Una de las condiciones del éxito en un entrenamiento para la maratón es considerarlo como un trabajo. Quizás no sea para tanto, pero es claro que una de las características de un buen entrenamiento es el trabajo que tenemos que hacer para mantenerlo.
Existe
la idea, muy extendida, que lo básico y consustancial a la carrera a pie es disfrutar
siempre corriendo. Según esta idea, un entrenamiento funciona mientras funciona
la sensación de placer y un indicador que el entrenamiento de maratón es un
éxito sería el nivel de satisfacción. Cuando se deja de sentir la sensación de
bienestar en el entrenamiento, el maratón pierde su sentido y lo mejor es
abandonarlo. Siguiendo esta idea, luchar para mantener el entrenamiento en
contra del que dicta el sentimiento de goce sería de hipócritas.
A
partir de ese momento muchos corredores empiezan a buscar en otras distancias lo
que no encuentran en la maratón. En vez de concentrar su atención y esfuerzo en
recuperar o reconstruir ese objetivo que nos hemos marcado en el maratón se
dejan llevar por el que da placer o de lo más fácil, empiezan por sentirse como
víctimas y buscan consuelo en otras distancias. Tal vez lo que existía no era
un objetivo realista sino solo pasión para correr el maratón.
Un
entrenamiento para la maratón donde lo más importante o lo fundamental sea disfrutar
corriendo, es muy débil y puede explicar, en parte, el alto índice de fracasos
y desilusiones en la maratón.
Un
entrenamiento tan largo como es el del maratón y que afecta tantos aspectos de
la vida social de las personas como son la cantidad de horas de entrenamiento
no puede estar sustentado sobre una cosa tan frágil y quebradizo como son los
sentimientos de disfrutar. Téngase en cuenta además que los sentimientos de
placer, por su misma naturaleza, son oscilantes y sujetos a subidas y bajadas
que en la mayoría de los casos no dependen de la voluntad de un mismo.
Los
sentimientos dependen de numerosos factores internos y externos al hombre y a
la mujer. Factores como por ejemplo la climatología, el cansancio, los desarreglos
hormonales, el estrés, etc. hacen que varíen nuestros sentimientos de gusto y
estados de ánimo.
El
entrenamiento de maratón tiene que estar constituido sobre algo un poco más
sólido, una gran fuerza de voluntad.

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