martes, 17 de septiembre de 2024

Viernes 16 de agosto de 2024. El Canal des 2 Mers

     “Cuando cayó, siempre fue por perder pie, jamás porque se acobardó ante el salto” (G. K. Chesterton)

Viernes 16 de agosto de 2024. El Canal des 2 Mers.



He estado repasando estos días algunas de las entradas que he escrito y me he dado cuenta de la cantidad de veces en las que me quejo y, aunque quejarse con motivo no es malo, creo. Pienso que es importante insistir en la importancia de la reciedumbre, o sea en la capacidad de realizar cosas o actividades sin quejarse.

Es cierto, hay muchas cosas de qué preocuparnos, pero ¿de verdad son tan serias como pensamos? Vivimos en un mundo tan preocupado por la felicidad, tan sediento de ella que no presta atención a lo que está buscando para beber. Esta sed es buena, pues sólo el sediento busca algo para beber. Esa sed que tenemos la debemos aprovechar para beber buena agua, no beber cualquier clase de líquido que nos encontremos.  

A menudo quizá te das cuenta de que llevas toda la mañana quejándote de pequeñas cosas. Observas de pronto que en tu interior suena un murmullo, un gemido, un lamento que crece y crece, todo de repente es negativo, aunque nos esforcemos en lo contrario. Y ves que cuanto más te refugias en él, peor nos sentimos; cuanto más lo analizamos, más razones aparecen para seguir quejándonos; cuanto más profundamente entramos en esas razones, más complicadas se vuelven.

Se nos está quejando el corazón en esos momentos, un corazón que siente que no esta recibiendo lo que le corresponde. Es una queja que se expresa de muchas maneras, pero que siempre termina creando un fondo de amargura y de decepción.

No podemos empezar a pedalear en esa situación, cada vez que empezamos el día seducidos por esa idea de queja continua se nos va enredando una especie de espiral de descontento que nos puede llevar a rechazar y despreciar nuestro viaje.

Además, quejarse es muchas veces contraproducente. La raíz de esa frustración está no pocas veces en que nos vemos defraudados, y es difícil encontrar respuestas a esas quejas porque en el fondo a quien estamos rechazando es a nosotros mismos.

Cuando se cae en esa espiral todo pierde su espontaneidad y así no se puede viajar.

¿Cuál es la solución a esto? Quizá lo mejor sea esforzarse en dar más entrada en uno mismo a la confianza y a la gratitud. Sabemos que gratitud y resentimiento no pueden coexistir. Concentrarse en la gratitud es un esfuerzo evidente por recibir con alegría y serenidad lo que nos sucede. La gratitud implica una elección constante. Puedo elegir ser agradecido, aunque mis emociones y sentimientos primarios estén impregnados de problemas. Es sorprendente la cantidad de veces en que podemos optar por la gratitud en vez de por la queja. Los pequeños actos de gratitud le hacen a uno agradecido. Sobre todo, porque, poco a poco, nos hacen a uno ver que, si miramos las cosas con perspectiva, al final nos damos cuenta de que todo resulta ser para bien.

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domingo, 15 de septiembre de 2024

Jueves 15 de agosto de 2024. El Canal des 2 Mers.

     “Que queden unos cuantos arcos romanos en ruinas en Inglaterra no es una prueba de que no puedan construirse arcos, sino todo lo contrario” G. K. Chesterton)

Jueves 15 de agosto de 2024. El Canal des 2 Mers.

Una de las situaciones en las que me encuentro algunos de estos días en los que todo sale perfecto es la de sentirme tan satisfecho, tan pagado de mí mismo que llego a sentir una estimación exagerada y absurda de mí mismo.

Y esto que no hay duda de que produce satisfacción, también puede llegar a crearme un problema. Una cosa es saber que controlo todas las cuestiones del ciclo-turismo y otra distinta es sentirse superior a los demás ciclo-turistas y, por supuesto aún peor, si de alguna manera les hago saber que lo soy.

Esto de vanagloriarse puede convertirse si no lo evitamos o no lo controlamos como la raíz de una serie de defectos que pueden convertirse en auténticos problemas en nuestras relaciones con los demás.

Y, sin embargo, la persona humana nace presuntuosa, la vanagloria es sin duda una de las inevitables herencias de todo mortal, algunos se dan cuenta de su existencia y del peligro que conlleva, e intentan evitarla, pero es complicado, ya que su sensación nos gusta a todos.

