lunes, 25 de marzo de 2024

20 de marzo de 2024. Peniche - Ericeira.

     20 de marzo de 2024.

“Dicen que los viajes ensanchan las ideas, pero para esto hay que tener ideas”. (G. K. Chesterton) 



Peniche - Ericeira.

Distancia: 58,82 km. Media: 12,41 km/m. Altura: 702 m.

Seguimos un día más admirando la costa portuguesa, es verdad que durante las duras subidas nos cuesta mirar todo lo que nos rodea y sin embargo somos capaces de percibir la belleza.

Un día de cicloturismo es como un mosaico de situaciones diversas, que implican que demos contestación a todas las que podamos. Hay que estar atentos a lo que nos rodea, para saber valorar de forma clara, cada situación, pero para ello hay que tener una correcta idea de lo que buscamos. La admiración, sería la respuesta de sorpresa delante de todo aquello que nos parece magnífico o extraordinario.

Es fácil que en la admiración se encuentre con mayor claridad, como va nuestra forma de ver no solo un vieje en bicicleta sino también nuestra vida. Porque con frecuencia admiramos lo que no es admirable... admiramos personas que no merecen tal admiración, paisajes que son el resultado de desastres ambientales, monumentos y arquitectura que se han hecho sin respetar el derecho de las personas, etc. Una buena forma de ver nuestra vida nos debería de llevar a valorar aquello que realmente tiene valor. Este sentimiento es necesario para el desarrollo humano de una sociedad.

Cuando nos detenemos delante de una gran mansión o de alguna finca de algún personaje famoso, resulta interesante hacerse la pregunta: ¿Qué estamos admirando? ¿Nos deslumbra tanta riqueza? ¿Estamos valorando lo que realmente tiene valor?  

En fin, seremos adultos e inteligentes cuando sepamos rechazar lo rechazable y admirar lo verdaderamente admirable.

miércoles, 20 de marzo de 2024

Sobreiro – Peniche. (19 de marzo de 2024)

 19 de marzo de 2024.

“Dicen que los viajes ensanchan las ideas, pero para esto hay que tener ideas”. (G. K. Chesterton)



Sobreiro – Peniche.

Distancia: 69,12 km. Media: 11,98 km/m. Altura: 788 m.

Segundo día de ciclo-viaje, y aunque las piernas deberían ir mejor, no ha sido así, las agujetas de la media maratón de Lisboa del domingo y las fuertes subidas de Sintra de ayer han sido las causantes de que estuviera mejor pedaleando que caminando, lo que unido a lo duro del recorrido de hoy, me hace decir que hoy ha sido un día difícil pero con un paisaje esplendido.

Por lo tanto de magnífico podría clasificar este día, un día con una excelencia singular que reúne muchas de las mejores cualidades del ciclo-viaje: lugares espectaculares que admirar y una meteorología aceptable.

Los que andamos metidos en este mundo de los viajes en bicicleta, nos damos cuenta de que, de cuando en cuando, nos invade la necesidad de sorprender a lo grande, a lo espectacular, y así mantener despierto el «deseo de más». No es de extrañar: esto es el claro reflejo de lo que hoy vivimos. En cuanto llevamos muchos años viajando en bicicleta, llega un momento en que nos asalta el tedio. Entonces sentimos que hay que buscar otra sensación que nos devuelva la ilusión. Pasa igual con las relaciones, con los compromisos… Es la era del «saltar de acá para allá»: de post en post en las redes, de canal en canal en la tele… Nos enganchamos a lo sorprendente, lo nuevo, lo variado, lo que nos cambie el rumbo de golpe.

Todos los años, próximos al verano, nos devanamos los sesos para ver a dónde vamos a llevar nuestra bicicleta para vivir una experiencia que no olvidaremos jamás, que nos remueva todo como nunca, que nos despeine el alma, nos descoloque…Nos convertimos de alguna manera en locutores entonando el «¡más difícil todavía!».

Por una parte, es normal que actuemos así. No podemos venir con el mismo viaje de siempre creyendo que lo que funcionó va a seguir funcionando tal cual. Hay que innovar, actualizar, revisar.

