jueves, 12 de julio de 2018

Jueves 12 de julio de 2018

“¿Puedes devolver la vida? Entonces no te apresures a dispensar la muerte, pues ni el más sabio conoce el fin de todos los caminos.” (J.R.R. Tolkien)


Este sábado me “subo” a recorrer la zona del Burgo de Osma y hasta que no vuelva no sabre si podré ir a la paella o a la cena, así que mantendré un poco el “suspense”.
Larga noche, esta noche. ¡Qué calor! Y sobre todo ¡qué humedad! Por su culpa no pude ver las estrellas y ese pequeño inconveniente me llevo a la reflexionar que si las estrellas aparecieran durante una sola noche cada mil años, estaríamos de rodillas en adoración y alimentaríamos el recuerdo durante el resto de nuestras vidas. Pero, dado que se presentan cada noche, el milagro pasa mayormente inadvertido. Vemos la televisión en vez de eso.
Y, sin embargo, hay cosas mucho más asombrosas que las estrellas por las que maravillarnos, y hay cosas más profundas y dignas de alimentar en el recuerdo que una noche iluminada por las estrellas.
Si esta noche tenéis la posibilidad de mirar el cielo y observar el cielo y reflexionáis un poco os daréis cuenta que nada hay más extraordinario en una persona que un momento de reconciliación, un momento de perdón.
Ya se, lo se, ya se que todos los días nos sorprendemos de los nuevos inventos y avances de la ciencia y la tecnología, pero, al fin,  estas innovaciones no nos sorprenden realmente, al menos no a un nivel profundo, al nivel del alma, moralmente. Son simplemente más de lo que ya tenemos, extensiones de la vida ordinaria, nada sorprendente de  verdad.
Pero cuando ves a una persona perdonar a otra persona que de verdad le ha causado daño, estás viendo algo que no es normal, que es sorprendente. Estás viendo algo que no es simplemente otro ejemplo de cómo las cosas se despliegan naturalmente, estás viendo algo que no es precisamente otro ejemplo de vida normal, de apertura ordinaria. Estás viendo novedad, redención, renacimiento, perdón. El perdón es la única cosa nueva sobre  nuestro planeta; todo lo demás es sólo más de lo mismo.
El perdón es el milagro más asombroso que veremos o experimentaremos en la vida a este lado de la eternidad.

Feliz y Dulce Día.

miércoles, 11 de julio de 2018

Miércoles 11 de julio de 2018.

“¿Puedes devolver la vida? Entonces no te apresures a dispensar la muerte, pues ni el más sabio conoce el fin de todos los caminos.” (J.R.R. Tolkien)


Otra noche de calor que hemos paliado en parte con una buena conversación a la “fresca”, aunque hay que decir que no bajó mucho la temperatura.
Como ya sabéis uno de los temas más “socorridos” junto con el tiempo es hablar de nuestra forma de gobierno y de nuestros políticos, y la variante que exploramos anoche fue que; la democracia, como gobierno del pueblo, no existe ni ha existido nunca.
Yo, defendía, fijándome en el último cambio de gobierno, que la idea de democracia, más que poder del pueblo, lo que significa en la actualidad es un procedimiento más o menos ingenioso o sofisticado, que permite el cambio de gobernantes sin recurrir a la violencia.
Lo que está sucediendo es que entre nosotros los gobernados y los gobernantes se interponen los partidos políticos como piezas esenciales, por lo que, aunque sigamos hablando de democracia, lo que tenemos es una partidocracia en la que sus dirigentes buscan el poder a través de la propaganda, el control de los medios de comunicación, las redes clientelares, la exclusión de los adversarios, los pactos postelectorales y cualquier otro medio utilizable.
Si todo lo anterior es verdad, y si todos los partidos buscan el poder, podemos preguntarnos: para qué quieren ese poder y qué uso hacen del mismo cuando lo obtienen.
Ponerse al frente de una nación, de una comunidad autónoma o de un ayuntamiento, tendría que ser un compromiso de servicio a todos y no una ocasión para imponerse a los demás, para ganar dinero o influencia, para favorecer a los suyos y perjudicar a los contrarios.
Seguramente habrá políticos que tratan de servir a la sociedad que han de gobernar, pero no es eso lo que yo percibo, hasta el punto de que veo a nuestros políticos muchas veces como un problema.
Otro problema que observo es que mucha gente vota siempre al mismo partido, haga lo que haga, con una mentalidad de aficionado al futbol, «viva el Betis aunque pierda». Resulta que después de una larga temporada de votantes y simpatizantes de un partido, es difícil votar a otro. Más aún cuando cada votante va interiorizando el mensaje de que los contrarios son peores.
Tendríamos que examinar, sin apasionamiento, lo que ha hecho cada partido en donde gobierna o donde es oposición, sin dejarnos engatusar por lo que dicen en su propaganda. Ver si han facilitado el control de sus actos o lo han impedido, si han respetado nuestra libertad, nuestros valores, nuestros derechos.
En esto de nuestros derechos y libertades, hay que ser sumamente exigentes, ya que nos son inherentes y no los tenemos por concesión graciosa de ningún gobernante. Pero si es radicalmente falso que nos puedan «ampliar o conceder nuevos derechos», es bastante fácil que traten de imponernos sus particulares visiones del mundo y sus valores y reduzcan a la nada nuestros derechos.