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jueves, 12 de septiembre de 2024

Miércoles 14 de agosto de 2024. El Canal des 2 Mers.

     “Un hombre puede combatir una afirmación con un razonamiento, pero una sana intolerancia es el único modo en que un hombre puede combatir una tendencia” G. K. Chesterton)

Miércoles 14 de agosto de 2024. El Canal des 2 Mers.

No todo en un viaje en bicicleta, que dure varias semanas puede ser bueno, a lo largo de tantos kilómetros se pasa por momentos malos y por momentos buenos. En ocasiones, se pasa rápidamente de lo malo a lo bueno, o viceversa.

Cuando esto sucede, cada ciclista puede escoger hacia dónde dirige su mente y decidir buscar lo bueno que en ese momento puede realizar. Vivir el viaje día a día permite afrontar cada reto con mejores energías, sin quedar aprisionados por lo que nos sucedió ayer y sin quedar encandilados por lo que pensamos va a ser el día de mañana.

Es cierto que necesitamos poner los pies sobre la tierra: nuestras decisiones no pueden olvidar lo que somos, lo que tenemos, lo que nos falta y lo que sentimos. Pero también es cierto que tener los pies sobre la tierra nos va a permitir encontrar nuevos objetivos, a los que podemos aspirar con sencillez, esperanza y energía.

De este modo, vivimos en el presente, buscamos las mejores opciones a las que tenemos acceso, trabajamos por solucionar lo inmediato y por preparar cuestiones de mayor envergadura.

Cada día fluirá más o menos como habíamos previsto, o tendrá sobresaltos que nos exigirán un plus de fortaleza y de confianza en nuestra capacidad y experiencia. Lo importante es no dejarnos arrastrar por la corriente, ni paralizarnos por el miedo, ni envanecerse con esperanzas vacías.

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miércoles, 11 de septiembre de 2024

Martes 13 de agosto de 2024. El Canal des 2 Mers.

     “Todas las comparaciones entre el pasado y el presente están falsificadas por el hecho de que hay un solo hoy mientras que hay muchos ayeres”. (G. K. Chesterton)

Martes 13 de agosto de 2024. El Canal des 2 Mers.

  Seguimos un día más paseando en bicicleta por las orillas del “Canal des 2 Mers”, un día más disfrutando de la calma y tranquilidad que trasmite este carril bici.

Una tranquilidad que proviene de la contemplación sin prisas de todo el ambiente que nos rodea. La capacidad de extasiarse, de admirar, de concentrarse en los detalles más pequeños es lo que nos lleva a vivir con serenidad, tranquilidad y sin prisas un viaje en bicicleta.

Aquí es fácil seguir con la mirada el movimiento de las hojas de los arboles, es todavía más sencillo dejarse impactar por el baile de las nubes que observamos a través de sus ramas. Es fácil entonces alegrarse al percibir cualquier aroma que surja de cualquier planta y que nos invita a detenernos. También se siente la serenidad que llevamos cuando escuchamos el sonido del agua en las cascadas que forman las esclusas.

Todo evoca perfección, armonía, frescura, colorido, bondad, belleza, misterio, equilibrio, asombro, luz, majestuosidad, plenitud, movimiento, gozo, libertad, delicadeza, llenura espiritual, abundancia, generosidad, sorpresa, renovación.

Todos estos mensajes son guardados en lo más profundo de nosotros, si al paso del tiempo, llegado el momento meditamos y nos cuestionamos sobre tanta belleza creada, con el espíritu abierto, con sencillez, con deseos de encontrar la Verdad, entonces nos alegraremos de este encuentro con el “Canal des 2 Mers”.

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martes, 10 de septiembre de 2024

Lunes 12 de agosto de 2024. El Canal des 2 Mers.

     “La teología es pensamiento, estemos o no de acuerdo con ella”. (G. K. Chesterton)

Lunes 12 de agosto de 2024. El Canal des 2 Mers. 

 Seguimos pedaleando por las orillas del “Canal des 2 Mers”, de momento, estos primeros días lo vamos a hacer en dirección opuesta a la corriente, por lo tanto, cuesta arriba, aunque no existe prácticamente desnivel salvo el de los puentes y las esclusas.

No se porque muchas veces se enfocan las cosas desde la vertiente negativa, como ver el recorrido de estos días como “cuesta arriba” cuando en realidad es prácticamente llano. Es desgastarse mentalmente sin ninguna necesidad.

