He realizado algunos viajes en solitario, han
sido muchos kilómetros con sus días incluso meses en los que he estado solo con
mi bicicleta, y una de las preguntas que me hago de vez en cuando es: ¿Cuál es
mi actitud ante la soledad?, ¿trato de evitarla o le tengo miedo?, ¿soy consciente
de sus ventajas o de sus inconvenientes? Con estas preguntas estoy intentado aportar
e incorporar información a lo que significa la soledad, más que defenderla. Me
gusta pensar que es una buena compañía y que me ayudado en ciertos momentos de
la vida.
Una de las particularidades que veo en la
soledad es que resulta ser contradictoria. Por una parte, nos hace pensar en un
aislamiento físico, sin embargo, sucede que puedo estar en compañía de otras
personas y encontrarme solo, y puedo estar de viaje y sentirme cerca de las
personas a las que quiero. Es más, en alguna ocasión esa soledad física me ha
ayudado a sentir esa cercanía con los demás.
Al haber realizado tantos viajes en solitario
no puedo estar totalmente en contra ni mirarla con malos ojos al menos cuando los
inconvenientes que pueden aparecer se solucionan sin demasiados problemas, es
verdad que en el caso de que apareciera una grave enfermedad o un accidente
grave entonces estar solo en un lugar extraño sí que podría presentar un
problema, en mi caso, tengo bastante confianza en las personas que me tengan
que atender o ayudar, de ahí que me encuentre tranquilo.
La confianza es fundamental, confianza en
nosotros mismos y en los demás. Debemos tener la suficiente seguridad de que
las intenciones de los demás son buenas. Lo saludable es que supongamos la
buena fe de todos. Y esa confianza es la que sostiene la esperanza de recibir
un trato que se corresponda a lo que nos merecemos.
Si cuando viajas en solitario tienes miedo a
las malas intenciones de los demás esa actitud nos llevará a ser obsesivamente
precavidos, de tal manera que vamos a sufrir un verdadero martirio suponiendo
que la persona que está junto a nosotros tiene malas intenciones. Y así no sé
puede viajar. Tengo que añadir que un exceso de confianza nos hace pecar de
ingenuos.
El truco tal vez se encuentre en ser nosotros
mismos personas dignas de confianza por nuestro comportamiento en nuestra vida
y así confiaremos más en las personas.

No hay comentarios:
Publicar un comentario