viernes, 12 de julio de 2019

Viernes 12 de julio de 2019.

“Lo correcto es lo correcto, aunque no lo haga nadie. Lo que está mal está mal, aunque todo el mundo se equivoque al respecto”. (G. K. Chesterton). 

Dentro de unas horas el sol nos abandonará durante el tiempo que transcurrirá desde las 21:27 horas hasta las 06:47 de mañana, espero que sean las suficientes para que la temperatura baje lo suficiente para poder disfrutar, mañana, de un día no tan caluroso.
Me parece ver que en nuestra sociedad y en muchos medios de comunicación existe una hostilidad hacia cierta creencia y su forma de entender la vida. Lo advierto cuando siempre se sitúa el foco en sus faltas, y se ignoran sus aciertos y algunas de sus buenas aportaciones.
Ante cualquier hecho o declaración, que como todos sabemos se puede interpretar de diferente manera, siempre se busca llamar la atención sobre la interpretación más negativa, deformando así esa realidad. Se dan por ciertos absurdos estereotipos que no soportan la más mínima comparación con lo que ha sucedido.  
Siempre se olvida la inmensa labor que se hace con decenas de miles de niños y adolescentes, de como sus centros acogen todo tipo de actividades, incluidas vecinales, culturales, o de apoyo a alguna causa, alcohólicos anónimos, drogodependientes, y tantas otras, y que son focos inagotables de una solidaridad tangible, inmediata y desburocratizada. Pero no, solo se recuerdan hechos que se presentan para mostrar hostilidad.
Es una concepción que no puede hacerse presente en la vida pública. Yo puedo razonar desde la perspectiva de género, desde el feminismo o del marxismo. Puedo sostener razones desde el animalismo, veganismo, puedo dar razones desde el Islam. Pero cuando hablo desde el cristianismo o más concretamente desde el catolicismo,  funcionan dos tipos de hostilidades para forzar mi silencio: “No nos importan tus razones, forman parte de una creencia privada”.
Pero, ¿Desde cuándo y por qué es privada una concepción colectiva y pública? O bien, “quieres imponer tus creencias”. Como si hablar, postular, razonar, proponer, fuera una imposición. Y lo que se dice desde los otros puntos de vista ¿no son imposiciones? ¿Dónde radica la diferencia?
Podría poner algunos ejemplos, pero supongo que no hace falta, todos nos acordamos como se realizan actos que ridiculizan u ofenden deliberadamente al usar imágenes religiosas para usos indecentes y que son aclamados en nombre de la libertad de expresión, pero cuando algún católico destacado hace oír su voz y cuestiona, por ejemplo, el aborto, debe ser silenciado porque va contra la libertad.
Ya se que se dice que la sociedad es laica, pero es que esa afirmación es falsa, una sociedad formada por personas, lo que es, es plural. En todo caso, lo que será es neutral, laica no laicista son las instituciones que representan a la sociedad. Hay mucha diferencia, una diferencia que no se quiere ver.
En fin, ningún reconocimiento, mucho menosprecio, ofensa, descalificación. ¿Por qué?
El cristianismo como cultura, recoge y enseña cada día, cada domingo especialmente, a actuar bien, a dar sin esperar recibir, a amar como donación, ha hacerlo no solo con los “tuyos” sino con los “enemigos”, enseña el respeto, la contención, la educación en la virtud, la fidelidad, la verdad, el trabajar con quienes no piensan como tú, el servir. Los que siguen tales máximas, los católicos que quieren vivir como tales, se comportan en el respeto a los demás. Ya se, que se me puede decir, con razón, que hay católicos que no se comportan así, y en este sentido, este es un argumento que refuerza la bondad del hecho cristiano, y no constituye un argumento en contra, porque la responsabilidad no está en lo que se le dice que ha de hacer, sino en lo que hace.
La mayoría de las grandes tendencias que hoy en día más se valoran tienen sus bases en el cristianismo: el cuidado de la naturaleza, la vida sencilla y mejor adaptada a ella en nuestras vidas y en el trato a nuestro entorno, la celebración de la familia, los valores de dignidad y respeto de todas las personas, sea cual sea su estado y condición, la búsqueda y la realización de la belleza, la celebración de la cultura, la solidaridad, la fraternidad, el bien común, el perdón y la redención.
Todo esto y mucho más es la traducción a la vida secular del hecho cristiano. Es más, en algunos, bastantes, de estas tendencias sin su raíz cristiana, o se pervierten o mueren. Es lo que está sucediendo, por ejemplo, en nuestra sociedad con el espíritu del perdón, que va desapareciendo, o el del amor entendido como acto de donación gratuito, que cada vez se confunde más con el acto de posesión del otro, en razón de lo que me dan o me niegan, es decir, amor limitado a conseguir mis deseos.
Tengo la impresión que toda esta hostilidad hacia lo cristiano, como hecho social, es algo así como querer entrar en una espiral de locura, aunque también hay que decir que es muy humano tener una vocación temeraria y suicida, sobre todo en los sectarismos, pero la  gente sensata, la mayoría con independencia de sus creencias debería compartir el propósito de una normalización de la concepción cristiana y de su cultura en la vida social y en la vida pública, que puede ayudarnos a salir de la mayoría de las dificultades en las que nos encontramos y de las que nos amenazan en el futuro.  
Quien quiera seguir esta fe que lo haga. Esta sí es una cuestión personal, pero escuchemos sus razones con atención y respeto porque gran parte de las respuestas están en ellas.
Me voy unos días de vacaciones.

