miércoles, 14 de febrero de 2024

¡Buenos días! Nos “hacemos” a través de nuestros actos.

     “No discutamos si es mejor ir hacia adelante o hacia atrás, sino discutamos cuál es el mejor sitio al que debemos ir. No discutamos si es mejor permanecer donde estamos sino si realmente hemos encontrado el mejor lugar para permanecer en él”. G. K. Chesterton) 

¡¡¡Buenos días!!!

Si sigo por la misma senda que viene de la entrada de ayer tengo la impresión de que me llevará a cuestionarme el: ¿Para qué utilizo mi libertad? Una libertad que poseo por ser dueño de mí mismo y, en consecuencia, ser dueño de mis manifestaciones y acciones, que al final son guiadas por mi voluntad. Cuando aplico mi voluntad lo que estoy haciendo es ejercer mi libertad.

Veamos, tengo la capacidad de decidir, de hacer planes y cumplirlos, pero, en cambio, si evito tomar decisiones concretas y comprometedoras, no soy yo quien escribo mi historia ya que me dejo llevar por las circunstancias, no ejerzo mi libertad.

Todos tenemos alguna idea general sobre nuestra vida, aunque nunca nos hayamos parado a reflexionar sobre ella. Todos, de alguna manera, tenemos un proyecto existencial, puede darse el caso de que sea muy profundo o tal vez superficial, pero en él figuran nuestras ideas sobre la familia, la cultura y la política, nuestros principios morales y creencias religiosas.

Entonces lo que solemos hacer es utilizar nuestra libertad para alcanzar nuestro proyecto existencial, pues en caso contrario solo la utilizaremos para cosas insignificantes. Una libertad cuyo único argumento consiste en la posibilidad de satisfacer necesidades inmediatas, no es una libertad humana, se parece más a unas tomas de decisiones que se quedan en el ámbito animal y que solo se usan para sobrevivir. O sea, nuestra libertad, la libertad en general se mide por aquello a lo cual van dirigidas todas sus decisiones. Por lo tanto, cuánto más grande sean nuestras aspiraciones, más grande es la libertad.

Somos felices y nos sentimos realizados cuando hemos conseguido acercarnos a nuestra verdad personal, a nuestro proyecto de vida. Nos “hacemos” a través de nuestros actos, pero de nuestros actos libres. Nosotros pintamos el cuadro de nuestra vida, no solo hacemos cosas, sino que nos hacemos a nosotros mismos.

Si lo pensamos, veremos que nuestra vida no es algo que nos han regalado una vez y ya está. Es un quehacer diario, un proyecto, que tenemos que conseguir alcanzar. Por eso es tan importante tener un buen proyecto de vida o mejor dicho un gran proyecto de vida. Y un gran proyecto de vida implica hacer las cosas bien y hacer el bien no solo para nosotros si no para todos los que nos rodean y por lógica cuanto más hacemos el bien, nos hacemos más libres.

lunes, 12 de febrero de 2024

¡Buenos días! ¿Qué pinto ahí fuera?

     “No discutamos si es mejor ir hacia adelante o hacia atrás, sino discutamos cuál es el mejor sitio al que debemos ir. No discutamos si es mejor permanecer donde estamos sino si realmente hemos encontrado el mejor lugar para permanecer en él”. G. K. Chesterton)

¡¡¡Buenos días!!!

Las primeras horas del día suelen ser generadoras de preguntas si consigues relajarte antes de ver todo lo que tienes que hacer. Si puedes sentarte tranquilamente con un café en la mano sin ninguna pantalla delante y puedes mirar por una ventana como va apareciendo el día, puedes, si te escuchas, hacerte muchas preguntas que por lo general son bastante difíciles de responder en ese momento.

Una que aparece bastantes veces es la de ¿qué pinto ahí fuera? ¿soy uno más? Se trata de esa sensación de no importar mucho, de ser del montón y de pensar de que si desapareciera el mundo seguiría funcionando con normalidad.

Creo que es una situación normal si aparece de vez en cuando y de la que no hay que preocuparse salvo que vivas tu vida son esa continua sensación. Si no nos quitamos esa sensación de encima estamos cometiendo un error al entender el sentido de nuestra vida, habremos perdido la alegría de sabernos pensados. Si pensamos que tenemos que estudiar porque así nos lo dice la sociedad o que trabajamos sólo porque necesitamos ganar dinero para vivir, es que no hemos comprendido nada.

