martes, 21 de noviembre de 2023

¡¡¡Buenos días!!! ¡Hoy voy a ser amable!

 “De todas las ideas modernas engendradas por la riqueza, la peor de todas es la idea de que la vida hogareña es monótona y pacífica” (G. K. Chesterton)

¡¡¡Buenos días!!! 

No os ha pasado alguna vez que estábamos haciendo algo y no había forma de hacerlo como pretendíamos, y cuando alguna persona nos ha echado una mano casi sin darnos cuenta se nos ha escapado un: ¡gracias! ¡ha sido muy amable! Y nos ha nacido a continuación una sonrisa.

Seguro que nos habrá pasado, por eso esta mañana he dedicado unos momentos para reflexionar y entender el verdadero significado de esta actitud, que no es otra cosa que la amabilidad, que está al parecer ser en desuso y bastante ausente en las actitudes que tenemos en nuestras relaciones.

Si lo miramos bien la amabilidad es una forma de expresar la caridad pues tiene que salir del amor que sentimos hacia los demás. Entonces: ¿Cómo adquirir una actitud amable? ¿Cómo cultivarla? La respuesta parece clara; amando. Es claro que la aspereza, el rencor y el sarcasmo nos van a impedir ser amables.

Cualquier cosa que hagamos si la envolvemos en amabilidad hace que la persona que la recibe lo disfrute más: no solo por lo que hemos hecho sino por el envoltorio con que lo hemos hecho y que lo enriquece. Si además somos amables con alguien que no lo merece le podemos ablandar el corazón y mostrarle el camino para que se abra a los demás.

Si prestáis atención a esos momentos y a las personas con las que sois amables notareis que hay un contagio, las personas nos volvemos amables delante de la amabilidad, como si esas acciones llevaran a otros actos también amables. Ya os habréis dado cuenta de que la amabilidad y la cortesía van unidas puesto que la amabilidad es cortés. La cortesía lleva implícita a la amabilidad ya que es una expresión educada de respeto hacia el otro tratándolo con la misma deferencia con que nos gustaría que nos tratarán.

Es fácil confundirlas, una deriva del amor y la otra del respeto.

Otra cosa curiosa que suele suceder con la amabilidad es que a veces lo somos más con las personas que no conocemos y que con las que seguramente no vamos a volver a coincidir que con nuestra propia familia o amigos y, si esto es así, nos presenta un pequeño problema que deberíamos intentar solucionar ya que es fácil que nuestra amabilidad con los de fuera pueda ser simple afectación hipócrita.

En fin, voy a intentar ser amable y para eso una solución es tener siempre a mano tres palabras fundamentales: por favor, gracias y perdón. 

domingo, 19 de noviembre de 2023

¡¡¡Feliz domingo!!!

 “Un hombre tiene que amar muchísimo una cosa para practicarla no sólo sin ninguna esperanza de fama o dinero, sino incluso sin ninguna esperanza de hacerla bien” (G. K. Chesterton)

¡¡¡Buenos días!!! 

No se muchas veces el motivo por el cual mis pensamientos cuando me despierto me llevan a reflexiones de lo más extrañas. Esta mañana, por ejemplo, recordaba lo sensible que era de niño, especialmente con la justicia, pues me costaba mucho olvidarme de las promesas que me hacían mis padres. Cuando me decían que, si hacia tal cosa me darían tal regalo, no podía dejar de insistir en que la cumplieran. Cuando se es niño se tiene una sensibilidad espacial para la justicia, se cree en la palabra dada y si no se cumple lo prometido se considera que se ha cometido una injustica y por lo tanto una mentira y una falsedad,

He crecido y sin embargo en ese apartado sigo igual, continúo exigiendo el cumplimiento de lo prometido. Las personas podemos perder la inocencia propia de los niños y caer en el cinismo si dejamos de creer en la justicia, si renunciamos a lo bueno y perdemos el sentido de lo verdadero.

No es fácil ser justo, pero si no lo somos, nos tornamos injustos. Es fácil ser sensibles a las injusticias sufridas, pero igual no somos conscientes de las que provocamos. Es cierto que los gobernantes y los jueces tienen una responsabilidad especial frente a esta virtud, de tal modo que, en caso de ser injustos, quedan desacreditados, pierden autoridad. Pero esta gran cualidad no queda reservada para los grandes asuntos de estado, debe estar presente en nuestro día a día: en las relaciones laborales y familiares.