Feliz Tarde.

jueves, 11 de julio de 2019

Dijous 11 de juliol del 2019.

“El correcte és el correcte, encara que no ho faça ningú. El que està mal està malament, encara que tot el món s'equivoque respecte d'això”. (G. K. Chesterton). 

Esta vesprada el sol ens abandonarà a les 21:27 hores i ens deixara a fosques fins a les 06:46 hores de matí on tornarà a il·luminar-nos. 
Pel que es diu en els mitjans de comunicació, veig que estem tenint moltes dificultats per a formar un govern per a la nació, es veu, que no han bastat les eleccions i estem a l'espera que els triats es posen d'acord, que pel que estic sentint és prou difícil.
Ara estem en eixe; tu em recolzes ací i jo et recolze allí. Estem en eixa formació d'aliances i pactes en què els partits han de renunciar al que han promés en els seus programes electorals. Estem per tant en eixa fase en què els votants moltes vegades se senten desencantats perquè; “Jo no vaig votar a eixe partit per a això”.
És absurd que el govern d'una Autonomia, d'un Ajuntament o de la nació es decidisca en funció d'un repartiment de poder. Però és així. Posat a buscar solucions, i veient les dificultats de cada cas, a mi no se m'ocorre cap solució. Excepte, si pose en dubte el sistema, una cosa que crec que ja vaig dir en alguna ocasió. El que succeïx és que la solució no pot eixir des d'un partit que es trobe integrat en este sistema que tenim ara.
Si ens parem un moment a veure la situació nos en adonarem que el problema és fàcil de veure, el trobem en el que s'anomena partidocracia o siga identificar la representació popular amb la governació. Quan votem a un partit és “perquè mane”. I clar que manen. Aspiren a la majoria absoluta, amb la qual cosa està garantit el govern que passarà per damunt de l'oposició, per impotència d'esta. Si no s'aconseguix la majoria absoluta, es fabriquen una a base de pactes dels partits. El resultat és el que estem vivint i patint.
Pense que necessitem unes corts que representen al poble. Ja se, que tots els congressistes han sigut triats democràticament, però una vegada en el congrés tenen el vot captiu, no són lliures per a seguir el mandat que els hem donat, no són capaços de superar la seua adscripció a la ideologia del seu partit i s'obliden del bé comú i d'utilitzar el seu vot per a orientar el govern en eixe camí, ja siga votant a favor seu o en contra seu, quan procedisca. Però perquè açò succeïsca són necessàries les llistes obertes, l'elecció dels diputats per districtes i la subjecció al mandat imperatiu dels electors.
Resulta també paradoxal que el govern siga designat per les mateixes corts que han de jutjar la seua actuació quan hi ha la disciplina de vot.
En fi, com no es pot reunir una majoria que puga investir a un Govern podem arribar a unes noves eleccions generals. I mentrestant no tenim un govern estable. Tots estos anys que portem sense un govern estable és el que al cap i a la fi condemna el sistema que tenim ara. Fa falta un govern estable, o no? Si fa falta, no és admissible que mantinguem un sistema que durant períodes tan llargs ens priva d'ell.

Feliç Vesprada.

Jueves 11 de julio de 2019.

“Lo correcto es lo correcto, aunque no lo haga nadie. Lo que está mal está mal, aunque todo el mundo se equivoque al respecto”. (G. K. Chesterton). 

Esta tarde el sol nos abandonará a las 21:27 horas y nos dejara a oscuras hasta las 06:46 horas de mañana donde volverá a iluminarnos.  
Por lo que se dice en los medios de comunicación, veo que estamos teniendo muchas dificultades para formar un gobierno para la Nación, se ve, que no han bastado las elecciones y estamos a la espera que los elegidos se pongan de acuerdo, que por lo que estoy oyendo es bastante difícil.
Ahora estamos en ese; tú me apoyas aquí y yo te apoyo allí. Estamos en esa formación de alianzas y pactos en las que los partidos tienen que renunciar a lo que han prometido en sus programas electorales. Estamos por tanto en esa fase en la que los votantes muchas veces se sienten desencantados pues; “Yo no voté a ese partido para eso”.
Es absurdo que el gobierno de una Autonomía, de un Ayuntamiento o de la Nación se decida en función de un reparto de poder. Pero es así. Puesto a buscar soluciones, y viendo las dificultades de cada caso, a mi no se me ocurre ninguna solución. Salvo, si pongo en cuestión el sistema, algo que creo que ya dije en alguna ocasión. Lo que sucede es que la solución no puede salir desde un partido que se encuentre integrado en este sistema que tenemos ahora.
Si nos paramos un momento a ver la situación nos daremos cuenta que el problema es fácil de ver, lo encontramos en lo que viene llamándose partidocracia o sea identificar la representación popular con la gobernación. Cuando votamos a un partido es “para que mande”. Y claro que mandan. Aspiran a la mayoría absoluta, con lo cual está garantizado el gobierno que pasará por encima de la oposición, por impotencia de esta. Si no se logra la mayoría absoluta, se fabrican una a base de pactos de los partidos. El resultado es lo que estamos viviendo y padeciendo.
Pienso que necesitamos unas cortes que representen al pueblo. Ya se, que todos los congresistas han sido elegidos democráticamente, pero una vez en el congreso tienen el voto cautivo, no son libres para seguir el mandato que les hemos dado, no son capaces de superar su adscripción a la ideología de su partido y se olvidan del bien común y de utilizar su voto para orientar al gobierno en ese camino, ya sea votando a su favor o en su contra, cuando proceda. Pero para que esto suceda son necesarias las listas abiertas, la elección de los diputados por distritos y la sujeción al mandato imperativo de los electores.
Resulta también paradójico que el gobierno sea designado por las mismas cortes que han de juzgar su actuación cuando existe la disciplina de voto.
En fin, como no se puede reunir una mayoría que pueda investir a un Gobierno podemos llegar a unas nuevas elecciones generales. Y mientras tanto carecemos de un gobierno estable. Todos estos años que llevamos sin un gobierno estable es lo que a fin de cuentas condena el sistema que tenemos ahora. ¿Hace falta un gobierno estable, o no? Si hace falta, no es admisible que mantengamos un sistema que durante periodos tan largos nos priva de él.