Pero otra parte de mí piensa que, de esta forma, nos olvidamos de recordar que también en lo pequeño y repetitivo de cada día reside la belleza de la vida. Es fundamental empezar a ver lo esplendido de un viaje en lo rutinario. Opino que gran parte de nuestra misión como personas está también en llenar nuestra rutina diaria con las sensaciones de un viaje en bicicleta.

domingo, 10 de marzo de 2024

¡Buenos días! Pasión y coraje.

     “Lo ideal sería que el poeta pusiera su mensaje más y más en el lenguaje de la gente y que la gente disfrutase más y más del mensaje del poeta”.  G. K. Chesterton)

¡¡¡Buenos días!!! 

Que yo ahora, en esta mañana de domingo me ponga a dibujar una silueta del hombre, puede ser poco interesante y aleccionador, pues marcar la línea de lo que es el hombre hoy en día va a servir de muy poco pues el hombre es muy complejo y lo que realmente sería interesante es el relleno de esa silueta. En cuanto más grande fuera esa silueta más grande iba a ser el relleno y muchas más palabras para llenarla.

Todos lo sabemos, tenemos una sobrada experiencia de lo complejos que somos, somos conscientes de estamos llamados a la vida y esta, sin lugar a duda, se encuentra llena de matices. Unos buenos párrafos, ahora, escritos sobre el hombre, incluso siendo buenos, no dejarían de ser una simple aproximación, podría conseguir expresar un rasgo característico de algún hombre, pero eso no lo define.

Las personas somos cuerpo y alma; voluntad e inteligencia; pasión y sentimiento; acción y pensamiento. Las cosas nos afectan lo que nos muestra que somos sensibles. No somos insensibles y tampoco lo deseamos: no somos estatuas inertes, muertas y sin vida.   

Muy bien, lo anterior nos podría servir para aproximarnos al hombre, y sin embargo nos muestra de lo que el hombre actual parece que está huyendo. Estamos huyendo de los sentimientos como la pasión y el coraje. Buscamos no ser la nota discordante, no buscar en nuestros sentimientos sino conformarnos con el pensamiento único y con lo políticamente correcto. Un ejemplo ya muy manido lo podemos encontrar en “haz el amor y no la guerra”, que está muy bien, claro que sí; lo mismo que ser pacifista, pero no dejan de ser frases que solo resaltan una buena acción, son una silueta, pero no dejan ver todo el relleno que hay dentro ya que dejan fuera la compleja realidad.

Controlar completamente todas nuestras emociones estoy seguro de que está muy bien y puede que sea una gran meta para un monje budista, pero no para una madre que ve cómo se va destruyendo su hijo, como lo ve desmoronarse en un mundo que no entiende. La pasión, el coraje, la ira tiene su papel para la supervivencia.

Pongamos ahora el ejemplo de la ira; por un lado, puede resultar positiva al reaccionar ante la injusticia, el mal, la opresión. Por otro, tiene el gran peligro de la ofuscación, de una reacción descontrolada, de la pérdida del control.

Si ahora analizo el coraje puedo ver que se podría tratar de una clase positiva de ira, pues es una emoción positiva que aparece cuando nos encontramos ante una situación difícil. Nos da fuerza para seguir adelante. El coraje nos ayuda a actuar con valentía y tomar buenas decisiones, reaccionado ante la injusticia y nos pone en acción, o sea nos activa poniéndonos en movimiento. En nuestras venas no corre horchata, corre sangre y aunque seamos o pretendamos ser buenas personas, reaccionamos.

Se tiene que reaccionar ante las cosas mal hechas, ante las injusticias no deberíamos de poner cara de circunstancias ya que pensar que todo vale y todo es lo mismo que caer en la “dictadura del relativismo”.

sábado, 9 de marzo de 2024

¡Buenos días! Igualdad.

     “El verdadero poeta es el hombre que dice lo que los demás hombres no pueden decir, pero no lo que los demás hombres no pueden creer”.  G. K. Chesterton) 

¡¡¡Buenos días!!!

Yo, como todos, hemos estado estos días escuchando con más asiduidad de lo normal la palabra igualdad, hemos oído como casi todos dicen luchar por la igualdad. Se repite este vocablo como si se tratara de una virtud superior. Se ha constituido en, algo así como, un monumento a la verdad inmaculada.

