jueves, 31 de agosto de 2023

Jaca --- San Juan de la Peña --- Jaca. 13/08/23

 “El peor enemigo del amor es la indiferencia, no el odio.” (C. S. Lewis)

Jaca --- San Juan de la Peña --- Jaca. 13/08/23

Distancia: 59 km. Media: 13’42 km/h. Altura: 836 m. 

He vuelto hoy a viejos y sabios recuerdos, por unos lugares que ya había recorrido en otras dos ocasiones y es que recordar es necesario. Así que vaya por delante que es bonito viajar al pasado, evocar y visitar lugares, momentos y sobre todo edades.

Sin embargo, existe un peligro, que es el de quedarse anclado en algunos momentos de ese pasado. Ya sea por bonitos, o por feos, que de todo tenemos. En ocasiones la memoria nos quiere aislar en situaciones vividas a las que nos obliga a volver una y otra vez. La memoria se convierte en un problema cuando la nostalgia, lejos de ser una mirada agradecida y evocadora, se convierte en una atadura que no nos permite pasar página.

Ante este problema con los recuerdos y la memoria, no nos queda más remedio, si queremos salir de él que aceptar que el pasado no se puede cambiar ni lo podemos poseer. No se trata de que lo hayamos perdido pues forma parte de nuestra vida, pero debemos saber colocarlo en su sitio. Tampoco esta mal que sepamos agradecer todo lo bueno o reconocer lo que hay de derrota y equivocación, y tanto los éxitos como los fracasos, los aciertos como lo errores hay que tener la habilidad de convertirlos en una enseñanza.

Pero lo que nunca debemos hacer es dejar de mirar adelante. No se trata de olvidar, seríamos unos necios si eligiésemos ese camino, pero sí de negarnos a quedar encerrados en los recuerdos. Porque la vida sigue. Siguen los anhelos, proyectos, nombres, e historias. Siguen los caminos y la vida, más allá de los laberintos interiores.

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martes, 29 de agosto de 2023

Jaca --- Jaca. 09/08/23

 “Una gran memoria nunca se considera sinónimo de sabiduría, como tampoco un diccionario es lo mismo que un tratado” (J. H. Newman)

Jaca --- Jaca. 09/08/23

Distancia: 0 km. Media: 0 km/h. Altura: 0 m.


Día de preparación y de un poco de turismo, que también viene bien de vez en cuando. Un día, también para realizar algunos cambios en lo que queda de este viaje en los que estoy recorriendo todo el perímetro de la península Ibérica.

Voy a intentar que estos 10 o 12 días que quedan sean diferentes y enfocarlo más a mi afición al ciclismo. He diseñado unas etapas en las que espero recorrer algunos de los puertos pirinaicos más famosos en el Tour de Francia y de la Vuelta a España.

Hoy aparte de hacer un poco de turismo he preparado un viaje relámpago a Pego para subir a Carmen y su bicicleta, pues estos días los vamos a realizar juntos.

Suele decirse en esto de los viajes en bicicleta que: “sin nadie a quien esperar, uno va más rápido.” Puede que sea así si se quiere viajar deprisa, pero no es así en el cicloturismo al estilo clásico, donde el ritmo tranquilo y sosegado es lo que predomina.

Según mi opinión, en el cicloturismo clásico hay algunas cosas que solemos hacer y que están en la base de la filosofía cicloturista. Una filosofía que nos invita a parar, contemplar y meditar. Contemplar la naturaleza y todo lo que nos rodea, y meditar con una actitud pausada y reflexiva.

Muchas cosas que hacemos durante un día de viaje pueden interpretarse desde esta clave, como momentos de meditación. Cuando repasamos la etapa del día, por ejemplo, ¿no es acaso una forma de traer de nuevo a la memoria lo vivido, para saborearlo y digerirlo despacio? Y la preparación de la etapa siguiente, ¿no es también una forma de asimilar la experiencia que tenemos para plasmarla en ella?

En nuestra época, sin embargo, la capacidad humana de meditar se está atrofiando por las prisas en muchos órdenes de nuestra existencia, así como por la falta creciente de la atención.

El que medita, en sentido espiritual, es el sabio. Ahora bien, en una época marcada por la comercialización de la atención y la distracción constante ocasionada por los dispositivos digitales, ¿cómo podemos recuperar la serena atención que es exigencia de una vida sabia?, ¿qué prácticas cotidianas pueden reconectarnos con nosotros mismos, con los demás y permitirnos saborear de nuevo la vida?

Perder la capacidad de meditar nos condena a vivir en la inmediatez, la superficialidad y la ansiedad.

Parar, meditar y saborear despacio la vida nos ayuda a vivir con sensatez, profundidad y serenidad.