Feliz Tarde.

martes, 9 de julio de 2019

Dimarts 9 de juliol del 2019.

“El correcte és el correcte, encara que no ho faça ningú. El que està mal està malament, encara que tot el món s'equivoque respecte d'això”. (G. K. Chesterton). 

Hui tindrem un minut menys de sol, se'ns anirà a les 21:28 hores i tornarà a les 06:45 de matí. 
Durant la cervesa que m'he pres abans de dinar, o siga el “vermut” de tota la vida, ha tornat a sorgir el tema de la ja famosa entrevista a Otegi de la que un poc vaig dir fa ja alguns dies. La meua opinió no ha canviat des de llavors, doncs em pareix que els mitjans de comunicació social que tenen una gran influència sobre l'opinió pública, tenen la gran responsabilitat ètica de procurar-nos una informació que este basada en la veracitat i el respecte a les lleis morals, els drets legítims i la dignitat humana. I  la televisió, i molt especialment la televisió pública, que es paga amb els impostos tots els espanyols, està especialment obligada a respectar els valors humans i democràtics que són la base de la nostra convivència.
Per tant continue pensant que RTVE no va complir amb el seu deure, i que no es va tractar d'un acte de neutralitat entre víctimes i botxins, quelcom que en si ja considere condemnable, sinó que intenta blanquejar la imatge d'Otegui. El problema amb este tema, i molts altres, són les diferents formes d'entendre la societat i entre les que es compten algunes en què hi ha una absència de valors morals.
Jo, ho veig de la següent manera, una persona madura és la que és fidel a la seua pròpia consciència, i, normalment, perquè hi ha excepcions en ambdós sentits, la nostra societat està dividida, en línies generals, en dos grans grups.
Per un costat estan els que jo denomine com a creients, els que pensen que hi ha un Déu Creador, autor de la vida, que ens ha dotat als hòmens d'una dignitat personal irrenunciable, ens ha fet capaços de llibertat i responsabilitat, i ha posat en nosaltres unes lleis morals que hem de complir si volem realitzar-nos com a persones. Els que pensem així creiem que tenim en nosaltres una consciència que ressona en nosaltres i ens indica el que hem de fer per a amar i practicar el bé i evitar el mal, així com per a estar al servici de la veritat i de les normes objectives de moralitat. Acceptem una Llei i un Dret Natural i el que la Veritat i el Bé no són una cosa subjectiva, sinó una realitat objectiva al servici de la qual estem. En esta concepció el dret positiu no atorga, sinó que reconeix drets preexistents.
En canvi, en l'altra concepció, que podríem anomenar positivista, relativista o subjectivista, no es reconeix l'existència de Déu ni, en conseqüència, del Dret Natural. En esta concepció, al no existir Déu, l'home és el ser suprem. La Veritat i el Bé no són quelcom objectiu, perquè el que hui és bo demà pot ser roín i viceversa, amb el que arribem a la conclusió que no hi hi ha valors permanents i que el fi justifica els mitjans. En conseqüència sóc jo, encara que siga terrorista, el que decidisc el que puc o no puc fer. Un terrorista com Otegi és capaç de dir: “Ho sent si hem generat més dolor a les víctimes del necessari o del que teníem dret a fer”. És a dir, no nega que les seues activitats han sigut violentes i plenes de conseqüències lamentables, però ho justifica com necessàries en virtut de la suposada grandesa del fi que perseguix.
Es diu que l'Estat ha derrotat a ETA, i m'agradaria que fóra veritat, però ETA només ha deixat de matar, està en les institucions i molts terroristes estan tranquil·lament vivint dels nostres impostos, sense haver demanat perdó ni col·laborar amb la Justícia en l'esclariment dels seus crims.
El problema, des del meu punt de vista, és que per a combatre a ETA cal creure en una sèrie de valors, com la pau, entesa com a obra de la justícia, no de la capitulació davant d'uns criminals; la llibertat, en la que crec és la veritat la que ens farà lliures i no com la llibertat la que ens farà verdaders.
En fi, ho deixe que vaig a vore el Tour.