Ahora tengo que añadir algún “pero” a esa igualdad de la que tanto hablan y, es que si lo pensamos un poco se trata de la característica que menos representa a la especie humana. Los individuos no somos iguales en casi nada. Si algo nos distingue, son nuestras diferencias, aquello que nos hace naturalmente distintos. Pensad un poco y veréis que no nos parecemos ni físicamente, ni en nuestra personalidad, mucho menos en las personales vivencias que nos tocan en suerte. Todo, absolutamente todo, nos hace seres infinitamente distintos, y esa desigualdad, resulta de sí que es una cualidad, una característica única e irrepetible.

Han sido nuestras diferencias, las que nos hicieron progresar y sobrevivir como especie. Es justamente eso lo que nos ha permitido evolucionar. No es la igualdad, sino justamente su opuesto, la desigualdad, lo que mejor describe nuestros talentos y mayores virtudes. También es ella la que identifica claramente nuestros peores defectos, y nos posibilita la ocasión de ocuparnos de ellos.

No somos iguales, y creo que no deberíamos querer serlo. Sin embargo, una corriente cada vez mayor nos dice lo políticamente correcto, nos dice pretender igualar y ajustar lo que nos presenta como desvíos. Resulta deseable que todos nos rijamos por las mismas reglas. Se puede pretender cierta igualdad ante la ley, frente a los objetivos criterios que rigen la convivencia humana, pero solo eso, solo esa cuestión de rutina, que es casi una cuestión de sentido común.

En todo lo demás creo que tendremos que entender que las diferencias deben ser bienvenidas. Por eso, resulta difícil entender como esa palabra, igualdad, ha pasado a ocupar un lugar de privilegio en los discursos, y como su implementación efectiva ha significado despojarnos de nuestra propia singularidad. La sociedad parece aclamar la destrucción de todas las diferencias. Supone que se puede igualar a una comunidad, por medio de leyes, decretos y normas. Esto parece haber venido para quedarse. Se trata de prácticas que celebran políticos y votantes al unísono. Parece que una parte se la humanidad está dispuesta a aceptar que nos igualen por abajo.

Ninguna ley funcionará como los políticos y muchos ciudadanos suponen. Las normas podrán quitar a unos para regalar a otros, pero no crearán talento allí donde este está ausente o simplemente dormido. Tampoco generarán creatividad, en ese espacio en el que ellos mismos se ocuparon de apagar la voluntad. Esos atributos, la creatividad, el talento, la perseverancia, el esfuerzo, la capacidad, el esmero no son solo cuestiones innatas, la mayoría de ellas se desarrollan y se alcanzan solo cuando se atraviesan momentos difíciles, verdaderas crisis, situaciones que requieren de retos frente a los problemas que nos propone siempre el presente.

Si eliminamos las diferencias, si seguimos venerando la homogeneidad, estaremos condenándonos a pedirle a los que se destacan, a que ya no lo hagan y a los peores, a despreocuparse por la ausencia de habilidades, pues algún político, apoyado por la inmensa mayoría de ciudadanos, pondrá las cosas en su lugar.

Parece claro que la humanidad ha aceptado esta falsa ilusión de que la igualdad es un objetivo en sí mismo. La fantasía de la igualdad parece estar apoderándose de nosotros sin resistencia alguna y con una implícita aprobación ciudadana que explica el discurso de los políticos, que es solo una herramienta para conseguir votos y no su verdadera causa.

viernes, 8 de marzo de 2024

¡Buenos días! ¿Sólo economía?

     “El Enrique V de la historia no hablaba en poesía, como el héroe de Shakespeare, pero le habría gustado hacerlo”.  G. K. Chesterton)

¡¡¡Buenos días!!! 

Si ahora voy al diccionario y busco la palabra economismo me encuentro con esto: 1. m. Doctrina que concede primacía a los factores económicos. Si ahora echo un vistazo a todo lo que me rodea puedo llegar a la conclusión de que esa doctrina se encuentra en todas partes, en todos nuestros pensamientos, en todos nuestros objetivos y deseos.

Y es así porque se adapta perfectamente con el deseo de mejorar que todos tenemos, nos da una ruta a seguir que nos asegura un sistema muy sencillo y fácil para averiguar si lo estamos haciendo, es muy práctico, si incrementamos lo que tenemos es que vamos bien. Por lo tanto, cuando miramos hacia adelante, ya sea personalmente o a nivel global, tenemos que crecer económicamente porque para ser más felices debemos tener más.

