miércoles, 6 de noviembre de 2019

Miércoles 6 de noviembre de 2019.

"Una cosa muerta puede ir con la corriente, pero sólo un ser vivo puede ir en su contra." (G. K. Chesterton).

Buenos Días; con el amanecer a las 07:34 horas, empezamos este día en el que se celebra la fiesta de san Severo, con un sol que nos acompañara hasta las 17:55 horas y un viento que continuará molestando un poco. Por cierto, una temperatura en el balcón de 16,3 grados.
Es tiempo de elecciones y por lo tanto lo es también de democracia. Nunca viene mal recordar y muchas veces aprender que se entiende por democracia, una palabra que se usa para casi todo a lo que le queramos dar veracidad, una palabra que es la más maltratada de las ultimas décadas.
La democracia debe tener valores, sin valores esta inmersa en una incertidumbre moral, y cuando la utilizamos en la esfera política, tiende a convertirse en un totalitarismo visible o latente. Hay que tener en cuenta que el fundamento de una sociedad democrática se encuentra en el estado moral e intelectual de un pueblo. Desde luego, el fundamento de la democracia no puede ser el relativismo moral, aunque solo sea porque el relativismo moral no fundamenta nada.
Si estamos de acuerdo en lo anterior, no tenemos más remedio que aceptar que una democracia, en una sociedad que no respete los valores objetivos, será el camino, no de gobierno sino de desgobierno, no de desarrollo social sino de corrupción de la sociedad, no de la libertad sino del permisivismo, no del progreso sino del regreso a formas salvajes de vida. Más que democracia, será demagogia.
Hay que entender también que otra condición para la democracia es el pluralismo, que no es otra cosa que reconocer los diferentes caminos que la libertad sigue en la búsqueda de lo que podríamos llamar verdad política. Por lo tanto, la democracia es una forma de gobierno en la que el pueblo designa a sus gobernantes; pero es también, y principalmente, un régimen de libertad. Sin libertades personales y, de modo fundamental, sin la libertad de ser persona, en el sentido propio de esta palabra, no hay democracia, aunque haya votaciones. Solo por votar no se es persona, ni las elecciones son la democracia; ambas cosas son instrumentos para la libertad y para la democracia, mas no son la democracia ni la libertad.
¿A dónde quiero llegar? Quiero llegar a la conclusión que la democracia no puede existir si se considera que es el régimen de la incertidumbre, la organización de la sociedad que permite vivir sin valores.
Y ahora, pensemos donde se encuentran los valores y dignidad de la persona, para que próximo domingo seamos verdaderos demócratas.

Feliz Día.

martes, 5 de noviembre de 2019

Martes 5 de noviembre de 2019.

"Una cosa muerta puede ir con la corriente, pero sólo un ser vivo puede ir en su contra." (G. K. Chesterton). 