Feliç Vesprada. 

Martes 9 de julio de 2019.

“Lo correcto es lo correcto, aunque no lo haga nadie. Lo que está mal está mal, aunque todo el mundo se equivoque al respecto”. (G. K. Chesterton). 

Hoy vamos a tener un minuto menos de sol, se nos marchará a las 21:28 horas y volverá a las 06:45 de mañana.  
Durante la cerveza que me he tomado antes de comer, o sea el “vermut” de toda la vida, ha vuelto a surgir el tema de la ya famosa entrevista a Otegi de la que algo dije hace ya algunos días. Mi opinión no ha cambiado desde entonces, pues me parece que los medios de comunicación social que tienen una gran influencia sobre la opinión pública, tienen la gran responsabilidad ética de procurarnos una información que este basada en la veracidad y el respeto a las leyes morales, los derechos legítimos y la dignidad humana. Y  la televisión, y muy especialmente la televisión pública, que se paga con los impuestos todos los españoles, está especialmente obligada a respetar los valores humanos y democráticos que son la base de nuestra convivencia.
Por lo tanto continúo pensando que RTVE no cumplió con su deber, y que no se trató de un acto de neutralidad entre víctimas y verdugos, algo que en sí ya considero condenable, sino que intento blanquear la imagen de Otegui. El problema con este tema, y otros muchos, son las diferentes formas de entender la sociedad y entre las que se cuentan algunas en las que hay una ausencia de valores morales.
Yo, lo veo de la siguiente manera, una persona madura es la que es fiel a su propia conciencia, y, normalmente, porque hay excepciones en ambos sentidos, nuestra sociedad está dividida, en líneas generales, en dos grandes grupos.
Por un lado están los que yo denomino como creyentes, los que piensan que hay un Dios Creador, autor de la vida, que nos ha dotado a los hombres de una dignidad personal irrenunciable, nos ha hecho capaces de libertad y responsabilidad, y ha puesto en nosotros unas leyes morales que hemos de cumplir si queremos realizarnos como personas. Los que pensamos así creemos que tenemos en nosotros una conciencia que resuena en nosotros y nos indica lo que debemos hacer para amar y practicar el bien y evitar el mal, así como para estar al servicio de la verdad y de las normas objetivas de moralidad. Aceptamos una Ley y un Derecho Natural y el que la Verdad y el Bien no son algo subjetivo, sino una realidad objetiva a cuyo servicio estamos. En esta concepción el derecho positivo no otorga, sino que reconoce derechos preexistentes.
En cambio, en la otra concepción, que podríamos llamar positivista, relativista o subjetivista, no se reconoce la existencia de Dios ni, en consecuencia, del Derecho Natural. En esta concepción, al no existir Dios, el hombre es el ser supremo. La Verdad y el Bien no son algo objetivo, pues lo que hoy es bueno mañana puede ser malo y viceversa, con lo que llegamos a la conclusión que no hay valores permanentes y que el fin justifica los medios. En consecuencia soy yo, aunque sea terrorista, el que decido lo que puedo o no puedo hacer. Un terrorista como Otegi es capaz de decir: “Lo siento si hemos generado más dolor a las víctimas del necesario o del que teníamos derecho a hacer”. Es decir, no niega que sus actividades han sido violentas y llenas de consecuencias lamentables, pero lo justifica como necesarias en virtud de la supuesta grandeza del fin que persigue.
Se dice que el Estado ha derrotado a ETA, y me gustaría que fuese verdad, pero ETA solo ha dejado de matar, está en las instituciones y muchos terroristas están tranquilamente viviendo de nuestros impuestos, sin haber pedido perdón ni colaborar con la Justicia en el esclarecimiento de sus crímenes.
El problema, desde mi punto de vista, es que para combatir a ETA hay que creer en una serie de valores, como la paz, entendida como obra de la justicia, no de la capitulación ante unos criminales; la libertad, en la que creo es la verdad la que nos hará libres y no como la libertad la que nos hará verdaderos.
En fin, lo dejo que voy a ver el Tour.

Feliz Tarde. 

lunes, 8 de julio de 2019

Dilluns 8 de juliol del 2019.

“El correcte és el correcte, encara que no ho faça ningú. El que està mal està malament, encara que tot el món s'equivoque respecte d'això”. (G. K. Chesterton). 

