domingo, 7 de diciembre de 2025

Último día, del viaje a la maratón de Valencia.

 Último día, del viaje a la maratón de Valencia. 



Hoy finaliza un viaje, que, aunque es verdad que no lo he narrado como me hubiese gustado y tenía pensado, lo cierto es que ha estado ahí. Siempre presente en cada decisión que he tomado pues intentar correr esos 42195 metros es una labor en la que hay que poner toda la atención. Con ello no quiero decir que hayan sido unos meses de estrés, más bien todo lo contrario, tranquilidad y calma, al saber todo lo que tenía que hacer cada día. 

El hecho de ir contando los días, no los que faltaban, sino los que llevaba recorriendo ese camino a sido una sencilla forma de recordarme que tenía un propósito que quería cumplir.

¡Cuán fugaces son a menudo esos propósitos! A veces no pasarán ni siquiera un par de semanas antes de que se olviden. Y esto puede ocurrirnos también en nuestras vidas en muchos aspectos.

Se dice que la perseverancia es amiga de la fortaleza. Con frecuencia en muchos aspectos de la vida, existe una verdadera lucha. Desde la escuela, el “aguantar” a un profesor lleno de defectos, tener un amigo que hace cosas que nos desagradan, tener un vecino que a veces nos rompe los nervios y muchos otros momentos de la vida son difíciles.

Desde pequeñas crisis hasta grandes desastres, la vida nos depara un hecho innegable: la vida es hermosa, pero no necesariamente sencilla. Si somos como un barquito de papel, la menor llovizna nos hunde irremediablemente. Hace falta la fortaleza.

La perseverancia es un esfuerzo continuado. Es un valor fundamental en la vida para obtener un resultado concreto. Existen muchos matices al vivir la perseverancia: existen aquellos que son necios irremediables, y otros que son veletas que cambian de rumbo. Estos últimos, tienen grandes problemas.

Siempre es emocionante iniciar algo: existe una gran ilusión, sueños y esperanzas. Ese “algo” puede ser un nuevo trabajo, vivir en una nueva ciudad, un nuevo proyecto de viaje o correr una maratón. 

Sin embargo, fácilmente comenzarán a aparecer problemas y cierta resistencia a ir avanzando. En el nuevo viaje, comenzaremos a conocer la zona y nos encontraremos con unas exigencias físicas que nos superan, o al entrenar la maratón veremos que no podemos con los entrenamientos que teníamos programados. 

Si abandonamos nuestro proyecto de viaje o nos retiramos de nuestra ilusión de terminar una maratón, entonces estamos ante la falta de perseverancia, y en el fondo siempre existirá un sentimiento en el corazón: el de haber sido derrotado, vencido y el no haber luchado por algo que valía la pena.

Las personas, podría decir que somos hedonistas, es decir, preferimos el bien inmediato. Una persona puede utilizar una droga porque en el momento de administrársela a su cuerpo percibe sensaciones que le gustan, pero no le importa que su cuerpo se dañe en el largo plazo.

Esa falta de visión de futuro, el no mirar a largo plazo es lo que hagamos grandes tonterías en nuestras vidas por obtener satisfacción instantánea. La cuestión es que, con la perseverancia, debemos tener la fortaleza de no dejarnos llevar por lo fácil y lo cómodo, a cambio de obtener algo más grande y mejor en el futuro. Si vemos la vida con superficialidad entonces nos dejaremos llevar por las cosas inmediatas.

Cuando hablamos de perseverancia, valdría la pena tomar un papel y ver nuestros propósitos, nuestras ilusiones. El problema con los proyectos es que siempre decimos el “qué” pero nunca el “cómo”. 

Por otro lado, a veces no conocemos a fondo nuestras capacidades (o falta de ellas) para poder establecer objetivos que realmente podamos alcanzar.

Cualquier aventura que emprendamos deberíamos realizar un recuento de los medios con los que vamos a alcanzarla.

Pienso que he sido bastante perseverante y he intentado utilizar todo el sentido común que he podido para estar hoy en condiciones de terminar la maratón. Tal vez no lo consiga, sin embargo es importante saber que he disfrutado preparándola. 

A veces nos olvidamos de la sabiduría popular, pero no sería mala idea reflexionar solo un momento el viejo refrán “El que persevera alcanza”.

Ya veremos. 


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