martes, 5 de marzo de 2024

¡Buenos días! ¿Sueldo mínimo o sueldo justo?

     “Eludir el punto decisivo es un arte muy delicado; y ha sido elevado a una considerable perfección por los políticos y periodistas actuales”.  G. K. Chesterton) 

¡¡¡Buenos días!!!  

Esta mañana he visto algunos comentarios sobre el salario mínimo interprofesional y pienso que es un tema más profundo de lo que nos pueda parecer a simple vista, por lo que no voy a pretender fijar la cantidad que debe tener porque envuelve innumerables cuestiones técnicas para la cuales no me creo capacitado.

Sin embargo, sí que puedo escribir algunas palabras sobre el tema, tocando sobre todo su aspecto moral y no tanto el económico. Puedo hacer algunas afirmaciones para centrar un poco el tema, por ejemplo: “las empresas no deben pagar el sueldo mínimo, sino el sueldo justo”. Ya sé que no he dicho mucho, pero sí que puedo haber abierto algunas preguntas.

Y es que una de las grandes dificultades para valorar qué es un salario digno es el sentido subjetivo que tenga. Es verdad que podemos llegar a un acuerdo acerca de qué necesidades básicas objetivas se tienen que satisfacer, aunque podríamos tener una idea si pensamos que la cantidad de recursos que tiene una sociedad no debería de exceder la pretensión de las personas.

Sin embargo, la dificultad de ponernos de acuerdo no debería de ser una excusa para eludir la búsqueda de una aproximación honesta a esas necesidades. De hecho, estoy seguro de que en nuestra Constitución debe de existir algún artículo por el que debemos tener derecho al trabajo y a una remuneración suficiente para una vida digna.

Otra dificultad que encuentro la veo en el carácter relativo que lleva un salario nominal, pues existe una gran relación con el nivel de vida de cada lugar. No es lo mismo lo que se necesita en términos monetarios para sobrevivir en un país más caro que en uno más barato. En un país donde casi todo este informatizado obliga a tener medios para poder acceder a ellos, lo que no sucede donde no existe o hay muy poca.

Por lo tanto, si tuviera que responder a la pregunta ¿qué es el salario digno? Podría decir que debería tener en cuenta, de acuerdo con el nivel de cada país o región, un salario capaz de sostener la alimentación familiar, además el coste de uso de una vivienda media, el coste de los impuestos, las necesidades de vestido y calzado, las necesidades de educación y poder acceder a la sanidad.

Pero, no debería quedarme ahí, sería un error si lo hiciera, sino que ese salario debería facilitar el desarrollo de la autonomía financiera de la familia y, por lo tanto, facilitar la capacidad de ahorro que en última instancia será decisión del propio trabajador en virtud de su valoración subjetiva.

Todo lo anterior está muy bien pues lo veo indispensable, pero, y se trata de un pero muy grande, debe existir una correspondencia entre el sueldo y la productividad del trabajo tanto de los que trabajan por cuenta ajena como de los propios empresarios.

Y es una gran responsabilidad para todos por dos razones. En primer lugar, para que sean sostenibles los propios salarios en el corto plazo y, en segundo lugar, porque, en las sociedades con sistemas de pensiones basados en el reparto, que no la capitalización que es otra historia, unos salarios justos cotizan y liquidan ingresos fiscales que permiten pagar pensiones dignas.

Tenemos la responsabilidad no ya de abordar qué es un salario digno por los que hoy trabajan sino también por los que no pueden trabajar y no tienen capacidad de variar sus ingresos en virtud de la productividad.

Como mínimo por esa responsabilidad deberíamos reflexionar juntos sobre si la devaluación salarial o la subida del SMI es la mejor estrategia para salir de los problemas económicos con dignidad.

Hay mucho que añadir, pero ya será otro día.

lunes, 4 de marzo de 2024

¡Buenos días! El campo se siente solo.

     “Hay una importante diferencia entre no entender una cosa y malentenderla”.  G. K. Chesterton)

¡¡¡Buenos días!!! 