En alguna ocasión este desgaste innecesario me ha llevado a buscar “soluciones” que al final no han solucionado nada. Eso ocurre, por ejemplo, en cualquiera de este tipo de etapas, cuando busco con rapidez eliminar peso, y lo que consigo es empeorar la situación pues voy prácticamente sin comida o sin bebida.  

Antes, pues, de emprender una nueva solución, o de aspirar a lo que parecen mejoras pero que no son necesarias, conviene preguntarnos si vale la pena. Porque un viaje en bicicleta de por sí ya está lleno de quehaceres en los que sí que vale la pena desgastarse, en vez de “perder” una parte de nuestro día con desgastes inútiles.

Cada día que empezamos un recorrido, hay que tener la mente clara para identificar qué desgastes habría que dejar a un lado y en qué acciones podemos invertir el tiempo, las fuerzas y las energías que tenemos cada mañana.

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lunes, 9 de septiembre de 2024

Domingo 11 de agosto de 2024. La Réole.

      “Un hombre tiene que amar muchísimo una cosa para practicarla no sólo sin ninguna esperanza de fama o dinero, sino incluso sin ninguna esperanza de hacerla bien” (G. K. Chesterton)

Domingo 11 de agosto de 2024. La Réole.

Para soltar las piernas hemos hecho una excursión de ida i vuelta sin alforjas, nos hemos ido al Château de Malle, con la mala suerte de que solo se puede visitar haciendo la reserva, así que solo hemos podido llegar hasta la verja, aunque lo importante era que Carmen se acostumbre poco a poco a pedalear por los carriles bici franceses con su bicicleta, también hemos recorrido un poco el canal de Midi.

Vamos a comenzar un viaje donde las jornadas deben de transcurrir tranquilamente, sin prisas, en los que poder pedalear con calma por un recorrido que es prácticamente llano y en el que resulta sencillo relajarse.

La verdad es que no se si se trata más de una necesidad o de un deseo. Muy a menudo en situaciones como estas en las que me gustaría estar relajado y tranquilo, me las planteo como una necesidad que necesito satisfacer de inmediato lo que me crea un poco de incertidumbre y creo que bastaría con pensar un poco menos en ello y comprometerme un poco más en que el viaje vaya siguiendo su ritmo, sin atosigarlo. Incluso a veces he llegado a pensar que esa forma de ver las cosas tan enrevesada es como un defecto de fábrica.

Sin embargo, no hay ningún defecto de fábrica. A pesar de nuestra condición de no sentirnos cómodos por mucho tiempo en ninguna situación, el hombre sigue estando bien hecho. De hecho, basta un momento para hacernos la pregunta: ¿Qué hago aquí?, para captar, dentro de cada necesidad y en todo deseo insatisfecho, el signo inequívoco de esa exigencia que nos lleva buscar ese lugar donde nos sentiremos cómodos y que de alguna manera sabemos de su existencia pues no hacemos otra cosa que dirigirnos hacia el, lo que nos demuestra que algo sabemos de él, que lo conocemos.  

Ya sé que llevamos toda la vida de deseo fallido en deseo fallido, y que da mucha vergüenza hablar de ello, pensamos que esos deseos fallidos son un fracaso total de uno mismo. Sin embargo, todo deseo surge de que nos falta algo y, al fin y al cabo, no hay carencia sin tener la experiencia de no poder obtener lo deseado por nosotros mismos, es decir, sin fracaso.

Hay que darse cuenta de que esa carencia no es un signo de una vida fracasada, sino de la necesidad de vida, de otra vida más allá de la que ya se nos ha dado. Detrás de cada fracaso, necesidad y deseo no satisfecho, es posible reconocer la oportunidad de una relación con algo o alguien que todavía no conocemos, que aún no tenemos, pero que nos sorprende saber que esta ahí.

Todo lo anterior puede estar muy bien, pero tenemos un pequeño problema, nuestro deseo es infinito. Nunca está satisfecho. Se desea el infinito en cada placer, que dure para siempre. ¿Quién es capaz de estar frente a esta infinidad de carencias, sin asustarse o enfadarse?

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domingo, 1 de septiembre de 2024

Sábado 10 de agosto de 2024. La Réole.

     “Es algo espantoso soportar la risa de algo a la vez inferior y más fuerte que uno” (G. K. Chesterton)



Sábado 10 de agosto de 2024.