Feliz y Dulce Día.

martes, 10 de julio de 2018

Martes 10 de julio de 2018.

“¿Puedes devolver la vida? Entonces no te apresures a dispensar la muerte, pues ni el más sabio conoce el fin de todos los caminos.” (J.R.R. Tolkien)

Por cierto, acabo de caer en la cuenta de que la mayoría de los miembros del gobierno son más jóvenes que yo. Y esto, de alguna manera me hace ver las cosas de un modo diferente o al menos desde un lugar diferente.
Pero, hablando en serio, el verdadero problema de la edad es cómo aprovechar mejor esa otra forma de capital acumulado que no podemos llevarnos con nosotros, los recuerdos. A diferencia del dinero, no podemos legarlos. Se esfuman en el instante de la muerte. Así que los viejos los reparten pródigamente, mientras queda tiempo, y no sólo una vez sino reiteradamente. "Los viejos se olvidan", escribió Shakespeare.
Ese es precisamente el problema. No se olvidan. Recordamos demasiado bien, y ansiamos inconscientemente depositar nuestros recuerdos en los demás. Nos sucede muchas veces que recordamos muchas anécdotas de nuestra vida y en nuestras reuniones la primera media hora suele ser magia pura. La segunda media hora los más jóvenes ya quieren alejarse con creciente desesperación. Una flaqueza de la edad es la renuencia a reconocer que, en la conversación, es mejor recibir que dar, acompañada por una creciente irritación ante las anécdotas ininterrumpidas.  
El modo de resolver este superávit de recuerdos es, a mi entender, ser como la sibila y esperar a que nos pregunten.
La conclusión, pues, es que el secreto de la popularidad en la vejez -o en cualquier edad, pensándolo bien- consiste en evitar la autocomplacencia. Los mayores no deberíamos aturdir a nadie con nuestros recuerdos, como si fueran música pop en un tugurio, sino esperar a que nos consulten, como libros en los estantes de una biblioteca.
Pero claro, no tenemos que estar callados ni ausentes, por lo que en vez de esperar las preguntas de los jóvenes, es aún mejor hacerlas uno mismo.

Feliz y Dulce Día.

lunes, 9 de julio de 2018

Lunes 9 de julio de 2018.

“¿Puedes devolver la vida? Entonces no te apresures a dispensar la muerte, pues ni el más sabio conoce el fin de todos los caminos.” (J.R.R. Tolkien)


Pues si, el fin de semana estuve en la Playa de Vera, y participe el sábado en su Media Maratón donde conseguí, por primera vez ganar en mi categoría, pero no tiene mucha importancia pues ganar a los “abuelos” y a los “jubilados” no tiene mucho merito. El próximo fin de semana, no creo que intente repetirlo en el Burgo de Osma pues participar en una carrera es una cosa y competir es otra mucho más agotadora.
Vamos cumpliendo años y vemos las cosas desde un punto de vista diferente, a los sesenta y dos años ya no creo que cualquier cosa que yo haga, diga o escriba vaya a tener mucha importancia y mucho menos influencia en el mundo que me rodea, sobre todo porque nunca la ha tenido. Aunque sin duda seguiré lanzando mis dardos.
El mundo no se va al traste, al margen de lo que yo diga. Al contrario, continuará mejorando para la mayoría de nosotros, tal como lo ha hecho durante más de un milenio. Ya no tengo ambiciones de ninguna clase, salvo la muy modesta de verme en algún podio. Las cosas que más disfruto son ir correr, escuchar y charlar con mis amigos y leer en la cama por la noche.
Mis pensamientos suelen volcarse cada vez más hacia las carreras de los demás. Aunque se que esa actitud no es suficiente, y que debo crearme el hábito positivo de planear y realizar algo bueno todos los días. Pero es que ni siquiera estoy seguro de que me gusten las personas, a menos que las conozca. Frente a los desconocidos, suelo ponerme a la defensiva y esperar.
Solo trato de ser amable, ¿Pero, cuándo, cómo y con quién? Las buenas acciones, pues, son más fáciles de describir que de realizar.
Sospecho que la beneficencia que mejor funciona es la que brinda tanta satisfacción al que da como al que recibe. Así que en la actualidad más que entrenar intento guiar a los nuevos corredores en sus primeros años de carreras y es una de las tareas más deleitables que he emprendido y una forma de filantropía que carece totalmente de paternalismo, condescendencia o edificación moral.
Más aún, en una época donde hay un exceso de información y cuando mucha esta contaminada por intereses económicos, debe haber algún mérito en ayudar a los más jóvenes a correr. 
Suficiente para levantar el ánimo de un, casi, jubilado, al menos.