No hemos comprendido que la persona no se reproduce, sino que se procrea y, esto es importante para seguir con el tema. Cada uno de nosotros nos tendríamos que recordar cada día cual es la gran diferencia que hay entre reproducir y procrear, nosotros no nos reproducimos, sino que nos procreamos.

Si lo pensamos un poco veremos que cuando hablo de “procreación” no hablo de una simple reproducción. Es otra cosa, existe tanta diferencia que son dos palabras distintas y con distinto significado. Y tiene un porqué.

Veamos, al reproducir lo que estoy haciendo es realizar una copia de algo, duplicarlo, producir algo igual que lo que ya estaba. Con las personas, la situación es muy distinta: yo no soy una copia de mi madre o de mi padre, aunque, claro está, tengo mucho en común con ellos. Mi cuerpo es una unión del material genético de mis padres; pero mi espíritu, mi personalidad, mi modo de ser, es peculiar, es único. Por eso el ser humano procrea, no se reproduce.

Si entendemos esto, si vemos desde esta perspectiva lo que significa estar vivos nos daremos cuenta de la grandeza de cada persona. Llegaremos a conclusión que no somos una posesión de nadie. Ni siquiera somos un bien de nuestros padres, sino más bien lo contrario, somos un bien para ellos pues somos un regalo que les han hecho.

Por lo tanto, si nuestro ser es único solo puede ser libre, fuimos creados libres pues es la única manera de ser un regalo. Lo nuevo, y cada persona lo es, siempre aparece como un milagro. No sabemos como vamos a ir evolucionando en nuestra vida, qué llegaremos a ser o para qué utilizaremos nuestras capacidades. Va a ser complicado, pues no sólo estamos dotados de la capacidad de proponernos un objetivo, sino también de ser nuestro propio objetivo: estamos llamados a hacernos a nosotros mismos.  

Pero no podemos olvidar que también cada uno de nosotros tiene la misión de mostrar algo nuevo. Con cada nacimiento, algo singularmente nuevo comienza en el mundo. Podemos convertir nuestra existencia y a nosotros mismos en algo realmente grande. Cabe esperar de nosotros lo inaudito, lo inesperable.

El mundo va a ser lo que nosotros hagamos de él. Al menos, el mundo que nos rodea es lo que hacemos de él. Nuestra vida es lo que hacemos de ella.

No debemos convertirnos en robots, sin rostro ni originalidad. Nadie ha nacido para ser un “hombre del montón”. Hoy, en estos días, es más urgente que adquiramos conciencia de lo grande que es la vida humana y nos centremos en buscar las formas de ser “más” personas, y no unos hombres remisos, asustados y tristes.

sábado, 10 de febrero de 2024

¡Buenos días! El fantasma del totalitarismo.

     “No discutamos si es mejor ir hacia adelante o hacia atrás, sino discutamos cuál es el mejor sitio al que debemos ir. No discutamos si es mejor permanecer donde estamos sino si realmente hemos encontrado el mejor lugar para permanecer en él”. G. K. Chesterton)

¡¡¡Buenos días!!! 

Algunos días al levantarme miro con cierta preocupación el presente y todas las nuevas ideas populistas junto con la crisis de los valores democráticos que nos llevan a las crisis institucionales y sociales que estamos padeciendo, y, veo un posible y creciente establecimiento de un cierto totalitarismo, lo aprecio en sus primeros síntomas como en la creciente polarización y la sacralización del Estado.

Me parece recordar haber leído en alguna parte que los totalitarismos se establecen en sociedades que previamente ya presentan unos rasgos y características para su implantación y mantenimiento. Entre esas condiciones previas podríamos destacar el declive de la esfera pública que nos lleva a un creciente aislamiento social y a unas vidas superficiales sin ningún sentido.

No hay duda, lo vemos cada día, tenemos un crecimiento del individualismo que ya supera en importancia a la esfera pública y a la acción ciudadana. Es normal ver cada día a más personas despreocupadas de la vida pública y centradas en sus intereses privados, preocupados solo por su seguridad a cualquier precio. Esta persona es indiferente hacia la vida política, se queda en sus intereses de confort y consumo, lo que la convierte en el terreno adecuado para que se instale en un lamentable conformismo social y político.  