Després d'un cap de setmana en què sens dubte la notícia més destacada a sigud l'excessiva calor, veurem si durant els pròxims dies les temperatures tornen al seu estat natural, o siga que faça calor. De moment el sol deixara de calfar a les 21:28 hores i ho tornarà fer demà a partir de les 06:44 hores.
Entre els innumerables llibres que vaig llegir durant el Servici Militar Obligatori o siga la “mili” de tota la vida, recorde que “1984” era un d'ells, i que en aquell moment la novel·la d' Orwell era ciència-ficció, pel que la seua trama mai arribaria a ocórrer, hui ja no estic tan segur.
Recorde que en el seu argument es plantejava la possibilitat que si una mentida era imposada pel poder arribava a ser acceptada per tots, o siga que passava a formar part de la història i es convertia en veritat. Orwell donava a entendre que qui controla el passat, controla el futur i qui controla el present controla el passat.
No cal buscar molt per a adonar-se que ja ens esta passant hui en dia, doncs veiem que ens estan imposant una única veritat sobre fets històrics que ens han succeït en el segle passat. 
El Ministeri de la Veritat és el que en la novel·la d'Orwell garantix la certesa de qualsevol relat a costa de reescriure la història. De moment no hi ha tal ministeri a Espanya però hi ha els que podrien posar-lo en funcionament si se'ls deixa, de moment la història que es transmet a les generacions jovens no deixa de ser qüestionable, a Catalunya i no sols a Catalunya.
Si fem memòria nos en adonarem que fa ja prou anys que no es veuen pels mitjans d'opinió publica cap historiador o estudiós de la història que no conte la història segons els convinga als que detenen el poder, si a algú se li ocorre rebatre les teories oficials ràpidament és acusat amb lindeses de l'estil de feixista, d'extrema dreta o franquista. I açò, a pesar de la tan cloquejada llibertat d'expressió.
Els que no hagen llegit l'obra crec que resultaria interessant que la llegiren, perquè encara que Orwell li va posar com titul l'any 1984, i podem pensar que amb eixe any esta passada de moda, cal tindre en compte que la publiqua en 1948.
Recorde com m'impressiona que en cada vivenda de la novel·la hi havia una pantalla de televisió que estava sempre encesa i des de la qual es vigilava l'inquilí, per descomptat la similitud amb el que ens esta ocorrent hui en dia amb el control a què som sotmesos pels mòbils a què molta gent mai desconnecta, és molta.
Eixe Gran Germà de la novel·la que tot ho vigilava ja es troba hui entre nosaltres, nosaltres mateixos bolquem els nostres pensaments, els nostres sentiments, les nostres intimitats a través de les xarxes que ho arxiven tot i poden traure qualsevol cosa que vam dir quan a algú li convinga utilitzar-ho.
Eixes xarxes són els mitjans de manipulació massiva que ja s'estan utilitzant per a assenyalar-nos els problemes en què hem de fixar-nos o el partit que va de guanyador en l'enquesta. Naturalment estos mitjans servixen per a manipular la nostra atenció perquè el que no ix en estos mitjans és com si no existira. Només han d'observar la diferència de tractament que es dóna a uns casos de corrupció o a altres.
En fi, deia Sant Agustí de Hipona que a força de veure'l tot s'acaba per suportar-ho tot, a força de suportar-ho tot s'acaba per tolerar-ho tot, a força de tolerar-ho tot s'acaba acceptant-ho tot i a força d'acceptar-ho tot acabem per aprovar-ho tot. I en això estem si no ens espavilem i pensem pel nostre compte.

Feliç Vesprada.

Lunes 8 de julio de 2019.

“Lo correcto es lo correcto, aunque no lo haga nadie. Lo que está mal está mal, aunque todo el mundo se equivoque al respecto”. (G. K. Chesterton). 


Después de un fin de semana en el que sin duda la noticia más destacada a sido el excesivo calor, vamos a ver si durante los próximos días las temperaturas vuelven a su estado natural, o sea que haga calor. De momento el sol dejara de calentar a las 21:28 horas y lo volverá hacer mañana a partir de las 06:44 horas.
Entre los innumerables libros que leí durante el Servicio Militar Obligatorio o sea la “mili” de toda la vida, recuerdo que “1984” era uno de ellos, y que por aquel entonces la novela Orwell era ciencia ficción por lo que su trama nunca llegaría a ocurrir, hoy ya no estoy tan seguro.
Recuerdo que en su argumento se planteaba la posibilidad de que si una mentira era impuesta por el poder llegaba a ser aceptada por todos, o sea que pasaba a formar parte de la historia y se convertía en verdad. Orwell daba a entender que quien controla el pasado, controla el futuro y quien controla el presente controla el pasado.
No hay que buscar mucho para darse cuenta que ya nos esta pasando hoy en día, pues vemos que nos están imponiendo una única verdad sobre hechos históricos que nos han sucedido en el siglo pasado.  
El Ministerio de la Verdad es el que en la novela de Orwell garantiza la certeza de cualquier relato a costa de reescribir la historia. Por el momento no existe tal ministerio en España pero existen los que podrían ponerlo en funcionamiento si se les deja, por lo pronto la historia que se transmite a las generaciones jóvenes no deja de ser cuestionable, en Cataluña y no solo en Cataluña.
Si hacemos memoria nos daremos cuenta que hace ya bastantes años que no se ven por los medios de opinión publica ningún historiador o estudioso de la historia que no cuente la historia según les convenga a los que detentan el poder, si a alguien se le ocurre rebatir las teorías oficiales rápidamente es acusado con lindezas del estilo de fascista, de extrema derecha o franquista. Y esto, a pesar de la tan cacareada libertad de expresión.
Los que no hayan leído la obra creo que resultaría interesante que la leyesen, pues aunque Orwell le puso como titulo el año 1984, y podemos pensar que con ese año esta pasada de moda, hay que tener en cuenta que la publicó en 1948.
Recuerdo como me impresionó que en cada vivienda de la novela había una pantalla de televisión que estaba siempre encendida y desde la cual se vigilaba al inquilino, desde luego la similitud con lo que nos esta ocurriendo hoy en día con el control al que somos sometidos por los móviles, a los que mucha gente nunca desconecta, es mucha.
Ese Gran Hermano de la novela que todo lo vigilaba ya se encuentra hoy entre nosotros, nosotros mismos volcamos nuestros pensamientos, nuestros sentimientos, nuestras intimidades a través de las redes que lo archivan todo y pueden sacar cualquier cosa que dijimos cuando a alguien le convenga utilizarlos.
Esas redes son los medios de manipulación masiva que ya se están utilizando para señalarnos los problemas en los que tenemos que fijarnos o el partido que va de ganador en la encuesta. Naturalmente estos medios sirven para manipular nuestra atención pues lo que no sale en estos medios es como si no existiera. Solo tienen que observar la diferencia de tratamiento que se da a unos casos de corrupción o a otros.
En fin, decía San Agustín de Hipona que a fuerza de verlo todo se termina por soportarlo todo, a fuerza de soportarlo todo se termina por tolerarlo todo, a fuerza de tolerarlo todo se termina aceptándolo todo y a fuerza de aceptarlo todo terminamos por aprobarlo todo. Y en eso estamos si no nos espabilamos y pensamos por nuestra cuenta.