Si ahora hacemos el pequeño esfuerzo de consultar el diccionario de la RAE, nos encontraremos que, en su primera acepción, la justicia se define así: “Principio moral que lleva a determinar que todos deben vivir honestamente”. Y si bajamos un poco más llegaremos a esta otra acepción: “En el cristianismo, una de las cuatro virtudes cardinales, que consiste en la constante y firme voluntad de dar a Dios y al prójimo lo que les es debido”.

“Lo que les es debido” no puede dañar a la persona, tiene que ser justo, “lo que les es debido” tiene que ser bueno, tiene que ser verdadero. Hay una línea que une la verdad, el bien y la justicia, lo que nos lleva a que solo se tiene derecho a lo bueno.

En fin, estamos en estos días necesitados de justicia, tenemos sed de justicia. Cuando nuestros dirigentes confeccionan “leyes” injustas, que las hay, no nos hacen un bien, nos aprisionan y encadenan. Quizás es lo que ocultamente procuran: apresarnos para poder manejarnos. Y muchos ingenuos corean a sus carceleros como si fueran sus liberadores. ¡Qué débil es el hombre, necesita quien le proteja de su propia necedad!

Pero quedémonos en el quehacer diario, vamos a nuestras acciones justas, a esas que nos hacen honrados. Seamos justos cuando paguemos o cobremos, no nos quedemos con lo que no es nuestro. No defraudemos en el cumplimiento de la palabra dada al otro, cuando realicemos un voto de amor y fidelidad hay que cumplirlo pues hemos adquirido un gran compromiso, no dejemos tirada a la persona que prometimos amar de por vida, que se entregó a nosotros fiada de ese compromiso.

miércoles, 15 de noviembre de 2023

!!!Buenos días a todos!!! ¡Feliz miércoles!

 Es algo espantoso soportar la risa de algo a la vez inferior y más fuerte que uno” (G. K. Chesterton)

¡¡¡Buenos días!!!

Me ha resultado interesante, otra vez, darme cuenta de como me resulta de sorprendente el mundo, y no sólo eso; si no que además me resulta una sorpresa mi existencia, una sorpresa que además es agradable. Por algún motivo existo y aunque me ha costado un poco averiguarlo, lo extraordinario sin embargo es que me gusta existir.

También se que ese gusto por existir lleva consigo un “si”. Resulta curioso como las cosas más sorprendentes siempre llevan consigo un pequeño y a veces incomprensible veto. El don más colosal depende de una pequeña cosa que se nos niega. Es así, no sé muy bien porque, pero es así.

La costumbre de haber escuchado muchos cuentos cuando era niño estoy seguro de que tiene algo que ver, no encontraba extraño que Cenicienta recibiera un carruaje del país de las maravillas y un cochero aparecido de la nada, pero junto a ellos recibía una obligación que cumplir; de que llegase a casa antes de las doce. No me parecía ni me parece una orden tan dura para el beneficio que otorgaba. Tendrás todo lo necesario para acudir al baile “si” vuelves a casa antes de las doce. Un “si” insignificante.

Y es que las cosas más impresionantes se sostienen en algo insignificante, son como el cristal, ese brillo del cristal y esa luminosidad se puede comparar con la felicidad que es luminosa pero frágil. Pienso que la vida es resplandeciente y frágil como el cristal. Tengo que recordar ahora que frágil no es sinónimo de efímero. Dale un golpe a un cristal y no durará nada, se romperá en mil pedazos, pero basta con no golpearlo y cuidarlo un poco y durará mil años.

Así es la felicidad, depende de no hacer algo que se puede hacer y que, muchas veces no se tiene claro por qué no se debe hacer. La clave se encuentra en que a mí no me resulta injusto que sea así. Siempre me viene a la memoria en estos casos a Adán y Eva con su insignificante veto que tenían que cumplir, tan fácil de cumplir en comparación a las ventajas que otorgaba.

Tengo la impresión de que mi existencia es un legado tan fantástico que no tengo derecho a quejarme de no entender todas las limitaciones que tengo. Tal vez por esta razón no puedo compartir con muchas personas ese sentimiento de rebeldía que se da tanto hoy en día. Por supuesto que me opongo a cualquier norma que sea injusta pero no a un hecho sólo porque sea misterioso.

Disfrutar de un hermoso amanecer bien merece madrugar, es un insignificante esfuerzo si lo ponemos delante de tan extraordinario espectáculo, ¿por qué hay que madrugar? Pues es un misterio que no me molesta tener.

