viernes, 4 de abril de 2025

Día 6 del viaje a Roma. Ampolla --- Mont-roig del Camp.

         Día 6 del viaje a Roma. Ampolla --- Mont-roig del Camp. 

Distancia: 40 km. 

Desnivel positivo: 427 m. 

Velocidad media: 12,5 km/h 



    Si ayer me sobraba el viento de cara, hoy para evitarlo en lo posible he decidido seguir la antigua N-340, o sea la N-340 a, que me ha llevado por el interior, y, siendo verdad que las montañas han evitado el viento que soplaba al lado del mar, también es verdad que he tenido que subir un desnivel de 427 metros, que, si bien no llegan a esos 500 que ya me preocupan, pero al ser en una distancia relativamente corta, 40 km, se me han hecho duros. 

    El primer día de lo que me atrevería a decir una etapa de montaña, y me ha costado, al ser una carretera tranquila pues en el desvío de unos 15 km que han sido los que en realidad me han llevado por el interior, los he hecho prácticamente, eso me ha permitido afrontar las rampas con más tranquilidad. 

    Spes non confundit, es uno de los lemas de este viaje a Roma, “La esperanza no defrauda “,  me invita a reflexionar sobre la virtud de la esperanza en nuestra vida, pero también me ayuda en esas subidas que parecen inacabables, aunque sepas que siempre se acaban, pero en los momentos de máximo esfuerzo cuando ves que no tienes más fuerzas y no quieres poner el pie a tierra me ayuda a dar solo diez pedaladas más y después otras diez, y así llegar a la cima del puerto.  

    Ya se que no se trata de la misma clase de esperanza, pero una y la otra nos ponen en movimiento y nos anima a continuar, una a seguir adelante con nuestra vida y la otra a recorrer unos metros más con la bicicleta. No recuerdo ahora donde lo leí ni quien lo escribió, pero alguien dijo que la esperanza viene a ser como los pies para caminar, pues si no hay pies no hay forma de andar. 

    Lo complicado con la esperanza en la vida es que no puede quedarse en palabras y sentimientos, debe traducirse de alguna manera en unas pedaladas más, en unas acciones concretas que nos lleven a la cima del puerto.

    Y está es la cuestión. 


jueves, 3 de abril de 2025

Día 5 de viaje a Roma. Vinaros --- Ampolla.

  Día 5 de viaje a Roma. Vinaros ---  Ampolla. 


Distancia: 62 km. 

Desnivel positivo: 319 m. 

Velocidad media: 14,3 km/h 

    Día de mucho viento y, cuando digo esto ya supondréis que se trata de viento en contra, pues si, un poco lateral pero prácticamente de frente. 

    Ya sabéis que el peor enemigo del ciclista es el viento y más cuando las alforjas no ayudan para nada en mejorar la aerodinámica, aunque cuando sopla fuerte por un lateral es más peligroso, pero con paciencia y poco a poco hemos llegado al camping. 

    Una lástima, pues había elegido recorrer el delta del Ebro y lo tendré que intentaren en el camino de vuelta, si hace mejor tiempo. 

    El problema no es que hoy este haciendo mucho viento sino que mañana va a seguir igual, en fin, lo soportaremos. 

     Si hay algo que me ha estado dando vueltas toda la mañana son esos pinos inclinados que hay en muchas playas y que llevan años desafiando al viento, han crecido, inclinados, pero han seguido y siguen adelante.

    Estamos de acuerdo en que lo esperable es que un árbol crezca en vertical, erguido, dirigiendo su copa hacia el cielo. Pero no siempre es así: por lo visto, los vientos cuando son fuertes y constantes, hacen que muchos pinos no sobrevivían a esas condiciones, pero sin embargo algunos sí que lo hacen. Encuentran la manera de crecer cediendo ante el viento. Esas imágenes son hermosas e inquietantes al mismo tiempo, pues desafían las leyes de la naturaleza.  A modo de parábola surrealista, ha doblado el tronco y extiende sus ramas en horizontal, para seguir al viento.  «¡No me derribaréis!» parecen decir.             Aunque deformados, han hallado la forma de subsistir. 

    Lo interpreto como  un ejemplo de resiliencia.  Es una prueba material de que, a pesar de cómo sean las circunstancias,  debemos luchar por sobrevivir.

    La RAE define la resiliencia como la capacidad de adaptación de un ser vivo frente a un agente o circunstancia adversa. También como la capacidad de un material para recuperar su estado inicial cuando ha cesado dicha perturbación. A mi juicio, son dos  definiciones un tanto contradictorias. 

