martes, 8 de octubre de 2019

Martes 8 de octubre de 2019.

"Una cosa muerta puede ir con la corriente, pero sólo un ser vivo puede ir en su contra." (G. K. Chesterton).  

Buenos Días: hoy vamos a celebrar a las santas Pelagia y Thais, y amanece a las 08:03 horas, en un día en que ya he visto en mi balcón una temperatura por debajo de los veinte grados, 19,5 para ser exactos, aunque hasta las 19:33 horas estoy seguro que el sol se encargara de hacer subir hasta que sintamos calor.
Me resulta curioso que en la situación actual en que vivimos exista una desconfianza tan grande en muchos ámbitos de la sociedad: ¿es normal que, en una época de paz y estabilidad socio-política, los hombres desconfíen unos de otros? ¿Existen factores sociales que potencien de alguna manera esa desconfianza? ¿Por qué la desconfianza pasa a ser parte de nuestra cultura?
Miro la televisión o escucho la radio, y me dicen, que los que están encarcelados no lo deben estar, los que cometieron estafas o fraudes durante décadas han traslado todo su dinero fuera del país y no hay pruebas suficientes para probarlo y andan por la calle sin ninguna vergüenza: los que mataron sabiendo lo que hacían son ahora exaltados. Es decir, hay una justificación para todo, y todo es por una justa razón. Por lo general, las situaciones de desconfianza se originan debido a que no hay constancia en los valores fundamentales: fidelidad, verdad, amistad, transparencia, etcétera.
Ciertas circunstancias y sistemas sociales favorecen estos contextos para que vivamos dudando unos de otros. Pero ahora no, si existiera una pobreza o una precariedad insostenible o tuviéramos unos altos niveles de hambruna que produjeran la muerte de muchas personas, entonces, se podrían encontrar algunas justificaciones.
Hay que pensar que cuando algo amenaza la integridad de una persona, cuando percibimos el miedo, desconfiamos. Sobre todo, cuando algo malo nos puede ocurrir o aquello que nos pertenece se nos quita. Lastimosamente, lo “malo” sucede cuando las situaciones no son las más idóneas para que podamos desarrollarnos y comportarnos normalmente, es decir, con “libertad”. Y en ese sentido, la libertad es un valor que nos ayuda a no sentir el miedo que ocasiona desconfianza. Pero los hombres libres, ¿no desconfían? Sí, lo hacen, pero es una desconfianza cualitativa y cuantitativamente diferente.
Más de alguna vez, hemos escuchado esto de la “doble intención”. Es frecuente ver, en los ámbitos laborales, los negocios, las amistades y las parejas, cómo las personas condicionan sus relaciones porque sospechan de una doble intención en los otros. Mantienen una distancia como si trataran de proteger algo y por hacerlo no llegan a darse íntegramente. Como que siempre nos protegemos del prójimo porque pensamos que en cualquier momento nos dañará.
Hoy en día, se asume la desconfianza como algo completamente normal. Son muchas las personas “previsoras” que ponen sus propiedades personales a nombre de terceros para evitar litigios engorrosos, separación de bienes, etcétera. Esta cultura ha alcanzado dimensiones extraordinarias dentro de nuestra sociedad. Hacemos juicios anticipados sin contar con pruebas contundentes de lo que decimos o, al revés, las pruebas que presentamos no son suficientes para demostrar la maldad del prójimo.
Pero tampoco se puede ser ingenuo. No vivimos rodeados de ángeles. En nuestro entorno, pulula la gente oportunista e individualista que de todo pretende sacar un beneficio. Sin embargo, las “excepciones” gracias a Dios todavía subsisten. Mientras las haya se puede pensar que la transparencia es la cura contra toda desconfianza. Si lo que hacemos es bueno, no tenemos nada que esconder. Si lo que buscamos es el mejoramiento de la sociedad, de la familia, de las personas, no es malo que se haga público.
Tenemos que asumir nuestras palabras y gestos como tesoros que no debemos esconder porque trasmiten la verdad y la representan, y pueden hacer posible que se pueda creer en la honestidad de las personas, aunque parezca imposible.