Desde hace más de un mes tenemos un problema, los agricultores en España y en Europa han salida a la calle para protestar. No quiero empezar por dar los motivos por los que los apoyó o no, no creo que esta sea la entrada para eso. Quisiera ver el problema desde otro punto de vista, desde el punto de vista del que se siente silenciado y olvidado, pues no aparecen ni en la prensa ni en el mundo de la cultura, tampoco están en la boca de nuestros políticos a menos que corten carreteras. Si lo pensamos un poco veremos que están olvidados por nuestra sociedad.

Hay que tener en cuenta que son personas que no sólo han visto cómo sus hijos se marchan a las capitales, sino que están viendo como sus vecinos son cada vez viejos y van a pasar sus últimos días solos, y como llevan años observando a sus pueblos ir desapareciendo por el abandono y el olvido.  

El progreso o mejor dicho el progresismo ha dado la espalda al campo, se le considera un mundo atrasado al que siempre se menosprecia y al que se mira desde arriba, viéndolo como inferior. Su estilo de vida y su riqueza cultural, en el fondo, se ve de segunda categoría. Y además se le está culpando de muchos de los males de hoy y ofendiendo continuamente su modo de vivir.

Y de esta manera llevamos décadas, llevamos demasiado tiempo ignorando cuáles son sus orígenes y considerando ridículas muchas de sus realidades a las cuales el hombre de ciudad vuelve cuando busca paz, reposo y cuando necesita olvidar que no todo en esta vida es trabajar y que necesitamos de vez en cuando respirar aire puro. Hemos olvidado todo lo que nos lleva enseñando desde siempre el campo como escuela de vida.  

Espero que, con estos días de manifestaciones, justificadas o no, nos demos cuenta de todo lo que la vida rural nos da. No solo eso, sino que podamos dedicar un tiempo para pensar y valorar que el campo y su gente no nos son sólo útiles por su aportación a nuestra cesta de la compra, sino que son valiosos en sí mismos y que como a todas las personas las debemos de cuidar y sobre todo apreciar.

En fin, el campo se siente solo, incomprendido y harto. Y nos está diciendo que la Política Agraria Común tiene muchos puntos negros y que el objetivo de proteger el Medio Ambiente impone, entre otras cosas, barbechos, prohibición de algunos productos fitosanitarios y una burocracia asfixiante. Y, sin embargo, tienen problemas más enredados.

Me refiero a la importación de otras regiones del mundo de productos del campo para complementar nuestro mercado. Esos alimentos se consiguen con sueldos más baratos, con subvenciones y con menos obligaciones en la seguridad sanitaria. Y, esto ha hecho que existan dos mercados alimentarios: los productos no europeos son más baratos y de peor calidad, los productos europeos, en principio son más caros, pero de mejor calidad.

Al menos es necesario que se nos informe mejor y con más precisión de cada producto y creo que resultaría interesante recapacitar hasta qué punto es conveniente una globalización total de la agricultura pues nos hemos dado cuenta de que estar abastecidos por terceros países no siempre se puede dar por descontado. Son problemas enredados que requieren diálogo, huir de la instrumentalización partidista y aportar toda seriedad posible por todas las partes.

sábado, 2 de marzo de 2024

¡Buenos días! Un poco sobre el "caso Koldo".

     “Hay una importante diferencia entre no entender una cosa y malentenderla”.  G. K. Chesterton)

¡¡¡Buenos días!!!

Es de suponer que muchos de nosotros no coincidamos con las mismas ideas políticas, pero más allá del malestar y de lo liado que están todos los acontecimientos que estamos viendo en el “caso Koldo”, no es de extrañar que reconozcamos lo “divertido” en los giros de la política española. Lo cual es una auténtica pena y es bastante indignante, porque la política está para servir a la ciudadanía y a las personas, no para jugar con el dinero público.

