“La imparcialidad es un nombre pomposo para la
indiferencia, que es un nombre elegante para la ignorancia.” (G. K. Chesterton)
“Nunca
tarda quien llega”, es lo que suele decirse cuando “más vale tarde que nunca” y
es que los viernes es lo que tienen, siempre tienen algo por la noche, ya sean
reuniones o cenas e incluso cenas-reuniones, en fin, ya estamos aquí y algo se
me ocurrirá para dar las Buenas Noches.
Mañana
amanecerá a las 08:12 horas y celebraremos la Conversión de san Pablo, en un día
en que no tengo claro como va a ser, al menos en lo meteorológico.
Me
han mostrado hoy un video musical que anda por las redes que se titula “El violador eres tú y la culpa no era mía” con el cual
se pretende concienciar sobre la violencia de género que tantas muertes está causando. Y, me ha vuelto a recordar que no se acierta con el “quid” de la
cuestión, creo francamente que deberíamos profundizar en la naturaleza del problema
para poder proponer soluciones más pertinentes que las que vemos hasta ahora.
Si hago un repaso por encima de las propuestas, veo, que el
PSOE quiere mejorar la atención a las victimas y reformar el Código Penal, cosa
que está muy bien; el PP parece que se inclina más por la prisión permanente
revisable y más policías para proteger a las víctimas, pues también muy bien; Podemos
quiere dar autonomía económica a las víctimas y por supuesto cambiar la definición
de “violencia machista”, fenomenal, impresionante… Ciudadanos esta pensando en
una nueva ley para prevenir, asistir y proteger a las mujeres, mientras que VOX
prefiere suprimir la Ley de Violencia de Género ya que la considera “pura ideología
de izquierdas”. Cada partido político nos da su solución.
Pero, ¿y la educación? ¿De verdad nadie piensa que el problema
está en cómo nos relacionamos entre nosotros desde que éramos jóvenes? ¿Nadie
se pregunta cuál es la verdadera semilla de la violencia? ¿Por qué insistimos
en hablar de fondos públicos, leyes y números de teléfono a los que las víctimas
pueden llamar? Supongo que es consecuencia de no mirar, por doloroso que sea,
el origen.
Vamos a pensar un poco; pensemos en los motivos que llevan
a un hombre a maltratar a su pareja, si hemos encontrado alguno escribámoslo, y
ahora, leamos con tranquilidad lo que hemos escrito y nos daremos cuenta que ¡No
hay motivo! Es posible que en ese motivo que hemos encontrado, sí habrá rabia,
y también rencor y probablemente odio, y no solo a su pareja sino con mucha seguridad
a sí mismo; pero esos no son motivos, son precisamente ausencia de motivo, ausencia
de razón, falta de amor real y por supuesto de perdón.
No hay más que ver lo que sucede en muchos aspectos de
nuestra sociedad, somos lo que hacemos y si no conseguimos lo que queremos,
fracasamos. Es eso lo que ven muchos niños desde chiquititos. Las series, los
anuncios y las películas lo muestran a diario. Pero es que también hay
banalización. Mucha. Repartimos preservativos para prevenir embarazados no
deseados y no nos damos cuenta de que el sexo banalizado no hace más que introducir
violencia, porque disfruto contigo pero no te quiero, porque quiero tocarte
pero no llorar contigo.
Y es entonces, tal vez, cuando llegas a la edad adulta y
una mujer con la que has vivido media vida, de la que has estado y estas
enamorado, mira a otro, se equivoca o simplemente no es como te gustaría, te
das cuenta que no tienes nada que te sirva para enfrentarte a esa dificultad, no
sabes como tratar ese dolor que supone no entender, con la angustia de sufrir
que el otro sea otro. Si no llenamos la vida de razones para estar enamorado,
para empezar una relación con otra persona, el sinsentido campará a sus anchas
dejando que la violencia de todo género lo llene todo.
Buenas Noches.
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