Feliz Día.

lunes, 7 de octubre de 2019

Dilluns 7 d'octubre del 2019.

"Una cosa morta pot anar amb la corrent, però només un ser viu pot anar en contra seua." (G. K. Chesterton). 

Amb una temperatura en el meu balcó per damunt dels 20 graus comence este dia en què disfrutare del sol des de les 08:03 hores fins a les 19:34 i celebrare el dia de la Mare de Déu del Rosario. 
Este cap de setmana passat realitze unes compres per Internet, i les rebre hui, i, mentres estava mirant l'e-mail per a esbrinar que hora arribaven, he estat reflexionat sobretot el que hem perdut al realitzar este tipus de compres, també hem guanyat en alguns aspectes però s'ha perdut la relació que existia entre el venedor i el comprador.
Durant segles qualsevol intercanvi que es realitzara entre persones estava basat en la trobada entre les parts i en la confiança mútua que es genera en tota compravenda. Els mercats i les botigues sempre han sigut llocs en què ens trobem amb l'altra part. Comprar, vendre, llogar, prestar, rebre prestat, qualsevol operació econòmica és el resultat d'una trobada entre persones que realitzen una activitat comuna en què ambdós ixen guanyant.
La botiga del cantó sempre ha sigut una part de la nostra vida en què establíem una relació amb el botiguer, podia ser efímera o podia ser una relació que es mantenia durant anys, establíem una confiança, de la que ambdós aconseguíem uns beneficis que ens feien veure el botiguer o al client no com un competidor o un oponent, sinó com algú amb qui col·laborem per a, per mitjà d'un intercanvi aconseguir els nostres objectius econòmics. 
Què he fet este cap de setmana? He realitzat un intercanvi sense que haja existit una trobada personal, m'he relacionat amb una màquina, he teclegat les meues preferències, he llegit les característiques i la informació d'un producte i he pagat amb una targeta.
I clar, els efectes de realitzar una compra d'una manera o una altra són exactament els contraris. Si en una botiga el contacte amb l'altra persona ens porta a la relació, a la gratuïtat, a l'ajuda mútua, a la cooperació… La “trobada” amb la màquina incentiva l'egoisme, la sensació que som enganyats, la busca del nostre propi interés. És una relació comercial despersonalitzada en la que no hi ha trobada amb l'altre, que reduïx una part essencial de la nostra existència com és el contacte amb els altres.
Imaginem que anem a la nostra botiga del cantó de sempre i el botiguer ens torna més diners del compte, li direm immediatament que s'ha equivocat i li donarem el que ens va tornar de més. Si açò ho fa una màquina, la traurem de l'error? O ens aprofitarem per a tindre un xicotet guany? Si volem tindre una economia solidària, precisem de la trobada amb l'altre, que l'intercanvi siga una excusa per a la relació i no una activitat individual que faig amb mi mateix.
Feliç Dia.


Lunes 7 de octubre de 2019.

"Una cosa muerta puede ir con la corriente, pero sólo un ser vivo puede ir en su contra." (G. K. Chesterton).  