Nuestros deseos de mejorar se han olvidado de una mejor justicia, de un mejor desarrollo intelectual… lo más importante es la mejora económica pues estamos seguros de que si nuestros ingresos aumentan o al menos alcanzan un nivel lo suficientemente elevado vamos a conseguir un bienestar material.

Sin darnos cuenta hemos llegado a la conclusión de que tener más es estar mejor y esto nos lleva a decidir que es esencial que pensemos en nosotros mismos pues nadie lo va a hacer por nosotros. Debemos por lo tanto averiguar qué es aquello que nos gusta y que no, qué es lo que me hace feliz y qué no. Cuando nos relacionemos con los demás lo haremos mirando siempre primero hacia nosotros pues mi bienestar es lo que me va a hacer feliz.

Poner la economía por delante de todo con la esperanza de que siguiendo sus consejos voy a ser feliz y que nuestra sociedad será mejor y más prospera es una de las ideologías más peligrosas para la persona.

En fin, tiempo habrá para seguir con este interesante tema.

jueves, 7 de marzo de 2024

¡Buenos días! ¿Cómo puedo vivir así?

     “El juego de ponerse límites es uno de los secretos placeres de la vida”.  G. K. Chesterton)

¡¡¡Buenos días!!! 

Resulta muy interesante y excitante ver cómo nos van surgiendo cada mañana nuevas preguntas que no son otra cosa que respuestas a viejas cuestiones. No os ha pasado nunca que cuando todo parece en nuestra vida que está mal, cuando todo se nos pone en contra, nos surge esa vieja pregunta de, ¿cómo puedo enfrentarme a la vida? ¿cómo puedo vivir así?

Puede sucedernos o tal vez nos haya sucedido ya en alguna ocasión, que nos encontremos en una circunstancia tan adversa que nos lleve a la conclusión de que no la vamos a poder superar, en una situación así la respuesta puede haber sido muchas veces obvia, pensamos que vamos a ser derrotados, que nos va a derribar y parece difícil poder responder de otra manera.

Pero ¿y si cuando todo está en contra, pensamos que nos encontramos ante la oportunidad de averiguar con más facilidad lo que nos permite vivir? Es decir, ¡justo lo contrario! Y es que, si lo pensamos un poco hay muchos problemas que nos los tenemos que tomar como una provocación. Una provocación que nos está pidiendo que le plantemos cara, que nos obliga a estar frente a ella. La mayoría de las veces no vamos a elegir esas circunstancias adversas, lo podemos advertir claramente cada día y aun así nos están obligando a tomar decisiones. Y al adoptar una postura ante una provocación que nos resulta desafiante e inevitable, podemos aceptar la provocación o retroceder, tratando de librarnos de ella. Y, así es como nos engañamos pensando que nos la ahorramos.

Vivir la vida respondiendo a cada provocación, quiere decir vivir la vida a través de todas las dificultades que se nos presentan. Cuando se aceptan los desafíos, es decir, cuando no retrocedemos y los miramos a la cara, esos desafíos provocan que demos lo mejor de nosotros y, por tanto, que crezca la autoconciencia, que afloren energías, percepciones, formas de ser que nunca hubiéramos soñado tener y que sólo emergen en nosotros cuando somos provocados. Esto ya nos permite cambiar nuestra actitud de escépticos o derrotados antes de empezar el juego. Nos permite emprender esta lucha con alguna esperanza de éxito. Todo lo que somos emerge en nuestra conciencia y nos damos cuenta de ello precisamente cuando somos provocados.

La cuestión esta en no rendirse, en aceptar esos retos que nos va poniendo la vida por delante y no quedarse quieto esperando. En no vivir a medias. En no ceder al desánimo. Y es que somos personas, tenemos sueños, deseos, inquietudes. Creemos en quien nos invita a intentarlo. Respondamos a estos retos que nos pueden alimentar las ilusiones y los días. Tomemos iniciativas. Acometamos proyectos. Compartámoslos.  

En fin, ¡¡¡Vivamos la vida!!!

miércoles, 6 de marzo de 2024

¡Buenos días! El reparto de la riqueza.