En la fiesta de santa Ángela de la Cruz el sol ha empezado a alumbrarnos a partir de las 07:33 horas y lo hará ininterrumpidamente hasta las 17:56 horas, en un día en que tendremos pocos cambios respecto al día de ayer.
Si cavilamos un poco nos daremos cuenta lo que le gustan los cambios a esta sociedad en la que vivimos, bastaría analizar, por ejemplo, la evolución política de los participantes en el debate de anoche, entre los principales candidatos a presidir el país, por ejemplo, que los llamados “conservadores” han hecho propias y defienden con orgullo tesis que hace unas pocas décadas los “progresistas” apenas se atrevían a defender vergonzantemente. Para justificar tantos cambios, no solo en los políticos, vemos que recurrimos ingenuamente a argumentos que como “es un signo de los tiempos” o que “renovarse o morir” y nos acostumbramos a nuevas ideas como quien se adecua a nuevas modas en el vestir.
Pero la verdad es que lo normal no es ir cambiando de ideas a cada poco, salvo los cambios que descubrimos y nos procura la experiencia de la vida y la acumulación de conocimientos y sabiduría. Siempre he pensado que la persona no encuentra reposo en las cosas que no son sólidas, y, sin embargo, el hombre actual está siendo constantemente hostigado para que abandone las convicciones firmes y se entregue al desasosiego de los pareceres inconstantes, como si la ley del pensamiento no fuese la verdad, sino la opinión fluctuante.
Aquella teoría que propuso Heráclito para referirse a los cambios biológicos y naturales de que “todo fluye”, lo hemos trasladado también a mundo de los pensamientos y hemos llegado a la conclusión de que nuestras ideas deben estar en un constante proceso de mutación. A pesar de todo esto, todavía el sentido común nos dicta a las personas sencillas que quien anda cambiando constantemente de ideas, o amoldándolas a la coyuntura, es un “chaquetero”; pero entre las llamadas “élites”, que son esos grupos reducidos de personas que tiene poder e influencia en una parte de nuestra sociedad, que son las encargadas de matar el sentido común de las gentes sencillas, este cambio constante es mostrado como la forma suprema de sabiduría y la prueba máxima de inteligencia emocional .
Quien, por el contrario, se mantiene leal a sus convicciones es mostrado como un retrógrado peligroso, un inmovilista al que conviene dejar aparcado en la cuneta, para que no actúe a modo de lastre en los procesos de cambio que se siguen produciendo sin cesar.
Y, es aquí, donde nos tenemos que parar y razonar, porque, todo cambio debe tener una dirección, un “hacia donde”; pero esta sociedad tan moderna esconde este elemento, en todo caso lo disfraza con los adornos del “progreso”. Pues lo que le interesa es, ante todo, que la gente avance en la búsqueda de “nuevos horizontes”, sin saber cuál es la meta, sin plantearse siquiera si tal meta es en realidad un abismo o un basurero.
Se nos esta intentando dirigir hacia una especie de tierra prometida, pero no sabemos por quién, donde deberíamos de disfrutar de una vida más llena, coronada por el disfrute de nuevos derechos. Por supuesto, nunca la alcanzaremos, pero su búsqueda quimérica permite que no nos unamos a ninguna convicción definitiva, y así podamos extraviarnos más fácilmente.
Se intenta cambiar constantemente sin querer ni mirar atrás ni detenernos un poco. Si nos hemos metido en un lío, tenemos que meternos en otro aún mayor para adaptarnos; como hemos dado un giro equivocado hace algún tiempo, tenemos que ir hacia delante y no hacia atrás; como hemos extraviado el camino, debemos también extraviar el mapa; y, como no hemos realizado nuestro ideal, debemos olvidarlo .
Todo menos arrepentirnos y retroceder, que es una herejía que nuestra época no admite; pues, al arrepentirnos y retroceder, descubriríamos que hay certezas inamovibles, verdades inmutables y palabras perennes. Y esto es lo que el afán de cambio no puede permitir en modo alguno; pues, al fin y a la postre, todo este pensamiento que he descrito fue concebido para combatir a quien pronunció esas insultantes palabras, que al final son verdades inmutables y certezas inamovibles.

Feliz Día.

lunes, 4 de noviembre de 2019

Lunes 4 de noviembre de 2019.

"Una cosa muerta puede ir con la corriente, pero sólo un ser vivo puede ir en su contra." (G. K. Chesterton).