Tengo claro que el mundo es un lugar muchas veces absurdo y siempre sorprendente, que hubiera podido ser sin ningún problema completamente diferente pero que a mí me resulta agradable tal como es; y ante esto más me vale ser humilde y aceptar las extrañas limitaciones de tan extraño regalo.     

 

 

lunes, 13 de noviembre de 2023

¡¡¡Buenos días, lunes!!!

 “El europeo suele adoptar un tono de superioridad, pero no acerca de las cosas en que verdaderamente es superior” (G. K. Chesterton)

¡¡¡Buenos días!!!

Hace unos días comente algunas cosas sobre las nacionalidades y la nación, ahora falta decir algo sobre la tierra donde hemos nacido y a la que nos sentimos ligados, o sea sobre la Patria.

No elegimos a nuestros padres como tampoco lo hacemos con nuestra Patria, no elegimos nuestro lugar de nacimiento: nos guste o no. La patria es la tierra de nuestros padres. Tenemos que pensar que de nuestros padres recibimos la vida, la educación, la crianza, la lengua, una cultura y unas tradiciones, o sea una herencia que tenemos la obligación de transmitir y si es posible engrandecer y que, lo queramos o no, va a influir en nuestra personalidad.

Si somos de los que piensan que: “de bien nacidos es ser agradecidos” no nos quedará más remedio que querer todo lo que hemos heredado, es un acto propio de la virtud de la piedad. Porque no lo olvidemos la piedad es; “amor entrañable que se consagra a los padres y a objetos venerandos”, nos dice el diccionario.

Como curiosidad añadiré que San Agustín establecía un orden en el amor y lo expreso de la siguiente manera: «Ama siempre a tu prójimo; más que a tu prójimo, a tus padres; más que a tus padres, a tu patria; y más que a tu patria, a Dios».

Lo que nos está sucediendo ahora es que no se entiende en su justa medida el término “patriotismo”, ya que no es otra cosa que “el amor y la piedad hacia la patria en cuanto tierra de nuestros padres y antepasados”.

Quiero terminar con unos párrafos que escribió el por entonces cardenal y arzobispo de Buenos Aires, Jorge Mario Bergoglio refiriéndose a la patria: “Un país es el espacio geográfico, la nación la constituye el andamiaje institucional. La patria, en cambio, es lo recibido de los padres y lo que hemos de entregar a los hijos. Un país puede ser mutilado, la nación puede transformarse (en las posguerras del siglo XX hemos visto tantos ejemplos de esto), pero la patria o mantiene su ser fundante o muere; patria dice a patrimonio, a lo recibido y que hay que entregar acrecentado, pero no adulterado.

Patria dice a paternidad y filiación… patria evoca aquella escena trágica y esperanzadora de Eneas con su padre a babuchas en la tarde de la destrucción de Troya: «et sublato patre montem petivi». Sí, patria supone soportar lo recibido no para guardarlo en conserva sino para entregarlo íntegro en su esencia, pero crecido en el camino de la historia.

Patria necesariamente entraña una tensión entre la memoria del pasado, el compromiso con la realidad del presente y la utopía que proyecta hacia el futuro. Y esta tensión es concreta, no sufre intervenciones extrañas, no se extrapola en la confusión de la realidad presente con la memoria y la utopía engendrando fugas ideológicas esencialmente infecundas.”

En fin, basta por hoy. 

domingo, 12 de noviembre de 2023

¡¡¡Feliz domingo!!!

 “Cuando el hombre está haciendo las tres o cuatro cosas para las que ha sido enviado a esta tierra, entonces habla como alguien que vivirá para siempre” (G. K. Chesterton)

¡¡¡Buenos días!!!

Parece que en noviembre la muerte se encuentra más presente en nuestras vidas, sin embargo, lo que está más presente es que nos acordamos de que vamos a morir, los dos primeros días del mes no hacen otra cosa que hacernos memoria, pero en realidad de lo que nos hacen memoria es de que somos eternos.

He conocido a personas que se han enfrentado a la muerte con gran ánimo, convencidas de que no han de morir, de que van a iniciar una nueva vida. Sabían que el alma no muere, no puede hacerlo, ya que es espiritual. Pero claro, para llegar a esa conclusión han tenido que darse cuenta de que somos alma y cuerpo, y que el alma vive para siempre. Lo que se queda en el cementerio es el cuerpo, lo depositamos allí, reposa y espera. La palabra cementerio deriva del griego antiguo y significa “lugar para dormir” o “lugar para descansar”.  