Con una temperatura en mi balcón por encima de los 20 grados empiezo este día en el que disfrutare del sol desde las 08:03 horas hasta las 19:34 y celebrare el día de Nuestra Señora del Rosario. 
Este fin de semana pasado realice unas compras por Internet, y las recibiere hoy, y, mientras estaba mirando el e-mail para averiguar a que hora llegaban, he estado reflexionado sobre todo lo que hemos perdido al realizar este tipo de compras, también hemos ganado en algunos aspectos pero se ha perdido la relación que existía entre el vendedor y el comprador.
Durante siglos cualquier intercambio que se realizara entre personas estaba basado en el encuentro entre las partes y en la confianza mutua que se genera en toda compraventa. Los mercados y las tiendas siempre han sido lugares en los que nos encontramos con la otra parte. Comprar, vender, alquilar, prestar, recibir prestado, cualquier operación económica es el resultado de un encuentro entre personas que realizan una actividad común en la que ambos salen ganando.
La tienda de la esquina siempre ha sido una parte de nuestra vida en la que establecíamos una relación con el tendero, podía ser efímera o podía ser una relación que se mantenía durante años, establecíamos una confianza, de la que ambos conseguíamos unos beneficios que nos hacían ver al tendero o al cliente no como un competidor o un oponente, sino como alguien con quien colaboramos para, por medio de un intercambio lograr nuestros objetivos económicos.  
¿Qué he hecho este fin de semana? He realizado un intercambio sin que haya existido un encuentro personal, me he relacionado con una máquina, he tecleado mis preferencias, he leído las características y la información de un producto y he pagado con una tarjeta.
Y claro, los efectos de realizar una compra de una manera u otra son exactamente los contrarios. Si en una tienda el contacto con la otra persona nos lleva a la relación, a la gratuidad, a la ayuda mutua, a la cooperación… El “encuentro” con la máquina incentiva el egoísmo, la sensación de que somos engañados, la búsqueda de nuestro propio interés. Es una relación comercial despersonalizada en la que no hay encuentro con el otro, que reduce una parte esencial de nuestra existencia como es el contacto con los demás.
Imaginemos que vamos a nuestra tienda de la esquina de siempre y el tendero nos devuelve más dinero de la cuenta, le diremos inmediatamente que se ha equivocado y le daremos lo que nos devolvió de más. Si esto lo hace una máquina, ¿la sacaremos del error? ¿O nos aprovecharemos para tener una pequeña ganancia? Si queremos tener una economía solidaria, precisamos del encuentro con el otro, que el intercambio sea una excusa para la relación y no una actividad individual que hago conmigo mismo.

Feliz Día. 

sábado, 5 de octubre de 2019

Dissabte 5 d'octubre del 2019.

"Una cosa morta pot anar amb la corrent, però només un ser viu pot anar en contra seua." (G. K. Chesterton). 

Bon Dia: Hui el sol a eixit a les 08:01 hores i brillarà durant tot este dia, que dediquem a santa Faustina Kowalska, fins a les 19:37 hores.
Tal vegada per què la cafeïna del “carajillo” estava encara produint els seus efectes, fet un ullada al whatsapp a l'arribar a casa, i, en un d'eixos vídeos que se solen posar, em vaig atrevir a escoltar el d'eixe cuplet dels anys vint que tant hem sentit i que tantes sensacions trobades ens provoca.
Anit, l'última estrofa va ser la que més atenció em va tornar a cridar, i com sol ser habitual van tornar a sorgir les mateixes preguntes: Es pot buscar o desitjar la mort? Hi ha algun motiu pel qual meresca la pena morir?
Els cristians ho tenim clar, el quint manament ens ho prohibix. La mort és, sens dubte, un tema de gran interés. Per a alguns és la fi, per a altres el principi, altres més la veuen com una eixida. Però la veritat és que quan es tracta de decidir quan, com i per què deu o pot morir una persona, la discussió es posa bona i és inesgotable.
El pensament davant de la mort és característic en l'home com ho és la vida mateixa, perquè aparentment som els únics que sabem que morirem. No obstant això, en tots els temps, reflexions suïcides apareixen en les ments de les persones dia a dia al voltant del món.
Buscar la mort com fa el protagonista d'eixe cuplet contradiu la inclinació natural de l'home de conservar i perpetuar la pròpia vida, i és contrari a un just amor per nosaltres mateixos.

Feliç Dia.

Sábado 5 de octubre de 2019.

"Una cosa muerta puede ir con la corriente, pero sólo un ser vivo puede ir en su contra." (G. K. Chesterton).  