No voy a entrar ahora en esa costumbre que tanto les gusta a nuestros políticos de el “tú más”, sino que quiero centrarme en una realidad que se encuentra en el corazón del hombre, sea quien sea, y ocupe el cargo que sea en cualquier instancia: esa ansia que sienten las personas por el poder y por el dinero, y que les hace no confiar en la verdad.

Resulta, que a menos que se tenga una moral y una ética muy centrada y fuerte, puede suceder que metido en la dinámica del poder se confundan algunos conceptos y que nos apropiemos de cosas que no nos corresponden. Y que también llevados por esa falta de moral utilicemos medios que vemos en muchas películas como reuniones secretas en lugares misteriosos como si se estuviera en una banda de mafiosos. Porque no hay que olvidar que el mal quiere al poder y odia la verdad.  

Por eso no quiero acusar a todos los que ostentan cargos de responsabilidad, porque no sería ni justo ni verdadero. Sin embargo, sí que hay que tener en cuenta de que el poder tiene una responsabilidad, y un ejercicio minucioso de conciencia, pues el riesgo que se corre de engañarse es muy grande y demasiado fino, le toque a quien le toque ocupar un cargo.

¡Ah! Quisiera terminar diciendo que las cosas de todos no se arreglan entre amigos en los bajos fondos de la capital, sino a luz pública como el que obra con la conciencia tranquila y sirviendo al bien común de la mejor manera posible.

jueves, 29 de febrero de 2024

Empiezan los preparativos.

     “Dicen que los viajes ensanchan las ideas, pero para esto hay que tener ideas”. (G. K. Chesterton)

He empezado a preparar la bicicleta para comenzar una nueva excursión, corta, 4 días, pero que debe servir para comprobar cómo funcionan los arreglos que hemos hecho en nuestro material.

No he parado de salir en bicicleta, al menos lo he hecho una vez por semana, lo que significa que no estoy preocupado por la condición física sino por el material que he repuesto, con la finalidad de mejorar un poco la calidad del viaje. Sin duda, he aumentado el peso total de todo el equipaje, pero prefiero un poco más de comodidad que algún kilo de menos.

Ya sé, que ir ligero es muy cómodo, pero eso sólo será verdad si lo que quieres es mantener una determinada velocidad, pero cuando la velocidad prácticamente no cuenta el peso tampoco.

Voy a llevar luces nuevas, con más potencia y mayor duración, o sea más peso.

Voy a doblar la capacidad de la batería externa, o sea más peso.

Voy a llevar un cargador de mejor calidad y mucho más rápido, o sea más peso.

No he querido saber de cuanto peso estoy hablando, pero como he comentado antes lo que me interesa en este apartado de “electrónica” es no estar tan pendiente de estar cargando todo el material eléctrico, pues ya sabréis el tiempo que nos pasamos en los aseos de los campings y las horas que estamos en las cafeterías de los supermercados o grandes superficies. De lo que se trata es de tener un poco más de libertad y tiempo para disfrutarla.

Soy de la opinión de que hay que conservar todo el material que sea posible y mejorarlo en aquellos apartados que más nos interese. Podría haber dejado las cosas como estaban y solo haber reparado o sustituido lo que se estropeo y me hubiera ahorrado muchos dolores de cabeza. Sin embargo, no lo he hecho. Al contrario, he ido a buscar lo que espero que sean buenas soluciones a toda la lista de problemas que confeccione durante el último viaje.

Recuerdo ahora mi primer viaje, con una sencilla bicicleta y un material suficiente para viajar y descansar cada día, fue un agradable viaje, sencillamente extraordinario. Al siguiente, me di cuenta de que había que realizar algunos cambios pues el material era muy simple y se tenía que reponer, y aproveché la oportunidad y lo mejoré, y podía descansar y pedalear mejor. Al año siguiente ya no me lo pensé, directamente me fui a completar el material que tenía con otro un poco mejor, para que ese viaje fuese aún mejor.