 “Una de las insanas simplificaciones que buscan escapar del problema del bien y el mal es la que simplemente asegura que el problema no existe”.  G. K. Chesterton)

¡¡¡Buenos días!!! 

Otro despertar con la economía, veo que tendré que dedicar algunos días al economismo pues me estoy dando cuenta de la importancia que se le está dando a la economía.

Pero el economismo lo dejaré para más adelante, pues es un tema complicado, lo que por supuesto lo hace interesante. Hoy pasaré un poco por encima de él pues es necesario si quiero dar mi visión que lo que significa la riqueza y lo que se entiende por una sociedad rica.

Tengo la idea de que es esencial en nuestra sociedad tener proyectos para aprovechar bien el uso de los recursos y conseguir producir los bienes y los servicios que contribuyan a conseguir el bien común de la sociedad. Por lo tanto, para llevar a cabo todo lo anterior, se debe de hacer en términos y criterios económicos. Luego es normal que una empresa genere beneficios, y cuando lo hace es porque su sistema de producción ha sido utilizado adecuadamente.

Hasta aquí no tenemos ningún problema, todos podemos asumir todo lo anterior, sin embargo, puede ocurrir, y de hecho ocurre, que al mismo tiempo que se generan beneficios económicos, se atenta contra el patrimonio más valioso de la empresa: su gente. Este es el problema. Un problema que ocurre cuando la sociedad cuenta con unos ambientes socioculturales que permiten la explotación de las personas, que consienten los bajos salarios y sueldos, con jornadas demasiado largas, y otras violaciones de los derechos de las personas.

Y es desde aquí donde surge una condición importante para que la distribución de la riqueza sea justa: la acción del Estado. Veamos, un Estado debe facilitar el desarrollo económico, apoyar la actividad de las empresas, crear condiciones que aseguren las oportunidades de trabajo, estimular aquellas áreas de la economía que sean insuficientes, y sostener a las personas de ésta en momentos de crisis.

No tenemos que olvidarnos de que tal vez la tarea fundamental del Estado en lo que se refiere a la economía es aclarar y definir el marco jurídico que establezca una reglas justas y transparentes entre todos los implicados, debe evitar la creación de monopolios, oligopolios o competencia desleal, evitar que exista una parte que posea más poder que la otra y que no pueda reducirla prácticamente a la esclavitud.

Para garantizar una distribución objetiva de algunos bienes y servicios esenciales para el desarrollo de las personas, el mercado no va a ser capaz de hacerlo con sus propios mecanismos, y es allí donde la complementariedad entre Estado y mercado se hace más necesaria.

Tengo que añadir que más allá de lo bien que funcione el mercado y de las acciones subsidiarias del Estado, se encuentra la labor específica y diaria de los empresarios y dirigentes de empresa, que son determinantes para la distribución de la riqueza.

Existe un elemento esencial para que sea posible, y según mi parecer no es otro que poseer una moral sólida, una moral que implique poseer virtudes como laboriosidad, poner todo el interés y el cuidado al realizar cualquier labor, por supuesto, por parte de los empresarios la prudencia necesaria en asumir riesgos razonables, la lealtad en las relaciones entre las personas; la fortaleza en la toma de decisiones difíciles y dolorosas, y, sobre todo, la solidaridad y la fraternidad, y respetar la dignidad humana de los trabajadores.

Podría añadir alguna cosa más, pero lo dejo para próximos días, 

martes, 5 de marzo de 2024

¡Buenos días! ¿Sueldo mínimo o sueldo justo?

     “Eludir el punto decisivo es un arte muy delicado; y ha sido elevado a una considerable perfección por los políticos y periodistas actuales”.  G. K. Chesterton) 

¡¡¡Buenos días!!!  

Esta mañana he visto algunos comentarios sobre el salario mínimo interprofesional y pienso que es un tema más profundo de lo que nos pueda parecer a simple vista, por lo que no voy a pretender fijar la cantidad que debe tener porque envuelve innumerables cuestiones técnicas para la cuales no me creo capacitado.

