sábado, 22 de marzo de 2025

¡Buenos días, corredores! 22/03/2025.

     ¡Buenos días, corredores!

¡Disfrutad corriendo!

Después de la ausencia de ayer volvemos un día más, al menos hasta que nos pongamos a pedalear hacia Roma, volvemos a mirar un poco como es este mundo de la carrera a pie.


Hay que recordar que se está celebrando en este fin de semana el campeonato de mundo de pista corta y que no nos queda más remedio que mirar hacia ese lado. Ya se que no son fechas, es raro que por estas fechas aún se esté celebrando el mundial, pero el calendario esta vez se les a complicado.

Lo estamos viendo por tele deporte y tengo que decir que ayer nos fue bien a los españoles pues los españoles que participan en el 1500 se clasificaron para la final del domingo, a saber, Mariano García, Adrián Ben y Esther Guerrero.  

No todo fueron alegrías ya que fallamos en 60 metros lisos, en 400 metros y en el triple salto masculino, pero es un mundial y lo tenemos que entender.

Y es que el atletismo no es un deporte donde es facil destacar, tampoco lo es en concreto la carrera a pie para un corredor popular, donde existen muchos mitos que hay que saber distinguir de las realidades.

Existen al menos tres creencias que no son verdaderas y que nos cuesta mucho descartar, y es que las tenemos tan asimiladas que si no las repasamos de vez en cuando siempre volvemos a repetirlas. Nos las dicho tantas veces y por tantos lugares que al final casi nos las creemos.

La que más me llama la atención es esa idea de que correr muy rápido y por poco tiempo es la forma más rápida de perder peso. Se piensa que correr veinte minutos a un ritmo más fuerte del normal se queman más calorías que si corres cuarenta minutos a un ritmo más suave. Y no es verdad, estamos equivocados si pensamos así.

Otra cosa que veo también por ahí es creer que si corres con mucha ropa sudaras más y por lo tanto se pierde más peso, y otra vez no es cierto, si lo estamos haciendo nos estamos equivocando. Solo se pierde agua. Lo mejor es correr con poca ropa y muy transpirable. El peso se pierde después de unas cuantas semanas consecutivas entrenando.

 Si piensas que sufrir es sinónimo de entrenar, una vez más estás en un error. No tenemos por qué correr con dolor, tenemos que ser capaces de ver la fina línea que separa el dolor de la molestia pues el dolor es siempre peligroso, porque es el paso inmediatamente anterior a la lesión.

En fin, por hoy ya tenemos bastante. Disfrutemos hoy del Mundial de Atletismo.

jueves, 20 de marzo de 2025

¡Buenos días, amigos! 20/03/2025.

     ¡Buenos días, amigos!

Se suele confundir muchas veces o, mejor dicho, muchas veces se cree que la justicia y la misericordia son contrarias cuando no pueden serlo. Y es que, si tanto la justicia como la misericordia son virtudes, no pueden ser contrarias.

Digo todo lo anterior por una serie de reacciones que se están produciendo que se basan y son inseparables a la ira justa. Reaccionamos con ira ante hechos que entendemos que son injustos y esto es un problema. La injusticia es tan generalizada, que, sí nos permitiéramos enojarnos por cada injusticia de la que nos enteramos, estaríamos enojados todo el tiempo.

Estaría furioso ante el racismo y el sexismo, ante la discriminación religiosa y el despilfarro del gobierno, ante el consumo ostentoso a nivel personal y la explotación de los trabajadores, ante la degradación ambiental y la crueldad animal, ante la difícil situación de los refugiados, ante la violencia doméstica, la trata de personas con fines sexuales y el abuso infantil, y así sucesivamente. Si viviera así, estaría tan furioso por tantas cosas que apenas habría diferencia entre mi supuesta buena fe y un lunático desquiciado. Me amargaria. Por lo tanto, parece improbable que la ira, incluso la ira justificada, sea en realidad algo bueno.