La Réole.

Después de toda la mañana conduciendo hemos llegado a la Réole, desde donde vamos a comenzar nuestro recorrido del Canal de Midi hasta Toulouse y volver.

Hace solo unas semanas que hice este recorrido pero como ya dije ayer, ahora es diferente. Se suele decir que “nunca segundas partes nunca fueron buenas” y yo creo poder conseguir que al menos en esta ocasión no lo sea. Veremos.

De momento, esta tarde hemos realizado una visita turística con las bicicletas para movernos un poco después de toda la mañana sentados en el coche, algo que la vez anterior no tuve ocasión. No la tuve porque no soy mucho de visitar monumentos, pero tengo que reconocer que la importancia del turismo y de sus consecuencias es hoy innegable.

Hemos paseado por el priorato benedictino con la bicicleta en la mano, y como suele suceder con las abadías y los prioratos benedictinos tienen unas bonitas vistas sobre los alrededores, por cierto la regla benedictina, Regula en latín, da a la ciudad el nombre de La Réole. Una cosa más, un priorato en la orden benedictina es un monasterio que tiene prior y que depende de una abadía que tiene abad.

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viernes, 30 de agosto de 2024

Viernes 9 de agosto de 2024.

     “El europeo suele adoptar un tono de superioridad, pero no acerca de las cosas en que verdaderamente es superior” (G. K. Chesterton)

Viernes 9 de agosto de 2024.

He pasado dos días en casa para olvidarme un poco de la rutina de viajar en bicicleta, y ahora me encuentro pasando antes unos días en Palencia y a la vez preparando una excursión con Carmen por el canal de Midi.

Suelen decir que “si viajas solo, irás más rápido, pero si viajas acompañado, llegarás más lejos”. Estoy casi seguro de que es así, al menos en mi caso. Voy a comenzar dos semanas de viaje en compañía y esto cambia algunas cosas.

Si reflexiono sobre esa afirmación anterior me atrevería a decir que en el instante en que entiendo que es verdad estoy dejando de lado mi egocentrismo y empiezo a dar valor al sentido de pertenencia, o sea que pienso humildemente que entre los dos podemos conseguir mucho más de lo que haríamos solos.

Ahora no es “mi viaje”, sino que es “nuestro viaje”, esta claro que lo hacemos cada uno y que, entre los dos, lograremos que sea algo más que un simple paseo en bicicleta. Desde el primer momento, en la preparación, ya se nota que el ambiente es diferente, se “respira diferente”. Uno de los éxitos de esta clase de viajes es poder sentirlo como tuyo, como un regalo de valor incalculable al que cada día vamos a ir añadiendo un granito de arena que espero que se convierta en una inmensa playa cuando lo terminemos.

Ese  sentido de pertenencia es el que nos lleva a más, a ese “creer común” y ese valor de cada uno añadido al valor del otro es lo que marca la diferencia entre un simple viaje en solitario y un gran viaje en compañía.

Es así, aunque nos cueste un poco entenderlo, es así porque ese sentido de pertenencia tiene una raíz, una raíz que sostiene el bien común. Si en el viaje uno de los dos esta mal, se resiente el viaje, por eso  es labor de ambos lograr desarrollar nuestros máximo potencial. Es aquí cuando comprendes de verdad que cada gota forma nuestro mar y que la belleza y la grandeza del viaje es cosa de ambos. Siento realmente que, el éxito de este viaje se basará en el “equipo humano” que lo forma.

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miércoles, 28 de agosto de 2024

Día 69. 4 de agosto de 2024. Pinedo --- Pego.

     “Cuando el hombre está haciendo las tres o cuatro cosas para las que ha sido enviado a esta tierra, entonces habla como alguien que vivirá para siempre” (G. K. Chesterton)  

Día 69. 4 de agosto de 2024.

Pinedo --- Pego.  


Comienzo hoy con una palabra, con una simple palabra que tiene equivalente en todas las lenguas, desde que el hombre existe, ha dicho: GRACIAS.

¡GRACIAS! A todos los que de alguna manera han esperado mi llegada y que sin poder evitarlo me han emocionado.

Último día de esta visita en bicicleta a tres grandes ríos franceses, como veis no hay ni distancia, ni media ni metros positivos pues con el ajetreo de la llegada se me ha pasado, pero supongo que serán los mismos números que el primer día pues es el mismo recorrido.