Este exceso de individualismo está llevando a las personas a la más absoluta soledad y aislamiento, perdidos y sin los otros, sumergidos en el alienante anonimato de la masa y viviendo solo para sí. Esta forma tan individualista de vivir está curiosamente llevándonos a que nos encontremos con la contradicción de tener que vivir juntas, pero sin tener nada en común, sin ningún interés que compartir y este aislamiento hace desaparecer la pluralidad, pues ya no existe una vida en común donde poder relacionarse con los demás y compartir una vida común siendo distintos.

El resultado es una sociedad triste, desoladora, que ya no es plural y por lo tanto se ve como si toda la realidad fuese homogénea. Y es que cuando renunciamos a la vida con los demás, a hacernos cargo de lo que nos es común estamos entregando nuestra libertad para no perder nuestra seguridad personal, y es en esta situación cuando es fácil terminar con la vida pública.

Cuando se aísla a las personas lo que se esta haciendo es conseguir que renuncien a su libertad de pensamiento pues su razonamiento no va más lejos de ellos. Lo vemos en los emigrantes que no consiguen pertenecer al lugar donde viven.

Pertenecer a la sociedad en la que se vive es un paso más para encontrar un sentido para vivir, es el principio para formar nuestra identidad y con ello llevarnos a tener esperanza. Por ello, sin pertenencia, sin sentirnos parte de una comunidad, todo lo que vamos a encontrarnos nos resultará absurdo. Una vez que nos acostumbramos a mirar a los demás como si no fueran seres humanos, como si no fueran personas, como si tuvieran menos dignidad, es fácil tratarlos como cosas, como vidas sin valor, o valorarlos según su utilidad. Qué es lo mismo que decir que no tienen dignidad. Y será esta forma de superficialidad la que nos encontramos ya en muchas partes de nuestra sociedad.  

Cuando nuestra sociedad termine con la solidaridad habrá logrado una complicidad con la violencia hacia los que no importan a nadie, se habrá destruido la singularidad de cada persona y su dignidad y a partir de aquí el valor de la vida humana ya no importará y el fantasma del totalitarismo se nos aparecerá por las esquinas.

jueves, 8 de febrero de 2024

¡Buenos días!!! ¿Progresismo?

     “No discutamos si es mejor ir hacia adelante o hacia atrás, sino discutamos cuál es el mejor sitio al que debemos ir. No discutamos si es mejor permanecer donde estamos sino si realmente hemos encontrado el mejor lugar para permanecer en él”. G. K. Chesterton) 


¡¡¡Buenos días!!!

Es muy fácil y recurrente hablar de “progresismo” ya que parece que es una palabra mágica, una especie de llave maestra que sirve para muchas cerraduras. Parece normal que todos nos queramos subir al tren del progreso y de lo que supone un avance. El “pero” nos aparece cuando intentamos averiguar si es verdaderamente progresivo, y no lo contrario, y si aumenta también en perfección.

El ejemplo del precipicio me viene bien, si estuviera al borde de un precipicio lo normal y lógico sería no dar un paso al frente y por lo tanto retroceder, por lo que no debería de progresar hacia el abismo si no retroceder si quiero progresar. Lo que nos sucede es que, si el poder que tiene en nosotros el lenguaje nos dijera que un retroceso nunca puede ser progresista, entonces, muchos, no harían caso de su sentido común y se despeñarían.  

Y es que las palabras tienen mucha importancia si se juntan con otras que nos llenan la cabeza de ideas confusas, sobre todo si se asocian con el bienestar. Y la palabra “progresismo” es una de ellas. Nos seduce, nos lleva a imaginar cosas buenas pues suponemos que siempre nos vamos a dirigir hacia situaciones que consignan que las cosas sean mejores, más buenas para todos.

Muchas ideas que se autodenominan progresistas no aportan nada bueno ni a esta sociedad ni a la que aspiran más adelante, tenemos que estar atentos, pues el adjetivo progresismo se nos ha colado, como de estraperlo en nuestras conciencias y va adormeciendo nuestro conocimiento sobre el bien y el mal, va anestesiando nuestra capacidad de reflexionar sobre la bondad y la verdad de las cosas.