    En todo caso, todos deberíamos seguir el ejemplo de esos pinos: las circunstancias de la vida nos empujan y presionan de mil maneras diferentes. Intentan derribarnos, vencernos y hundirnos. A veces con tanto ímpetu que no podemos volver a nuestro estado inicial. La vida, sí, nos impone la certeza de que no hay marcha atrás. Nunca volveremos a ser la misma persona que fuimos, ni regresaremos al punto de origen de nuestra existencia. Pero podemos tratar de  enfrentarnos a la realidad, por dura que sea, para adaptarnos  a las circunstancias, como hacen los pinos que nos encontramos muchas veces en nuestro litoral.

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miércoles, 2 de abril de 2025

Día 4 de viaje a Roma --- Vinaroz.

     “Dicen que los viajes ensanchan las ideas, pero para esto hay que tener ideas”. (G. K. Chesterton)



    Día 4 de viaje a Roma --- Vinaroz. 

    Distancia: 46,3 km. 

    Desnivel positivo: 232 m. 

    Velocidad media: 15,8 km/h 

    Otra etapa ciclista concluida, ha sido pasada por agua, pero no una lluvia fuerte sino una llovizna que no molestaba para pedalear pero que al final mojaba, pero nada, bien cubierto con la ropa de agua y a devorar kilómetros. 

    Hay veces que un pequeño inconveniente nos mantiene atentos y le da al día esa sal que se necesita para que el día sepa mejor. 

    Cuantas veces hemos criticado un día, nos quejamos de la lluvia y, sin embargo, lo damos por bueno. Protesto de lo mismo que estoy haciendo y no lo estoy pasando mal. Este ejemplo de hoy es francamente gracioso. Pero, en realidad, ¿No puedo hacer lo mismo con tantas otras cosas? Tal vez sea hora de buscar las pequeñas incoherencias cotidianas y plantarles cara. 

    A veces me cuesta darme cuenta. Parece que siempre tengo que estar sintiendo con intensidad, viviendo mucho, experimentando algo nuevo, diferente. Parece que de otro modo estoy encerrado en una vida vulgar. Pero en realidad lo que es un poco tonto es valorar solo lo especial, o creer que eso es lo que da sentido a la vida. Porque hay muchas vivencias cómo la lluvia de hoy que, si lo pienso bien, es algo grande. 

    Hay que intentar valorar lo normal, o que no sea excepcional. 

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martes, 1 de abril de 2025

Día 3 de viaje a Roma. Moncofar --- Terranostra.

     “Dicen que los viajes ensanchan las ideas, pero para esto hay que tener ideas”. (G. K. Chesterton)

    Día 3 de viaje a Roma. 

    Moncofar --- Terranostra. 

    Distancia: 62,6 km. 

    Desnivel positivo: 138 m. 

    Velocidad media: 15,99 km/h 

    Muy bien el día hoy, siguiendo la Euro-velo 8 y sin ningún problema, prácticamente he repetido el mismo itinerario de otros años salvo algunos kilómetros en los que han colocado carril bici y he ido por él. Pero lo mismo. 

    En lo meteorológico de momento va bien, refresca por las noches pero es lo  normal en estas fechas, parece ser que mañana puede empezar a llover, y da la impresión que puede hacerlo durante un par de días, así que mañana ya decidiré si me paro a dejarla caer o continuo. 

    No voy a hacer grandes planes para mañana, día a día. 

    Esa frase de vivir al día puede enfocarse desde una connotación negativa, o al menos denotar cierta inestabilidad. Al no saber que nos puede suceder mañana y ser conscientes de que la vida no está asegurada, que cada día trae su propia historia y que no hay que tener muchas esperanzas cuando lo que nos espera no alcanza a satisfacer las necesidades de cada momento. 

    Pero hay otra forma de entender «vivir al día», probablemente más acorde al tenor de las palabras, y que se hace más entendible cuanto más próximos estamos ante un futuro nada halagüeño. 

    Se trata de ver la vida cómo un regalo, cada mañana sale el sol de forma gratuita, aunque parezca que mañana  las nubes lo ocultarán, sin que nada ni nadie nos garantice que eso se vaya a repetir “sine die” en nuestra existencia. De hecho, la muerte, si nos la tomamos cómo el comienzo de la Vida, con mayúsculas la cosa cambia.  Si puedo Vivir al día, en lo espiritual y en lo emocional porque no también en lo material. Puedo hacer que mi forma de vida se base en esa creencia. Si se que mañana va ha ser un regalo porque no disfrutarlo venga cómo venga, estaré vivo.  

    Vivir al día de esa manera me libera del futuro, que ya vendrá, me hace dar lo mejor de mi en cada momento, no porque sea el último, sino porque es el primero de cada instante, y me hace mirar a los problemas de mañana sean los que sean, con una mirada distinta, no atenazante, sin miedo.

    Leí no sé dónde que somos “okupas del Universo”,  y mientras podamos disfrutar de esa ocupación de la vida, que nuestro estar en el mundo sea para disfrutarlo y devolver todo lo bueno que  hemos recibido. Cada mañana tenemos una nueva oportunidad de hacerlo.

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