Existen unos problemas ante la ira justa que nos llevan a una intolerancia furiosa por parte de los que defiende una “intolerancia liberal”, la ironía aquí es que, en nombre de la prevención de un conjunto de conflictos sociales, una parte de la sociedad que se basa en el liberalismo tolerante amenaza con provocar otro. Hay que tener claro que la tolerancia no es misericordia, sino parte de las concepciones liberales de la justicia. Esto significa que, aunque parezca sorprendente, el liberalismo tolerante actual es otra forma de lo que se llama política de solo justicia. Y como toda política de solo justicia, puede ser inhumana con quienes se le oponen y, con el tiempo, puede conducir a conflictos e inestabilidad social.

Otro día razonaremos un poco sobre la política de solo justicia. Pues la despiadada inhumanidad que produce se debe de tener en cuenta, ya que siempre va a conducirnos a buscar chivos expiatorios y nos llevará a una tiranía totalitaria.

Parece claro que sin justicia significa sin paz, esto es cierto, pero no hay que pasar por alto que, sin misericordia, no puede haber justicia.

¡Buenos días, corredores! 20/03/25.

     ¡Buenos días, corredores! 

Se nos está terminando marzo, han pasado las fallas, y a la espera de Semana Santa y Pascua va llegando la hora de volver a la normalidad en los entrenamientos, una normalidad que no debe de significar volver a la rutina, nuestros objetivos para esta nueva temporada que comenzará ya pasado abril van a ser distintos a los del año pasado ya que nuestras metas van cambiando, y son lo suficientemente atractivas para motivarnos y poder continuar entrenando con ilusión, eso sí, no debemos de cometer los errores de la pasada temporada, errores que nos cuesta no cometer y es por eso por lo que los tenemos que recordar cada año.


    El primer y gran error que me cuesta mucho no cometer es el de la Impaciencia, del que se derivan todos los otros. La clave para entrenar bien es no tener prisa y empezar tranquilos y muy lentos, al ritmo más lento posible.

Otro error que procuro evitar es negar el dolor, me debo de concienciar de que debo parar de correr con el primer síntoma de molestia muscular. Cuando se pasan los 50 años una leve molestia se puede transformar como por arte de magia en una lesión y en estas edades cuestan mucho de curar.

No debo entrenar siempre a tope ya que esto me hará rendir menos en la competición. Tengo que ser frío y metódico con los ritmos.

Tengo que obligarme a descansar, ya que no hacerlo solo me puede provocar problemas. Tengo que intercalar sesiones suaves entre las de calidad y sobre todo llegar a las carreras del fin de semana descansado.

Tengo que realizar estiramientos, ya sé que los caballos de carreras y los galgos en sus carreras no lo hacen, pero a mi edad los estiramientos son fundamentales.

Tengo que alimentarme mejor, comer poco supone un menor rendimiento.

No pasarme con el kilometraje semanal es una buena opción para evitar las tendinitis, ya sé que para la maratón se tienen que hacer muchos kilómetros, pero los debemos ir aumentando poco a poco.

Es bueno calentar, parece claro, sin embargo, hay que tener en cuenta algunos detalles, cuando hace mucho frío hay que estirar poco ya que se pueden producir desgarros musculares y por prisas o por desidia se suelen eliminar las partes iniciales del entrenamiento que sirven para calentar y se empezamos demasiado rápido a entrenar se pueden sufrir distensiones musculares.

No nos debe pasar, pues tenemos unas pistas donde entrenar, pero abusar de las series sobre superficies inadecuadas como hacerlas en exceso sobre superficies duras, como el asfalto o el cemento, da lugar a problemas de rodilla o de talón. También puede ocurrir lo contrario, si las hacemos siempre por el césped o la arena, aumentan las lesiones de tobillo debido a la inestabilidad del terreno.

La falta de recuperación detrás de una lesión es uno de los errores más difíciles de no cometer. No se debe caer en ese estado de "síndrome de abstinencia del corredor", que induce a querer recuperarse enseguida. Si no se está totalmente recuperado es seguro que nos volveremos a lesionar con riesgo de cronificar el problema.

 Las malas posturas pueden provocar lesiones, solo hay que prestar un poco de atención para evitarlas, ya se esté en casa, en el trabajo o por la calle. De realizar bien ciertos movimientos, aparentemente sencillos, a hacerlos mal puede surgir una lesión o molestos dolores. Un par de ejemplos de posturas correctas serían: Sentarse con la espalda recta, apoyando los lumbares en el respaldo (mientras se conduce, al asentarse en la oficina, en la hora de comer, etc.), tomar un objeto del suelo flexionando las rodillas y manteniendo la espalda lo más recta posible, nunca se debe hacer doblando la espalda hacia abajo sin flexionar las rodillas.

