afición en afición, pensando siempre que lo último que acaban de hacer es por
fin “lo verdadero”, y siempre terminan desilusionados.
Existe aún otra forma errónea, aunque sin duda
mejor que la anterior de saciar ese anhelo interior que nos lleva a no
sentirnos nunca satisfechos en ningún lugar ni en ninguna situación. Aunque la
dejare para mañana.
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