Empezamos la semana con el sol alumbrándonos desde las 07:31 horas hasta las 17:57, y con el día en que se celebra la fiesta de san Carlos Borromeo, y aunque, puede hacer algo de viento no creo que sea una excusa suficiente para que no tengamos un buen día.
Estoy oyendo en esta campaña electoral, tal vez demasiadas veces, que se esta llamando a todos los nuevos partidos que prometen “el oro y el moro” de populistas.
Y, es que, si el populismo consiste en pedir fantasías y prometer paraísos, todas las ideologías han sido populistas. Lo fueron, desde luego, las primeras proclamas revolucionarias, que prometieron a toda la sociedad que se perfeccionaría hasta cambiar la historia, mediante el crecimiento perpetuo e ilimitado. Y, si fuéramos analizando detenidamente todas las ideologías que han ido naciendo del tronco revolucionario, descubriríamos que no han hecho otra cosa sino populismo barato.
El liberalismo prometió la golosina de la libertad individual, que finalmente ha sido la libertad del fuerte para oprimir al débil, la libertad del rico para sangrar al pobre y la libertad del capital para amontonarse en unas pocas manos y convertir el trabajo en mera mercancía; también, por cierto, creo que prometió libertad de opinión, pero lo cierto es que desde entonces verdad y error valieron lo mismo, o sea, nada.
Si continuamos con un pequeño repaso, después apareció el socialismo, que prometió acabar con los abusos del capital con la socialización de los bienes, pero solo ha conseguido destruir muchas instituciones que hacían de contrapoderes del Estado y aseguraban la libertad política; también, recuerdo, que prometió que la lucha de clases conduciría a una benéfica dictadura del proletariado, pero lo cierto es que la dinámica propia de la lucha de clases generó lo que todos hemos podido ver en los Estados que la llevaron hasta el final.
No me detendré a enumerar las calamidades que ocasionaron las promesas del fascismo y el comunismo, pues para eso ya están los políticos de turno en sus mítines, que se las saben de carrerilla. Mucho más interesante me resulta analizar, aunque sea muy brevemente, las falsas promesas de la democracia, que fue la ideología alternativa a los totalitarismos, a los que acabó derrotando.  La democracia, en su formulación propagandística más divulgada, prometía un gobierno del pueblo y para el pueblo.
Pero del pueblo nunca fue, puesto que nunca se ha permitido que hubiese auténtica representación, impidiendo la posibilidad del mandato sobre el político, que una vez elegido se atrinchera en unas élites de partido que son completamente opacas; y tampoco se cumplió la promesa de un gobierno para el pueblo, pues muy pronto esas élites de los partidos se dedicaron a acaparar poderes que nada tenían que ver con la representación, siempre en un afán por arrimarse al dinero, hasta terminar en un gobierno para el dinero y en contra del pueblo.
Y, si continuo razonando, puedo llegar a la conclusión que esta conversión de la democracia en un instrumento al servicio del dinero se esta intensificando con la llamada “globalización”, que permite la creación de estructuras de gobierno mundialistas que ni siquiera elige el pueblo.
Otra cosa, para que el incumplimiento de esta doble promesa del pueblo y para el pueblo fuese menos indigesta se prometieron otras ilusiones, como el Estado de bienestar, que se incumple continuamente mientras se va cayendo poco a poco.  
Así que, cada vez que desde los partidos que están apegados al poder y los medios de comunicación que los defienden se acusa de populistas a los partidos de reciente cuño y ascenso meteórico, siento que las grandes enfermedades que han asolado a la humanidad se han puesto de acuerdo en tildar de plaga al catarro.

Feliz Día.

sábado, 2 de noviembre de 2019

Dissabte 2 de novembre del 2019.

"Una cosa morta pot anar amb la corrent, però només un ser viu pot anar en contra seua." (G. K. Chesterton).

Bon Dia: commemorem hui als fidels difunts, el clarejar a les 07:29 hores i amb la posta de sol a les 17:59 hores, un poc de vent però no crec que moleste molt.
Comencem el cap de setmana amb unes temperatures que ens van a permetre disfrutar del nostre temps lliure sense que la meteorologia ens pose cap impediment, el que em porta a la reflexió que no tots poden aprofitar estos dos dies de descans.
Ja ens n'haurem adonat que cada dia hi ha més establiments que obrin les seues portes en diumenge. El que abans consideràvem normal en un bar, en un restaurant o qualsevol mitjà de trasport públic hui ja ho veiem en alguns centres comercials i en algunes grans botigues.
Segons he pogut llegir, obrir els diumenges no suposa un augment de les vendes, sinó que les vendes setmanals es repartisquen en set dies en compte dels cinc dies i mig com abans. I clar, les preguntes sorgixen Per què s'obri llavors els diumenges? Què s'amaga darrere d'este nou costum? Per què s'impedix a molts treballadors disfrutar amb la seua família del dia que tots tenen lliure?
Segur que podríem trobar diverses respostes diferents, encara que hui, m'agradaria centrar-me en eixa ideologia del consum que ens esta invadint últimament i que pareix s'haja convertit en una nova religió. Una nova devoció que ens diu que la nostra salvació es troba en el consum, en la capacitat de comprar allò que volem. I així és com els centres comercials s'han convertit en els nous santuaris en què podem fer realitat els nostres capritxos a través de la compra de coses i servicis i, com tota religió que es pree té també els seus moments cima, les seues festes en què es pot lloar al nou ídol del consum.
Així ens trobem amb festes  que estan consagrades al consum i a les compres com són el nadal, el “blak friday”, Halloween, les rebaixes, Sant Valentí, el dia del pare, de la mare, etc. però no acaba en unes festes programades sinó que s'arribat a consagrar a tots els diumenges perquè la gent puga comprar en eixe dia.
Hem convertit el comprar en una necessitat tan gran que per això és necessari que hi haja gent que sacrifiquen els seus diumenges perquè altres puguen, realment, complir amb allò que és el més important, comprar, adquirir béns i servicis.
No tots som seguidors d'este nou costum, i creiem que l'anomenat descans dominical és més important que poder comprar en diumenge, Què fer? doncs posicionar-nos no sols no comprant res en els dies de festa sinó comprant la resta de la setmana en botigues que no òbriguen el diumenge.
Hem de donar-li importància a les persones i al seu descans setmanal en el mateix dia que ho fan la seua família i la majoria de la gent.