Se nos olvida lo que es consistente, lo duradero y perdurable, pues estamos tan acostumbrados a lo pasajero y transitorio que no nos preocupamos en dedicar un momento a pensar en lo eterno, en la eternidad. Entendemos mal el famoso “carpe diem” ese -aprovecha el tiempo- y, en lugar de aprovechar el ahora, de dar a todo lo que hacemos un toque de eternidad, ya que sabemos qué todas las cosas que ahora hacemos van configurando nuestra vida, nuestras relaciones, en lugar de eso volvemos al “comamos y bebamos que mañana moriremos”.  

No somos animales irracionales, tenemos más opciones que las de satisfacer nuestras necesidades básicas de una forma instintiva. Tenemos que ver las consecuencias de nuestras elecciones, en ver si realmente son para nuestro bien y no conformarnos en saciar los instintos. Tenemos un cuerpo y hay que cuidarlo, pero no es lo único de nuestro ser y si no le aportamos un alma se encontrará vació.

Hay que vivir la vida día a día, pero dándole eternidad, sabiendo que no vamos a morir del todo, solo nos separaremos del cuerpo, nos desprenderemos de él por un tiempo. 

viernes, 10 de noviembre de 2023

¡¡¡Feliz día!!!

 “Si un hombre escoge decir la verdad en frases interminables o en bromas rápidas es un problema análogo a si decide decirla en alemán o en francés”. (G. K. Chesterton) 

¡¡¡Buenos días!!!

Considero que tengo que decir algunas palabras sobre los nacionalismos, por supuesto es una opinión, que me ha ayudado a valorar los nacionalismos, y, viendo la incidencia política que están teniendo en la situación actual de España voy a repasarla y repensarla.

Me gusta recordar que el fundamento de toda sociedad y la prioridad de toda actuación social se encuentra en la persona. Por lo tanto, lo que sostiene el orden político y la paz social es la dignidad de la persona que es capaz de conocer y de pensar, de elegir libremente y de vivir en comunidad con los demás. Tengo claro que la persona humana solo puede vivir y sobre todo sobrevivir con la ayuda de los demás, al nacer con la familia, después con los amigos y, finalmente, con la sociedad entera.

Dicho lo cual, entiendo que la nación como una gran comunidad de hombres que se encuentran unidos por varios vínculos, donde el más importante me atrevo a decir que es la cultura. La cultura no es una cosa aislada y solitaria, es más puedo llamarla en plural pues siempre está constituida por una rica mezcla entre ellas a través de la historia. Si no hubiese existido un intenso intercambio culturar entre las diferentes regiones existentes ahora en España ninguna seria lo que es hoy. Esto no quiero olvidarlo pues conforma la identidad de cada una de ellas.

Ahora bien, tengo que ver la diferencia que existe entre lo que es una realidad eminentemente cultural como es la nación y el Estado que es una realidad en un principio política que puede coincidir con un solo contexto cultural o bien constar con diversos ámbitos culturales. Si se da la coincidencia de que varias realidades culturales se hallan unidas por lazos religiosos, económicos, históricos, familiares y políticos dentro de un mismo Estado, no puedo sacar la conclusión de que cada una de ellas goce necesariamente de un derecho a la soberanía política. En el caso de España, los diversos pueblos que hoy constituyen el Estado español comenzaron un proceso cultural común como consecuencia del cristianismo y de la romanización, dando lugar a una unidad cultural básica y a la configuración de un Estado plurisecular.

Me resulta cuestionable moralmente que los pueblos y nacionalidades que históricamente forman un Estado pretendan cada una de ellas unilateralmente tener una configuración política propia como Estado, y que reclamen la independencia en virtud de su sola voluntad, olvidándose de las muchas relaciones históricas establecidas entre los pueblos y sometiendo los derechos de las personas a proyectos nacionales o estatales personales, impuestos de alguna manera a la fuerza. Yo entiendo perfectamente un derecho real y originario de autodeterminación política en el caso, por ejemplo, de una colonización o de una invasión que sea injusta, pero no el de una secesión.

¿Qué es lo que está pasando? Si una solo idea es el principio absoluto de la acción política y es impuesta a toda costa y por cualquier medio, se está pervirtiendo el orden moral y la vida social. Esto es lo que puede pasar si se impone la voluntad de independencia de forma totalitaria sin respetar el bien común. Lo que está pasando en algunas partes de España es que ese nacionalismo pretende legitimarse presentándose como defensor de una nación cautiva y anexionada a la fuerza por poderes extranjeros de los que sería preciso liberarla. Por lo tanto, degenera en una ideología y un proyecto político excluyente que pretende imponer por la fuerza sus propias convicciones políticas pasando por encima de la libertad de los ciudadanos y eliminando a los que tienen otras legítimas opciones políticas. El nacionalismo totalitario ignora que todo proyecto político ha de ponerse al servicio de las personas y no a la inversa.