Buenos Días: Hoy el sol a salido a las 08:01 horas y brillará durante todo este día ,que dedicamos a santa Faustina Kowalska, hasta las 19:37 horas.
Tal vez por qué la cafeína del “carajillo” estaba aún produciendo sus efectos, dí un vistazo al whatsapp cuando llegue a casa, y, en uno de esos videos que se suelen poner, me atreví a escuchar el de ese cuplé de los años veinte que tanto hemos oído y que tantas sensaciones encontradas nos provoca.
Anoche, la última estrofa fue la que más atención me volvió a llamar, y como suele ser habitual volvieron a surgir las mismas preguntas: ¿Se puede buscar o desear la muerte? ¿Existe algún motivo por el cual merezca la pena morir?
Los cristianos lo tenemos claro, el quinto mandamiento nos lo prohíbe. La muerte es, sin duda, un tema de gran interés. Para algunos es el fin, para otros el principio, otros más la ven como una salida. Pero lo cierto es que cuando se trata de decidir cuándo, cómo y por qué debe o puede morir una persona, la discusión se pone buena y es inagotable.
El pensamiento ante la muerte es característico en el hombre como lo es la vida misma, pues aparentemente somos los únicos que sabemos que vamos a morir. Sin embargo, en todos los tiempos, reflexiones suicidas aparecen en las mentes de las personas día a día alrededor del mundo.
Buscar la muerte como hace el protagonista de ese cuple contradice la inclinación natural del hombre de conservar y perpetuar la propia vida, y es contrario a un justo amor por nosotros mismos.

Feliz Día.

viernes, 4 de octubre de 2019

Divendres 4 d'octubre del 2019.

"Una cosa morta pot anar amb la corrent, però només un ser viu pot anar en contra seua." (G. K. Chesterton).