Feliç Dia.

Sábado 2 de noviembre de 2019.

"Una cosa muerta puede ir con la corriente, pero sólo un ser vivo puede ir en su contra." (G. K. Chesterton).

Buenos Días: conmemoramos hoy a los fieles difuntos con el amanecer a las 07:29 horas y con una puesta de sol a las 17:59 horas, un poco de viento pero no creo que moleste mucho.
Empezamos el fin de semana con unas temperaturas que nos van a permitir disfrutar de nuestro tiempo libre sin que la meteorología nos ponga ningún impedimento, lo que me lleva a la reflexión que no todos pueden aprovechar estos dos días de descanso.
Ya nos habremos dado cuenta que cada día hay más establecimientos que abren sus puertas en domingo. Lo que antes considerábamos normal en un bar, en un restaurante o cualquier medio de trasporte público hoy ya lo vemos en algunos centros comerciales y en algunas grandes tiendas.
Según he podido leer, abrir los domingos no supone un aumento de las ventas, sino que las ventas semanales se repartan en siete días en vez de los cinco días y medio como antes. Y claro, las preguntas surgen ¿Por qué se abre entonces los domingos? ¿Qué se esconde detrás de esta nueva costumbre? ¿Por qué se impide a muchos trabajadores disfrutar con su familia del día que todos tienen libre?
Seguro que podríamos encontrar varias respuestas diferentes, aunque hoy, me gustaría centrarme en esa ideología del consumo que nos esta invadiendo últimamente y que parece se haya convertido en una nueva religión. Una nueva devoción que nos dice que nuestra salvación se encuentra en el consumo, en la capacidad de comprar aquello que queremos. Y así es como los centros comerciales se han convertido en los nuevos santuarios en los que podemos hacer realidad nuestros antojos a través de la compra de cosas y servicios y, como toda religión que se precie tiene también sus momentos cumbre, sus fiestas en las que se puede alabar al nuevo ídolo del consumo.
Así nos encontramos con fiestas  que están consagradas al consumo y a las compras como son las navidades, el “blak friday”, Halloween, las rebajas, San Valentín, el día del padre, de la madre, etc. pero no termina en unas fiestas programadas sino que se llegado a consagrar los domingos para que la gente puede comprar en ese día.
Hemos convertido el comprar en una necesidad tan grande que por eso es necesario que haya gente que sacrifiquen sus domingos para que otros puedan, realmente, cumplir con aquello que es lo más importante, comprar, adquirir bienes y servicios.
No todos somos seguidores de esta nueva costumbre, y creemos que el llamado descanso dominical es más importante que poder comprar en domingo, ¿Qué hacer? pues posicionarnos no solo no comprando nada en los días de fiesta sino comprando el resto de la semana en tiendas que no abran el domingo.
Tenemos que darle importancia a las personas y a su descanso semanal en el mismo día que lo hacen su familia y la mayoría de la gente.

Feliz Día.

jueves, 31 de octubre de 2019

Dijous 31 d'octubre del 2019.