Lo curioso del día de hoy es que se trata de la primera vez que vuelvo a casa en bicicleta después de un largo viaje, hasta hoy siempre había llegado o bien por medio del tren, del avión o en coche, así que me he alegrado mucho por el recibimiento que he tenido.

Así es.  El agradecimiento es una conducta de los seres humanos, de todos los tiempos y de todas las culturas.

Siempre me ha llamado la atención en mi trabajo que siempre acudía a solucionar quejas y reclamaciones y no recuerdo haber acudido a un cliente para que me agradeciera mi trabajo o lo bien que le funcionaban sus electrodomésticos. Por eso no estoy muy acostumbrado a recibir ni elogios ni reconocimientos.

Pocas veces pensamos en la importancia de esos pequeños detalles, de esos sencillos aplausos, de esos gritos de animo o de un simple “me alegro de volver a verte”, sin embargo, su poder es mucho más profundo de lo que se puede imaginar. A mi me ayuda a estar más alegre y motivado y los recordaré siempre.

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sábado, 24 de agosto de 2024

Día 68. 3 de agosto de 2024. Grau de Moncofar --- Pinedo.

      “Cuando el hombre está haciendo las tres o cuatro cosas para las que ha sido enviado a esta tierra, entonces habla como alguien que vivirá para siempre” (G. K. Chesterton)  



Día 68. 3 de agosto de 2024.

Grau de Moncofar --- Pinedo.  

Distancia: 60,79 km.

Media: 14,98 km/h.

Desnivel positivo: 94 m.

Parece que mañana, si Dios quiere, llegaré a casa y, en cuanto me he puesto a escribir un esbozo para un resumen de todo este viaje, he tenido la sensación de que a veces las palabras nos saturan, están en todas partes, en la televisión, en los periódicos, en internet… Y creo que en la mayoría de las ocasiones es mejor ver las obras que fijarse en las palabras. Es verdad, pero aunque con nuestras obras puede parecer suficiente esto no impide ponerlo en palabras, aunque eso nos compromete a cuidar la calidad de las ellas.

Y es que en muchas ocasiones no utilizamos palabras, palabras que muchas veces poseen una fuerza enorme. Cuando mi amigo Mark, el ciclo-turista ingles, la mañana en que nos despedimos me dice que ha sido un verdadero placer viajar conmigo unos días, no me queda otra que darle un abrazo pues me deja sin esa palabra adecuada para ese momento; cuando el vecino de parcela en el camping me da las gracias efusivamente por haberlo tratado con amabilidad y haberlo ayudado con un problema con el hornillo, te deja con esa sonrisa medio boba en la boca y sin decir nada; o esa persona que te dice al despedirte que tengas cuidado y se te humedecen los ojos.

No hacen falta muchas palabras para expresar esa clase de sentimientos, porque en las palabras nos decimos pero en las obras nos realizamos.

¿Cuántas palabras habré escrito en los párrafos anteriores? No lo se. Las podría contar, me resultaría fácil con el tratamiento de texto, pero lo importante es que habrán muchas que de tanto usarlas ya no les de el sentido adecuado. Las doy por sentadas y no me doy cuenta de lo mucho que significan. Me gusta escribirlas como “alegría”, “amor”, “libertad”, “verdad”. Y, quizás, una tarde me de cuenta de que la alegría no es tan profunda, que no amo como debería y que el amor es solo la letra de una canción. No quiero, ahora, parecer dramático ni tremendo. Es solo que a veces me asusto si convierto una palabra en cháchara.

Hay ocasiones en que las palabras de enfrentan, de golpe, con su verdadero sentido. Situaciones en que lo autentico no se puede esconder, cuando lo superficial se desmorona y aparece sencillamente lo real. Y aunque asusta y quizás duele pensar en muchas situaciones en serio, también tiene bastante de oportunidad. Es la ocasión de callar, de silenciar la palabrería, de dejar de abusar de versos gastados… para retomar la palabra sincera. Para recordar que muchas circunstancias no son un juego. Para que cuando vuelva a pronunciar, con delicadeza, palabras hermosas… como es un “te quiero”, lo pueda hacer consciente de la belleza, la hondura, la promesa y el compromiso que hay detrás.

 Un último apunte, voy a poner cuidado con el uso que les de a las palabras en ese resumen que sin duda llegará.

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