Y así durante varios años, cada año una pequeña mejora, y hace unos cinco años, estuve buscando y estudiando cómo hacerlo durante varias semanas y que casi me volví loco, y al final lo tuve que comenzar con el mismo material que el año anterior y, el viaje resulto igual de maravilloso.

Comprendí entonces, que hay sensaciones y sentimientos que nada tienen que ver con lo material ni mucho menos con el material que llevamos, desde entonces veo el viaje en bicicleta de otra manera. Comprendí que era imposible controlar el resultado. Nunca más he vuelto a intentar controlarlo. Dejo al viaje ser viaje.

El viaje en bicicleta se cruza conmigo una o dos veces al año y en el 99% de las veces me llena de satisfacción y alegría, a veces aún tengo la tentación de controlarlo y manejarlo a mi antojo, y el recuerdo de esos diez días de julio de 1992 me dicen que no hacen falta muchas de las cosas que llevo en mis alforjas, sin embargo las llevo pues los tiempos han cambiado y no hay porque renunciar al mapa GPS si se puede tener la capacidad económica de poderlo llevar, qué la esencia del ciclo-viaje nada tiene que ver con eso, es otra cosa.

He buscado tantas veces las palabras para describir esas sensaciones, esa otra cosa, que tengo el presentimiento de que no existen, ¿qué palabras pueden describir lo que solo yo siento? Me las tendría que inventar y estoy seguro de que no tengo esa capacidad. En fin, es otro tema.

 https://sipudieramosver.blogspot.com/

martes, 27 de febrero de 2024

¡Buenos días! Autoservicio

     “Un orgullo militar sano no es algo que crece de la nada: crece de que se tiene algo que defender y algo que vale la pena defender” G. K. Chesterton) 

¡¡¡Buenos días!!!

Cuando el otro día comentaba la poca relación que tenemos con las personas cuando vamos de compras se me paso por alto comentar un aspecto que pienso que también es importante: cómo repercute económicamente en la empresa y en nosotros.

La mayoría de nosotros buscamos el precio más bajo en todo producto sin que por eso tengamos que perder mucha calidad y me parece a mi que el sistema empresarial dándose cuenta nos suministra material a un precio más económico a cambio del famoso “hágalo usted mismo”.

Lo vemos con la famosa multinacional de venta de muebles que nos los suministra sin montar o las gasolineras donde nosotros nos tenemos que servir, el famoso “autoservicio”. La pregunta que me surge es si la bajada de los precios beneficia por igual a nosotros y a las empresas o son las empresas las que al final consiguen más beneficio.  

Parece claro que esta manera de vender permite rebajar el coste del servicio que se da. Las empresas ya no necesitan personas que monten el mueble o que nos llenen el depósito, o personas que nos cobren o nos den el dinero pues hay un cajero para hacerlo. Los costes se abaratan. Parece que no nos importa mucho si esto destruye empleos, porque tenemos la esperanza de que se crearán por otro lado. Producir está resultando más barato y fácil para las empresas, menos gestión de personas, menos complicación, es más sencillo que lo hagan los propios compradores… Además, aunque esa bajada de costes pueda reducirse en una bajada de los precios, me da la impresión viendo los beneficios anuales de muchas empresas que ambos no suelen ser de la misma cuantía, lo que permite que el beneficio de la empresa se incremente.  

No voy a entrar en que si está bien o mal la relación entre la bajada del precio y el beneficio que genera, lo que me gustaría remarcar es que cada día dedicamos más tiempo para realizar unas cosas que hace unos años nos las hacían otros. Parece claro que estamos sustituyendo un trabajo de profesionales por nuestra buena voluntad y nuestro tiempo. No nos damos cuenta de lo que esto repercute en nuestro día a día ni de cuantas horas extras utilizamos en un mes para hacer cosas que antes hacían los trabajadores de las empresas.

No es descabellado pensar, si recopilamos todo el tiempo que utilizamos en realizar todas esas labores, que uno de los motivos (que no el único, por supuesto) por los que tenemos la sensación de que cada vez tenemos menos tiempo para la vida, es ese.

sábado, 24 de febrero de 2024

¿Buenos días! Pero ¿dónde está ese algo?