Podemos encontrar otras opciones políticas de tipo nacionalista que hacen de la defensa y del desarrollo de la propia identidad el eje de sus actividades, y se ajustan a la norma moral y a las exigencias del bien común. La opción nacionalista, como cualquier opción política, para ser legítima debe estar ordenada al bien común de todos los ciudadanos, apoyándose en argumentos verdaderos y teniendo en cuenta los derechos de los demás y los valores nacidos de la convivencia. Y debe evitar varios errores: como el de considerarse a sí misma como la única forma coherente de proteger los propios valores; así como defender esos valores excluyendo y menospreciando los de otras realidades culturales.

Vivimos en un país que es el fruto de largos procesos históricos que no pueden ser ignorados ni distorsionados o falsificados al servicio de intereses particulares. Poner en peligro la convivencia de los españoles, negando unilateralmente la soberanía de España es peligroso.

La Constitución es nuestro marco jurídico, ineludible y de referencia para la convivencia entre todos los españoles. Se trata de una norma modificable, por supuesto, pero todo cambio constitucional debe hacerse según lo previsto en el ordenamiento jurídico. Es necesario tutelar y respetar el bien común de una sociedad multi-centenaria como la española.

miércoles, 8 de noviembre de 2023

¡¡¡Buenos días!!! ¡Bienvenido miércoles!

 “Cuanto más desesperada es la situación más esperanzado debe ser el hombre” (G. K. Chesterton)

¡¡¡Buenos días!!!

Desde hace días estoy intentando hacerme una idea de lo que nos está pasando a los españoles con nuestra Constitución y de cómo la valoramos, visto como la estamos tratando y sobre todo como se está intentando anularla por la puerta de atrás.

Es difícil si no se es un jurista tener una idea clara, pero con un poco de sentido común puedo llegar a alguna conclusión.

Si veo como se ha formado el Tribunal Constitucional, que no lo olvidemos es el garante de la Constitución, si veo que el actual presidente del Tribunal Constitucional dijo algo parecido a “las togas deben embarrarse cuando el ejecutivo de Zapatero lo necesite”, y lo dijo cuando era Fiscal General del Estado con Zapatero, y viendo como todo un Ministro de Justicia de un gobierno de España del mismo signo político se encuentra de vocal, no hay que ser muy listo para darse cuenta de que muy imparcial no debe ser ese tribunal.

Si además veo las últimas resoluciones que, para mí, son demasiado parciales en favor de una determinada idea política ya empiezo a preocuparme. Si esto es así, el ataque a la Constitución se encuentra preparado.

Lo impresionante es que se va a intentar atacarla con un Gobierno en funciones, el sentido común me lleva a pensar que eso supondría cortar por la mitad la voluntad de todos y cada uno de los españoles que la votaron y de paso, no hay que olvidarlo, de quienes no la votaron o no han podido votarla, pero que son amparados por ella sin distinción.

Los últimos acontecimientos que voy viendo para la elección del presidente de gobierno no me hacen dudar de que las cosas van a ir mal para la Constitución, me parece claro que todo está consensuado y redactado previamente, con solo el ejemplo de los viajes a Waterloo tendría suficiente,

La amnistía que se está negociando, para mí, que insisto no soy un jurista, es desleal. Sin embargo, lo que me resulta incomprensible es que esta petición de amnistía se puede realizar, no solo sin arrepentimiento, sino que además los beneficiados por ella pretenden continuar insistiendo y repitiendo que van a volver a hacer los mismos hechos.   

Si esto fuese así, sería una afrenta y una deslealtad tan burdas, que tendría consecuencias futuras para el prestigio y dignidad del Tribunal Constitucional y muy difícil ya de restaurarlas. Ya que son tan claros el espíritu y la letra del texto constitucional, que una resolución en favor de sus promotores destruiría fatalmente la confianza en dicho Tribunal, que es último defensor del Estado de Derecho.

Se me puede decir ahora que lo que no está escrito en la Constitución se puede y se debe añadir, pero si no existe en ella no tiene encaje jurídico, ya se también que con la ayuda del Tribunal Constitucional se puede reinterpretar la Constitución, pero eso sería utilizar la ley al servicio de la coyuntura política, de los intereses de este momento. No de la ley a la ley, sino la ley por encima de la ley, la ley como burla de la ley.

