viernes, 24 de julio de 2026

¡Buenos días! Descansar.

 

Como decía ayer, cuesta desconectar, no sabemos ya detenernos y, eso es precisamente lo que intento en cada viaje. No tengo mucha confianza en volver de un viaje convertido en otra persona, no me ha pasado nunca ni creo que pase en un futuro. Después de tantos años me conformaría durante un viaje con algo un poco más sencillo, pero con seguridad más difícil: no estar pendiente del reloj, pasear por donde este sin prisas y tranquilamente, sentarme un rato en algún lugar bonito con la única intención de permanecer allí, sin agobios y sin la necesidad de llenar el silencio pasando el dedo por la pantalla del móvil.



Tengo la impresión de que llevo demasiado tiempo sin valorar esos instantes, sin buscarlos ya que siempre tengo algo más urgente que hacer. Y quizá un viaje sea una buena oportunidad para descubrir que las conversaciones más importantes con uno mismo no suelen producirse cuando nos movemos de un sitio a otro, sino cuando, por fin, nos quedamos quietos.

Así que, en mi próximo viaje voy a intentar descansar más la cabeza, porque empiezo a sospechar que el verdadero descanso no consiste en cambiar de lugar, sino en permitir darme un tiempo para poner un poco de orden en esa habitación interior que hace tiempo que no visito, ya que durante la mayor parte del tiempo vivo tan deprisa que apenas me queda tiempo para visitarla.

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