"Una cosa morta pot anar amb la corrent, però només un ser viu pot anar en contra seua." (G. K. Chesterton).

Bon Dia: hui en la festa de sant Quintí ha eixit el sol a les 07:27 hores i fosquejarà a les 18:01 hores, en un dia que pareix serà un bon dia.
No se si vos passarà a vosaltres, però tinc la impressió que cada dia estic fent més coses que fins fa uns anys les feien altres persones, és curiós. Cada vegada més utilitze el meu temps lliure per a substituir el treball d'altres persones, els lleve el treball, i el curiós és que ho faig amb tota la meua bona voluntat i ja quasi sense adonar-me.
Si ho pensem un poc arribarem a la conclusió que amb este sistema hem aconseguit que els preus baixen, o almenys això creiem, quan per exemple ens posem la gasolina nosaltres i paguem amb la targeta de crèdit en una gasolinera en què no hi ha ningú, el que és segur és que l'amo esta guanyant més diners i que hem perdut un o dos llocs de treball.
Totes estes accions es fan emparant-se en eixa busca del preu més baix en la que hem aconseguit que s'incremente el benefici del propietari. Em referisc al “faça-se'l vosté mateix”. Si necessitem volem una estanteria barata, la busquem en la botiga, agafem l'estanteria desmuntada i en una caixa ens la portem a la nostra casa i allí la muntem nosaltres mateixos.  El mateix ens succeïx quan comprem alguna cosa per internet o quan passem per un peatge d'una autopista o fem tota la gestió burocràtica que suposa adquirir un bitllet per a viatjar o llogar un apartament…
Esta manera de treballar ha permés, és veritat, rebaixar el cost del servici que es dóna. Com ja no necessitem persones que ens porten a casa i ens munten l'estanteria, o que ens atenguen en la gasolinera, o que ens cobren al pagar, o que ens informen i ens facen els tràmits d'una compra de bitllets… Els costos s'abaratixen. Però, i és que com quasi sempre hi ha però, sense donar-nos compta ja poc ens importa si açò destruïx ocupacions, perquè pensem que es crearan per un altre costat.
Què esta succeint? Doncs que produir és més barat i més fàcil per a les empreses, menys gestió de persones, menys complicació, és més senzill que ho facen els propis compradors… A més, encara que esta baixada de costos pot traduir-se en una reducció de preus, ambdós no solen ser de la mateixa quantia el que permet que el benefici dels propietaris de l'empresa s'incremente.
I així, sense donar-nos compta, dia a dia anem utilitzant una part del nostre temps a fer coses que abans feien els treballadors d'eixes empreses, i després ens preguntem el perquè cada vegada tenim menys temps per a les nostres coses.

Feliç Dia.

Jueves 31 de octubre de 2019.

"Una cosa muerta puede ir con la corriente, pero sólo un ser vivo puede ir en su contra." (G. K. Chesterton).

Buenos Días: hoy en la fiesta de san Quintín a amanecido a las 07:27 horas y anochecerá a las 18:01 horas, en un día que parece será un buen día.
No se si os pasará a vosotros, pero tengo la impresión que cada día estoy haciendo más cosas que hasta hace unos años las hacían otras personas, es curioso. Cada vez más utilizo mi tiempo libre para sustituir el trabajo de otras personas, les quito el trabajo, y lo curioso es que lo hago con toda mi buena voluntad y ya casi sin darme cuenta.
Si lo pensamos un poco llegaremos a la conclusión que con este sistema hemos conseguido que los precios bajen, o al menos eso creemos, cuando por ejemplo nos ponemos la gasolina nosotros y pagamos con la tarjeta de crédito en una gasolinera en la que no hay nadie, lo que es seguro es que el dueño esta ganando más dinero y que hemos perdido uno o dos puestos de trabajo.
Todas estas acciones se hacen amparándose en esa búsqueda del precio más bajo en la que hemos conseguido que se incremente el beneficio del propietario. Me refiero al “hágaselo usted mismo”. Si necesitamos una estantería barata, la buscamos en la tienda, cogemos la estantería desmontada y en una caja y nos la llevamos a nuestra casa y allí la montamos nosotros mismos.  Lo mismo nos sucede cuando compramos algo por internet o cuando pasamos por un peaje de una autopista o hacemos toda la gestión burocrática que supone adquirir un billete para viajar o alquilar un apartamento…
Esta manera de trabajar ha permitido, es verdad, rebajar el coste del servicio que se da. Como ya no necesitamos personas que nos lleven a casa y nos monten la estantería, o que nos atiendan en la gasolinera, o que nos cobren al pagar, o que nos informen y nos hagan los trámites de una compra de billetes… Los costes se abaratan. Pero, y es que como casi siempre hay pero, sin darnos cuenta ya poco nos importa si esto destruye empleos, porque pensamos que se crearán por otro lado.
¿Qué esta sucediendo? Pues que producir es más barato y más fácil para las empresas, menos gestión de personas, menos complicación, es más sencillo que lo hagan los propios compradores… Además, aunque esta bajada de costes puede traducirse en una reducción de precios, ambos no suelen ser de la misma cuantía lo que permite que el beneficio de los propietarios de la empresa se incremente.
Y así, sin darnos cuenta, día a día vamos utilizando una parte de nuestro tiempo en hacer cosas que antes hacían los trabajadores de esas empresas, y después nos preguntamos el porque cada vez tenemos menos tiempo para nuestras cosas.