En fin, pequeños errores que voy a intentar solucionar y no cometer ahora cuando empiece a entrenar seriamente, por cierto, esto es otro error, esperar para solucionarlos, ya lo mejor es no esperar y evitarlos siempre.

miércoles, 19 de marzo de 2025

¡Buenos días, amigos! 19/03/25.

     ¡Buenos días, amigos!

No está muy de moda defender los muros y sin embargo son los que protegen a los niños para que jueguen tranquilos y alegres en el recreo y los que nos protegen para que no nos precipitemos por un barranco. Pero la moda es derruirlos y construir puentes. 

Para aclararnos un poco, es interesante que antes pensemos un poco en lo que se viene llamando la doctrina de la subsidiaridad. Una palabra muy olvidada y que conviene recordar, la idea es que una autoridad central debe tener una función subsidiaria, desempeñando únicamente aquellas labores que no pueden realizarse eficazmente a un nivel más cercano o local, o dicho de otra forma: que los asuntos de importancia deben gestionarse en diferentes niveles organizativos adecuados y no deben delegarse en grandes gobiernos centrales.

Después de recordar mi forma preferida sobre la organización política, voy a intentar explicar la importancia relativa de los muros y de los puentes.

Yo pienso que la familia es la unidad fundamental de una sociedad y por lo tanto de su organización política. Una familia por lo tanto necesita un hogar, y un hogar necesita paredes. Unas paredes que tienen que proteger del calor y del frío, pero también mantener alejados a ladrones y otros visitantes indeseados. De hecho, las paredes podrían no ser suficientes. Poner cerraduras en las puertas también podría ser prudente.

Las familias también necesitan puentes para que sus miembros puedan comunicarse con otras familias. Las puertas son puentes que permiten a la familia visitar a sus vecinos y que estos los visiten. Pero la puerta es tanto un muro como un puente, y la familia tiene derecho a restringir el número de vecinos que permite pasar por ella.

Supongo que en lo básico estamos de acuerdo en todo lo anterior.

Voy ahora a la subsidiariedad, esta nos enseña que la familia necesita ser empoderada y defendida política y económicamente, lo que significa que el gobierno político y la actividad económica deben estar lo más cerca posible de ese hogar. En lugar de que el gobierno sea cada vez más grande y, en última instancia, se globalice, estando cada vez más lejos de las familias y las personas a las que debe servir, necesitamos activar y revitalizar a los gobiernos locales y pequeños, y delegar poderes del gobierno central, acercando así el gobierno a las personas. Esto demostraría un respeto por la dignidad de la persona humana y la libertad política que esta exige.

En lugar de que las estructuras económicas no paren de crecer, en última instancia, se globalicen, con una gestión que se aleja cada vez más de las personas, necesitamos revitalizar las pequeñas empresas. Esto solo se puede lograr si fortalecemos los gobiernos y las economías locales. Necesitan protección contra las intrusiones de los monopolios y el centralismo político y económico. Necesitan ser lo suficientemente fuertes como para protegerse de los grandes poderes que quieren controlarlas. Necesitan "muros" económicos y políticos en forma de leyes que favorezcan gobiernos y economías locales fuertes.

Y lo que es cierto para las familias y los gobiernos locales frente a los excesos del gobierno central, es cierto para esos mismos gobiernos centrales frente a los excesos del globalismo corporativo y político.

Y ahora, no tengo más remedio que añadir otra palabra a este escrito que tampoco está muy de moda, el soberanismo. Y es que el soberanismo, es la creencia de que la preservación de la soberanía nacional de cada nación protege al mundo de la tiranía del globalismo, es en sí mismo una expresión de subsidiariedad. Como establece el principio de subsidiariedad, el poder político debe gestionarse en múltiples niveles de organización adecuados y no debe delegarse en grandes gobiernos centrales. Por lo tanto, los gobiernos nacionales son entidades políticas más locales que globales. Estas entidades globales, si es necesario que existan, deberían tener una función subsidiaria, desempeñando únicamente aquellas tareas que no pueden realizarse eficazmente a nivel nacional.