Bon Dia: Hui és el primer dia que veig en el termòmetre del meu balcó una  temperatura per davall dels 20 graus, per a ser exactes 19,3 graus, encara que quan isca el sol a les 08:00 hores i ens acompanye fins a les 19:39, estic segur que encara passarem calor, en el dia que commemorem a sant Francesc d'Assís.
M'aclari anit un amic que no és el mateix la subsidiarietat que un subsidi, o un do, o un donatiu, o una almoina o inclús no és el mateix que la solidaritat.
Em deia, que la subsidiarietat ha de ser vista com una forma escalonada de desenrotllament dins de les diferències socials, per a obrir oportunitats a tots, perquè puguen accedir el mes ràpidament possible, si li posen voluntat i ganes, a nivells de vida i valors superiors no per dons sinó per les seues pròpies capacitats adquirides.
Intentaré repetir el que m'explicava el meu amic, em recordava que els hòmens som per la nostra mateixa naturalesa un animal social i polític que vivim en comunitat, en molt major grau que altres animals que són només gregaris o siga protegixen la seua vida i la seua espècie. Formem famílies que s'unixen a fi de satisfer necessitats que se situen més enllà d'una simple alimentació, com la protecció mútua, és llavors quan constituïm els pobles, on es desenrotlla la cultura.
Busquem llavors el bé comú en el “benestar” que ens dóna tindre una sana economia, que porta agregat el valor del “benestar” personal, que genera una cultura autèntica, brindant la seguretat de les persones i les famílies, i un nivell d'educació que siga accessible a tots.
Però guiar les persones al bé comú social no significa l'absorció de totes les seues activitats per part de l'organisme que dirigix eixa comunitat. Sinó el respecte per a les iniciatives, familiars, escolars i empresarials, parroquials o de barri, les quals ja limiten així l'actuació d'eixe organisme i la funció supletòria de les mateixes. El principi de la “subsidiarietat”, em deia el meu amic, és: la idea que la presa de decisions ha de deixar-se al menor nivell local possible (com succeïx en el federalisme clàssic nord-americà, on els governs locals fan unes coses, els governs estatals fan altres, i el govern nacional fa les coses que els governs local i estatal no poden fer).
La “subsidiarietat” és un desafiament contra la tendència de tots els estats moderns a concentrar poder en el centre, el que explica per què este principi va ser articulat per primera vegada quan l'ombra del totalitarisme s'estenia per Europa. El respecte pel principi social i ètic de la “subsidiarietat” també implica respectar les diferències culturals. I això, al seu torn, suposa que el ser humà arriba als compromisos universals, com el respecte pels drets humans bàsics, per mitjà d'experiències particulars, no per mitjà d'abstraccions generalitzades.
El fonament del principi de subsidiarietat es troba a posar a l'home en el centre de la societat. Cada persona té el dret i el deure ser l'autor principal del seu propi desenrotllament però necessita l'ajuda dels altres per a dur-ho a terme. Per això, l'autoritat ha de procurar establir unes condicions de vida que permeten a cada home i a cada dona un desenrotllament integral, en tots els àmbits possibles, fomentant i estimulant les iniciatives personals respectuoses del Bé Comú; ha de coordinar i ordenar eixes iniciatives en el conjunt del mateix Bé Comú; ha de suplir-les i completar-les quan les necessitats comunes superen les possibilitats de les persones i de les societats intermèdies. Però no ha d'impedir o suplantar la iniciativa i la responsabilitat dels seus membres.
L'home és un ser sociable i açò es manifesta en xicotetes agrupacions i en la gran societat o societat política (Estat). Les societats intermèdies, per estar formades per persones lliures, han de tindre llibertat d'acció. I només quan pels seus esforços no aconseguisquen el compliment dels seus objectius, la societat major (que per a tals fins sol comptar amb majors recursos) podrà actuar subsidiàriament. Açò és, no absorbint definitivament la societat inferior i exercint indefinidament tals activitats, sinó, en primer lloc, prenent càrrec l'activitat durant un espai de temps (curt i determinat).
Parlem de suplir, que és diferent de reemplaçar. I, en segon lloc, durant eixe lapse haurà d'assistir al desenrotllament dels particulars perquè puguen tornar a fer-se càrrec de l'activitat. És a dir promoure.
Tota activitat ha de ser realitzada per individus o associacions menors i només quan estos no puguen fer-ho bé, haurà de fer-ho una associació major. Quan intervenen les associacions la base és la justícia: donar a cada un el que correspon. És just que una societat menor faça el que puga fer bé. És injust que una societat major faça el que una menor pot fer bé. És just que una societat major faça el que una societat menor no pot fer.
En fi, molt que reflexionar per a tindre clar el concepte de subsidiarietat.

Feliç Dia.

Viernes 4 de octubre de 2019.

"Una cosa muerta puede ir con la corriente, pero sólo un ser vivo puede ir en su contra." (G. K. Chesterton).