Feliz Día. 

miércoles, 30 de octubre de 2019

Dimecres 30 d'octubre del 2019.

"Una cosa morta pot anar amb la corrent, però només un ser viu pot anar en contra seua." (G. K. Chesterton).

Bon Dia: tenim sol des de les 07:26 hores fins a les 18:03 hores, en este dimecres que celebrem la festa de tres sants; sant Claudi, sant Lupercio i sant Victorico.
El pròxim 10 de novembre, com supose que sabem tots, ens toca tornar a votar, i, si no recorde malament són quatre les Eleccions Generals que hem realitzat en quatre anys. Esta successió de convocatòries ens ve a dir que hi ha una certa dificultat a l'hora de formar un govern estable, el que ens vaig vindre a dir també que hi ha una dificultat en els partits polítics per a superar les seues ideologies i assentar-se a parlar amb persones que pensen de forma diferent.
Davant d'açò ens deuríem preguntar, o millor, raonar un poc sobre que és el que ens ha ensenyat estes convocatòries tan seguides d'eleccions. Vaig llegir ahir una descripció que em pareix adequada per a centrar el tema, vegem: diversos jugadors entorn d'una taula. Se'ls repartixen les cartes i, després d'uns minuts mirant-les i altres tants llançant-se mirades, decidixen interrompre la partida; volen noves cartes. No volen jugar. Han sigut incapaços d'afrontar la partida amb les cartes que els han donat. Quelcom paregut ens ha succeït en estos quatre anys amb els nostres polítics.
Esta incapacitat per a afrontar la realitat, per a mirar les cartes i començar a jugar, no és només dels nostres polítics, ens afecta a tots en la nostra vida quotidiana. Ho estem vivint a Catalunya amb la reacció a la sentència del Tribunal Suprem, que ens mostra l'extrema divisió que existix en la nostra societat per motius ideològics.
Pensem un poc, a ningú li ha agradat veure eixos enfrontaments en el carrer, vegem per tant la part positiva, en tots existix, per tant, un desig d'unitat, de fraternitat, de justícia, de veritat i de pau que no aconseguim atrapar. Heus ací un punt que ens unix a tots. Una cosa que tenim en comú.
Si tots busquem el mateix, com és que no ho aconseguim? No ho aconseguim perquè reduïm la nostra forma de ser a les nostres idees polítiques i llavors és molt difícil escapar de la confrontació, la marginació de l'altre i l'odi, siga de baixa o alta intensitat, quasi com si pertanguérem a espècies diferents.
Però l'altre, és només el que pensa? Potser no patix i sofrix, no s'alegra i se sorprén com nosaltres? Si els nostres desitjos i exigències més elementals, com ser amats, ser feliços, buscar la veritat i el bé són els que ens definixen com a persones i constituïxen la base d'una convivència possible, com és que no són el primer recurs de la nostra política?
Després de tots els anys que portem de democràcia i veient com s'ha desgastat la nostra convivència, crec que necessitem urgentment buscar una educació que aposte pel que ens unix i caracteritza com a persones. El buit existencial que hem vist en els jóvens que estos dies han incendiat els carrers de Barcelona, com el de tants altres, en altres llocs, és un senyal que ens ha de posar en alerta.
Necessitem entendre «què ens passa» a cada un per a restablir la nostra convivència. Per a superar les barreres que ens separen, no basten les genèriques crides al diàleg, infecundes fins ara. La millor manera per a dialogar no és el de parlar i discutir, sinó fer alguna cosa junts, construir junts, sense por de realitzar eixe camí cap a les idees dels altres que és necessari en tot diàleg que desitgem que siga autèntic.

