“Quienquiera que sea el nuevo tirano no usará el mismo uniforme del viejo tirano”. (G. K. Chesterton)
¡Buenos días!
Hay mañanas que te levantas con la
sorpresa de no entender cómo puedes encontrarte con personas que afirman cosas
de lo más extrañas. Hay quien afirma que lo blanco es negro, que lo dulce es
salado, que la luz es oscuridad y claro comienzas el día desconcertado.
Ya se que esta clase de personas han
existido siempre, por eso es interesante buscar las raíces de esos
comportamientos que llevan a tener esas ideas tan descabelladas. La primera que
me viene a la cabeza es la falta de espíritu crítico ante las mentiras fáciles
que los gobernantes y medios de comunicación engañosos nos muestran cada día.
En este caso se suele tratar de un poco de pereza intelectual.
Otra causa que se me ocurre ahora es que
no se llega a tener ideas enloquecidas de golpe, sino que se tienen poco a
poco, se suele empezar por admitir un error inicial que se encuentra escondido
en una propuesta que posee muchos elementos válidos y que, con un pequeño empujón,
poco a poco, va produciendo sus efectos negativos en la mente de las personas.
Veamos un pequeño ejemplo: se nos
pregunta ¿Qué hay más necesario que buscar la verdad? Y se nos incita a
buscarla, pero el camino que nos muestran encubre un error peligroso, el de
suponer que basta con analizar solo nuestras propias ideas y dejar de lado todas
las demás ideas acumuladas durante toda historia.
Otro motivo por el cual se pueden tener
esas locas ideas es buscar alcanzar un gran proyecto utilizando acciones
injustas y llenas de tergiversaciones. Un ejemplo ya muy manido de esto es
recordar cómo por una parte se prometía una gran regeneración de Alemania
mientras se discriminaban a miles de personas por su “raza”; o el caso de otros
que se lanzaban a la conquista de justicia “para el pueblo” mientras se encarcelaban
y asesinaban arbitrariamente a miles de “posibles” enemigos de la revolución.
Este tipo de ideas una vez que son
aceptadas por los gobernantes y por grandes agentes de opinión se propagan entre
la gente, que muchas veces se convierte en su gran defensor al caer en su
engaño.
Cuando estas mentiras no cesan de
aparecer sin cesar en una sociedad la suelen arrasar pues llevan a que se discrimine
cualquier clase de pensamiento diferente, utilizando para ello los vocablos: “fascista”,
“intolerante”, “retrógrado” y otras descalificaciones por el estilo. Resulta
entonces muy difícil ir contra corriente y decir o escribir algo tan sencillo
como que el negro no es blanco, o que uno no puede convertirse en cualquier
cosa que desee.
Es necesario mantener la mente abierta y
alerta, para ver cuándo empieza a expandirse una idea loca para podernos poner
en actitud de defensa.
De este modo, evitaremos caer en el
error y empezaremos pronto a ponerla en duda cuando aún se encuentre en sus
inicios, y ayudaremos a otros a estar prevenidos y a adoptar una actitud
sencilla y asequible a casi todos: una mirada abierta y serena que respete a
las cosas como lo que son…
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