Buenos Días: Hoy es el primer día que veo en el termómetro de mi balcón una  temperatura por debajo de los 20 grados, para ser exactos 19,3 grados, aunque cuando salga el sol a las 08:00 horas y nos acompañe hasta las 19:39, estoy seguro que aún vamos a pasar calor, en el día que conmemoramos a san Francisco de Asís.
Me aclaro anoche un amigo que no es lo mismo la subsidiaridad que un subsidio, o una dádiva, o un donativo, o una limosna o incluso no es lo mismo que la solidaridad.
Me decía, que la subsidiaridad debe ser vista como una forma escalonada de desarrollo dentro de las diferencias sociales, para abrir oportunidades a todos, para que puedan acceder lo mas rápidamente posible, si le ponen voluntad y ganas, a niveles de vida y valores superiores no por dádivas sino por sus propias capacidades adquiridas.
Voy a intentar repetir lo que me explicaba mi amigo, me recodaba que los hombres somos por nuestra propia naturaleza un animal social y político que vivimos en comunidad, en mucho mayor grado que otros animales que son solamente gregarios o sea protegen su vida y su especie. Formamos familias que se unen con el fin de satisfacer necesidades que se sitúan más allá de una simple alimentación, como la protección mutua, es entonces cuando constituimos los pueblos, donde se desarrolla la cultura.
Buscamos entonces el bien común en el “bienestar” que nos da tener una sana economía, que lleva agregado el valor del “bienestar” personal que genera una cultura auténtica, brindando la seguridad de las personas y las familias, y un nivel de educación que sea accesible a todos.
Pero guiar a las personas al bien común social no significa la absorción de todas sus actividades por parte del organismo que dirige esa comunidad. Sino el respeto para las iniciativas, familiares, escolares y empresariales, parroquiales o de barrio, las cuales ya limitan así la actuación de ese organismo y la función supletoria de las mismas. El principio de la “subsidiariedad”, me decía mi amigo, es: la idea de que la toma de decisiones debe dejarse al menor nivel local posible (como sucede en el federalismo clásico estadounidense, donde los gobiernos locales hacen unas cosas, los gobiernos estatales hacen otras, y el gobierno nacional hace las cosas que los gobiernos local y estatal no pueden hacer).
La “subsidiariedad” es un desafío contra la tendencia de todos los estados modernos a concentrar poder en el centro, lo que explica por qué este principio fue articulado por primera vez cuando la sombra del totalitarismo se extendía por Europa. El respeto por el principio social y ético de la “subsidiariedad” también implica respetar las diferencias culturales. Y eso, a su vez, supone que el ser humano llega a los compromisos universales, como el respeto por los derechos humanos básicos, por medio de experiencias particulares, no por medio de abstracciones generalizadas.
El fundamento del principio de "subsidiariedad" se encuentra en poner al hombre en el centro de la sociedad. Cada persona tiene el derecho y el deber de ser el autor principal de su propio desarrollo pero necesita de la ayuda de los demás para llevarlo a cabo. Por eso, la autoridad ha de procurar establecer unas condiciones de vida que permitan a cada hombre y a cada mujer un desarrollo integral, en todos los ámbitos posibles, fomentando y estimulando las iniciativas personales respetuosas del Bien Común; ha de coordinar y ordenar esas iniciativas en el conjunto del mismo Bien Común; ha de suplirlas y completarlas cuando las necesidades comunes superen las posibilidades de las personas y de las sociedades intermedias. Pero no debe impedir o suplantar la iniciativa y la responsabilidad de sus miembros.
El hombre es un ser sociable y esto se manifiesta en pequeñas agrupaciones y en la gran sociedad o sociedad política (Estado). Las sociedades intermedias, por estar formadas por personas libres, deben tener libertad de acción. Y sólo cuando por sus esfuerzos no logren el cumplimiento de sus objetivos, la sociedad mayor (que para tales fines suele contar con mayores recursos) podrá actuar subsidiariamente. Esto es, no absorbiendo definitivamente la sociedad inferior y ejerciendo indefinidamente tales actividades, sino, en primer lugar, tomando a cargo la actividad durante un lapso de tiempo (corto y determinado).
Hablamos de suplir, que es diferente de reemplazar. Y, en segundo lugar, durante ese lapso deberá asistir al desarrollo de los particulares para que puedan volver a hacerse cargo de la actividad. Es decir promover.
Toda actividad debe ser realizada por individuos o asociaciones menores y sólo cuando éstos no puedan hacerlo bien, deberá hacerlo una asociación mayor. Cuando intervienen las asociaciones la base es la justicia: dar a cada uno lo que corresponde. Es justo que una sociedad menor haga lo que pueda hacer bien. Es injusto que una sociedad mayor haga lo que una menor puede hacer bien. Es justo que una sociedad mayor haga lo que una sociedad menor no puede hacer.
En fin, mucho que reflexionar para tener claro el concepto de subsidiaridad.

Feliz Día.

jueves, 3 de octubre de 2019

Dijous 3 d'octubre del 2019.

"Una cosa morta pot anar amb la corrent, però només un ser viu pot anar en contra seua." (G. K. Chesterton). 