Feliç Dia.

Miércoles 30 de octubre de 2019.

"Una cosa muerta puede ir con la corriente, pero sólo un ser vivo puede ir en su contra." (G. K. Chesterton). 

Buenos Días: tenemos sol desde las 07:26 horas hasta las 18:03 horas, en este miércoles que celebramos la fiesta de tres santos; san Claudio, san Lupercio y san Victorico.
El próximo 10 de noviembre, como supongo que sabemos todos, nos toca volver a votar, y, si no recuerdo mal son cuatro las Elecciones Generales que hemos realizado en cuatro años. Esta sucesión de convocatorias nos viene a decir que existe una cierta dificultad a la hora de formar un gobierno estable, lo que nos vine a decir también que existe una dificultad en los partidos políticos para superar sus ideologías y sentarse a hablar con personas que piensan de forma diferente.
Ante esto nos deberíamos de preguntar, o mejor, razonar un poco sobre que es lo que nos ha enseñado estas convocatorias tan seguidas de elecciones. Leí ayer una descripción que me parece adecuada para centrar el tema, veamos: varios jugadores en torno a una mesa. Se les reparten las cartas y, después de unos minutos mirándolas y otros tantos lanzándose miradas, deciden interrumpir la partida; quieren nuevas cartas. No quieren jugar. Han sido incapaces de afrontar la partida con las cartas que les han dado. Algo parecido nos ha sucedido en estos cuatro años con nuestros políticos.
Esta incapacidad para afrontar la realidad, para mirar las cartas y empezar a jugar, no es solo de nuestros políticos, nos afecta a todos en nuestra vida cotidiana. Lo estamos viviendo en Cataluña con la reacción a la sentencia del Tribunal Supremo, que nos muestra la extrema división que existe en nuestra sociedad por motivos ideológicos.
Pensemos un poco, a nadie le ha gustado ver esos enfrentamientos en la calle, veamos pues la parte positiva, en todos existe, pues, un deseo de unidad, de fraternidad, de justicia, de verdad y de paz que no conseguimos alcanzar. He aquí un punto que nos une a todos. Algo que tenemos en común.
Si todos buscamos lo mismo, ¿cómo es que no lo conseguimos? No lo conseguimos porqué reducimos nuestra forma de ser a nuestras ideas políticas y entonces es muy difícil escapar de la confrontación, la marginación del otro y el odio, sea de baja o alta intensidad, casi como si perteneciéramos a especies diferentes.
Pero el otro, ¿es solamente lo que piensa? ¿Acaso no sufre y padece, no se alegra y se asombra como nosotros? Si nuestros deseos y exigencias más elementales, como ser amados, ser felices, buscar la verdad y el bien son los que nos definen como personas y constituyen la base de una convivencia posible, ¿cómo es que no son el primer recurso de nuestra política?
Después de todos los años que llevamos de democracia y viendo cómo se ha desgastado nuestra convivencia, creo que necesitamos urgentemente buscar una educación que apueste por lo que nos une y caracteriza como personas. El vacío existencial que hemos visto en los jóvenes que estos días han incendiado las calles de Barcelona, como el de tantos otros, en otros lugares, es una señal que nos tiene que poner en alerta.
Necesitamos entender «qué nos pasa» a cada uno para restablecer nuestra convivencia. Para superar las barreras que nos separan, no bastan las genéricas llamadas al diálogo, infecundas hasta ahora. El mejor modo para dialogar no es el de hablar y discutir, sino hacer algo juntos, construir juntos, sin miedo de realizar ese camino hacia las ideas de los demás que es necesario en todo diálogo que deseamos que sea auténtico.