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lunes, 28 de agosto de 2023

Artieda --- Jaca. 08/08/23

 “Cuando tienes miedo, lo mejor es enfrentar el peligro y sentir algo cálido y seguro atrás.” (C. S. Lewis)

Artieda --- Jaca. 08/08/23

Distancia: 43,03 km. Media:12,99 km/h. Altura: 607 m.


He vuelto a Jaca dos años después, cuando iba camino de Venecia con mi querida Peugeot. Podría decir que de alguna manera ya he cerrado un círculo, al igual que sucedió en Cabo San Vicente con la Euro-velo 1. Está claro que no en el mismo viaje, pero si la misma persona.

¿Es hora de abrir otro? Pues es fácil que así sea.

Al ciclo- viajero que hace dos años paso por Jaca, si tuviera la oportunidad de hablarle y darle algún consejo, creo que le diría algo parecido a esto:

Amigo, tienes 65 años, y estás realizando el viaje de tu vida, lo sé…

Si quisiera definirte, en una palabra, pues la veo por todas partes en ti, en tu mirada, en lo que piensas, en lo que sientes, sería la palabra: ilusión. Y yo, ahora, te quiero ofrecer otra.

Ahí va, pero ¡no te quedes solo con la palabra que te voy a decir! De verdad, te lo digo 2 años después. Vas a pensar que estoy loco, que no sé lo que estoy diciendo, que no entiendo tu situación, pero, 2 años después, te digo, y no estoy delirando, sí sé lo que estoy diciendo, sí entiendo tu situación y siento todo lo que estás viviendo, pero, aun así, y justamente por eso, hoy te quiero decir: “te vas a sorprender”.

¡Qué bueno poder hablarte! Qué bueno poder estar en medio de tu vida. Si vieras mi bicicleta nueva, tendrías una idea de cómo pueden cambiar las cosas, ¡llevo una Tablet!  Si vieras mi sonrisa, no lo creerías. Si vieras mis ojos entusiasmados, atravesarte con una mirada serena, compasiva y tanto más segura, no los reconocerías. Claro que tampoco hoy todo es color de rosas; claro que tampoco fuimos de ahí hasta ahora por una puerta mágica. Pero qué bueno poder encontrarte hoy y decirte: “te vas a sorprender”. Te lo aseguro, te lo ruego: ¡ábrete a la sorpresa!, porque viene, y viene a darte mucho, y a prometerte mucho más, dándotelo de a poco, con tiempo.

Con la idea de que estas en el viaje de tu vida, la sorpresa de que solo estás en un gran viaje.

En la confusión de tus sentimientos, la sorpresa de una armonía que amansa cualquier fiera.

Con la idea de que tu edad será una limitación, la sorpresa de una capacidad, nunca imaginada, que te ensancha más de lo que podrías haber imaginado.

En la confusión de tus ligaduras, la sorpresa de una capacidad de querer a montones, y de ser inmensurablemente querido, elegido, perdonado… ¡Vas a conocer gente que nunca viste! Muchos darán forma a tu alegría profunda, y a otros tantos los vas a transformar.

En las dificultades que te vas a encontrar, la sorpresa de nuevas oportunidades, no sólo para levantarte, sino para pasear, correr y pedalear.

Vas bien, amigo. Si ahora vas a encontrarte con algún problema, con alguna duda, que sepas que vas a recoger la cosecha de lo que estas sembrando y que estos dos años han hecho crecer. Que sepas que, a pesar de este viaje a Venecia que es, sin duda, tu gran viaje, ¡Se viene una cosecha que te va a sorprender! Una pesca, tan abundante, que vas a sentir que tus redes están por reventar. Te lo prometo: te vas a sorprender.

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domingo, 27 de agosto de 2023

Llumbier --- Artieda. 07/08/23

 “Hay cosas mucho mejores por delante que cualquiera que dejemos atrás.” (C. S. Lewis)

 Llumbier --- Artieda. 07/08/23

Distancia: 51,03 km. Media:11,47 km/h. Altura: 952 m.

He vuelto a la distancia y a los ritmos que me permiten continuar sin problemas este viaje de largo recorrido. Aunque creo que puedo ir más lejos y más rápido cada día, sé que no duraría muchos días sin tener que sentir las molestias físicas que aparecen cuando sobrepasamos nuestro ritmo de confort.

Salir de la zona de confort es otra cosa, un viaje en bicicleta por norma general se realiza fuera de nuestra zona de confort, pero en un viaje debemos mantenernos dentro de nuestro ritmo de confort.

Las personas nos aferramos de forma natural al mundo que conocemos, a lo previsible. Según vamos acumulando años, solemos repetir las mismas cosas y esperamos resultados que nos sean conocidos, lo que nos produce una sensación de control que nos da calma y tranquilidad.

No saber lo que sucederá equivale a salir de nuestro entorno para entrar en un mundo incierto sin saber que nos espera. Y es que la famosa “zona de confort”, en donde la incertidumbre, la escasez y la vulnerabilidad son mínimos, es donde creemos que todo está bajo control.