Bon Dia: el sol ens ha eixit a les 07:59 hores i ens acompanyarà fins a les 19:40 hores, en este dijous que celebrem a sant Francesc de Borja.
Ahir, després d'entrenar, em comentava un amic que totes eixes preguntes que realitzava fa dies estan de sobra contestades. Per què o per a què visc? Quin sentit té la vida i quin sentit té la mort? Per què val la pena lluitar i viure si és que mereix això la pena?
Em van sorprendre les respostes tan clares i rotundes que em va donar, i em va sorprendre sobretot eixe optimisme tan científic que es té del ser humà com a tal, des del seu origen fins hui. Preguntes que he de dir han sigut contestades al llarg de la història de formes molt variades i que potser el més important és que han sigut respostes des de nivells i amb lògiques i llenguatges d'allò més variats.
És eixa diferència de nivell, de lògica i de llenguatge la que precisament el meu amic no aconseguix distingir, perquè posa en el mateix pla la ciència i la filosofia o la religió. El món de la ciència és fonamentalment el regne del “com”: com han sorgit les coses que són, com ha sorgit l'home fins a arribar als nostres dies, Com és que sóc viu? Com viuré i com moriré?
 Però el regne de la filosofies i de la religió, en canvi, és el del “què”, el “per què” i inclús el “per a què”, és a dir, el del sentit: què és l'home o per què i per a què està en el món.
Si mesclem les respostes de cada àmbit, tant les respostes de la ciència com les de la filosofia no tenen autoritat.

Feliç Dia.

Jueves 3 de octubre de 2019.

"Una cosa muerta puede ir con la corriente, pero sólo un ser vivo puede ir en su contra." (G. K. Chesterton). 

Buenos Días: el sol nos ha salido a las 07:59 horas y nos acompañará hasta las 19:40 horas, en este jueves que celebramos a san Francisco de Borja.
Ayer, después de entrenar, me comentaba un amigo que todas esas preguntas que realizaba hace días están de sobra contestadas. ¿Por qué o para qué vivo? ¿Qué sentido tiene la vida y qué sentido tiene la muerte? ¿Por qué merece la pena luchar y vivir si es que merece eso la pena?
Me sorprendieron las respuestas tan claras y rotundas que me dio, y me sorprendió sobre todo ese optimismo tan científico que se tiene del ser humano como tal, desde su origen hasta hoy. Preguntas que tengo que decir han sido contestadas a lo largo de la historia de formas muy variadas y que quizá lo más importante es que han sido respondidas desde niveles y con lógicas y lenguajes de lo más variados.
Es esa diferencia de nivel, de lógica y de lenguaje la que precisamente mi amigo no consigue distinguir, pues pone en el mismo plano la ciencia y la filosofía o la religión. El mundo de la ciencia es fundamentalmente el reino del “cómo”: cómo han surgido las cosas que son, cómo ha surgido el hombre hasta llegar a nuestros días, ¿Cómo es que estoy vivo? ¿Cómo voy a vivir y cómo voy a morir?
 Pero el reino de la filosofías y de la religión, en cambio, es el del “qué”, el “por qué” e incluso el “para qué”, es decir, el del sentido: qué es el hombre o por qué y para qué está en el mundo.
Si mezclamos las respuestas de cada ámbito, tanto las respuestas de la ciencia como las de la filosofía no tienen autoridad.

Feliz Día.

miércoles, 2 de octubre de 2019

Dimecres 2 d'octubre del 2019.

"Una cosa morta pot anar amb la corrent, però només un ser viu pot anar en contra seua." (G. K. Chesterton).