Feliz Tarde.

sábado, 6 de julio de 2019

Dissabte 6 de juliol del 2019.

“El correcte és el correcte, encara que no ho faça ningú. El que està mal està malament, encara que tot el món s'equivoque respecte d'això”. (G. K. Chesterton). 

Encara que el fosquejar començarà a la mateixa hora que ahir, 21:29 hores, demà, amanecerá un minut més tard, a les 06:43 hores, un minut menys de sol.
Ahir, arribe a la conclusió que ens sobra populisme i que anem escassos de “altura de mires”, vivim estancats en el curt termini sense que siguem capaços de mirar cap a un projecte de llarg termini. Intentaré expressar-ho.
Em pareix que estarem tots d'acord a desitjar viure en una societat justa i tindre un nivell de vida digne en un entorn que ens genere confiança i estabilitat. Tots coincidirem en l'anterior, el problema serà com aconseguir-ho.
I si vos dic la veritat, les solucions són poques, però molt simples. Veurem; no és possible prosperar sense un esforç i compromís personal. L'Estat, per més que ens encabotem en el contrari, no està per a assegurar-nos una ocupació o una vida digna, sinó per a promoure un marc social i econòmic que, amb el nostre esforç i compromís, permeta desenrotllar-nos com a persones en igualtat d'oportunitats. Aconseguir-ho exigix tindre clar que les empreses són fonamentals per a l'ocupació i, per tant, que el primordial és promoure un marc de confiança i estabilitat que incentive la seua creació.
Si l'ambient és d'inseguretat jurídica, el creixement econòmic va ser lent; i si la percepció és que se “castiga” a qui crea riquesa, esta tindrà dificultats. Cal dignificar per tant la creació de riquesa. Reconéixer públicament l'esforç i el compromís a aconseguir-la; a millorar l'eficiència; a investigar; a apostar per les noves tecnologies; a invertir en formació.
Cal premiar la iniciativa i la presa de risc; promoure als emprenedors. Formar i comprometre a les empreses en el desenrotllament de polítiques socials; que fomenten l'acció i la responsabilitat social; a promoure empreses “sanes” i de “qualitat”; en empreses que aposten per polítiques que reduïsquen les desigualtats; que siguen socialment responsables; per companyies capitalitzades que aposten pel llarg termini, l'estabilitat i el creixement, i no pel curt termini i l'especulació; empreses transparents.
Es tracta que existisca una estreta col·laboració public-privada que facilite eixe marc social i econòmic atractiu per a la creació d'empreses i la contractació laboral. Un marc d'equilibri en què els impostos són imprescindibles per a finançar una educació i sanitat de qualitat; per a redistribuir la riquesa amb justícia i equitat.
De res servixen les polítiques universals si els seus usuaris no som tots. Alguna cosa tara. I això és el que hui ocorre en gran part del “públic”. Públic i privat no poden estar en conflicte; han de conviure. És el que es denomina com una economia de bé comú o social de mercat.
Però si l'anterior crec que és necessari, no és suficient. Necessitem una política d'austeritat. L'obligació constitucional de pagar impostos, no es pot desvincular de la seua inevitable raó de ser: sufragar el gasto públic; gasto que s'ha de gestionar d'una forma exquisida en termes d'eficiència i eficàcia, que requerix que es responga legalment en cas d'inversions desproporcionades, duplicitats, permanents desviacions pressupostàries, falta de justificació econòmica en la presa de decisions i un llarg etcètera que exigix desburocratitzar l'Administració i professionalitzar la seua gestió abordant els verdaders “tabús” com el de la funció pública i els seus privilegis.
Austeritat, deia, que exigix transparència i exemplaritat. Transparència en la gestió; en els costos dels servicis públics; en l'esforç fiscal; en la pública valoració de les polítiques públiques i en el seu retorn social i econòmic; en la seua eficiència.
Per a açò, el sistema tributari el devem veure com a just, els impostos no han de percebre's com un castic, sinó com una obligació ciutadana, com una labor de solidaritat basada en una justa, raonable i equilibrada redistribució de la riquesa, l'èxit de la qual per cert no residix tant en la progressivitat sinó més aïna a aplicar polítiques socials redistributives destinades a reduir les desigualtats socials; la pobresa i l'exclusió social.
El sistema deuria ser senzill i sobretot sense privilegis; però també ha d'existir un marc jurídic inflexible amb les irresponsabilitats, incloses les empresarials, en el que el centre d'atenció siga la persona i el seu desenrotllament. Un marc que no subvencione el deficitari, sinó que promoga el creixement personal, social, ètic i responsable; en el que els drets exigixen les seues correlatives obligacions; en el que l'Estat és l'àrbitre, però no el jutge; en el que s'eradique la cultura del gratuït i es visualitzen i accepten els impostos.
Tot açò, que pense és possible, exigix no centrar-se en el curt termini i prendre decisions estratègiques, tal vegada impopulars, i amb resultats a mitjà i llarg termini, tindre perspectiva i apostar per allò del “interés general”. Requerix valentia, responsabilitat, fermesa i lideratge, sense oblidar els seus efectes col·laterals: reforma educativa, redefinició del “públic”, reforma de la justícia, prioritzar polítiques, i un llarg etcètera.
A l'opció que tant se'ns presenta del populisme curt-placista i amb el seu etern enfrontament amb la riquesa, cal presentar-li l'alternativa de la riquesa responsable, de l'austeritat, i de la redistribució.