Feliz y Dulce Día.

sábado, 7 de julio de 2018

Sábado 7 de julio de 2018.

“¿Puedes devolver la vida? Entonces no te apresures a dispensar la muerte, pues ni el más sabio conoce el fin de todos los caminos.” (J.R.R. Tolkien)

Otra interesante noche a la fresca, la de ayer, en que otra vez el tema principal fue el bajo nivel de nuestros políticos, en este caso no por sus cualidades académicas o intelectuales sino en no saber la responsabilidad del cargo que representan.
Anoche le toco el turno al ministro del interior, Fernando Grande-Marlaska, que ha realizado unas declaraciones en las que vincula la escuela diferenciada con la violencia machista. Como es posible que una persona con su nivel intelectual se olvide como ministro del interior de la prudencia.
¿Qué necesidad tenía de meterse en este jardín cuando el hecho, la escuela diferenciada, corresponde a dos departamentos distintos al suyo, el de educación y el de igualdad? Ahora es obligado que se le pregunte a ambas ministras, más cuando la del ámbito educativo es a su vez portavoz del gobierno, sobre si comparte este punto de vista porque la acusación es muy grave.
Las ha puesto en la picota sin necesidad. Porque se trata, nada menos, de decir que existe un tipo de escuela que fomenta la violencia (adjetivada con lo que sea). Y si esto lo dice un ministro del interior, que tiene el deber de perseguirla, ha de actuar inmediatamente con la policía y acudir a las escuelas diferenciadas para informarse de qué manera se fomenta y quienes son los responsables. Si no lo hace demostrará que es una persona falaz, que levanta falsos testimonios contra colectivos enteros, e incita a la animadversión contra ellos.
Pero, en cualquier caso, Marlaska ha de demostrar con datos que tal acusación es cierta, o por lo menos contestar a una pregunta muy fácil: ¿cuántos casos de violencia machista han tenido como protagonista alguna persona que fuera educada en una escuela diferenciada?
¿Quiere educación en la violencia machista?  Pues Marlaska la tiene de lleno al alcance de su departamento. Se trata de la prostitución, el tráfico de mujeres y la pornografía. Por ahí debe empezar. Y si no lo hace, está cometiendo un incumplimiento grave de su responsabilidad; y si el Ministerio de la Igualdad no lo exige, demostrará que lo de la protección de la mujer es una gran estafa.

Feliz y Dulce Día.

viernes, 6 de julio de 2018

Viernes 6 de julio de 2018.

“¿Puedes devolver la vida? Entonces no te apresures a dispensar la muerte, pues ni el más sabio conoce el fin de todos los caminos.” (J.R.R. Tolkien) 