     “La mitología es simplemente creer en aquello que puedes imaginar” G. K. Chesterton) 

¡¡¡Buenos días!!!

Me he dado cuenta de que ayer no profundice lo suficiente en la necesidad de las relaciones interpersonales. De hecho, cualquier forma de encauzar nuestra vida pasa por ellas, las buscamos en nuestra familia, en nuestra pareja, amigos…

Si ahora repasamos nuestras relaciones con los demás veremos como las encontramos algo limitadas. Por supuesto, son limitadas en el tiempo por la sencilla razón de que las personas pasan: unas cambian su residencia, atrás cambian su carácter, otras nos decepcionan y está claro que todas al final mueren.

Pero, además, si profundizamos un poco más, nos damos cuenta de que esas relaciones son básicamente insuficientes. Nuestro deseo de satisfacción es ilimitado: queremos que algo dure para siempre, queremos ser amados de forma infinita, nos gusta ser aceptados como somos verdaderamente y no como a otros les gustaría que fuésemos, nos gustaría tener a alguien que pudiera compartir nuestros problemas desde dentro y no solo desde fuera. Todas las personas que tenemos a nuestro alrededor solo van a poder satisfacer esas ansias de más de una forma parcial y claramente insuficiente.

Pero ¿por qué?, cuál es el motivo. Con el paso de los años nos damos cuenta de que no nos bastan las cosas para llenar nuestras vidas, es más, sabemos por experiencia que tampoco las personas. Lo que necesitamos es a alguien que nos ame sin limitaciones, que nos aprecie para siempre, como somos y pase lo que pase, incluso más allá del dolor y de la muerte. Ese sería nuestro ideal. Necesitamos por lo tanto a alguien a quien nos podamos entregar en cuerpo y alma, sin ningún tipo de reserva.

Todo lo anterior ha sido un objetivo inalcanzable para muchos de nosotros, lo ha sido porque ha sido una búsqueda a ciegas. Si nos damos cuenta, en todo eso que queremos nos falta dónde está el final, donde está el verdadero final pues únicamente buscamos algunas características que debe de tener ese final para que sea un verdadero final, para que el sentido de todo lo encontrado nos satisfaga verdaderamente y no sea un nuevo espejismo. Sabemos que nuestra vida necesita algo que le de un sentido verdaderamente satisfactorio, pero ¿dónde está ese algo?

Hemos buscado por todos lados y cada vez se nos ha hecho más difícil y complicado. Todas las cosas materiales en las que pensábamos que podía estar han sido fácilmente superadas a pesar de que las podíamos manejar, y siempre han permanecido en el exterior de nuestras vidas. Sin embargo, las personas, son algo totalmente distinto. No son manejables, no podemos hacer con ellas lo que queremos. Tienen su propia voluntad, sus propios deseos y necesidades, que no coinciden con los nuestros. En muchas ocasiones nos resultan incomprensibles. Además, para relacionarnos de forma verdaderamente humana con otras personas, tenemos que poner en juego nuestro propio ser, arriesgarnos, dejarlas entrar en lo más profundo de nuestra propia vida. Por lo tanto, ya no estamos al mando de lo que ocurre, sino que, en parte, dependemos de lo que hagan otros.

Como estáis viendo cada vez está todo esto más complicado, pues si pasamos de las personas a ese algo o a esa Persona que buscamos, esa dificultad se hace más grande. Si podemos controlar totalmente las cosas materiales, pero con las personas ya no tenemos el control total de lo que sucede, sino sólo un control parcial y compartido, es fácil que lleguemos a la conclusión que ante la Persona de la que hablamos ya no tengamos ningún control de lo que nos pasa, sino que vamos a estar bajo su influencia, que va a tener la iniciativa en todo y que, para encontrarla, vamos a tener que poner toda nuestra vida en juego, todo lo que somos.