Tengo que recordar ahora, que esa frase: “De la ley a la ley, pasando por la ley” que dijo Fernández Miranda, hace ya algunos decenios, se utilizó en una maniobra política para desmantelar el régimen franquista convenciendo a las Cortes Franquistas para votar la Ley de Reforma Política, y que fue, no lo olvidemos refrendada en un referéndum. Lo que se está haciendo ahora se parece más a esta otra frase: “Es ley suprema el bien del pueblo alemán”, es decir, lo que decide el Gobierno que sea el bien.

Por eso cuando oigo hablar, con el desahogo que les es habitual a nuestros políticos, de aprobar una amnistía o de reformar el Código Penal para ajustar algunos conceptos de la Constitución a la realidad actual, no puedo evitar ponerme a temblar imaginando lo que puede sucedernos si estamos dispuestos a adaptar la ley a unos intereses particulares contrarios al sentido de la justicia. A retorcer la ley por dar satisfacción a quienes, fueron condenados en firme, y ahora presentan sus exigencias para ceder sus votos. De la ley a la ley. Pero no para anularla. 

martes, 7 de noviembre de 2023

¡¡¡Buenos días!!! ¡Feliz martes!

 “Por qué es educado ser impío pero impío ser descortés”. (G. K. Chesterton)

¡¡¡Buenos días!!!

No he podido averiguar el motivo, pero esta mañana me he levantado pensando en el tema del amor y los errores que cometemos al querer y ser queridos. Tengo pocas dudas de que necesito amar, todos lo necesitamos y queremos que nos amen, sin embargo, nos equivocamos muchas veces o al menos yo lo hago.

Cuando observo a mi alrededor veo que la cantidad de desamor es preocupante. Y, me surge la pregunta; ¿qué pasará cuando sean muchas las personas que no se hayan sentido queridas nunca? Es verdad que también veo amor y a personas que se sienten queridas. Pero, no veo que se esté cultivando ese terreno, o lo trabajamos o no vamos a sacar nada de ahí. Existen demasiados enemigos del auténtico amor para que confiemos en que sin un poco de ayuda pueda continuar existiendo.

No voy a enumerar todos los tipos de situaciones, que veo, en las que encuentro muy difícil querer y ser querido, ni como están de desestructuras muchas familias o rotas e incluso la gran cantidad de personas que viven solas, muchas son esas situaciones.

Mientras todo esto sucede, nos encontramos con que estamos hechos para amar. Es lo que deseamos, lo que tenemos en nuestro ADN. No podemos ser verdaderamente humanos si no amamos, y tal vez este sea el motivo por el cual, a pesar de todos los avances tecnológicos y médicos, el mundo está tan deshumanizado, pues no sabe muy bien que significa amar y lo necesario que es.

No es tan fácil aclarar lo que es el amor, ya que nos encontramos con varias formas de entenderlo, por ejemplo, las dos formas más comunes que nos encontramos podrían ser el amor cristiano; al que muchos consideran demasiado angelical, descarnado y poco humano, pues se trata de dar sin recibir, y por otra parte nos encontramos con el eros que mirando a nuestro alrededor es el que más triunfa, se trata de ese amor vehemente y posesivo. Yo añadiría la amistad como una clase más de amor.

No hay que olvidar que el amor se trata de una emoción, un sentimiento que está al margen de la razón o de la voluntad. Algo que viene lo disfruto y desaparece. Si lo identificamos como el eros lo entenderemos como una pasión, un simple goce de nuestro cuerpo y que nada tiene que ver con nuestro espíritu o sea algo simplemente animal que solo está buscando utilizar al otro para quedárselo para sí, lo podría rebajar a un mero mercantilismo de ayuda mutua: mientras me sirvas, te aguanto.

Lo característico del amor, según mi parecer, es salir de uno mismo para enriquecer al amado, busca el bien del otro y así me alegra y enriquece, me hace feliz. Nada tiene que ver con el egoísmo, con el simple sentimiento. Hay un revoltijo entre esos amores que nombraba unas líneas atrás y que lo eleva, lo sube de nivel. No se trata solamente un salir de uno mismo, entregarse y solamente buscar el bien del amado; es también eros, disfrute, enriquecimiento. Para dar amor debemos, a su vez, recibirlo como un don. El amor verdadero nos va a enriquecer al igual que lo hará con el otro y además es paciente y lleno de esperanza pues sabe que acabará recibiéndolo.