Espero que encontremos algún día en el que podamos reunirnos, y aunque parece que en el verano hay tiempo para todo, esto, no suele ser un reflejo de nuestra realidad.  
Vamos a ver si no se convierte en “El Sueño de una noche de verano”, aunque si nos referimos a la obra de Shakespeare, creo recordar, que será mucho más que un sueño y que ira más allá de una noche de verano.  
Ahora que he recordado el argumento de la obra de teatro, quizás, valga la pena destacar una característica esencial de los sueños. Generalmente, en la descripción de un sueño podemos decir que aparece una completa discordancia de incidentes, combinada con una curiosa unidad de humor; todo cambia, menos el que sueña. Puede comenzar con cualquier cosa y terminar con cualquier cosa; pero si el que sueña está triste al terminar, por consecuencia, estaba triste al comenzar; si está alegre en un comienzo, estará alegre al despertar. Así que soñamos con esa paella con alegría será una comida alegre.  
Siempre me han gustado esas reuniones donde nos juntamos con amigos que a pesar de que muchos intelectuales modernos podrían muy bien describir como sin cerebro, pienso que su presencia en un cuarto es como un fuego crepitando en la chimenea, cambiándolo todo, luces, sombras y aire mismo; cuyos comentarios son en cierto modo extraños sucesos de buen tono; cuyos puntos de vista, al ser expresados, persiguen y persuaden nuestra mente y casi nuestra intimidad; cuyo absurdo manifiesto se pega a nuestra imaginación como la belleza del primer amor, y cuyas tonterías se cuentan como las leyendas de un paladín.
Éstas son las grandes personas, hay millares de ellos en el mundo, aunque tal vez muy pocos en el Congreso. No es en los fríos vestíbulos de la inteligencia, donde las celebridades parecen tener importancia, en los que debemos buscar a los grandes. Es en nuestros propios hogares y en nuestro propio círculo, donde podemos sentir la presencia de esa sangre de los dioses que hay en los hombres. Y esta criatura tan difícil de describir, tan fácil de recordar, jamás la vamos a encontrar con tanta facilidad con en una paella de amigos, aunque sea en verano y con 40 grados.

Feliz y Dulce Día.

jueves, 5 de julio de 2018

Jueves 5 de julio de 2018.

“¿Puedes devolver la vida? Entonces no te apresures a dispensar la muerte, pues ni el más sabio conoce el fin de todos los caminos.” (J.R.R. Tolkien) 


Anoche, cuando me refrescaba tomando una horchata con una “bola” de café y estaba otra vez quejándome de la sociedad en la que vivimos me dí cuenta del grave error que estoy cometiendo.
Lo discutimos hasta bien pasada la media noche, y es que tengo que olvidarme  y dejar toda intención de quejarme de la situación de nuestra sociedad. Las murmuraciones y vituperios contra el estado de las cosas en que nos encontramos, y las preferencias por una situación anterior, no son solamente incorrectas, sino absolutamente carentes de sentido.
Y es que, yo formo parte necesariamente del sistema que hay ahora en nuestro mundo; en él me he criado, hasta llegar a mi posición actual dentro de la sociedad. Dependiendo, por tanto, de los tiempos como condición de existencia, al anhelar otros tiempos estoy de hecho, deseando no haber nacido nunca.
Además, cometo una ingratitud hacia la sociedad en que vivo, al decir pestes contra ella, pues día tras día disfruto de los innumerables beneficios que me ofrece. No obstante, no tiene nada de incorrecto, vacío de sentido o ingrato indicar sus deficiencias con el deseo de ayudar a superarlas.
Así que voy a intentar mantener un equilibrio, por lo que será necesario que tenga que variar mi posición continuamente para que el equilibrio se mantenga.


Feliz y Dulce Día.

miércoles, 4 de julio de 2018

Miércoles 4 de julio de 2018.

“¿Puedes devolver la vida? Entonces no te apresures a dispensar la muerte, pues ni el más sabio conoce el fin de todos los caminos.” (J.R.R. Tolkien)

Después de un día en el que no hemos podido dar los “Buenos Días”, ahora, aunque un poco tarde, volvemos. Las noches del verano es lo que tienen; son muy largas ya que son ideales para largas conversaciones. Y después nos cuesta levantarnos.
Hay tantos temas de actualidad que se pasan las horas muy rápidas, mas si cabe cuando la temperatura nos esta dando un respiro, después del bochornoso día que tuvimos que soportar.
Tenemos tanto sobre lo que conversar que nos daría para todas las noches de verano y es que nuestra sociedad vive bajo el yugo de una larga serie de crisis acumuladas e irresueltas. La causa común de todas ellas, me comentaban ayer,  es la cultura de la desvinculación, que nos ha transformado.
Es un concepto que no tenía muy claro, de ahí la larga noche,  pues presenta algunas preguntas: ¿Qué legado colectivo queremos dejar a nuestros hijos? ¿En qué sociedad queremos vivir? Y para responder debemos utilizar no solo las maravillosas noches de verano sino que alguna cerveza de medio día.
Por primera vez una sociedad funciona asumiendo la lógica del deseo como máximo bien, lo que se opone así al que ha sido sinónimo de civilización, civilidad y cultura: la canalización del deseo, su control social y la educación para el autocontrol.
Recuerdo que cuando éramos jóvenes el deseo funcionaba junto con otros requerimientos relacionados a la razón, el deber y el amor, y ahora se ha hecho independiente de todos ellos, ha desbordado su curso histórico e inunda la sociedad.
Si miramos todos los temas de actualidad de los que tanto hablamos nos daremos que la gran mayorías siguen el mismo principio: la realización personal solo se alcanza por la satisfacción del impulso del deseo, por encima de cualquier otra causa y razón. Ningún compromiso personal o comunitario, ley, norma, tradición, derecho consuetudinario, costumbre, ningún vínculo, en definitiva, incluidos el deber y el amor, pueden limitar la realización del deseo individual, porque en ella radica el hiper-bien de la vida humana.
Pero ¿tan negativo es satisfacer el deseo, expresión de una dimensión muy humana? Claro que no. Y aquí esta el tema de conversación para las próximas noche de verano.