Es muy complicado encontrar a alguien a quien nos podamos entregar en cuerpo y alma, sin ningún tipo de reserva. Es complicado buscar a esa Persona, pero no lo es tanto decir que muchos nos hemos encontrado con esa Persona. Podemos esforzarnos, calentarnos la cabeza hasta que nos reviente, hacer lo posible y lo imposible y, la realidad es mucho más simple: esa Persona, que llevamos toda la vida buscando, ha salido a nuestro encuentro. No podíamos hacer nada, por nuestras propias fuerzas, para encontrarla, pero ha querido encontrarse con nosotros.

Tal vez la solución para esas personas que no cesan de buscar es ir a encontrase con las personas que han encontrado, dejar a un lado, por un momento, todos los razonamientos y dejar paso a la experiencia de esas personas, no nos podemos quedar solo con los argumentos pues experimentar también es muy importante.

viernes, 23 de febrero de 2024

¡Buenos días! Contacto personal.

     “-No puedo ver los corazones de estos hombres -respondió ella- pero puedo ver los huecos donde debieran estar sus corazones”. G. K. Chesterton)

¡¡¡Buenos días!!! 

Recuerdo cuando era joven ir a comprar a la tienda de la esquina, hace años, pero no tantos. Recuerdo ver cómo los clientes tenían una relación cordial con el dueño y como se mantenían verdaderas tertulias sobre cualquier asunto. Ir a la tienda o ir al mercado siempre ha sido una excusa para relacionarse con los demás y obtener y dar información.

Pensándolo ahora lo veo como un intercambio más que como una relación mercantil, lo veo como una actividad en la que ambos salían ganando. Existía una confianza mutua que hacía que no viésemos al tendero como un competidor o un oponente, sino como alguien con el que colaborábamos para conseguir ambos vivir adecuadamente.

Todo esto prácticamente ha desaparecido, ahora no existe ese encuentro personal, nos relacionamos con la cajera o el cajero y según estoy viendo ya están también desapareciendo en algunas tiendas, sustituidos por un escáner y un tarjetero. Ahora para obtener información sobre un producto que queremos comprar ya no tenemos que preguntar al dueño o al empleado, nos basta con mirar la información que encontramos en el producto o en la estantería del supermercado.

Son dos formas completamente diferentes, es más yo diría que dos formas contrarias. Si el dirigirnos al tendero nos lleva a relacionarnos con las personas. El utilizar una máquina nos lleva una acción despersonalizada en la que no hay encuentro, nos lleva a reducir mucho el contacto personal y nuestras relaciones con las demás personas es una parte esencial de nuestra existencia.  

Las personas vamos formando nuestra personalidad al relacionarnos con otras personas, al mirarlas, quererlas, escucharlas y hablar con ellas. Si no tuviésemos esas relaciones personales, nuestra personalidad no se desarrollaría.

El mismo sentido de la realidad, de lo que en verdad sucede a nuestro alrededor, de los mecanismos de nuestro pensamiento y, en fin, todo aquello que nos hace actuar como personas sólo se puede ir desarrollando adecuadamente en un ambiente de relaciones personales. 

Parece lógico, pues, que, ya que nuestra persona sólo se desarrolla y crece en un ambiente de relaciones personales, el reducir drásticamente una de ellas tiene que afectarnos.

jueves, 22 de febrero de 2024

¡Buenos días! “Danos hoy nuestro pan de cada día”

     “El pesimismo no consiste en cansarse del mal sino del bien”. G. K. Chesterton) 

¡¡¡Buenos días!!!

Te levantas una mañana preocupado por la economía, empiezas a leer, una cosa lleva otra, vas tirando del hilo y casi sin darte cuenta ha pasado una semana y solo te has preocupado de lo bueno y malo que tiene la economía. Y no te has dado cuenta de que todos los días te encuentras con la posible solución a todos esos dolores de cabeza económicos. Tal vez en esa frase que repetimos tanto de “Danos hoy nuestro pan de cada día” estamos expresando el deseo de tener lo que necesitamos para vivir. Que solo con eso ya tenemos lo suficiente para poder vivir dignamente.  