Bon Dia: 24'6 graus és la temperatura en este moment en què esta eixint el sol, o siga, que són ara les 07:58 hores, em pareix un poc alta per a estar en el segon dia d'octubre en què es ve celebrant als sants Ángeles Custodis, o siga als Ángeles de la Guarda de tota la vida, i si ningú ho impedix la temperatura pujarà prou fins que a les 19:42 hores el sol ens abandone fins demà. 
Aprofitant ahir la bona temperatura de la nit, m'acoste al passeig a prendre el que pot ser l'últim gelat de la temporada, i en eixos diàlegs tan loquaços que sorgixen quan el nostre cos rep un poc més de sucre de què esta acostumat surti en la conversació el tan gastat i tan poc definit del Bé Comú.
És veritat que molta gent no entén bé este concepte del “bé comú”. Almenys tots hauríem de tindre clar dos sentits de “bé comú”. Vegem; un es referix als béns que tria i compartix una comunitat i, per tant, són comuns. Un altre de referix als béns que ha de tindre cada ser humà per a ser bo i, per tant, són béns comuns per a la bondat de tot ser humà, béns que tant cada home com la comunitat han de procurar.
Per tot açò és important revisar si els béns comuns triats col·lectivament són un “bé comú” en el segon sentit, és a dir, un “bé per a cada home” pel fet de ser humà.
Si avancem un poc més en la reflexió nos en adonarem que entre els béns que tria i compartix una comunitat estan les seues lleis, el seu govern, la seua cultura, les seues institucions, els servicis públics, el seu patrimoni tangible (com a monuments i edificis públics) i intangible (com el seu llenguatge i la seua memòria històrica).  Estos béns són comuns perquè són resultat d'un esforç, una vida i una elecció col·lectius.   Pel regular, l'elecció depén del que decidisca una majoria, i això és vàlid sempre que allò que s'ha triat per la majoria no siga contrari a la dignitat d'un grup o la dignitat de tota la població.
Moltes favades s'han comés i es cometen en nom del “bé comú”, des de massacrar els jueus per demanar-ho així una majoria dels alemanys en els temps de Hitler, o uniformar a milers de milions de xinesos perquè Mao creia que tot “bon xinés” així havia de lluir per a ser tots iguals, fins a inventar falsos “drets humans” com el de l'eutanàsia i l'avortament.
Podem veure en el món moltes lleis que no poden considerar-se un “bé” sinó un “mal comú”.  Que les trie una majoria no les fa bones.  Que una societat practique eixes lleis només ens informa que la dita societat s'ha degradat.
Resulta complicat veure estes lleis dins de la cultura relativista en què vivim.
És cert que de vegades el que és bo per a tu no ha de ser bo per a mi, i viceversa.  És cert, inclús, que hi ha un rang de coses que cada persona pot triar. Però que hi hi haja ocasions en què el bo per a tu no ho siga per a mi, que hi hi haja ocasions en què puc inclusivament triar, no significa que pel meu “odi” a les matemàtiques puga negar-me a aprendre les taules de multiplicar en l'escola.
Si aplicàrem una visió relativista a la nostra vides sorgiria és “llestet” i diria  que estudiar eixes taules no és per a ell, i un altre “llestet” proclamarà que, com té un gran cor i el vol compartir, el seu és gaudir d'un harem.  Així, una altra dirà que avortarà al seu xiquet perquè és un destorb en el seu desenrotllament professional.  Un més afirmarà que, si és el cas, la usura no és sinó la legítima supervivència del més apte.  I un altre justificarà les seues mentides perquè, després de tot, “no hi ha la veritat”.
Este problema del relativisme d'eixampla quan, per a resoldre'l, alguns líders del pensament o líders polítics creuen que els seus capritxos són el que convé a tots com “bé comú”. Així Mao va uniformar els xinesos. Açò no és “bé” sinó un “mal comú”.  Un grupet poderós convertix les seues perversions en regla per a tota una població, encara que esta siga sensata i sana. 
El que no vol dir que no hi haja un bé comú per a cada home, com l'abraçar la veritat, el viure les virtuts de la justícia, la prudència, la fortalesa i la temprança.
Però clar, per a això cal desenrotllar una correcta forma de pensar i raonar i amb ella conéixer què és l'home, i amb base en este coneixement discernir què li convé.  I eixa forma correcta de pensar i raonar difícilment sorgirà apegánse a dubtoses modes intel·lectuals o polítiques. 

Feliç Dia.