lunes, 12 de enero de 2026

La experiencia nunca engaña.

 


Siguiendo con la última entrada, donde me quede en la importancia que tiene nuestra experiencia para ver claramente la realidad y no ser controlados por ninguna narrativa. Tengo que añadir que la realidad que nos rodea se nos hace clara y transparente no en las narraciones que nos machacan, ni en las charlas banales de la barra de bar, ni en una reflexión abstracta, sino en la experiencia.

El primer paso por tanto para analizar la realidad y no dejarnos guiar por las “narrativas” es la experiencia. Decía John Henry Newman que: “Si sentimos calor o frío, nadie nos convencerá de lo contrario insistiendo en que el termómetro marca 15 grados. Es la mente la que razona y da su asentimiento, no un diagrama en un trozo de papel”.

Parece evidente que la realidad se nos hará transparente no en nuestros pensamientos sino en la experiencia, nos podrán convencer con cantidad de datos e información que 15 grados no es ni calor ni frío, pero lo evidente es que nosotros tenemos frío con 15 grados.

Hay que partir de la experiencia, tenemos que comenzar por ella, sobre todo ahora que prevalece en nuestra sociedad la desconfianza sobre la capacidad de la experiencia misma para destapar las narrativas.

Cuando la realidad entra en contacto con nuestra experiencia va a limpiar nuestra mirada sobre el tema, en un instante, la imagen que uno tiene queda trastocada. ¿Cuántas veces hemos estado junto a la persona que más queremos y la hemos sentido lejos? Nos vemos alejados de esa persona que más ha despertado amor y pasión en nosotros. Estamos físicamente a su lado, pero la notamos lejos porque algo se interpone entre nosotros. Imaginad ahora que a esa persona que tanto nos encantó y que ahora sentimos tan lejos le diera un infarto en este momento; toda distancia entre nosotros desaparecería en un instante.

La realidad del infarto al entrar en contacto con nuestra experiencia lo cambia todo, esto dice mucho del valor de la experiencia.

C. S. Lewis escribió: “Lo que me gusta de la experiencia es que es algo muy honesto. Puedes tomar un montón de caminos equivocados, pero si mantienes los ojos abiertos no irás demasiado lejos antes de que aparezcan las señales de aviso. Puedes haberte engañado a ti mismo, pero la experiencia no engaña. El universo responde con la verdad cuando interrogas honestamente”.

Resulta interesante lo que dijo Lewis, vale la pena pensarlo un poco. La experiencia nunca engaña. Y es que no tenemos poder sobre ella. Principalmente porque no tenemos el poder de no sorprendernos. Primero nos sorprendemos y después nos damos cuenta de que nos hemos sorprendido.

Podemos hacerle caso o no, negando lo que es evidente, pero la experiencia no nos engaña. Y lo sabemos, sabemos cuándo la dejamos y miramos hacia otro lado en lugar de seguir la experiencia de lo que hemos vivido.

Cada uno de nosotros podemos comprobar la decisión que hemos tomado. Es igual que cuando no queremos ver los síntomas de una enfermedad, podemos no hacerles caso, pero sin duda volverán a aparecer. Y nosotros debemos comprobar qué pasa cuándo escondemos los síntomas que no queremos ver. La experiencia es clara. Tenemos que decidir: ¿Es mejor un problema con síntomas o un problema sin síntomas, que aparece cuando ya no hay nada que hacer?

No hay comentarios: