miércoles, 30 de abril de 2025

Día 25 del viaje a Roma. Peillon --- Ventimiglia.

 “Dicen que los viajes ensanchan las ideas, pero para esto hay que tener ideas”. (G. K. Chesterton)

Día 25 del viaje a Roma. Peillon --- Ventimiglia. 

Miercoles 23 de abril de 2025.

Distancia: 43 km. 

Desnivel positivo: 628 m. 

Velocidad media: 12,2 km/h. 


    Es la segunda vez que entro en Italia en bicicleta, he realizado algunos viajes recorriendo el trayecto desde Roma a Venecia y desde Milán también a Venecia, pero nos desplazábamos hasta aquí en coche y con las bicicletas en el techo.

    La ultima vez que entre en dirección a Venecia desde casa lo hice por la parte central de los Alpes, por Turín, ahora en dirección a Roma lo hago por la costa, pero los Alpes continúan siendo una barrera que hay que cruzar, y cuesta, aunque se traté de los marítimos.

    Al final las montañas, que son lo que más entusiasma a los ciclistas es también lo que más odiamos, es un amor-odio bastante curioso. 

    Lo que tengo claro es que las grandes vistas y los bellos paisajes se encuentran cuando la vista es capaz de correr hasta el horizonte y en su camino encuentra una variedad de perspectivas  capaces que asombrarnos, un horizonte plano no tiene esa profundidad. 

    De ahí esa necesidad de educar la delicadeza y el buen gusto para detectar belleza, que por otra parte se encuentra en muchísimas partes. Captar el alma de las cosas sencillas que nos salen al encuentro cada día y después de cada curva es importante para disfrutar de cada panorama. La sencillez es un arte que permite disfrutar de lo bello y armonioso. Sin estridencias ni complicaciones retorcidas… Sencillez es belleza.  

    Decía el genial G. K. Chesterton. “Hay algo que da esplendor a cuanto existe, y es la ilusión de encontrar algo a la vuelta de la esquina”… “Cada cosa tiene un sello divino, y quien lo descubre es feliz y da gracias  al Creador”.

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martes, 29 de abril de 2025

Día 24 del viaje a Roma. Cannes --- Peillon.

 “Cuando estoy en la intimidad me digo una verdad a mí mismo: que soy un pobre desgraciado a quien Dios le tuvo mucha misericordia”. Francisco


    Día 24 del viaje a Roma.  Cannes --- Peillon. 

    Martes 22 de abril de 2025.

    Distancia: 56,5 km. 

    Desnivel positivo: 316 m. 

    Velocidad media: 14,5 km/h. 

    Aunque no estaba entre mis objetivos prioritarios ver al Papa Francisco en este viaje a Roma sino ganar el jubileo, no cabe duda de que su muerte va a condicionar todo lo que resta de viaje. 

    No se ahora como se van a desarrollar los acontecimientos en el Vaticano, pero sin duda cuando llegue a Roma todo lo relacionado con el entierro y después con el conclave va a estar todavía en marcha. 

    De todas formas, pensar ahora en como encontrare la ciudad es precipitado y no creo que valga la pena hacer planes al respecto. 

    Para mí, y supongo que para mucha más gente el Papa Francisco se ha despedido por sorpresa, sobre todo después de su aparición en el día de la Pascua. 

    Toda la vida humana, y por muy Papa Francisco que se sea, siempre va a transcurrir con el telón de fondo de la mortalidad en el sentido fuerte de la palabra: no ya que el hombre es “mortal” en el sentido de que puede morir, sino que tiene que morir, está obligado a hacerlo. 

    Uno de los hechos más graves que le está sucediendo al hombre de hoy es el querer eliminar esta cualidad de la vida humana.  No es que no sepamos que vamos a morir, sino que esa verdad la desconectamos de nuestras vidas, y por lo tanto empezamos a vivir sin contar en ello, sin que la muerte intervenga en nuestra vida y así modificando un sentido que es, casualmente, el que le pertenece. Si no pensamos en la muerte estamos falseando la vida, tenemos una ilusión en el sentido negativo de la palabra, un gran engaño, es el de una vida que intenta ignorar la muerte y no contar con ella más que negativamente, como un mero “final” o acabamiento.

    La vida humana se nutre de ilusiones, por lo general pequeñas, menudas, a las cuales se suele dar poca importancia. Creo que sin ellas la vida decae, se convierte en un tedioso aburrimiento. Lo importante es que estas ilusiones sean reiterativas, con periodicidad más o menos rigurosa o frecuente. Pensamos en el café de cada mañana con los amigos. Esperamos con que va a volver cada día. Y ello mitiga la amenaza de la mortalidad. Lo que hacemos todos los días, parece que lo vamos a poder seguir haciendo todos los días, es decir, siempre. 

    ¿Nos estamos engañando? No, porque sabemos que no será “siempre”; pero contar con que será mañana nos calma la angustia y nos permite gozar de cada día, vivir con cierta apacibilidad.

    Y no solo esto. Esa conciencia de la mortalidad, mitigada por el día a día, da mayor valor a cada día. Si el hombre es mortal, cada día es único, y las ilusiones que en él brotan alcanzan más fuerza y valor, lo que las hace atractivas. 

    Lo que me parece evidente es que el Papa Francisco ya ha abandonado las ilusiones cotidianas y estará con las ilusiones del otro lado, las que son para siempre. 

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lunes, 28 de abril de 2025

Día 23 del viaje a Roma. Roquebrune --- Cannes

 “Cuando estoy en la intimidad me digo una verdad a mí mismo: que soy un pobre desgraciado a quien Dios le tuvo mucha misericordia”. Francisco


Día 23 del viaje a Roma. Roquebrune --- Cannes. 

Lunes 21 de abril de 2025.

Distancia: 62 km. 

Desnivel positivo: 887 m. 

Velocidad media: 12,7 km/h. 

    Ha media mañana he recibido la noticia de la muerte del Papa Francisco y la primera reacción ha sido de tristeza y después gratitud. 

    Gratitud por lo mucho que deja y me deja. Me ha hecho ver algunas cuestiones desde un punto de vista diferente, siempre teniendo a Jesucristo como punto central, pero buscando la Verdad con los ojos de hoy.

    No soy capaz de resumir ahora en unas pocas líneas el pontificado de Francisco, son doce años que terminan hoy y que no cabe duda vamos a ver balances hasta la extenuación. Citas de sus encíclicas y de los Sínodos que ha convocado. Homenajes, críticas, algunas desde el afecto y desgraciadamente también otras despiadadas. Creo que para todo católico el Papa, de algún modo, es más que el máximo responsable de una institución, un líder o una figura en una jerarquía. Es alguien que mezcla lo paterno con el maestro al que escuchamos cuando las dudas nos surgen y en cuyas palabras confiamos pues apuntan de manera especial a Jesús, si lo miramos bien veremos que a través de una cadena de nombres nos conduce hasta San Pedro, aquel pescador que un día echó las redes fiándose de la palabra del Maestro. 

    También he sentido tristeza en un primer momento. No porque haya muerto pues eso es un hecho que llega al final de todas las vidas y, la suya lo ha sido y muy bien vivida. Y ya sabemos que la muerte es la antesala de la resurrección. Tampoco es tristeza por las críticas que ha recibido y recibirá estos días pues son legítimas y algunas de ellas pueden ser válidas. Siento tristeza por todo lo que ha tenido que soportar. Por lo duro que se ha sido con él. A Francisco lo han descalificado, insultado, despreciado y ridiculizado. 

    Creo que muchas de sus reivindicaciones han llegado demasiado pronto para ser entendidas, pero quizás demasiado tarde ya para que cambiemos la dinámica de una sociedad que se encuentra atormentada. Y su grito a favor de la acogida a tantas personas que se sienten fuera de la Iglesia llegó demasiado tarde para sanar algunas heridas, pero demasiado pronto para quienes aún tienen el corazón de piedra y son incapaces de comprender aquello de «el que esté libre de pecado que tire la primera piedra».

    En fin, que descanse en paz. 

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sábado, 26 de abril de 2025

Día 22 del viaje a Roma. Basse-sur --- Roquebrune. Domingo 20 de abril de 2025.

 “Dicen que los viajes ensanchan las ideas, pero para esto hay que tener ideas”. (G. K. Chesterton)

    Día 22 del viaje a Roma. Basse-sur --- Roquebrune. 

Domingo 20 de abril de 2025.

Distancia: 61 km. 

Desnivel positivo: 477 m. 

Velocidad media: 15,2 km/h. 

    Un día más por el interior de la  Provenza paseando por sus carreteras y caminos. La tranquilidad del día me ha permitido como tantas veces preguntarme y buscar una respuesta. 

    Y hoy, viendo cómo se está poniendo Europa con esa idea de rearmarse me he preguntado: ¿De qué le sirve a Europa rearmarse, si nadie va a usar las armas?

    Una de las cuestiones que hace tiempo me llama la atención es la pérdida de identidad que está sufriendo Europa. Siempre he pensado que el día que a mi cuerpo se le escape el alma pasaré a ser un cadáver. Si me olvido de mi dimensión espiritual, que soy  cuerpo y alma voy a dejar de ser un ser humano. Pensando de esta forma resulta que todo empeño de borrar toda huella y vestigio de espiritualidad me va a resultar peligroso. Pues lo mismo creo que les sucede a las naciones, a Europa, que, sin alma ni principios, ni ética, ni moral, se convierten en una tierra yerma en la que desaparecerá la vida y las ganas de vivir.  

    Según lo veo yo, el mayor enemigo de Europa no es Rusia, ni China, ni el mundo entero; es ella misma, cuando olvida de quien es, cuando pierde su alma, el espíritu. 

    La verdad es que lo propio de la tradición europea no es una idea cerrada, ni una identidad que ha conquistado sus valores de una vez para siempre. Lo propio de la verdadera cultura occidental es apropiarse de lo ajeno, ir detrás de la verdad que hay en todas las culturas. Lo propio del europeo es la apertura.

    Nunca ha sido Europa un espacio cultural definido establecido, ser europeo es saber acudir a todas las fuentes que estaban y están fuera de Europa. La fuerza de nuestra identidad cultural ha sido la fuerza de quien sabía hacerse con todo lo bueno y verdadero que encontraba a su paso, de quien sabía aprovecharse hasta de lo más oscuro. Siempre nos hemos movido de forma dinámica entre el mundo clásico y la barbarie. 

    Los europeos hemos construido puentes cuando hemos tenido la certeza de que los otros eran una oportunidad para ser más nosotros mismos. Si nos sentimos inseguros no es porque nos amenacen, no es porque Rusia o China o quien sea amenacen lo que es nuestro. Si nos sentimos inseguros es porque lo nuestro está cada vez más ocupado por un gran vacío. Los aranceles americanos por ejemplo no nos hacen más débiles, sacan a la luz nuestra debilidad.

    Es verdad que la invasión de Ucrania nos ha despertado. Nos hemos dado cuenta de que las reglas de juego en el tablero mundial no tienen ya nada que ver con el multilateralismo y la cooperación. Delante de nosotros tenemos la Rusia de Putin y la China de Xi Jin Ping. Vivimos en un mundo mucho más inseguro y la amenaza de agresión a través de guerras convencionales o guerras híbridas (desinformación, desestabilización de procesos electorales, agresiones tecnológicas) no se puede ignorar. El reto de la seguridad plantea la necesidad de aumentar el gasto en defensa, la integración entre los diferentes ejércitos, la posibilidad de desarrollar un ejército europeo. Pero lo que está sucediendo en Ucrania deja claro que el factor humano es lo esencial. No se puede construir un sistema de defensa sin europeos que se rebelen ante la injusticia, que no estén dispuestos a realizar importantes sacrificios para no perder su libertad. Los ucranianos desde febrero de 2022 nos están enseñando que hace falta dinero, hace falta munición. Pero, sobre todo, hace falta tener viva la fuerza que da el deseo de ser libre.

    La amenaza no es solo externa. La epidemia antiliberal llegado a Europa. Por ejemplo, casi un 30 por ciento de los italianos preferirían un líder fuerte que no estuviera sometido a las reglas de la separación de poderes y del sufragio popular. En España y en Francia estamos en porcentajes del 20 por ciento. El valor de la democracia ha dejado de ser una evidencia. Y en esta circunstancia es inútil, como algunos proponen, una estrategia para “blindarnos” de la cultura asiática. La democracia no es un espacio que se pueda defender solo luchando contra la corrupción, fortaleciendo las instituciones y con asignaturas de “buena ciudadanía”. Es también aprecio por la libertad. La democracia  es un proceso, una estima por la cosa común, por la conversación pública, por la deliberación, por la responsabilidad y el protagonismo en lo público que tiene que ser reconquistada continuamente. 

    Ser europeo, más que nunca, va de amor por la libertad, de apertura, de un yo que deja encender su núcleo incandescente, nostálgico de lo ilimitado, ante los desafíos y la atracción de lo real. 

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viernes, 25 de abril de 2025

Día 21 del viaje a Roma. Peynier --- Basse-sur-Issole.

 “Dicen que los viajes ensanchan las ideas, pero para esto hay que tener ideas”. (G. K. Chesterton)


    Día 21 del viaje a Roma. Peynier --- Basse-sur-Issole. 

    Sábado 19 de abril de 2025

    Distancia: 71,10 km. 

    Desnivel positivo: 1137 m. 

    Velocidad media: 11,5 km/h. 

    Sigo paseando por la Provenza y más que nunca paseando porque el fuerte desnivel y los frondosos bosques hacen que mi ritmo sea lento y tranquilo. Lento por que he pasado de los 1000 metros positivos y no tengo otra alternativa que ir lento y tranquilo porque  para disfrutar de estos bosques las prisas no son buenas. 

    Hoy ha sido uno de esos días en que saber que lo  importante requiere su tiempo ha sido fundamental. Lo normal es que no se tenga paciencia, que nos cueste esperar en una cola. Que nos pongamos nerviosos cuando el tren tarda en llegar o ponerse en marcha. O cuando no soportamos con tranquilidad que no nos contesten los wasaps rápidamente. Suele ser lo normal. 

    Sin embargo, hoy era de esos días en que saber que para disfrutar de esas largas subidas se necesita tiempo. Que admirar los bosques por donde serpentea la carretera se tiene que hacer a fuego lento. Me gustaría saber hacer esas cosas sin que fuera necesario realizar un esfuerzo mental. Me gustaría salir del camping e ir saboreando el recorrido sin pensarlo mucho. Pero no es tan fácil.  

    Y, es que me cuesta tener paciencia, no se trata de una palabra muy de moda hoy en día. Suena a consejo rancio. Y quizá por eso es de las más necesarias. La paciencia supone esperar y respetar los tiempos. Supone desear la llegada de las subidas y los bosques y no tener más que hacer que esperar. Desear y esperar. 

    Hay que practicar ese arte que sin duda es esperar con paciencia. Hay que desear, imaginar e echar a volar la ilusión por la etapa que tengo por delante sin hacer nada para adelantar todo eso. Quizá así esté más preparado para cuando lleguen esos momentos. 

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jueves, 24 de abril de 2025

Día 20 del viaje a Roma. Salon-de-Provence --- Peynier.

     “Dicen que los viajes ensanchan las ideas, pero para esto hay que tener ideas”. (G. K. Chesterton)

    Día 20 del viaje a Roma. Salon-de-Provence --- Peynier. 

    Viernes 18 de abril de 2025

    Distancia: 62,7 km. 

    Desnivel positivo: 736 m. 

    Velocidad media: 14,1 km/h. 

    Buen día de bicicleta, aunque tengo que decir que he superado los 700 metros positivos y eso tiene sus consecuencias físicas. Estaba claro, la montaña de Sainte-Victoire tenía que poner su desnivel si quería recorrer el territorio de Paul Cézanne y de Pablo Picasso. 

    Desde luego el paisaje es  agradable y me ha acompañado durante todo el día, no me extraña que también les gustase a los dos pintores. 

    Esa luz especial que tanto les gustaba pintar yo no he sabido valorarla, pero el entorno sí que es muy bonito.

    No todas las personas tenemos la misma capacidad para ver las grandes posibilidades que se encuentran por ejemplo en los alrededores de la montaña de Sainte-Victoire, sin duda Cézanne y Picasso sí que las vieron y sus pinturas nos lo muestran.

    Conocía la  relación de  esos pintores con esa montaña, por eso puse interés en descubrir toda la grandeza que sin duda debe tener y sin embargo no percibí nada que me llamara especialmente la atención. Se que tenia la oportunidad de ver lo que ellos vieron pero perdí la oportunidad, tal vez me falte una visión más de artista, de creador de arte. 

    En fin, la próxima vez me prepararé mejor, me informaré y preguntaré para acercarme a esa visión de artista que hoy no he encontrado, supongo que algo debe de haber en mi interior. 

    Hay que aprender a ver más allá. Hay que soñar a lo grande.

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miércoles, 23 de abril de 2025

Día 19 del viaje a Roma. Arles --- Salon-de-Provence. Jueves 17 de abril de 2025

 “Dicen que los viajes ensanchan las ideas, pero para esto hay que tener ideas”. (G. K. Chesterton)

    Día 19 del viaje a Roma. Arles --- Salon-de-Provence. 


    Jueves 17 de abril de 2025

    Distancia: 43 km. 

    Desnivel positivo: 185 m. 

    Velocidad media: 16,6 km/h.

    Un jueves tranquilo, buenos caminos que nos han permitido realizar un agradable paseo por Francia, y tengo que decir que me está gustando la Provenza francesa, buena región para pasear en bicicleta, ya había pasado por ella, pero esta vez voy a recorrerla con más atención y estoy seguro de poder apreciarla mejor. 

    La cuestión es que he pasado muchas veces por esta región y como suele suceder con tantas cosas de esta vida tengo la tendencia a verla sumido en la nostalgia. Busco como referente las veces anteriores cuando pase con diferentes personas y por diferentes motivos, y que tengo idealizados. Quizás pase demasiado tiempo mirando esos viajes con la convicción de que eran tiempos mejores. 

    Pero, en este 2025 la estoy cruzando con motivo del año santo de la esperanza, donde de alguna manera estoy obligado a ver el futuro de una forma nueva y mejor a pesar de que todo indique que se van a ver más nubes que claros.

    Y, en mi opinión, no faltan motivos para pensar así. Es cierto que nací en una época de relativa escasez y sacrificio, pero he vivido los períodos de prosperidad económica y social donde se han fraguado las libertades y derechos de las que hoy gozamos. He visto el nacimiento de la democracia, el aperturismo económico, la Caída del Muro de Berlín o la erradicación del terrorismo, mientras la población ganaba en derechos y en riqueza.

    Por el contrario, ahora estamos viendo cómo esos valores por que tanto se ha luchado se desmoronan en una sociedad que ha decidido fijar su brújula y condena a los que no la siguen. Una sociedad que se ha creído el mito de la pos-verdad y donde percibir cualquier manifestación no material es extremadamente difícil. Un mundo cada vez más tensionado, aquejado por las guerras y los conflictos, por el cambio climático y por las dificultades a que los jóvenes se tienen que enfrentar en el mercado laboral y para conseguir una vivienda.

    Ante este panorama, el mal espíritu hace que nos encontremos con muchas personas que ven muy difícil sentir esperanza. No obstante, con más razón hay que ser optimistas. La esperanza no se trata de auto-engañarse y de la ingenuidad de aguardar a un mundo ideal, sino que trata de buscar un sentido a nuestras actuaciones para incidir positivamente a nuestro alrededor, viendo el futuro por lo que puede se puede conseguir a base de Amor. 

    En consecuencia, estoy obligado a hacer más, a transformar el mundo a mi alrededor poco a poco con acciones cotidianas y a elegir un futuro digno para las generaciones que vienen.

    Espero que mi propósito en este año jubilar sea abandonar todo el tiempo pasado por una esperanza que mire al futuro con compasión.

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martes, 22 de abril de 2025

Día 18 del viaje a Roma. La Gran Motte --- Arles.

 “Dicen que los viajes ensanchan las ideas, pero para esto hay que tener ideas”. (G. K. Chesterton)


Día 18 del viaje a Roma. La Gran Motte --- Arles. 

Miércoles 16 de abril de 2025

Distancia: 68,8 km. 

Desnivel positivo: 120 m. 

Velocidad media: 15,6 km/h.

    Vamos avanzando, cada vez y casi sin darnos cuenta, Roma está más cerca. El término cerca es sencillo de describir, así como el de lejos pues las distancias son fácilmente medibles. Es fácil distinguirlos: “ahora estoy cerca,… ¡¡¡y ahora estoy lejos!!!” Cuando hablo de cercanía, cuando hablo de lejanía, me tomo a mi como referencia por lo general. 

    Sin embargo cuando esas palabras tan comunes y fáciles de entender cuando se trata de metros o kilómetros, son más complejas cuando me quiero referir a la distancia entre un tú y un yo, entre nosotros y vosotros, entre personas del Norte y el Sur. No hay duda que nos encontramos con que las cosas no están tan claras entre lo que podemos encontrar en un diccionario y el día a día de nuestras relaciones.

    Y es que si lo pienso, me sorprendo al ver lo cerca que me siento de aquello que, a cientos de kilómetros me tiene seducido del corazón,… Entonces puedo pensar que no está lejos lo que no está al alcance de la mano, sino lo que no está al alcance de la voluntad, deseo. Puedo sentirme lejos de mí mismo, aunque no pueda evitarme; puedo sentirme lejos de los demás, aunque nos rocemos.

    Puedo también entender la lejanía como indiferencia, frialdad, negación… Me aleja el miedo, la pereza, la desconfianza,… Me acerca el cariño. Me alegra la cercanía de las cartas, de las historias contadas con pasión, del recuerdo en la distancia y del deseo de encontrarse. 

    En fin, alegrémonos de esa contradicción…

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jueves, 17 de abril de 2025

Día 17 del viaje a Roma. Vic-la-Gardiole --- La Gran Motte. Martes 15 de abril de 2025

"Dicen que los viajes ensanchan las ideas, pero para esto hay que tener ideas”. (G. K. Chesterton)

Día 17 del viaje a Roma. Vic-la-Gardiole --- La Gran Motte. 

Martes 15 de abril de 2025

Distancia: 30 km. 

Desnivel positivo: 61 m. 

Velocidad media: 13,5 km/h. 


    Recorrido corto pero intenso el de hoy, mucho viento y además de frente, húmedo y frío. Unos ingredientes que de haber sido una etapa más larga hubiera sido un día complicado, pero ha estado bien, no ha llovido lo que se dice llover pero esas gotitas que lleva el viento no han parado de darme en la cara.

    Ni bien ni mal podría decir, aunque hay quien dice que está bien no estar bien. Y tiene mucha razón al decirlo pues hay que aceptar que la vida no siempre nos sonríe y que hay días que, por mucho que nos empeñemos, con una sonrisa no vamos a tener suficiente. No todos los días salen bien y no pasa nada por aceptarlo.

    Sin embargo no hay que caer en el lado contrario: no está bien no estar bien nunca. Tenemos que dejar de aceptar como normal no estar bien. No dar esa respuesta a muchos de nuestros días que simplemente nos faltan las fuerzas para verlos mejor.

    Me estoy dejando una cosa, creo que tendría que aclarar; ¿Qué es estar bien? Si por estar bien me estoy refiriendo a tener «salud, dinero y amor», todo a la vez, para toda la vida y para todos los nuestros me parece a mí que nunca voy a estar bien. 

    Todos ya sabemos que la vida es complicada. Cuando hay salud, falta el amor y cuando hay amor, escasea el dinero. Tenemos muy pocas seguridades y en muchas ocasiones hay que andar a ciegas, sin saber muy bien a dónde ni cómo se va. Cargamos heridas y cicatrices. Pero esto no significa estar atravesando una mala racha. Esto significa estar vivo, reconocer humildemente nuestra posición de criaturas. 

    Podemos decir que la vida es eso que pasa mientras estoy bien, mal o regular. La vida no espera a que lo tenga todo claro para seguir su camino. La vida es siempre hacia adelante, no nos podemos parar. ¿Está bien no estar bien? Sí, claro. Permítetelo alguna vez y aprende de ello. Pero no hay que dormirse esperando que todo vaya bien.  

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martes, 15 de abril de 2025

Día 16 del viaje a Roma.Vic-la-Gardiole. Lunes. 14 de abril de 2025

     “Dicen que los viajes ensanchan las ideas, pero para esto hay que tener ideas”. (G. K. Chesterton)

    Día 16 del viaje a Roma.Vic-la-Gardiole. 

    Lunes. 14 de abril de 2025

    Distancia: 0 km. 

    Desnivel positivo: 0 m. 

    Velocidad media: 0 km/h. 



    Un día tranquilo, como tenia que estar toda la jornada lloviendo y he decidido no pedalear, no ha sido el mejor lugar para pasar un día de lluvia, pero la meteorología lo ha querido y hasta el final de la tarde no he salido del camping , y lo he hecho para dar una vuelta por el pueblo ya que había parado de llover y así estirar las piernas, la lluvia junto con el fuerte viento me ha obligado ha  pasar todo el día en la lavandería, que ha sido mi “cuartel general”. 

    Se podría decir que ha sido aburrido pues el mejor lugar donde estar calentito y donde la humedad no se notaba tanto era dentro del saco de dormir y allí solo se podía pensar y dormir, pues muchas horas pensando no es tan bueno como nos puede parecer. 

    Normalmente en un día así, según van pasando las horas empezamos a sentirnos tristes, pesarosos y deprimidos. A mi me gusta el brillo del sol, y tanta humedad, frío y lluvia me va quitando la alegría que va siendo sustituida por la melancolía, y a mi no me gusta.

    Por eso, intente hacer todo lo posible por alejarme de la melancolía, por mantener a raya la pesadumbre y la tristeza. Lo que hice en primer lugar fue huir de los sentimientos que me entristecen o atemorizan.

    Califique la melancolía como negativa. Pero pensando un poco vi que presenta  un aspecto positivo que puede tener  como finalidad ayudar a ponerme en contacto conmigo mismo.

    Dicho sencillamente, me puede ayudar a permanecer en contacto con aquellos lugares de mi interior a los que no suelo prestar atención. Nuestro interior es profundo y complejo, e intentar oír lo que está diciendo implica escucharlo  en cualquier situación de nuestra vida, incluso, y a veces especialmente, cuando nos sentimos tristes y sin ánimo. En la tristeza y la melancolía, pensamos y se nos revelan cosas a las que normalmente nos hacemos los sordos. De aquí que me dedique a examinar ese aspecto positivo de la melancolía.

    Por desgracia, resulta normal ver la melancolía y la pesadumbre como una pérdida de salud, como una pérdida de vitalidad, como una situación enfermiza, pero ese no es el caso en el que me encontraba.   

    ¿Por qué necesito pasar por ciertos momentos de melancolía para acceder a una madurez más profunda?

    Estuve mirando y me encontré con que en muchas culturas y por supuesto en todas grandes religiones del mundo, los periodos de melancolía y tristeza son considerados como caminos necesarios que se tienen que andar con el fin de profundizar en la comprensión de uno y llegar a la empatía. 

    Y enlazando esto con que nos encontramos en Semana Santa me resulta fácil ver la similitud de todo esto con el misterio pascual. No hay otro camino para llegar al Domingo de Pascua que pasar por el Viernes Santo. ¿Cómo puede ser esto posible? Si fuese verdad que la melancolía, la tristeza y la pesadumbre del alma son signos de que algo va mal en nosotros no llegaríamos al Domingo de Pascua, nos quedaríamos varados en el Viernes Santo.

    Para que todo esto sea posible es importante ver la melancolía como algo normal y potencialmente saludable en nuestra vida. La pesadumbre del alma no es necesariamente un indicio de que algo va mal en nosotros. Más bien, casi siempre, resulta que nuestro interior reclama  nuestra atención, pide ser oída, trata de cimentarnos de una manera más profunda e intenta que profundicemos apropiadamente.

    Pero no están tan fácil, para que suceda esto, necesitamos abstraernos de la tristeza, consentir en ella. Necesitamos dar a la melancolía lo que le debemos, pero no más. ¿Cómo hacemos eso? Pues la empaquetamos y nos la llevamos con nosotros. Teniéndola cerca, pero controlándola, sin dejar que nos domine.  

    En fin, paso este día gris, con la tristeza y la melancolía bien controladas.