Feliç Vesprada.

Sábado 6 de julio de 2019.

“Lo correcto es lo correcto, aunque no lo haga nadie. Lo que está mal está mal, aunque todo el mundo se equivoque al respecto”. (G. K. Chesterton). 

Aunque el anochecer empezará a la misma hora que ayer, 21:29 horas, mañana, amanecerá un minuto más tarde, a las 06:43 horas, un minuto menos de sol.
Ayer, llegue a la conclusión que nos sobra populismo y que vamos escasos de “altura de miras”, vivimos estancados en el corto plazo sin que seamos capaces de mirar hacía un proyecto a largo plazo. Intentaré expresarlo.
Me parece que vamos a estar todos de acuerdo en desear vivir en una sociedad justa y tener un nivel de vida digno en un entorno que nos genere confianza y estabilidad. Todos vamos a coincidir en lo anterior, el problema va a ser cómo conseguirlo.
 Y si os digo la verdad, las soluciones son pocas, pero muy simples. Vamos a ver; no es posible prosperar sin un esfuerzo y compromiso personal. El Estado, por más que nos empeñemos en lo contrario, no está para asegurarnos un empleo o una vida digna, sino para promover un marco social y económico que, con nuestro esfuerzo y compromiso, permita desarrollarnos como personas en igualdad de oportunidades. Conseguirlo exige tener claro que las empresas son fundamentales para el empleo y, por tanto, que lo primordial es promover un marco de confianza y estabilidad que incentive su creación.
Si el ambiente es de inseguridad jurídica, el crecimiento económico va ser lento; y si la percepción es que se “castiga” a quien crea riqueza, esta va a tener dificultades. Hay que dignificar pues la creación de riqueza. Reconocer públicamente el esfuerzo y el compromiso en conseguirla; en mejorar la eficiencia; en investigar; en apostar por las nuevas tecnologías; en invertir en formación. 
Hay que premiar la iniciativa y la toma de riesgo; promover a los emprendedores. Formar y comprometer a las empresas en el desarrollo de políticas sociales; en que fomenten la acción y la responsabilidad social; en promover empresas “sanas” y de “calidad”; en empresas que apuesten por políticas que reduzcan las desigualdades; que sean socialmente responsables; por compañías capitalizadas que apuesten por el largo plazo, la estabilidad y el crecimiento, y no por el corto plazo y la especulación; empresas transparentes.
Se trata de que exista una estrecha colaboración público-privada que facilite ese marco social y económico atractivo para la creación de empresas y la contratación laboral. Un marco de equilibrio en el que los impuestos son imprescindibles para financiar una educación y sanidad de calidad; para redistribuir la riqueza con justicia y equidad.
De nada sirven las políticas universales si sus usuarios no somos todos. Algo falla. Y eso es lo que hoy ocurre en gran parte de lo “público”. Público y privado no pueden estar en conflicto; han de convivir. Es lo que se viene denominando como una economía de bien común o social de mercado.
Pero si lo anterior creo que es necesario, no es suficiente. Necesitamos una política de austeridad. La obligación constitucional de pagar impuestos, no se puede desvincular de su inevitable razón de ser: sufragar el gasto público; gasto que se ha de gestionar de una forma exquisita en términos de eficiencia y eficacia, que requiere que se responda legalmente en caso de inversiones desproporcionadas, duplicidades, permanentes desviaciones presupuestarias, falta de justificación económica en la toma de decisiones y un largo etcétera que exige desburocratizar la Administración y profesionalizar su gestión abordando los verdaderos “tabús” como el de la función pública y sus privilegios.
Austeridad, decía, que exige transparencia y ejemplaridad. Transparencia en la gestión; en los costes de los servicios públicos; en el esfuerzo fiscal; en la pública valoración de las políticas públicas y en su retorno social y económico; en su eficiencia.
Para esto, el sistema tributario lo debemos de ver como justo, los impuestos no deben percibirse como un castigo, sino como una obligación ciudadana, como una labor de solidaridad basada en una justa, razonable y equilibrada redistribución de la riqueza, cuyo éxito por cierto no reside tanto en la progresividad sino más bien en aplicar políticas sociales redistributivas destinadas a reducir las desigualdades sociales; la pobreza y la exclusión social.
El sistema debería de ser sencillo y sobre todo sin privilegios; pero también debe existir un marco jurídico inflexible con las irresponsabilidades, incluidas las empresariales, en el que el centro de atención sea la persona y su desarrollo. Un marco que no subvencione lo deficitario, sino que promueva el crecimiento personal, social, ético y responsable; en el que los derechos exigen sus correlativas obligaciones; en el que el Estado es el árbitro, pero no el juez; en el que se erradique la cultura de lo gratuito y se visualicen y acepten los impuestos.
Todo esto, que pienso es posible, exige no centrarse en el corto plazo y tomar decisiones estratégicas, tal vez impopulares, y con resultados a medio y largo plazo, tener perspectiva y apostar por aquello del “interés general”. Requiere valentía, responsabilidad, firmeza y liderazgo, sin olvidar sus efectos colaterales: reforma educativa, redefinición de lo “público”, reforma de la justicia, priorizar políticas, y un largo etcétera.
A la opción que tanto se nos presenta del populismo cortoplacista y con su eterno enfrentamiento con la riqueza, hay que presentarle la alternativa de la riqueza responsable, de la austeridad, y de la redistribución.