Y, corremos el peligro de que nos empujen a dejarnos caer en el abismo.

miércoles, 7 de febrero de 2024

¡Buenos días! ¿Somos libres al elegir?

     “La riqueza y el poder es lo que consideran respetable aquellos que no tienen otra cosa que respetar”. G. K. Chesterton)


¡¡¡Buenos días!!!

Hay un tema que he visto que me resulta muy recurrente por las mañanas, me pregunto muchos días si realmente en el mundo occidental las elecciones son libres. La pregunta, aunque recurrente no deja por eso de ser retórica. ¿Cuándo votamos somos libres al elegir?

Parece a primera vista que nuestra libertad es real, pero en cambio nuestra capacidad para ejercer nuestra libertad no lo es tanto, ya que la capacidad de nuestra mente para conocer y comprender todas las leyes y cuestiones que nos rodean no lo es tanto. Hay quien insinúa que no tenemos capacidad para provocar nada pues somos una consecuencia de todo lo que nos rodea, como puede ser nuestra infancia o los factores medioambientales que nos rodean y que explican nuestro comportamiento. Por lo que resulta que nuestras elecciones no son en realidad elecciones, son consecuencias necesarias de situaciones previas.

Pero eso no impide constatar que las decisiones que se toman en una misma situación no se limitan a responder de una forma previsible. Tomamos decisiones a veces de forma impulsiva, otras las meditamos con cuidado y, es verdad que a veces nos viene predeterminada por alguna circunstancia especial. Tomamos muchas decisiones en función de lo que los entendidos suelen llamar “necesidades electivas”, o sea en función del deseo que pensamos que es más importante o prometedor por lo que hemos vivido, por nuestra experiencia ya sea por nuestras alegrías o nuestras penas. Lo que pienso es que no somos como las máquinas que respondemos automáticamente ya que comprendemos significados y sobre todo porque somos capaces de ayudar a otras personas con nuestras decisiones. 

Si lo pensamos, nos daremos cuenta de que tomamos nuestras decisiones por lo que conocemos y lo que amamos. Y, amamos lo que nos satisface. Nuestra decisión se basa en lo que aparece ante nuestra libertad como deseable, buscamos aquello que ya nos ha producido satisfacción, buscamos lo que nos puede dar satisfacción. Resumiendo, deseamos.

Si queremos que nuestra respuesta a la primera pregunta sea positiva, vamos a tener que ser irreductibles, es decir personas que se muevan en la búsqueda de los significados, que sepan cooperar y sobre todo personas que tengan los deseos bien educados.  

viernes, 2 de febrero de 2024

¡Buenos días! Salir de nuestra comodidad.

     


“Dicen que los viajes ensanchan las ideas, pero para esto hay que tener ideas”. (G. K. Chesterton) 

¡¡¡Buenos días!!!

Han pasado varios meses desde que escribí algunas palabras sobre viajar, sobre todo en bicicleta y, va siendo hora de volver a pedalear para ir preparando los viajes que podamos hacer esta primavera y sobre todo en verano.

Por mucho que lo preparemos un ciclo-viaje siempre estará envuelto en el misterio. Entre las circunstancias que hay en cada viaje y aquellas cosas que no dependen de nosotros siempre hay un algo desconocido que hace que el viaje y que el mundo que lo rodea tenga su propio encanto.  

Todos los viajes van a ser así. Viajamos en un espacio que ya ha sido dispuesto por otros, y a nosotros nos toca descubrirlo. Lo averiguamos en nuestra primera excursión, y el asombro ante el encanto de lo real nos maravilló, disfrutamos más que cuando lo imaginábamos, era real. Cada uno de nosotros tiene ante un recorrido un viaje propio que le toca descubrir. Esos caminos, esas carreteras, los senderos, todos esos kilómetros que combinamos para formar nuestros itinerarios, están dispuestos para todos los ciclo-viajeros, pero de tal manera que hasta habría valido la pena crearlos para que tan solo un ciclista los recorriera.  

El encanto que trae el misterio de nuestro viaje, del viaje personal, es algo que el ciclo-viajero siempre está buscando porque su viaje, además de suceder en un lugar ya establecido, también discurre en un tiempo limitado en el que se enfrenta a sufrimientos, a situaciones abiertas a lo que no esperábamos, y en ese tiempo, en esas circunstancias el ciclo-viajero tiene la tarea de realizar su propio viaje.

