Siguiendo un poco con el asunto de ayer no hay
que olvidar que la libertad lleva consigo un esfuerzo. No hay que desestimar la
idea de que esas formas de administrar el poder, de las que hablamos ayer, no
se den porque delegamos en los demás la resolución de muchos problemas y así
abandonamos nuestras responsabilidades.
Es algo así como encargar a alguien la
solución de muchas cuestiones, y nosotros solo dedicarnos a obedecer sus
decisiones. Y es en este punto donde resulta interesante hablar de los límites
que se deben imponer al poder. ¿El poder debe tener límites? Pienso que sí.
En nuestras democracias existe una peligrosa
tendencia en la que quien llega al gobierno ganando unas elecciones quiere todo
el poder para él. El poder de un gobierno debe tener un límite. Las
constituciones solían servir, pero ahora ya vemos que no es así. Poner un
límite no tiene por qué ser negativo, se tiene que ver ese límite como algo
positivo.
Para explicarlo debo recordar que cuando se
termino la Segunda Guerra Mundial, en toda Europa se analizaron y se reformaron
muchas constituciones, apareció la idea de la Unión Europea, el Consejo de
Europa, el Convenio Europeo de Derechos Humanos, la Declaración Universal de
los Derechos Humanos y todo esto organizó la sociedad de una manera diferente a
la que existía entonces. En aquellos años la gente estaba preocupada por lo que había
sucedido durante la primera mitad del siglo, fueron dos guerras mundiales y la aparición
de varios totalitarismos.
Todas esas reformas se propusieron para crear
unas estructuras de poder limitadas ya que conocían el riesgo que significaba
el poder en manos de una persona, se daban cuenta de que se podía convertir en un
medio por el que se podía abusar de los demás.
Vemos casi todos los días lo que el poder puede
conseguir no solo a los que lo sufren, sino también a quienes lo ejercen abusando
de él. Hay que poner límites al poder también para protegernos a nosotros
mismos, porque hay que ser conscientes de que no estamos libres de abusar de él
en un momento dado. Esta es la idea con la que se escribió nuestra Constitución
y las de la mayoría de las naciones europeas, y con la que se fundó Europa.
Todas esas reformas se hicieron para terminar
con los poderes absolutos, para que nadie pueda tener un poder absoluto. Se
pusieron límites al poder convencidos de que en un país libre y democrático no
puede haber una persona con un poder absoluto. La soberanía pertenece al
pueblo. ¿Qué nos esta pasando? Que se esta olvidando el motivo por el que
existen esos límites al poder. Se ve la democracia solo como el método para
elegir un gobierno y este dice: “he sido elegido por el pueblo, a partir de
este momento yo decido cómo se hacen las cosas”.
Tenemos que seguir hablando de esos límites
los próximos días.

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