lunes, 23 de marzo de 2026

Un infierno real.

 


He estado mirando las imágenes que nos muestran los medios de comunicación de Irán, Ucrania, Líbano, Israel, Nigeria y podría seguir un poco más con imágenes de otras partes del mundo y, he pensado que todas esas imágenes me muestran lugares o situaciones donde existe un gran sufrimiento y que deben de ser lugares muy parecidos a lo que debe ser el infierno.

No hace falta ser creyente ni tener alguna clase de fe para decir que el infierno existe, estamos ante unos hechos y una evidencia que nos lo muestran. Y digo que no hace falta tener ninguna clase de fe porque estos infiernos son una creación de las personas.

Hoy más que nunca nos encontramos con que la política es muy complicada y llena de muchos matices difíciles de entender. Nos encontramos en situaciones donde podemos estar en desacuerdo con el gobierno, lo que no nos debe impedir hacer nuestra vida con normalidad, solo hay que esperar las elecciones y comprobar hasta dónde llega y si es mayoritario o minoritario. Sin embargo, hay gobiernos que en ese espacio de tiempo pueden llevar a sus países a la ruina, que no aceptan el desacuerdo ni la crítica y que oprimen a sus ciudadanos. O sea, gobiernos corrompidos que impiden que muchas personas puedan vivir su vida con normalidad.

Teniendo claro que entender la política nacional e internacional es muy difícil y complicada, debemos tener claro que hay acciones que no son de ninguna manera compatibles con nuestra forma de pensar, al menos con la mía. Y la guerra es una de ellas.

Hoy en día ya no hay ninguna guerra que sea justa, esa guerra que en la edad media los teólogos hablaban y que en primer lugar era para defenderse de injustas agresiones hoy en día ya no se puede dar. Las condiciones actuales nada tienen que ver con aquellas. Entonces morían los soldados. Hoy lo hacen personas inocentes. Antes se luchaba con piedras y espadas. Hoy nos encontramos con armas de destrucción masivas. Ya no se dan las condiciones para poder hablar de guerra justa. La guerra siempre debería de ser evitable.

Estos infiernos que vemos cada día, que hemos creado nosotros, nos deben de ayudar a entender de que si hay infierno después de la muerte será de alguna manera también una creación nuestra. En mi humilde opinión existen muchas posibilidades de que en ese infierno no haya nadie, pero esto es solo una posibilidad que tengo que mantener ya que creo que la salvación solo depende de la bondad de Dios y de alguna manera de nuestra aceptación de Dios. Esta es una cuestión un poco complicada y que debería de ser analizada con más detenimiento, pero creyendo que Dios solo sabe hacer cielos y que de él solo sale lo bueno, solo nuestro libre albedrio, rachándolo nos podría llevar al infierno. Me parece difícil que una persona diga “no” a todo lo bueno y por tanto diga “no” a Dios sabiendo lo que hace. Sin embargo, ya no veo tan difícil que se diga “no” a la persona como imagen de Dios, donde Dios mismo se hace presente. Es aquí donde desgraciadamente la persona sí que sabe lo que hace.

De todas maneras, no se puede juzgar lo que ocurre en el fondo del corazón de las personas. De ahí que no sepa con exactitud si hay alguien en el infierno, pero haya alguien o no, hay que mantener abierta esa posibilidad ya que existe una libertad humana que es real. Entonces, si no es posible decir “no”, tampoco el “si” tiene sentido. Y si existe la posibilidad de decir “no” y  “si”, no queda más remedio que asumir las responsabilidades de nuestra decisión.

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