Para hacer este tema más interesante si cabe los cristianos nos encontramos con ese: «"Amarás al Señor, tu Dios, con todo tu corazón, con toda tu alma, con todo tu ser." Este mandamiento es el principal y primero. El segundo es semejante a él: "Amarás a tu prójimo como a ti mismo." Estos dos mandamientos sostienen la Ley entera y los Profetas.» Todo lo anterior nos lo encontramos los cristianos en el evangelio y que nos viene a decir que el amor es el origen y el fin de todo. El amor es único: el divino y el humano.

Veamos pues, esto nos viene a decir que el amor implica a toda la persona, compromete cuerpo y alma, a los sentidos y a las emociones. Afecta al hombre entero. A diferencia del simple enamoramiento, de la mera pasión, el amor implica a toda la persona. Nos exige estar preparados por lo que debemos capacitarnos para amar. Exige estar preparado, debemos capacitarnos para amar, aprender el arte de amar.

Visto lo anterior resulta que no parece tan complicado, lo hemos leído hace un momento: “El amor es único: el divino y el humano” o sea, si amamos a Dios podemos decir que nos va a capacitar para querer a los demás. Ese amor a Dios nos va a llevar al próximo. Hay que creer en el amor. 

sábado, 4 de noviembre de 2023

¡¡¡Buenos días!!! Feliz sábado.

 “La gente amable de todos los tiempos y lugares siente compasión por los malvados; pero solo una nueva teoría insiste en que no son malvados”. (G. K. Chesterton)

¡¡¡Buenos días!!!

Me he dado cuenta estos días que está de moda vapulear a las iglesias, ya sea la católica o la protestante, incluso a la anglicana. Veo, que se hace esto en la mayoría de los casos pensando que así se tiene una mentalidad abierta, y resulta, que es el único prejuicio que intelectualmente se tolera sin ningún problema. Si se dice algo despectivo sobre cualquier otro grupo de la sociedad se tiene que rendir cuentas por delito de discurso de odio, en cambio mofarse de la iglesia no trae ninguna consecuencia.

Yo como católico me hago una pregunta; ¿Cuál debe ser mi respuesta? ¿Cuál es la respuesta correcta? Pues bien, le he estado dando algunas vueltas al tema y, aunque algunas veces me siento ofendido no debería preocuparme, no debería sentirme amenazado.

Y ahora, debería de dar alguna explicación del ¿Por qué no debería sentirme ofendido?

Tengo que decir que en muchas ocasiones tener alguna crítica es bueno y a veces muy útil. A decir verdad, los católicos tenemos muchos fallos y nuestros críticos se alimentan de ellos y podemos agradecerles que nos los muestren, aunque a veces lo hagan en demasía. Para mí, la crítica hecha a la iglesia está obligándome a ser más reflexivo y concienzudo. Por cierto, he visto y vivido épocas en que la Iglesia Católica gozaba de una situación de privilegio y para mí no ha sido bueno para la iglesia. Tengo la opinión que los cristianos nos movemos mejor en un tiempo de postergación que en uno de privilegio. Además, en nuestra reacción hay algunas cosas importantes que debemos tener en cuenta.  

Ante la tendencia anticlerical de este momento tengo que prestar atención a no reaccionar impropiamente porque me puede llevar a ponerme a la ultradefensiva y situarme en una malsana posición en contra de la cultura dominante, y no creo que ese sea el lugar donde un cristiano debe estar. Creo que nuestro lugar es asimilar la crítica, aunque nos duela, y pedir perdón, pero no caer en la tentación de estar a la defensiva. ¿Por qué no defenderse airadamente? Lo tengo claro, porque somos lo suficientemente fuertes para no hacerlo.

Puedo oponerme sin tener que volverme duro ni defensivo. Por mucho que esté de moda criticar a la iglesia, no va a caer ni a desaparecer dentro de un momento. Hay muchos cristianos en el mundo con una tradición de dos mil años, tenemos entre nosotros una escritura que es acogida por todos, una doctrina que nos guía y entre nosotros existen grandes instituciones centenarias que están arraigadas en las raíces de la cultura y tecnología occidental. No vamos a ser como una caña que es golpeada por el viento a punto de romperse. Somos fuertes y estables, y además estamos bendecidos por Dios, y por este motivo estoy obligado a ajustar mi madurez y comprensión.