Si voy tirando de ese hilo me doy cuenta de que ese es el mejor objetivo económico que pueda plantearme y, no solo a nivel personal sino también para toda la sociedad. Si muchos de nosotros pensamos que lo mejor que podemos pedir es tener lo suficiente para vivir, entonces porque queremos tener más y más. ¿Por qué nos desesperamos en tener siempre más?

Una buena opción económica podría ser entonces anhelar lo suficiente, lo que nos permita vivir de una manera digna y organizar nuestra sociedad y nuestra vida para que esto sea posible, para que todos podamos tener al menos lo suficiente. De lo que se trataría es de poner todo el sistema económico al servicio de ese objetivo.

La mayoría de nosotros tenemos más o menos un proyecto de vida que nos inspira y nos muestra la dirección hacia la que encaminar nuestros pasos. Este horizonte que marca todos los aspectos de nuestra vida también lo debería hacer en la parte económica. Y es que, la economía es una actividad humana y, como todo lo que forma parte de nuestro ser nos debe ayudar a encontrar la mejor manera de afrontar los desafíos de nuestra existencia.

Muchas personas pueden pensar que la economía y nuestro proyecto de vida son cuestiones totalmente separadas, que no tienen nada que ver entre sí, que nuestras ideas morales no pueden aportar ninguna pista sobre cómo funciona o debería funcionar la economía, y que esta no influye nada en nuestros ideales porque tiene una entidad propia que es independiente de los valores que tengamos y que no interactúa con ellos.

Si miramos en las corrientes económicas que nos encontramos en el mundo hoy en día, veremos que tienen esa opinión, pues todas consideran a la economía como una ciencia en la que no tiene cabida la ética, en la que los valores o la opinión son irrelevantes. Esto ha conseguido que nosotros pensemos que nuestras sencillas opciones económicas deben acoplarse a las grandes “leyes económicas” que rigen nuestro mundo. Se nos asegura y casi nos convencen de que solo con esas “leyes económicas” pueden garantizarse unos resultados adecuados. Y que fuera de esas normas solo hay desastres económicos, por lo que nuestra forma de entender la vida debería de enmarcarse fuera de los asuntos económicos, y no en ellos.

 No estoy de acuerdo, si la economía está dirigida a mejorar la vida de las personas, todo aquello que hacemos los hombres no puede apartarse de esa dimensión ética. Por lo tanto, la economía tiene, en su propia raíz, una dimensión humana que hace que no se pueda desligar de los valores, de la visión del mundo que se tiene y de las cuestiones éticas en su conjunto.

Por ello, una buena pregunta sería si mis valores éticos aportan algo a la manera en la que se organizan los asuntos económicos. Pero no solo es importante saber si pueden aportar algo sino también si va a ser bueno para la sociedad y las personas que la componen. Pienso que sí, aunque debería de profundizar más en el tema para dar una mejor explicación. 

miércoles, 21 de febrero de 2024

¡Buenos días! El bien común.

     “Un hombre se cansará de una cosa cuando la escuche dos veces. Y otro empezará a comprenderla cuando la oiga veinte veces”.  G. K. Chesterton)

¡¡¡Buenos días!!!

Aunque nos pueda parecer bastante claro la idea o el concepto del bien común no lo es tanto a simple vista, sin embargo, es fundamental que lo tengamos claro para la toma de decisiones con el fin de conseguir una sociedad justa y mejor.

Si yo digo que el bien común es un conjunto de condiciones en nuestra vida social que hacen posible a las asociaciones y a cada uno de sus miembros puedan alcanzar más fácilmente su propia mejora, es fácil que la mayoría de nosotros la aceptáramos pues sus puntos esenciales son sencillos y razonables.