La actitud de descubridor que aprendimos en nuestro, ya lejano, primer viaje, puede ir menguando con los años y corremos el peligro de dejarlo un poco de lado. Si lo propio de esta actitud consiste en estar abierto a conocer lo insospechado, estar dispuesto a la aventura, con el tiempo el ciclo-viajero puede abocarse hacia todo aquello que domine, que le de confort y seguridad.

La confianza que teníamos en el misterio de cada viaje, que estaba por descubrir, corre el peligro de ser reemplazado por la confianza en la razón. El ciclo-viajero moderno parece que ya no quiere pensar en lo que escapa de sus manos, ya no se abandona ante su insignificancia. Pero cuando todo depende de nosotros se escapan de nuestro radar aquellas situaciones que superan nuestra razón y, qué al mismo tiempo, encantan nuestra vida.

Lo que tenemos que hacer es salir de nuestra comodidad, desafiar nuestra razón y nuestro afán de seguridad y comenzar a confiar en que encontraremos al què me ayude a descubrir lo que le da encanto al mundo y a mi propia vida.

jueves, 1 de febrero de 2024

¡Buenos días! ¿Persona mayor?

     “La mujer es solo inferior a un hombre en la materia de no ser tan masculina. No es inferior en nada más. Si todo intentase ser verde, algunas cosas serían verdes que otras, pero hay una igualdad inmortal e indestructible entre el verde y el rojo”. G. K. Chesterton) 


¡¡¡Buenos días!!!

Tengo una edad en la que me encuentro en una categoría tan vaga como la de los “mayores”, es tan amplia y diversa que necesito poner mucha atención para situarme y apreciar las diferencias. Nuestra sociedad tiene unos convencionalismos y prejuicios que tiende a contemplarnos de una forma muy generalizada.

Cuando hablamos de nuestro padre, por ejemplo, en que categoría lo colocamos, una persona mayor. Una persona mayor no es una categoría. ¿No es una categoría relativa? ¿Mayor que quién? ¿Acaso queremos decir jubilado? Es verdad que la edad de jubilación responde a un criterio bastante claro. Sin embargo, una gran mayoría de personas cuando se jubilan gozan de buena salud y son perfectamente autónomos y cuentan con la energía e ilusión suficiente para seguir participando en la vida social.

No tenemos dudas de que la discriminación por edad persiste, algunas diferencias como las de raza o de género han dejado de constituir criterios públicamente determinantes en la mayoría de los puestos y profesiones. Sin embargo, la edad se mantiene como uno de los últimos reductos donde la igualdad y libertad no se aplican como debería.

Es cierto que existen llamadas a eliminar las barreras que puedan impedir la discriminación social de los “mayores”. Sin embargo, en la medida en que en nuestra sociedad todo lo que es moderno nos habla del prestigio de lo nuevo frente a lo antiguo, la relación de lo moderno con la edad es bastante más complicada. Tenemos que fijarnos en que algunas maneras de entender y promover el “envejecimiento activo”, se entiende, como normal, que lo ideal es mantener la juventud durante el mayor tiempo posible. Ahora bien, ¿no es esto también una forma implícita de discriminación? Pues se elige la edad joven como pauta a seguir y la ancianidad como objetivo a combatir.

Tarde o temprano vamos a morir y, lo normal, en la última fase de nuestra vida es que vamos a ser muy frágiles y vulnerables, lo que contradice el optimismo moderno que ya no se puede entender en términos de “envejecimiento activo”. Por eso, en esa edad en la que percibimos que nuestro tiempo es un bien escaso hay que dotarlo de contenido y de sentido. Vamos a ser frágiles, pero no es necesariamente algo negativo pues puede ir acompañado de una mejora en otros aspectos que nos hagan más humanos, como la comprensión o la gratitud, la serenidad o la sabiduría.

Aunque la vejez puede experimentarse con pesadumbre, esa edad conlleva unas ganancias como la sabiduría, prudencia, autoridad, y que deben prepararse desde la juventud.

En fin, veo que el tema da para mucho más, mañana si es posible, intentaré continuar.

miércoles, 31 de enero de 2024

¡Buenos días! Mente reactiva o proactiva.

