sábado, 31 de octubre de 2026

Maratón de Valencia. Día 53

 


 En un primer momento nos puede suceder a los corredores que nuestro interés por la maratón tenga su origen un sentimiento de admiración por esa distancia mítica e incluso en la admiración hacia nuestros amigos que han conseguido terminarla. El paso siguiente es un sentimiento aventurero que nos invade, un sentimiento normalmente intenso, que nos lleva a querer entrenar y a desear prepararnos para acabarla. Nos sentimos bien queriendo ser maratonianos.

 Hasta aquí el corredor no ha puesto nada, todo es plácido, dejarse llevar de lo que apetece y gusta. Esa fuerza sobre la cual poco decidimos es la que nos guía hacía la maratón. El entrenamiento para la maratón es el paso siguiente que nos acerca un poco más a la carrera.

Lo que me gusta destacar del maratoniano es su capacidad para tomar decisiones, de decidir libremente hacer algo, de no hacer depender su entrenamiento de un capricho. Puede resultar muy difícil asumir esta idea en un tiempo en que se premia hacer las cosas sin esfuerzo y en la que se huye del compromiso.

 Nos fustigan desde los anuncios, las series de televisión, las revistas y tantos otros frentes con la idea que el hombre tiene derecho a la felicidad y que esta pasa para satisfacer todos los deseos y evitar el que cuesta. Mensajes publicitarios como: “te lo mereces”, “date el gusto”, “date un capricho”, etc. hacen una profunda huella en el subconsciente y acaban condicionando la actuación de muchos corredores que huyen del esfuerzo como de la peste. Estamos en el que se ha denominado “pensamiento débil”.

 Sin embargo, la grandeza del maratoniano se sitúa precisamente en su poder para comprometerse libremente y llevar a cabo su entrenamiento, aunque esto cueste mucho y requiera esfuerzo.

 Gracias a esta capacidad específica del maratoniano es como los corredores consiguen no solo acabar un maratón sino ir realizando marcas personales. Seguramente se dieron momentos de cansancio, de falta de ganas, momentos en que sin sacrificio y responsabilidad hubieran abandonado.

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