Tampoco tengo más remedio ahora que recordar a Aleksander Solzhenitsyn cuando dijo: “Últimamente se ha puesto de moda hablar de la nivelación de las naciones… De la desaparición de los pueblos individuales en el crisol de la civilización moderna. No estoy de acuerdo… La desaparición de las naciones nos empobrecería tanto como si todos los hombres se volvieran iguales, con una sola personalidad y un solo rostro. Las naciones son la riqueza de la humanidad, sus personalidades generalizadas; la más pequeña de ellas posee su propia coloración única y alberga en sí misma una faceta única del diseño de Dios”.

La sabiduría de Solzhenitsyn nos recuerda que las múltiples naciones del mundo son ejemplares únicos que están amenazadas de destrucción por los esfuerzos de los globalistas por arrancarlas de raíz para que sean reemplazadas por un monocultivo monstruoso y monótono.

Para evitar la pesadilla de un globalismo universal, es necesario preservar y proteger a las naciones. Esto implica que deben ser capaces de preservar y proteger sus fronteras físicas y económicas. Deben poder decidir el número de migrantes que pueden entrar al país y proteger las fronteras para que las personas no puedan entrar ilegalmente. También deben poder decidir los tipos y niveles de comercio con otros países, protegiendo la economía nacional promoviendo un comercio que la fortalezca y no la debilite. Dicha protección constituye, sin duda, un muro, pero es un muro que cumple la misma función que el muro que protege el hogar familiar.

¡Buenos días, corredores! 19/03/25.

 ¡Buenos días, corredores!

¡Disfrutad corriendo! 


    Otras de las cualidades de practicar la carrera a pie con asiduidad es que nos permite estar siempre en forma.

En nuestra sociedad el deporte es una parte importante, forma parte de nuestra manera de desenvolvernos en ella. Siempre tenemos que estar en unas mínimas condiciones físicas para poder relacionarnos con las personas, acudir a un paseo por la montaña con la familia, un paseo en bicicleta con los amigos, un partido de futbol sala con los compañeros… siempre hay que tener un poco de forma física para lo que se nos pueda presentar.

Estas relaciones sociales nos obligan a disponer de un mínimo de forma física si no se quiere hacer el ridículo. Invitaciones a intervenir en una de estas actividades puede llegarnos en cualquier momento. Y a veces hay que aceptar.

¿Cuántas veces hemos añorado esa forma que teníamos cuando éramos chavales? La forma física hay que cultivarla, en caso contrario se va.

Un mínimo de ejercicio semanal, aunque solo sean dos días, garantiza no perderla y estar apto para apuntarse al que sea por muy de improviso que llegue. Y para lo cual, nada como la carrera.

Es lo más sencillo (un par de zapatillas), lo que menos tiempo lleva (uno sale a la calle y ya está corriendo) y el que más forma te pone (trabajar todo el cuerpo y, sobre todo, el corazón, motor de la resistencia). De este modo podemos ser la envidia de nuestros amigos.

martes, 18 de marzo de 2025

¡Buenos días, amigos! 18/03/25

     ¡Buenos días, amigos!

 Muchas veces los buenos principios los tenemos que ir revisando de vez en cuando para que no se nos desboquen y acaben siendo lo contrario de lo que quisiéramos.

Un ejemplo lo tenemos en la importancia del esfuerzo y el mérito en la economía actual. Todos tenemos claro que si nos esforzarnos en algo nos permitirá conseguir una recompensa. Las cosas se consiguen por méritos propios, nadie nos va a regalar nada. Esto está bien. Así, llegamos a la conclusión de que las personas que vemos como triunfadoras en el mundo económico de nuestra sociedad, lo son gracias a que se han esforzado, gracias a que sus trabajos y sus desvelos los han llevado a obtener aquello que deseaban.

Organizamos nuestra sociedad basándonos en el mérito y así es como la entendemos. La estructura de la sociedad intenta organizarse de modo que aquellos que hagan los méritos suficientes obtengan su debida recompensa. Tenemos así una relación que consideramos como justa ya que, ante un esfuerzo, se logra una compensación.