Sin embargo, sí que puedo escribir algunas palabras sobre el tema, tocando sobre todo su aspecto moral y no tanto el económico. Puedo hacer algunas afirmaciones para centrar un poco el tema, por ejemplo: “las empresas no deben pagar el sueldo mínimo, sino el sueldo justo”. Ya sé que no he dicho mucho, pero sí que puedo haber abierto algunas preguntas.

Y es que una de las grandes dificultades para valorar qué es un salario digno es el sentido subjetivo que tenga. Es verdad que podemos llegar a un acuerdo acerca de qué necesidades básicas objetivas se tienen que satisfacer, aunque podríamos tener una idea si pensamos que la cantidad de recursos que tiene una sociedad no debería de exceder la pretensión de las personas.

Sin embargo, la dificultad de ponernos de acuerdo no debería de ser una excusa para eludir la búsqueda de una aproximación honesta a esas necesidades. De hecho, estoy seguro de que en nuestra Constitución debe de existir algún artículo por el que debemos tener derecho al trabajo y a una remuneración suficiente para una vida digna.

Otra dificultad que encuentro la veo en el carácter relativo que lleva un salario nominal, pues existe una gran relación con el nivel de vida de cada lugar. No es lo mismo lo que se necesita en términos monetarios para sobrevivir en un país más caro que en uno más barato. En un país donde casi todo este informatizado obliga a tener medios para poder acceder a ellos, lo que no sucede donde no existe o hay muy poca.

Por lo tanto, si tuviera que responder a la pregunta ¿qué es el salario digno? Podría decir que debería tener en cuenta, de acuerdo con el nivel de cada país o región, un salario capaz de sostener la alimentación familiar, además el coste de uso de una vivienda media, el coste de los impuestos, las necesidades de vestido y calzado, las necesidades de educación y poder acceder a la sanidad.

Pero, no debería quedarme ahí, sería un error si lo hiciera, sino que ese salario debería facilitar el desarrollo de la autonomía financiera de la familia y, por lo tanto, facilitar la capacidad de ahorro que en última instancia será decisión del propio trabajador en virtud de su valoración subjetiva.

Todo lo anterior está muy bien pues lo veo indispensable, pero, y se trata de un pero muy grande, debe existir una correspondencia entre el sueldo y la productividad del trabajo tanto de los que trabajan por cuenta ajena como de los propios empresarios.

Y es una gran responsabilidad para todos por dos razones. En primer lugar, para que sean sostenibles los propios salarios en el corto plazo y, en segundo lugar, porque, en las sociedades con sistemas de pensiones basados en el reparto, que no la capitalización que es otra historia, unos salarios justos cotizan y liquidan ingresos fiscales que permiten pagar pensiones dignas.

Tenemos la responsabilidad no ya de abordar qué es un salario digno por los que hoy trabajan sino también por los que no pueden trabajar y no tienen capacidad de variar sus ingresos en virtud de la productividad.

Como mínimo por esa responsabilidad deberíamos reflexionar juntos sobre si la devaluación salarial o la subida del SMI es la mejor estrategia para salir de los problemas económicos con dignidad.

Hay mucho que añadir, pero ya será otro día.

lunes, 4 de marzo de 2024

¡Buenos días! El campo se siente solo.

     “Hay una importante diferencia entre no entender una cosa y malentenderla”.  G. K. Chesterton)

¡¡¡Buenos días!!! 

Desde hace más de un mes tenemos un problema, los agricultores en España y en Europa han salida a la calle para protestar. No quiero empezar por dar los motivos por los que los apoyó o no, no creo que esta sea la entrada para eso. Quisiera ver el problema desde otro punto de vista, desde el punto de vista del que se siente silenciado y olvidado, pues no aparecen ni en la prensa ni en el mundo de la cultura, tampoco están en la boca de nuestros políticos a menos que corten carreteras. Si lo pensamos un poco veremos que están olvidados por nuestra sociedad.

Hay que tener en cuenta que son personas que no sólo han visto cómo sus hijos se marchan a las capitales, sino que están viendo como sus vecinos son cada vez viejos y van a pasar sus últimos días solos, y como llevan años observando a sus pueblos ir desapareciendo por el abandono y el olvido.  

