Una de las cosas más curiosas y tristes que aún nos suceden a las
personas es que nos aparecen odios que se basan en supuestos equivocados y a la
vez injustos. Odios que no tienen ninguna base lógica.
Veamos, hay quien odia a las personas de un país de un modo
indiscriminado solamente por las atrocidades que han cometido algunos
ciudadanos de ese mismo país, es triste, pero eso lo vemos continuamente.
También vemos como se desprecia a toda una familia de un asesino cuando el acto
criminal fue realizado solo por el culpable, no por su familia. O cuando se estigmatiza
a toda una religión por las injusticias cometidas por algún miembro de esa creencia.
Incluso en política vemos como se tilda de corruptos a todos los
miembros de un partido político porque hay afiliados en ese partido que son
acusados de corrupción, cuando es muy fácil que los otros sean honestos y
justos.
Podría extenderme durante unas cuantas líneas más. Pero supongo que
queda claro. Vemos que la irracionalidad de ciertos odios se convierte en
condenas sumarias e incluso en agresiones contra personas que nada tienen que
ver con los hechos.
Ya sé que incluso el odio "justificado" hacia quien sí es
culpable es malo y puede llegar a provocar daños desproporcionados. Pero el
odio contra quien nada ha hecho es tan peligroso que ha llevado, a lo largo de
la historia, a masacres absurdas y a lágrimas de víctimas que nada tenían que
ver con los delitos de otros.
Tenemos delante de nosotros odios sin fundamento, y también nos
encontramos ante odios excesivos, por lo que es necesario que nos preocupemos
en tener un fuerte sentido común, de apertura de mente, y de amor sincero a la
justicia, para condenar cualquier agresión sobre inocentes y para curar a
quienes incurren en odios dañinos.
La historia humana se encuentra llena de miles de páginas negras, que
fueron producidas por odios irracionales y malignos. Frente al dolor de esas
víctimas, y frente a la necesidad de justicia, vale la pena empezar con
seriedad a buscar acuerdos y compromisos eficaces para arrinconar esos odios,
para promover a personas con mentes y corazones que sepan respetar a los
inocentes, y para buscar medios que lleven a castigos adecuados para los
culpables, y solo para ellos.
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