Día 6 del viaje a Roma. Ampolla --- Mont-roig del Camp.
Distancia: 40 km.
Desnivel positivo: 427 m.
Velocidad media: 12,5 km/h
Si ayer me sobraba el viento de cara, hoy para evitarlo en lo posible he decidido seguir la antigua N-340, o sea la N-340 a, que me ha llevado por el interior, y, siendo verdad que las montañas han evitado el viento que soplaba al lado del mar, también es verdad que he tenido que subir un desnivel de 427 metros, que, si bien no llegan a esos 500 que ya me preocupan, pero al ser en una distancia relativamente corta, 40 km, se me han hecho duros.
El primer día de lo que me atrevería a decir una etapa de montaña, y me ha costado, al ser una carretera tranquila pues en el desvío de unos 15 km que han sido los que en realidad me han llevado por el interior, los he hecho prácticamente, eso me ha permitido afrontar las rampas con más tranquilidad.
Spes non confundit, es uno de los lemas de este viaje a Roma, “La esperanza no defrauda “, me invita a reflexionar sobre la virtud de la esperanza en nuestra vida, pero también me ayuda en esas subidas que parecen inacabables, aunque sepas que siempre se acaban, pero en los momentos de máximo esfuerzo cuando ves que no tienes más fuerzas y no quieres poner el pie a tierra me ayuda a dar solo diez pedaladas más y después otras diez, y así llegar a la cima del puerto.
Ya se que no se trata de la misma clase de esperanza, pero una y la otra nos ponen en movimiento y nos anima a continuar, una a seguir adelante con nuestra vida y la otra a recorrer unos metros más con la bicicleta. No recuerdo ahora donde lo leí ni quien lo escribió, pero alguien dijo que la esperanza viene a ser como los pies para caminar, pues si no hay pies no hay forma de andar.
Lo complicado con la esperanza en la vida es que no puede quedarse en palabras y sentimientos, debe traducirse de alguna manera en unas pedaladas más, en unas acciones concretas que nos lleven a la cima del puerto.
Y está es la cuestión.