Feliz y Dulce Día.

lunes, 2 de julio de 2018

Lunes 2 de julio de 2018.

“¿Puedes devolver la vida? Entonces no te apresures a dispensar la muerte, pues ni el más sabio conoce el fin de todos los caminos.” (J.R.R. Tolkien)


Bueno pues, ya se han pasado las fiestas como un suspiro, y es ahora cuando tenemos la impresión de que empieza el verano, al menos en Pego. Ya puedo sentir que el pueblo está más tranquilo y por lo tanto más vacío, los pegolinos huyen hacia la playa.
No es que yo me quede por lealtad ni que exista en mí un código de honor que me impida abandonar el pueblo con la excusa del exceso de calor, sino que no tengo una esa segunda residencia donde por disfrutar del mar.
Es fácil que “lealtad” no sea la palabra adecuada para esta situación pues la solemos utilizar de diferente manera, pues la entendemos solo como el cumplimiento de lo que exigen las leyes de la fidelidad y las del honor y hombría de bien. Pues mira por donde no estoy del todo de acuerdo.
Yo creo que la lealtad debe basarse en lo que es correcto y no solo en apoyar o defender a nuestro pueblo o a nuestros amigos. Si la lealtad nos aconseja hacer lo que sabemos que está mal, o nos hace acomodarlo, ser cómplice de ello, entonces esa lealtad es falsa y no tiene fuerza ni peso moral. Podréis pensar que entonces estaré traicionado a mis amigos o a mí pueblo pero la verdadera traición consistiría  en ignorar alegremente las fallas morales de un amigo o de mi pueblo.
En fin, un año más demostrare que se puede pasar un verano en Pego sin “secarse” en el intento.

Feliz y Dulce Día.

domingo, 1 de julio de 2018

Domingo 1 de julio de 2018.

“¿Puedes devolver la vida? Entonces no te apresures a dispensar la muerte, pues ni el más sabio conoce el fin de todos los caminos.” (J.R.R. Tolkien)

Muy bien las fiestas de Pego este año, y aunque no he participado en casi ninguna actividad, solo en el IV Relleu 24 x 1 Hora de Pego, debo decir que no he escuchado criticas en contra o por lo menos de ninguna que tenga alguna importancia.
Ya se que no podemos cambiar los hechos una vez que han se han producido. Pero sí podemos cambiar tantas situaciones y hechos que ocurren ahora desde leyes y desde postulados injustos para que no se vuelvan a repetir.
Ya se también, por ejemplo, que poner el grito en el cielo tras un atentado no devuelve la vida a los inocentes asesinados. Pero sí puede resultar posible trabajar seriamente para superar la difusión de ideologías asesinas.
Hay muchas cosas que se pueden hacer ante unos hechos consumados, porque de nada sirve denunciar los resultados de unas elecciones, por ejemplo en Italia o Austria, en las que han vencido grupos populistas, cuando podemos ahora, entre familiares, amigos y conocidos, promover el amor a la justicia y el respeto a minorías injustamente perseguidas.
Podemos cambiar muchas más cosas de las que imaginamos. En lo pequeño y cercano: resulta estupendo ofrecer argumentos a un familiar o amigo engañado por ideas que atentan contra la vida, para que empiece a ayudar a las personas que se encuentran ante esos problemas.
Nos tenemos que dar cuenta que el sufrimiento de millones de seres humanos, del que esperan día tras día un poco de justicia y de apoyo nos interpela y nos invita a trabajar sobre tantas cosas que podemos cambiar.
Ya se que no siempre veremos resultados positivos de inmediato. Pero al menos habremos puesto señales de esperanza, cerca o lejos de nosotros, para que este mundo sea más justo, más acogedor, más lleno del auténtico amor.
Ya se que escribo mucho la palabra “amor” pero es que en realidad no hay otra palabra para hablar de la vida.

Feliz y Dulce Día.