El progreso o mejor dicho el progresismo ha dado la espalda al campo, se le considera un mundo atrasado al que siempre se menosprecia y al que se mira desde arriba, viéndolo como inferior. Su estilo de vida y su riqueza cultural, en el fondo, se ve de segunda categoría. Y además se le está culpando de muchos de los males de hoy y ofendiendo continuamente su modo de vivir.

Y de esta manera llevamos décadas, llevamos demasiado tiempo ignorando cuáles son sus orígenes y considerando ridículas muchas de sus realidades a las cuales el hombre de ciudad vuelve cuando busca paz, reposo y cuando necesita olvidar que no todo en esta vida es trabajar y que necesitamos de vez en cuando respirar aire puro. Hemos olvidado todo lo que nos lleva enseñando desde siempre el campo como escuela de vida.  

Espero que, con estos días de manifestaciones, justificadas o no, nos demos cuenta de todo lo que la vida rural nos da. No solo eso, sino que podamos dedicar un tiempo para pensar y valorar que el campo y su gente no nos son sólo útiles por su aportación a nuestra cesta de la compra, sino que son valiosos en sí mismos y que como a todas las personas las debemos de cuidar y sobre todo apreciar.

En fin, el campo se siente solo, incomprendido y harto. Y nos está diciendo que la Política Agraria Común tiene muchos puntos negros y que el objetivo de proteger el Medio Ambiente impone, entre otras cosas, barbechos, prohibición de algunos productos fitosanitarios y una burocracia asfixiante. Y, sin embargo, tienen problemas más enredados.

Me refiero a la importación de otras regiones del mundo de productos del campo para complementar nuestro mercado. Esos alimentos se consiguen con sueldos más baratos, con subvenciones y con menos obligaciones en la seguridad sanitaria. Y, esto ha hecho que existan dos mercados alimentarios: los productos no europeos son más baratos y de peor calidad, los productos europeos, en principio son más caros, pero de mejor calidad.

Al menos es necesario que se nos informe mejor y con más precisión de cada producto y creo que resultaría interesante recapacitar hasta qué punto es conveniente una globalización total de la agricultura pues nos hemos dado cuenta de que estar abastecidos por terceros países no siempre se puede dar por descontado. Son problemas enredados que requieren diálogo, huir de la instrumentalización partidista y aportar toda seriedad posible por todas las partes.

sábado, 2 de marzo de 2024

¡Buenos días! Un poco sobre el "caso Koldo".

     “Hay una importante diferencia entre no entender una cosa y malentenderla”.  G. K. Chesterton)

¡¡¡Buenos días!!!

Es de suponer que muchos de nosotros no coincidamos con las mismas ideas políticas, pero más allá del malestar y de lo liado que están todos los acontecimientos que estamos viendo en el “caso Koldo”, no es de extrañar que reconozcamos lo “divertido” en los giros de la política española. Lo cual es una auténtica pena y es bastante indignante, porque la política está para servir a la ciudadanía y a las personas, no para jugar con el dinero público.

No voy a entrar ahora en esa costumbre que tanto les gusta a nuestros políticos de el “tú más”, sino que quiero centrarme en una realidad que se encuentra en el corazón del hombre, sea quien sea, y ocupe el cargo que sea en cualquier instancia: esa ansia que sienten las personas por el poder y por el dinero, y que les hace no confiar en la verdad.

Resulta, que a menos que se tenga una moral y una ética muy centrada y fuerte, puede suceder que metido en la dinámica del poder se confundan algunos conceptos y que nos apropiemos de cosas que no nos corresponden. Y que también llevados por esa falta de moral utilicemos medios que vemos en muchas películas como reuniones secretas en lugares misteriosos como si se estuviera en una banda de mafiosos. Porque no hay que olvidar que el mal quiere al poder y odia la verdad.  

Por eso no quiero acusar a todos los que ostentan cargos de responsabilidad, porque no sería ni justo ni verdadero. Sin embargo, sí que hay que tener en cuenta de que el poder tiene una responsabilidad, y un ejercicio minucioso de conciencia, pues el riesgo que se corre de engañarse es muy grande y demasiado fino, le toque a quien le toque ocupar un cargo.

¡Ah! Quisiera terminar diciendo que las cosas de todos no se arreglan entre amigos en los bajos fondos de la capital, sino a luz pública como el que obra con la conciencia tranquila y sirviendo al bien común de la mejor manera posible.