domingo, 22 de marzo de 2026

Odios ilógicos.

 




Una de las cosas más curiosas y tristes que aún nos suceden a las personas es que nos aparecen odios que se basan en supuestos equivocados y a la vez injustos. Odios que no tienen ninguna base lógica.

Veamos, hay quien odia a las personas de un país de un modo indiscriminado solamente por las atrocidades que han cometido algunos ciudadanos de ese mismo país, es triste, pero eso lo vemos continuamente. También vemos como se desprecia a toda una familia de un asesino cuando el acto criminal fue realizado solo por el culpable, no por su familia. O cuando se estigmatiza a toda una religión por las injusticias cometidas por algún miembro de esa creencia.

Incluso en política vemos como se tilda de corruptos a todos los miembros de un partido político porque hay afiliados en ese partido que son acusados de corrupción, cuando es muy fácil que los otros sean honestos y justos.

Podría extenderme durante unas cuantas líneas más. Pero supongo que queda claro. Vemos que la irracionalidad de ciertos odios se convierte en condenas sumarias e incluso en agresiones contra personas que nada tienen que ver con los hechos.

Ya sé que incluso el odio "justificado" hacia quien sí es culpable es malo y puede llegar a provocar daños desproporcionados. Pero el odio contra quien nada ha hecho es tan peligroso que ha llevado, a lo largo de la historia, a masacres absurdas y a lágrimas de víctimas que nada tenían que ver con los delitos de otros.

Tenemos delante de nosotros odios sin fundamento, y también nos encontramos ante odios excesivos, por lo que es necesario que nos preocupemos en tener un fuerte sentido común, de apertura de mente, y de amor sincero a la justicia, para condenar cualquier agresión sobre inocentes y para curar a quienes incurren en odios dañinos.

La historia humana se encuentra llena de miles de páginas negras, que fueron producidas por odios irracionales y malignos. Frente al dolor de esas víctimas, y frente a la necesidad de justicia, vale la pena empezar con seriedad a buscar acuerdos y compromisos eficaces para arrinconar esos odios, para promover a personas con mentes y corazones que sepan respetar a los inocentes, y para buscar medios que lleven a castigos adecuados para los culpables, y solo para ellos.

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