     “Soy más que un diablo: soy un hombre. Y puedo hacer la única cosa que ni Satán puede: puedo morir”. G. K. Chesterton)

¡¡¡Buenos días!!!

Cada día nos vamos dando cuenta de que acumulamos problemas, desencuentros, malentendidos, etc. en el corazón. Todos hemos sentido en alguna ocasión estas emociones. ¿Quién de nosotros no se ha sentido excluido en algún momento? ¿Quién de nosotros no ha sentido rabia ante alguna clase de comentario? Todos hemos pasado por momentos en los que alguna acción ha despertado una emoción que no es lo que nos gustaría mostrar, pero que hemos de reconocer que está ahí.

Cuando me siento dolido, cuando me hacen daño por lo general mi primera reacción es protegerme y defenderme. Ahora bien, el cómo lo hago es lo que marca la diferencia. Puedo defenderme con rabia, con ira, con ganas de venganza, con tristeza, etc. Muchas veces las personas respondemos ante un mal provocando más mal. Y, claro, esa relación no solo no avanza, sino que probablemente, tarde o temprano tendrá un final que no es el que queremos.

Lo bueno es que podemos elegir cómo reaccionar. Yo puedo elegir entre la rabia o la paciencia. Puedo elegir entre la venganza y el perdón. Y así con todas las situaciones. ¿Cómo reacciono ante un ataque? He leído en alguna parte que hay como dos clases de personas, las que tienen una mente reactiva y las que tienen una mente proactiva.

La diferencia más importante entre una y otra, se encuentra en cómo una persona aborda y responde ante un ataque. Las de mente reactiva son las que responden en el instante, responden inmediatamente a la agresión, y claro se responde con lo primero que se encuentra, y obviamente si te están haciendo daño no se suele reaccionar con una emoción muy amigable, es decir, son impulsivas y muy emocionales y no reflexionan en ese momento. Sin embargo, las personas con mente proactiva prefieren reflexionar y responder como ellas desean, por supuesto que también les duele lo que les está pasando, pero eligen ser ellas las que respondan y no una emoción, un sentimiento nacido en ese momento.  

Cuánto más grande es la agresión, más grande será nuestro esfuerzo por ser proactivos, es la mejor solución y la que más problemas solucionará. Para ello, trabaja el cómo quieres contestar, qué tipo de persona quieres ser en la vida.

martes, 30 de enero de 2024

¡Buenos días! ¿Por qué hablar de la verdad?

     “Nos gusta hablar de “libertad”, de “progreso”, de “educación”: son evasiones para esquivar el examen de qué es lo bueno. El hombre moderno dice: “Dejemos todas esas pautas arbitrarias y abracemos la libertad”. Dicho de forma lógica, esto significa: “No decidamos qué es lo bueno, pero consideremos bueno no decidirlo”. Dice: “Fuera las viejas fórmulas morales: yo estoy por el progreso”. Esto, dicho de forma lógica, significa: “No resolvamos qué es lo bueno, pero resolvamos si queremos más de ello”. Dice: “La esperanza de la raza no reside en la religión ni en la moralidad, sino en la educación”. Dicho claramente, esto significa: “No podemos decidir qué es lo bueno, pero démoselo a nuestros hijos”. G. K. Chesterton)

¡¡¡Buenos días!!!


Estoy seguro de que todos ya nos habremos dado cuenta de que desde hace décadas la idea de verdad sufre un desconcertante desprestigio. No se trata solo de la noción de verdad sino, con ella, la forma de pensar de las personas.

Muchas personas dedican una parte importante de su vida en tratar de distinguir lo que es importante de lo que no lo es. La supervivencia del pensamiento humano, más allá de la idea que cada persona imprime a sus reflexiones, es ya un recordatorio de que la vida de las personas no puede considerarse solamente una cuestión de supervivencia; nuestro pensamiento es ya un indicio de que nuestra razón no se conforma con simples ejercicios de lógica, sino que está al servicio de lo que es verdadero, siempre busca lo que es verdad.  

Puede parecer en estos días que el papel de nuestro razonamiento está en el aire. Pero, nunca ha sido tan necesario el trabajo de pensar y adquirir más sabiduría para que nos enseñe el camino a seguir; pues es evidente que el descrédito de la verdad nos lleva a quedarnos en lo superficial, encerrados en la superficialidad.  