Teniendo en cuenta todo esto, creo que es justo decir que puedo asimilar un buen grado de crítica sin temor a perder mi identidad. Además, no debo dejar que esta crítica, en primer lugar, me haga perder de vista la razón por la que existe la iglesia. Hay que recordar ese motivo. Nuestra iglesia existe no por su propia causa ni por asegurar su propia supervivencia, sino por la causa del mundo.

Veamos, si aclaro esto último pues se suele olvidar con facilidad y perder de vista lo que nos pide el evangelio. Voy a poner dos ejemplos, si me preguntan ahora ¿cuál es la principal tarea que está afrontando la iglesia hoy?, yo podría responder: “La necesidad de intentar salvar este planeta” o también; ¿Defender la fe”, ¿Qué respuesta se acerca más al evangelio?  

Según mi opinión y estoy seguro de que muchos católicos pensarán en la contraria y, precisamente por estas cosas es por las que ser católico obliga a estar siempre razonando y pensando para estar no en el punto medio entre dos posiciones sino estar en el punto es que se mantenga un equilibrio entre ellas. Según mi humilde opinión la primera respuesta está más cerca del evangelio. La iglesia existe para salvar al mundo, no por su propia causa.

Dios no perdonó a su propio Hijo, sino que lo dio como salvación para todos, como Pan que constituye el alimento para tener la vida. Nos lo recuerda Jesús; "El pan que yo daré es mi carne, para la vida del mundo" (Jn 6,51) Creo tener algo de razón si digo que lo que nos está diciendo es que la tarea primera de la iglesia no es defenderse, ni asegurar su continuidad, ni protegerse de ser aplastada por el mundo.

La iglesia está llamada a entregarse como comida por el mundo y, como todos los cuerpos vivientes, a veces necesita protegerse, pero nunca a costa de perder su verdadera razón de estar aquí.

Hay algo dentro de los Evangelios que de alguna manera me lleva a asimilar las críticas, aunque sean injustas sin tener que saltar para defenderme de ellas, lo veo por ejemplo en el tan conocido:” Perdónalos, porque no saben lo que hacen”.  

 

jueves, 2 de noviembre de 2023

¡¡¡Feliz y Buen jueves!!!

 “Todo el mundo sabe que los maestros tienen una tarea dura, y a menudo heroica, pero no es injusto para ellos recordar también que la suya es una tarea excepcionalmente feliz”.  (G. K. Chesterton)

¡¡¡Buenos días!!!

Esta mañana me he levantado con esa sensación extraña de pesimismo que algunas veces se siente, y que no adivinas el motivo, intentas, antes de poner los pies en el suelo, averiguarlo y notas algo agradable en ese pensamiento negativo.

No me refiero a ese impulso negativo causado por la desesperación, ni tampoco por algún trastorno sadomasoquista. Me refiero, en esta ocasión, a una fuerza interior más atroz que, sin tener nada que ver con la angustia ni con cualquier tipo de depresión ni problema mental nos impulsa a desear que las cosas salgan mal, sabiendo el daño que nos puede ocasionar y de la desgracia que traerá a nuestra vida.

Me da la impresión de que se trata del deseo de que todo se vaya ya de una vez al “carajo” y así poder empezar de cero. Es esto, exactamente esto, lo que me parece que me ocurre, tanto a mi como una parte de la sociedad. No es el deseo de un mal que se esté confundiendo con un bien, sino un desastre cuyas consecuencias ya asumimos con una malévola impaciencia. Sólo si esto es así, puedo encontrar una explicación a muchas de las cosas que están sucediendo a mi alrededor y que se pueden ver cada mañana en los periódicos, hoy por ejemplo con la aceptación sin sentido de amnistías que van a poner a nuestra democracia en manos de sus propios enemigos y que la dejarán al borde del abismo.

Curiosamente nos encontramos relajados sabiendo del desastre que nos espera si no nos detenemos, sin embargo, hemos decidido aceptarlo, con el deseo de disfrutar esa experiencia de destrucción personal y colectiva. Nuestra actuación estos meses no tiene o yo no la veo, una finalidad clara, salvo que nos estamos dejando llevar por la sencilla razón de que no deberíamos hacerlo. Y esto, claro está, es el motivo más descabellado; pero, en realidad no encuentro otro. Y, es que en algunas ocasiones la seguridad de que nos estamos equivocando es el único motivo que nos mueve a realizarlo.

Estamos mal. Vamos a efectuar nuestro propio “harakiri”, sabiendo perfectamente lo que nos espera después.