Ya estoy en medio de toda la preparación para intentar conseguir, si no todos, al menos alguno de mis objetivos para este 2026. Estoy repartiendo mi esfuerzo de momento en la Media Maratón de Catania y la casi totalidad de la vuelta a Sicilia en bicicleta, dos objetivos que se tienen que emparejar bien para hacerlos posibles. Esfuerzo que tengo que hacer para entrenar la carrera a pie y andar en bicicleta lo suficientemente cómodo para abordar tranquilamente lo montañosa que es la isla.
Hablar de esfuerzo en los últimos tiempos es
hablar de algo positivo y necesario en una sociedad como en la que vivimos. Y
es que pocas cosas que valgan la pena son las que vamos a conseguir sin
esforzarnos. Es bueno para las personas tener el esfuerzo en su camino.
Esforzarse es imprescindible para cualquier
cuestión. Estos dos proyectos van a necesitar un esfuerzo por mi parte para
poderlos realizar, no solo físico sino también de logística para reunir todos
los medios necesarios para llevar a cabo la organización de todo el viaje.
Sin ese trabajo, poco podré conseguir y
difícilmente podré mejorar en cualquier aspecto de la vida. Ahora bien, esto
tiene una parte negativa que hay que tener en cuenta, y no es otra que la de
tener muy en cuenta el objetivo que pretendo conseguir con mi esfuerzo. Y es
que lo podemos dirigir hacia diferentes direcciones y, en esta sociedad actual
el esfuerzo se suele orientar a conseguir tener éxito en la vida. Que lo podría
resumir en tres objetivos principales: salud, dinero y amor.
Si mi esfuerzo lo utilizo solamente hacia el éxito,
lo que estoy haciendo es pensar que esforzándome lo suficiente, alcanzaré
siempre mi objetivo. Si recordamos, muchas entrevistas a personas que han
alcanzado el éxito insisten en que lo han conseguido gracias al esfuerzo que han
realizado. El inconveniente de todo esto es que puedo llegar a la conclusión de
quien no lo consigue es porque no ha realizado el suficiente esfuerzo. O sea,
se sobrentiende que es el esfuerzo el único factor que me llevará a conseguir
mis objetivos, que todo se encuentra en mis manos y por ello, quien no consigue
alcanzar sus metas es porque no se ha esforzado lo suficiente. Esto no es verdad.
Solo con pensar un poco nos damos cuenta de
que existen muchas variables fuera de nosotros que influyen en que consigamos o
no alcanzar nuestras metas. Si además el éxito está reservado a pocas personas,
porque es imposible que todos triunfen, parece que la mayoría es culpable de no
haber alcanzado sus sueños. Cuando relacionamos el esfuerzo de una manera
directa con el éxito, nos encontramos con muchas personas que se han esforzado
mucho y no han logrado el éxito, hay más personas que no lo consiguen que aquellas
que si lo hacen.
Esto se lee de varias maneras y una de ellas
es que muchas personas llegan a la conclusión que siempre van a encontrarse en
el grupo de los fracasados y, al darse cuenta de que no van a poder triunfar
piensan que no vale la pena realizar el esfuerzo. Cuando crees que los primeros
puestos son solo para unos pocos y no depende solamente de nuestro esfuerzo,
¿Para qué voy a esforzarme más si nunca lo voy a conseguir? Por eso, hacer
mucho hincapié en que esforzarse es el único camino válido para lograr nuestros
objetivos, tiene el efecto no deseado que son las personas que dejan de
realizar esfuerzos ya que han llegado a la conclusión que nunca lo conseguirán.
Hay muchas personas que se sienten engañadas
porque después de esforzarse, no han logrado el éxito deseado y, además, son
sospechas de no haberse afanado lo suficiente.
Es fácil entonces que nos encontremos con
muchas personas que se sienten desanimadas. Con una sociedad desanimada, porque
el esfuerzo no nos lleva a triunfar, porque cuando estamos en el numeroso grupo
de los que no triunfan se considera que no nos hemos esforzado lo suficiente.
Si además nos hemos esforzado mucho y a pesar de eso, no hemos conseguido nuestros
objetivos, les estamos diciendo a los demás que no lo hagan, que no se
esfuercen, que no vale la pena.
En fin, la realidad nos dice que son muchos
los que no alcanzan sus metas y solo son unos pocos lo que lo consiguen. De todas
maneras no tenemos más remedio que intentar ir a por nuestros sueños.