Otro de los problemas que me voy a encontrar el
día de la maratón y que por lo tanto también es importante, todos lo son ese
día, es que mi velocidad no debe de producir en mi cuerpo ácido láctico o para
ser más preciso debe de poder ir asimilándolo según se va produciendo, porque
en caso contrario mis piernas se bloquearían y todo lo que dije y entrene no
serviría para nada, pero la solución también es sencilla, buscaré un ritmo en
que no tenga ese problema y para lo cual después de unos cuántos meses
entrenando a diferentes ritmos ya sabré cual es el que no me produce dolores en
las piernas, que son un síntoma claro de que mi ritmo es demasiado alto y que
estaré produciendo más ácido láctico del que puedo asimilar.
Si nos
damos cuenta el entrenamiento es sencillo, hay que entrenar a distintas
velocidades y distintas distancias para conseguir que nuestro organismo se
adapte, como vemos, no hay que ser muy listo para darse cuenta de que a
diferente velocidad y distinta distancia nuestro cuerpo reacciona de diferente
modo, busquemos por lo tanto nuestras necesidades, los ritmos y distancias para
cubrirlas y tendremos un plan de entrenamiento.
Pues
bien resumiremos que nos hace falta para correr bien un maratón, un corazón
fuerte y grande, unos grandes depósitos de glucógeno, adaptar nuestro cuerpo al
consumo de grasas y elegir muy bien el ritmo de maratón.

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