Cuando miramos a nuestro alrededor y no encontramos la verdad por ningún sitio notamos como solo nos conformamos con la certeza, el control y la seguridad. Parece como si ya no buscásemos ser felices, sino encontrarnos seguros, no equivocarnos, y la diferencia es abismal.  

Porque nuestra obsesión por la seguridad nos muestra el miedo, un miedo que nos hace pequeños como seres libres. Tenemos miedo de no saber a dónde vamos, un miedo que nos provoca angustia y que nos paraliza. La seguridad, es verdad que en cambio nos tranquiliza, pero no nos da paz. Arriesgarnos significa tomar decisiones en las que puedo a veces acertar y en otras errar. Arriesgarse es jugar, pero jugársela es mejor. No arriesga quien juega, sino quien se la juega. Al final la vida es un juego. No darnos cuenta significa estar adormilado. Este es nuestro problema: dormimos para escapar del miedo, y además no nos damos cuenta de ello.

Hay que elegir, escoger en qué lado se quiere estar, escoger en qué situación se quiere vivir, es la elección de cada uno, intima, personal. El amor arriesga, la comodidad amodorra, el miedo nos paraliza y la duda nos complica la vida. La madurez tiene mucho que ver con esta elección.

Nuestra sociedad ha elegido y lo verdadero ya no interesa, no nos apetece arriesgarnos, entonces, ¿por qué hablar de la verdad? Y así, poco a poco, va desapareciendo de nuestra vista, ya no la vemos en el horizonte cultural, ni en el social y menos en nuestra vida. Nos encontramos en el reino de lo superfluo.

Si no buscamos lo que es verdad no puede existir el deseo de saber, pues cuando deseamos saber algo queremos que sea lo que es verdadero. Si deseamos saber, pero no nos queremos esforzar por saber la verdad de las cosas nos encontramos buscando en la nada. Nos da igual todo, y entonces, ya no seremos capaces de sentir admiración, y si no nos maravillamos no podemos agradecer nada.

La persona que se maravilla, que admira cualquier cosa que le rodea termina por agradecer su misma existencia. Encuentra como nuevo cada cosa que va admirando, y termina por encontrarse en un mundo lleno de novedades y en lo más alto ve a cada persona. La persona es lo más nuevo, la que siempre podremos admirar.

lunes, 29 de enero de 2024

¡Buenos días! La era de la desconexión.

     “Todo este lío actual está sustentado en el curioso principio de sacrificar los usos antiguos porque no encajan con los abusos modernos” (G. K. Chesterton) 

¡¡¡Buenos días!!!

Ayer por la tarde estuve leyendo un artículo sobre la “era de la desconexión” que curiosamente y para mi asombro no explicaba lo que, a mí, a primera vista me parecía. Resulta que vivimos tan conectados que al final estamos desconectados.  

Durante siglos nuestras relaciones e intercambios se han realizado en el marco de un mismo ambiente, ahora, no solo hemos desconectado de nuestros ambientes cotidianos, sino que la gran mayoría de nuestros intercambios con otras personas se realizan por internet o por el móvil.

  Cada una de nuestras pasiones del ánimo, como la ira, el amor, el odio, etc., y especialmente el amor o el cariño, han contado desde siempre con el rostro y con el contacto directo con las personas, todo esto queda sustituido por relaciones que terminan en el anonimato, lo que expande la sensación de soledad, de aislamiento. Esta frialdad en las relaciones va a influir negativamente en nuestra forma de ser, cuando el abuso de tecnologías informáticas nos conduce a algo tan grave como prescindir de la comunicación personal con los compañeros, amigos…

Hay que intentar darnos cuenta y por lo tanto ser conscientes de que la supremacía de la técnica sobre la ética equivale al dominio de la materia sobre el espíritu, lo que dejaría al hombre a merced de la tecnología, y las personas que somos conscientes de esto debemos proteger al ser humano contra la destrucción de sí mismo.   

Desde siempre, bueno desde Platón, para entender y proteger al hombre no basta con observarlo fríamente, sino que es necesario contemplarlo con amor, acercarnos para conocerlo y saber de su voluntad, y entonces, surgirá la necesidad de cuidarlo, de interesarse por su vida, porque lo consideraremos único y parte indispensable de nuestra vida.