miércoles, 1 de abril de 2026

¡Buenos días! El populismo: una visión parcial de la verdad.

 


Uno de los detalles que nos pueden indicar por donde se encuentra nuestra posición sobre si somos o no populistas la podemos encontrar en averiguar si vemos diferencias entre los pobres. Aunque nos pueda resultar desconcertante, todos los populismos se preocupan por la pobreza, así como en el sufrimiento de algún colectivo. Siendo esto bueno, la dificultad aparece cuando nos damos cuenta de que estamos centrando nuestra atención en un solo colectivo por encima de otros, justamente en ese colectivo que utilizamos como nuestra bandera.

Así que, esta manera de actuar nos puede ayudar a comprender uno de los pilares del populismo, que no es otro que su visión parcial de la verdad, algo que por supuesto nos puede ocurrir a todos. Pero, la diferencia se encuentra en pensar que ahí está toda la verdad, cuando en realidad solo hay una parte, ignorando todo lo que se salga de ahí. Desde este punto de vista, no es difícil caer en actuaciones que utilizan ciertos colectivos para reafirmar identidades.

En nuestro caso, esta dinámica la podemos encontrar en el modo de ver la moral. Puede ser que corramos el peligro de poner nuestra atención sólo en la moral social o solo en la moral de la persona. O sea, plantear una necesaria defensa de la vida y olvidarnos, por otra parte, de lo que esto significa con respecto a la acogida de refugiados o a la desigualdad social, por ejemplo. En sentido contrario, también podemos poner toda nuestra atención en la imprescindible justicia social, en el problema ecológico o en un sinfín de problemas sociales, y olvidaros de la moral de la persona y la exigencia de la defensa de la vida en todas sus etapas.

Evidentemente, cada personalidad y cada generación, como es normal, según su sensibilidad pondrá su atención en aspectos diferentes, algo que es muy necesario. Sin embargo, nuestra posición requiere aspirar a tener un punto de vista lo más amplio posible sobre los problemas que arruinan el mundo y al conjunto de la humanidad, y no utilizar los padecimientos de unos pocos para hacer una bandera de ellos.

Resumiendo, tenemos que recordad que en este mundo todo está conectado, que necesitamos estar pendientes de la complejidad de la realidad. Defender la dignidad humana es un buen punto de unión entre la moral social y la moral de la persona. Los intereses partidistas, por el contrario, no lo son nunca.

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