lunes, 24 de noviembre de 2025

Día 134, del viaje a la maratón de Valencia. Nuestra "casa".

     Día 134, del viaje a la maratón de Valencia. Nuestra "casa". 

¡¡¡Muy buenos días!!!



Entre las muchas particularidades que tenemos los hombres, una es la de que todos nacemos como originales. Y por eso es una lástima que no lo aprovechemos, dedicándonos solamente a ser unas copias.

Si por el motivo que sea una persona no quiere o no puede utilizar uno de sus cinco sentidos como puede ser por ejemplo el oído, en un primer momento la podemos considerar “rara” o posiblemente enferma; pero si no quiere usar su entendimiento para pensar, ni su voluntad para decidir, ya casi no somos conscientes de su anomalía, porque nos hemos habituado a no utilizar nuestras mejores posibilidades para vivir, y es que ya no nos damos cuenta de que no utilizamos nuestra libertad.

La verdad es que no debemos convertirnos en un “robot” fabricado solo para realizar una serie de actividades de la misma manera y forma. A veces, nos conviene acordarnos de cuando éramos niños y todo lo que nos encontrábamos era una novedad y descubríamos el desafío que resultaba cada situación nueva. El mundo será lo que nosotros hagamos de él y nuestra vida es lo que hacemos de ella.

Nuestra sociedad posee numerosas “cadenas” que nos tienen atrapados. Lo comprobamos con la uniformidad de las costumbres y la tiranía que ejercen las masas. Tendemos buscar la igualdad, a ser iguales a los demás. Cantamos al unísono las mismas canciones, nos vestimos con la misma ropa, recurrimos a los mismos argumentos prefabricados, utilizamos las mismas palabras y los mismos gestos.

Nos encontramos con personas que no se dan cuenta de esas conexiones. Se acomodan al criterio general que les parece indiscutible. Sin embargo, lo que sienten, piensan o dicen no es suyo; son las ideas, pensamientos y frases hechas que leen en los periódicos y revistas, en la televisión y cada vez más en las redes sociales. En el momento en que alguien comienza a actuar por cuenta propia y a pensar una opción divergente de la que esta aceptada simplemente se le rechaza.

A pesar de todo somos libres, a pesar de las circunstancias adversas que nos pueden rodear e influir. Y no sólo tenemos el derecho, sino también el deber de ejercer nuestra libertad.

        Justamente en estos días es más necesario que nunca que tomemos conciencia de la gran riqueza de nuestra vida y busquemos caminos para llegar a ser «más» hombres.

Con los años nos vamos dando cuenta de que poseemos en nuestro interior un lugar, un espacio, que de alguna manera se encuentra solo a nuestra disposición. Nos damos cuenta de que, esencialmente, no depende de nadie, no depende de los medios de comunicación ni de la opinión pública. Nos damos cuenta de que se trata de un espacio en el que nos encontramos solos con nosotros mismos, donde realmente somos libres. Nos hemos dado cuenta entonces de que tenemos un mundo interior, poseemos nuestra propia intimidad.

Y es que ese espacio íntimo sólo lo conocemos nosotros. Podemos entrar en él, y ahí nadie puede capturarnos.

En ese lugar, es fácil darse cuenta de lo innecesario e incluso ridículo que es buscar la aprobación de los demás, no dependemos de las alabanzas ni de los gestos de la confirmación que nos puedan dar o no.

La persona es más de lo que vive en el exterior. Existe un espacio en nosotros al que no tiene acceso nadie más. Es nuestra “casa”, un lugar de quietud y silencio. Hasta que no lo localicemos vamos a vivir de una manera superficial y confusa, buscando consuelo en el mundo exterior, donde no lo hay.

La persona es libre, cuando vive en su propia casa. Un problema que por desgracia tiene nuestra sociedad es que hay demasiadas personas que no han descubierto su casa interior, sino que siempre viven en la de los otros. No saben ir a descansar a su intimidad.  

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