Como veis se refiere a la manera de organizar la sociedad. O sea, cuando hablamos de bien común no me estoy refiriendo a un concepto abstracto, sino de todo lo que hacemos para gestionar nuestra convivencia, de las leyes, costumbres y formas de actuar que utilizamos en la sociedad.

La organización de la sociedad no es neutra. Dependiendo de cómo la utilicemos estará fomentando una manera u otra de proceder de las personas, ayudará o no a la promoción de la libertad y ayudará o no en la mejora de las personas y sus asociaciones.

Sin embargo, el bien común no solo es la manera en que nos organizamos, sino también el objetivo final que perseguimos. Por lo tanto, todas nuestras asociaciones, grupos y comunidades también tienen que ser un medio y un lugar en el que todos podamos sacar lo mejor de nosotros. Se tienen que apoyar y respaldar las organizaciones que están realmente al servicio integral de las personas.

Con el bien común lo que se pretende es ayudar a las personas y ponerse a su servicio, lo que significa que solamente hay que definirlo en referencia a las personas. La sociedad y toda su organización deben tener en su centro a las personas. Su pretensión es que tengamos las mejores condiciones para alcanzar nuestros objetivos y nuestros deseos, para ser felices, humanos y libres.  

Tengo que añadir algo que considero importante, cuando un hombre, siguiendo su instinto natural, busca un bien particular, al mismo tiempo esta contribuyendo al bien común, o sea, el bien particular cuando es auténticamente un bien y el bien común no se contraponen. Veamos, lo bueno para la persona es bueno para el bien común y lo que es bueno para todos, es bueno para la persona. El bien particular y el bien común no son incompatibles.  

Todo lo anterior está muy bien, pero esto nos lleva a que sólo el hombre íntegro, honrado, honesto, decente, bueno, bondadoso, ético, puro, moral, puede conseguir que se establezca el bien común en la sociedad a la que pertenece: resultara imposible conseguir el bien común de una sociedad si los ciudadanos no presentan esas cualidades. Sólo en la medida en que seamos virtuosos podremos cambiar el mundo.  

martes, 20 de febrero de 2024

¡Buenos días! No solo crecimiento económico.

     “Es considerablemente más barato sentarse en un prado y ver pasar coches que sentarse en un coche y ver pasar prados”.  G. K. Chesterton) 


¡¡¡Buenos días!!!

Ayer cuando escribí un poco sobre economía se me olvidó comentar que nos solemos concentrar en el crecimiento económico para estimar el desarrollo de una sociedad, sin embargo, me gustaría añadir que no es necesariamente así.

Pienso que no podemos relacionar de una forma directa el desarrollo de una sociedad que para ser real debe de ser integral, o sea, mejorar a todos los hombres y a toda la persona, con el crecimiento económico.  

Pero, tengo que admitir que la mayoría de las naciones y de economistas utilizan el indicador del crecimiento económico para valorar el estado de un país. A mí, no me parece que, si la renta per cápita aumenta, voy a estar mejor y que mi país está progresando. Estar mejor no siempre está relacionado con tener más.

De hecho, cuando se gana mucho dinero, las obligaciones que imponen esos trabajos o negocios pueden provocar que nuestra vida empeore en lugar de mejorar. Si miramos a nuestro alrededor, seguro que encontramos a alguien que a pesar de tener mucho no es feliz.

¡Ah!, y por lógica, es imposible un crecimiento indefinido. No pienso que exista mucha gente que piense que la producción mundial puede crecer todos los años pues nuestros recursos naturales no son infinitos. Y menos aun cuando cada vez vemos como el crecimiento en la utilización de estos recursos está siendo muy elevado por mucho que hayamos aumentado nuestra productividad.

En fin, leí en algún lugar que: “tener más entre todos no equivale que todos tengamos más”, podemos ver como tenemos países con un gran crecimiento económico y que a su vez su índice de pobreza es cada día más elevado.

No nos queda más remedio que intentar ir más allá del crecimiento económico para buscar sistemas de desarrollo económico que no solo sean posibles a largo plazo, sino que mejoren realmente a todas las personas.