Feliz Día. 

martes, 29 de octubre de 2019

Martes 29 de octubre de 2019.

"Una cosa muerta puede ir con la corriente, pero sólo un ser vivo puede ir en su contra." (G. K. Chesterton).

El sol ha hecho acto de presencia a las 07:25 horas y lo hará hasta las 18:04 horas, en un día en el que celebramos a san Narciso y donde la temperatura en el balcón no ha conseguido estar por debajo de los 15 grados, para ser exactos en estos momentos 16,9 grados.
Estamos, estos días hablando mucho del derecho a decidir, y una parte amplia de nuestra sociedad parece que no tiene claro lo que esto significa, parece que lo ven como algo lógico y que no ofrece ningún reparo. Pero el llamado derecho a decidir no puede decirse que forme parte de una exigencia democrática elemental, obvia e indiscutible.  Al contrario, en realidad es la indefinición que rodea a este concepto la que permite que cada uno lo entienda según le parece bien.
Es necesario, por eso, indicar que sin hacer referencia al objeto o al término de la decisión que se va a tomar no es posible afirmar un derecho a decidir.
Derecho a decidir, sin referencia a objeto alguno viene a ser una incorrecta expresión de la capacidad de decidir que, a su vez, puede alguien identificar con la capacidad de elegir y, en último término, con la libertad.
Ya se que en estos momentos, al leer esto, muchas personas os preguntareis: ¿Qué hay de malo en decidir? No es democrático impedir el ejercicio del derecho a decidir. El hecho es, sin embargo, que tener capacidad para decidir no hace moralmente buena ni técnicamente acertada ni políticamente positiva la decisión concreta que se adopte en tal o cual caso.
Si lo pensamos un poco, nos daremos cuenta que yo no tengo derecho a decidir muchas cosas que, sin embargo, soy capaz de decidir. Eso está claro: no cabe hablar de derecho a decidir sino en relación con lo que en cada caso sea el objeto o término de la decisión.
En unos casos se dará tal derecho, en otros, no. Por ejemplo, el que unos políticos y aun todo un grupo de personas tengan capacidad para decidir la secesión respecto de la unidad política en la que están integrados no significa, sin más, que tengan derecho a hacerlo ni aun a pretenderlo, si las circunstancias del caso hacen de tal decisión una violación flagrante gravísima de derechos fundamentales. Por otra parte, con respecto al reivindicado derecho a decidir es preciso no sólo determinar su objeto sino también cuál sea su sujeto.
En el caso de una secesión, ¿quiénes son los titulares de ese derecho, quiénes constituyen el legítimo cuerpo decisorio? ¿Acaso no todos los que son ciudadanos del Estado dentro del cual se pretende ejercer ese derecho? ¿Los que tienen de nacimiento la condición de x? ¿Todos los residentes en el territorio que se considera propio de esos x, aunque no tengan tal condición? ¿Por qué negar ese mismo derecho a otros grupos cada vez más pequeños que quieran también decidir si permanecen o no integrados en el grupo en el que están incluidos en un determinado momento?
En todo caso, conforme a la legalidad internacional, el derecho de libre determinación, en cuya virtud los pueblos «establecen libremente su condición política y proveen asimismo a su desarrollo económico, social y cultural», no ampara en modo alguno cualquier acción encaminada a quebrantar o menospreciar, total o parcialmente, la integridad territorial de Estados soberanos e independientes que actúan de acuerdo con el principio de igualdad de derechos y están dotados de un Gobierno representativo de la totalidad del pueblo sin distinción alguna en el territorio correspondiente.
Muchos de nosotros caemos continuamente en el error de confundir el tener la capacidad para hacer algo con el derecho a hacerlo, confundimos el poseer el poder de realizar algo con la autoridad para poder hacerlo. Hoy en día es necesario estar continuamente repasando estos conceptos pues son diferentes, y lo mismo nos sucede con los conceptos de libertad e igualdad cuando los aplicamos a la democracia.

Feliz Día.