Esta ordenación del mérito parece lógica y la mayoría de vosotros estaréis de acuerdo en que es justa. Sin embargo, y aquí comienzan los problemas, cuando todo se construye sobre el mérito, sobre la recompensa debida, sobre la compensación necesaria, nuestra sociedad va a perder su capacidad de agradecimiento y de compasión.

Cuando organizamos nuestra vida basándonos en el mérito, exigiremos a la sociedad y a los demás que nos den lo que nos corresponde. Y la gratuidad y el agradecimiento no entran a formar parte en esta manera de ver la sociedad. Lo que prima es la exigencia de lo debido, la necesidad de ser compensado, de recibir aquello que me corresponda a lo que yo he dado o voy a dar.

Así, nos olvidamos de que la suerte tiene algo que ver en lo que somos y de lo que vivimos, a que alguien nos ha ayudado o nos ha dado algo sin que correspondamos nosotros, renunciamos a una sociedad que esté pensada y estructurada a nuestro servicio y que nos permite un abanico de posibilidades que no podríamos tener si esta no existiese, nos resultará muy complicado ser agradecidos si entendemos que todo lo que tenemos es la justa recompensa a nuestros esfuerzos.

De ahí, esa dificultad que nos impide aceptar las cosas malas que nos suceden. Las consideramos injustas y que no son un justo pago a nuestros esfuerzos. Nos preguntamos ¿cómo me puede haber sucedido esto a mí?

Porque no aceptamos el misterio de la vida, la sorpresa, lo que recibimos de los otros, no somos agradecidos por lo no merecido, aceptamos difícilmente la gratuidad, nos cerramos a la felicidad de sentirse afortunado… Solo cabe la rendición de cuentas, la equivalencia entre lo dado y lo recibido, el mérito y el merecimiento.

¡Buenos días, corredores! 18/03/25

     ¡Buenos días, corredores!

¡Disfrutad corriendo!

Uno de los motivos por los que nos gusta y les gusta a las personas correr es porque vamos a cambiar nuestra imagen, no parece un motivo muy sólido a primera vista, pero después de unos meses corriendo nos damos cuenta de que nuestra imagen anterior no era la que en realidad nos gustaba. 

Hemos renunciado casi sin darnos cuenta a nuestra imagen anterior, y es que una vez que empezamos a correr los beneficios a corto plazo son tantos que nos gusta esta nueva forma de vivir. Y es que estamos haciendo deporte y hemos dejado atrás nuestra vida sedentaria, aquella que teníamos cuando no hacíamos ninguna actividad física y nuestras prioridades en el tiempo libre eran otras

En unas pocas semanas hemos ganado en apariencia física, salud y orden. Todo a cambio de un momento diario de suave ejercicio. Eso sí, cuando empecemos a correr lo haremos lentamente, exageradamente lento. Será nuestro cuerpo el que nos vaya pidiendo marcha según vaya mejorando nuestro estado de forma.

Para que todo esto funcione no hay que precipitarse, pues las prisas solo pueden provocarnos lesiones y un agotamiento innecesario que romperá nuestra moral. No demos excusas al organismo para dejar de correr. Hay que ser muy constante y prudente en los inicios. Resulta interesante para que arraigue en nosotros la carrera a pie poder contar con un buen principio.

Aunque también tengo que añadir que hay mucha razón en ese título de la obra de teatro de William Shakespeare: “A buen fin no hay mal principio”, que también se suele traducir al castellano como: “Bien está lo que bien acaba”    

Si algo tiene un buen resultado o finalmente triunfa, los problemas previos no importan. Pero no hay que correr riesgos si no estamos realmente convencidos de que la carrera a pie puede ser nuestro deporte. Porque al final será mucho más que una práctica deportiva que nos hará recorrer no solo los alrededores de nuestro municipio sino nuestra comarca, nuestra comunidad, nuestro país o incluso llevarnos alrededor del mundo.

Si quieres un deporte en que no quieras viajar mucho o nada, lo mejor es correr solo en una cinta de correr o no salir del gimnasio.

lunes, 17 de marzo de 2025

"Somos el miedo que negamos tener"

     “Dicen que los viajes ensanchan las ideas, pero para esto hay que tener ideas”. (G. K. Chesterton)

    La cuenta atrás ya hace días que ha comenzado y ya son muy pocas las cosas que faltan para tenerlo todo a punto, pequeños detalles que si fuese preciso empezar mañana no me lo impedirían. 