Feliz Tarde.

viernes, 5 de julio de 2019

Divendres 5 de juliol del 2019.

“El correcte és el correcte, encara que no ho faça ningú. El que està mal està malament, encara que tot el món s'equivoque respecte d'això”. (G. K. Chesterton). 

Un altre dia en què l'horari del sol es repetix, tornarà a retirar-se per a descansar a les 21:29 hores i tornarà a lluir demà a les 06:42 hores.
Hi ha preguntes sobre la realitat humana que són molt conegudes i que la majoria de nosaltres ens les hem fet alguna vegada, com; d'on venim?, A on anem?  Però hi ha altres que també han estat presents durant la història i que hui en dia estan d'actualitat.
Qui és l'home?, què és l'home?: són preguntes que continuen generant debats oberts i apassionants, i per tant se'ls han donat i se'ls continua donant respostes d'allò més dispars. Preguntes que segurament en més d'una ocasió molts de nosaltres ens haurem atrevit a donar la nostra pròpia resposta, basada en les nostres experiències personals i pel que veiem al nostre voltant. 
Qui és l'home?, què és l'home? La resposta a estos dos grans interrogants esta molt lluny de ser unànime. I no obstant això, d'ella depenen dos concepcions de la persona humana, que són el resultat al seu torn d'estes dos primeres i decisives qüestions prèvies: és l'home un ser espiritual i transcendent o tan sols temporalitat i matèria?; és l'home un ser creat —criatura—  o tan sols una partícula trivial i anònima del Cosmos?
Les conseqüències de la resposta són immenses. És una resposta que té més importància de què a primera vista ens pot paréixer.
Vegem; un home que siga criatura, o siga que haja sigut creat, es trobarà necessàriament dins de l'obra d'un Creador i per tant en l'organigrama d'una Creació. En l'origen de l'home creat es trobarà una intel·ligència i una voluntat. Es tractarà d'un ser que ha sigut pensat per la ment i volgut per la voluntat del seu Creador. Per tant, la seua existència, obra de l'Autor de la seua vida, tindrà una raó i un sentit i es dirigirà cap a un fi. O siga, l'home que ha sigut creat sap, en definitiva, d'on prové i cap a on va.
Vegem ara un home no creat; seria fruit exclusiu de l'atzar. La seua existència constituiria el resultat final d'una permanent continuació de casualitats, de la qual caldria excloure a priori qualsevol ordenació intel·ligent i voluntària. Un home que no haja sigut creat seria un ser llançat a l'existència pel capritx capritxós d'un destí cec. La vida d'este home no tindria raó i sentit: no seria fill de ningú, perquè ningú li hauria concebut ni volgut donar-li vida; procediria del no-res i al no-res s'encaminaria, sense fi. La seua mort, segons la definició de Marx, no serà sinó una dura victòria de l'espècie sobre l'individu. Esta és la condició a què ha de resignar-se l'home que rebutja la condició de criatura.
No es concep la vida de la mateixa manera, són dos formes d'entendre i viure molt diferents, la resposta ens marcara la nostra vida i la nostra forma de ser.

Feliç Vesprada.