    Terminar de cambiar los neumáticos y colocar los portaequipajes es solo cuestión de muy pocas horas, es más en una hora creo que tendría suficiente. Empaquetar, también es cuestión de muy poco tiempo, en resumen, en cuanto llegue el final de mes y me encuentre con varios días de buen tiempo por delante me pongo a pedalear. Tengo claro también que no voy a salir de casa lloviendo, si me tengo que mojar ya lo hare sin problema, pero lejos de Pego, dónde ya no exista otro remedio. 

    La lluvia y el mal tiempo, así como las bajas temperaturas son unos de los miedos que como buen mediterráneo tengo. Leí el otro día que “somos el miedo que negamos tener. Y solo cuando lo reconocemos nos ponemos en disposición de superarlo”. Y, es verdad, reconozco mis temores al frío y a la lluvia, pero hoy en día aun no los he superado. 

    A veces ese temor nos genera tanto miedo que nos negamos a asumir que lo tenemos. El miedo al miedo es algo peligrosamente expandido. Aunque no son pocas a las cosas que tengo miedo, la peor de todas es negarse a aceptar que lo tengo. 

    Cuando me veo diciendo que todo en el viaje esta apunto, que lo tengo todo controlado, que no existe ningún problema, a veces me veo diciéndome que es mentira. Y es verdad, claro que tengo miedo. Tengo miedo a no haber discernido bien las diferentes etapas, a que me fallen las fuerzas, a que mi ánimo no resista las tempestades. Tengo miedo, y no pasa nada, el miedo es humano. Es más, necesito tener miedo. El miedo me ayuda a combatir la temeridad de la emoción desbordante. El miedo me impulsa a buscar seguridad. El miedo me mueve a objetivar mis intuiciones. El miedo me impulsa a vencer el miedo.

    Sin embargo, ¿pueden los ciclo-viajeros tener miedos? ¿No es eso dudar de la esencia del viaje? En no pocas ocasiones los cicloturistas hemos convertido el relato de nuestro viaje en un mito bucólico de héroes que logran asaltar el castillo de la felicidad venciendo al dragón de una sociedad demasiado egocéntrica. Esto se nos cuela más de lo que pensamos y nos hace mucho daño, pues nos convierte en guerreros con pies de barro. Hablar de héroes para referirnos a los ciclo-viajeros, más allá del recurso literario, es notablemente peligroso. Falseamos una realidad hermosa pero frágil, como es un viaje en bicicleta. 

    Un héroe es valiente, aguerrido, no duda, y por supuesto no tiene miedo. ¿Por qué no nos permitimos tener miedo? ¿No nos estaremos exigiendo una perfección poco edificante? Nos ponemos a escribir un relato de nuestros viajes en el que no tiene sitio las noches de dudas, los fantasmas de la etapa de mañana, los temores a las dificultades que nos vamos a encontrar. 

    Sin embargo, los cicloturistas estamos llamados a la Libertad, libertad también frente a los relatos buenistas. Todos tenemos miedo, eso no nos puede asustar. Cada uno tenemos nuestros miedos concretos. Nadie nos dijo que no podamos tener miedo. Miremos con valentía nuestro miedo, así podremos superarlo.

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¡Buenos días, amigos! 17/03/25

     ¡Buenos días, amigos!

Esta mañana me he despertado pensando en que, si el hombre ha sido creado, si todo hombre nace con la misma dignidad, sin diferenciación ninguna, todo lo que existe en la tierra y cuanto ella contiene es para uso de todos ellos. Por lo tanto, si es así, todos los bienes deben llegar a todos en forma equitativa, eso sí, bajo una estricta justicia y acompañada de la caridad.

Todo lo que ha sido creado junto con nosotros no lo ha sido para que lo negocien y disfruten solo unas minorías privilegiadas. El hombre al ser creado no se le asignó ninguna preferencia, no se creo nada a favor de los guapos o de los feos, ni a los hombres o las mujeres, ni a quienes seguían una determinada religión u otra, ni a los altos o los bajos, ni a los blancos o los negros…

No, todo lo creado ha sido puesto al servicio de todas y cada una de las personas que habitan la tierra, porque todos somos iguales y todos tenemos derecho a nuestra porción de la creación.

Todo lo anterior, se puede entender en que todas las personas que habitamos la tierra tenemos derecho a una parte de la creación que nos permita tener una vida digna. Esto no es algo que me debo ganar, sino que es un derecho que tengo como persona, en la medida que todos somos iguales en dignidad y, por tanto, tenemos los mismos derechos.

Por ello, contar con los recursos suficientes para llevar una vida digna es un derecho de todas las personas y como todo derecho, conlleva la correspondiente obligación de nuestra sociedad para garantizar que se haga realidad. La materialización de este derecho se da en el cambio del objetivo económico que se plantee nuestra sociedad.

Que yo posea al menos lo suficiente es, precisamente, lograr que el destino universal de los bienes, esto es, el derecho que todos tenemos a nuestra parte de creación necesaria para vivir una vida digna se convierta en una realidad en nuestra sociedad.

Hacer todos los esfuerzos necesarios para construir una organización social y económica que logre este fin es un desafío que tenemos los pensamos que hemos sido creados iguales en dignidad para garantizar la libertad de los hombres y que tengan posibilidades reales de realizarse como hombres.

¡Buenos días, corredores! 17/03/25.

     ¡Buenos días, corredores!

Estamos en lunes y, como puede parecer una costumbre nos toca dar las gracias a todos los dorsaleros que no solo corrieron y entrenaron, sino que también a los que compitieron en una carrera. Hoy solo un agradecimiento especial, solo uno, a Carmen por su carrera en Teulada, así que; ¡Carmen, Muchas Gracias!


    A veces resulta complicado, sobre todo viendo las manifestaciones de satisfacción y alegría entre corredores, hablar sobre la soledad del corredor de fondo.

No es fácil comprender a un corredor ante el sentimiento de soledad que se da en la carrera a pie. Esa frase: La soledad del corredor de fondo, forma ya parte del vocabulario de cualquier persona cuando quiere expresar determinado sentimiento de aislamiento. La imagen puede resultar muy plástica, pero realmente solo la pueden comprender los que lo hayan sentido. Esta soledad para un corredor no es ni buena ni mala, es consustancial a quien habitualmente corre. 

Un corredor solitario, al margen de la expresión épica con que se utiliza, es una persona que puede parecer egoísta, introvertida, pero amante totalmente de sus actos. Si nadie de su entorno es capaz de hacer lo que él, correr, entrenar, cuidarse y dedicarle unas horas a sus entrenamientos, no se va a dejar arrastrar por lo que hace la mayoría de sus amigos. Hace lo que cree que hay que hacer para seguir con su afición, sin reparar en medios. Y, muchas veces está solo ante la carrera a pie.


        Sin embargo, un corredor solitario profesional es otra cosa, es la expresión máxima del sufrimiento, porque se prepara para llegar donde nadie es capaz de hacerlo. Es capaz de vencer las dificultades sin que necesite altavoces que anuncien sus proezas. Entrena en un segundo plano. Será en la competición donde saque a lucir todo su trabajo y no siempre con brillantez, aunque le quedará la satisfacción de saber que él ha sido honesto y que no pudo hacer más.

Corriendo, sometiéndose a un plan completo de entrenamiento, podemos comprender el alcance del esfuerzo a que se someten los atletas. Y podemos comparar nuestros entrenamientos y las marcas que conseguimos con los corredores de elite, que, si bien es verdad que físicamente están más dotados, no conseguirían esas marcas si no entrenasen mucho más y con más intensidad que nosotros.

Ayer, al mediodía pude ver en Teledeporte la Media Maratón de New York y, estoy seguro de que solo pudimos apreciar lo que significa correr a esos ritmos los que alguna vez hemos mirado nuestros cronos al correr.

Para comprender a un deportista no tenemos más remedio que haber practicado alguna vez su deporte, si no hemos lanzado nunca un penalti, o hemos encestado un tiro de 3 puntos nunca vamos a poder disfrutar tampoco ni del baloncesto ni del fútbol.