Lo que sucede es que esto nos mantiene estáticos y es fácil que también, en cierta forma, aburridos y muy poco creativos. La cuestión está en que no hay que tenerle miedo a la incertidumbre pues nos hará crecer, nos llevará a atrevernos a realizar actividades nuevas, a conocer a otras personas y a vivir experiencias que pensábamos que no íbamos a realizar nunca.

Hay cosas que suceden y que no tienen una explicación racional, así que, en lugar de tratar de controlarlo todo, es mejor estar dispuestos a “esperar lo inesperado”. Si aceptamos que la vida es, en cierta manera, cambio y una sorpresa constante, sabremos movernos entre las nuevas oportunidades que nos trae el fututo.  

Así que hay que buscarle el lado bueno a la incertidumbre, a no querer tener todo bajo control y a aceptar aquello que viene.  

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sábado, 26 de agosto de 2023

Lekumberri --- Llumbier. 06/08/23

 “No tienes un alma. Eres un alma. Tú tienes un cuerpo.” (C. S. Lewis)

Lekumberri --- Llumbier. 06/08/23

Distancia: 80,17 km. Media:14,82 km/h. Altura: 986 m.

Otra etapa larga, aunque por poco, pero se han superado los 80 kilómetros y casi llegamos a los 1000 metros de altura, lo que ya supondréis que ha sido un esfuerzo más que interesante.

Desde que he dejado de seguir la costa, de ver el mar, siento una especie de encogimiento, de estrechez pues el horizonte ya no es tan grande y eso me produce una sensación de soledad que se mantiene hasta que llego a una cima, son horas hasta que el horizonte se abre y vuelve a ser inmenso, pero he tenido que sufrir, me he tenido que esforzar para conseguirlo, hasta ahora, con solo girar la cabeza a la izquierda casi seguro que ahí estaba la inmensidad del mar.

Esto, me ha hecho reflexionar sobre algo de lo que he oído hablar en bastantes ocasiones, la “cultura del esfuerzo”, que en un principio me parece algo positivo, sin embargo, hace unos días casi sin esfuerzo tenía grandes horizontes a vista y ahora debo realizar un esfuerzo mucho mayor para alcanzar una sensación parecida.

Digamos que el esfuerzo es algo positivo para la vida, es muy difícil llevar una vida plena si no estamos dispuestos a esforzarnos. Por ello educar en el esfuerzo es un camino positivo para las personas que lo llevan adelante y también para la sociedad en su conjunto. Ahora bien, cuando unimos la cultura del esfuerzo a la cultura del éxito, el fomento del esfuerzo puede traer consecuencias contrarias a las que pretende.

Aunque el esfuerzo es algo imprescindible para lograr algo, no es la única variable que nos lleva a conseguir lo que queremos. Que logremos los objetivos que nos proponemos o que alcancemos metas deseadas por muchas personas no solo depende del esfuerzo, sino que juegan muchas otras circunstancias que también influyen.  

Uno de los factores que se une al esfuerzo para que tengamos éxito es, por ejemplo, la suerte. Otro factor que se une al esfuerzo es el momento histórico en el que nos encontramos o la sociedad en la que vivimos. Un mismo nivel de esfuerzo también va a traer resultados diferentes si hemos nacido en un país pobre y en una aldea perdida o si lo hemos hecho en un país rico en una población cercana a centros económicos y culturales.

No es lo mismo nacer con un cuerpo adecuado para el deporte, que tener unas condiciones físicas que no nos permiten realizar grandes avances en nuestro entrenamiento. El esfuerzo es necesario, pero no lo es todo. Hay muchas otras cosas que influyen en los resultados de nuestros esfuerzos y que no dependen de nosotros.

 Ahora bien, la “cultura del esfuerzo” tiene una parte negativa que tiene que ver con el objetivo que pretendemos con el esfuerzo. Porque un esfuerzo puede dirigirse en diferentes direcciones y en la sociedad actual se orienta al logro de éxito en la vida, y en nuestra sociedad esto se suele identificar con: salud, amor y dinero.

Si hablo de esfuerzo y lo enfoco únicamente hacia el éxito puedo llegar a pensar que si me esfuerzo lo suficiente alcanzaré siempre mi objetivo, y esto no es verdad. Es decir, puedo pensar que es el esfuerzo el único factor que me llevará al éxito, que todo está en mis manos y por ello, si no lo logro es porque no me he esforzado lo suficiente. Y así, nos podemos encontrar con muchas personas que se han esforzado mucho y no han logrado nada, y es que hay más personas que no lo alcanzan lo que pretenden que aquellas que lo hacen.

Esto tiene como consecuencia que muchas personas saben que siempre van a ser unos “fracasados” y, al percatarse de que no van a poder conseguir sus objetivos creen que no vale la pena esforzarse. El que sabe que alcanzar los primeros lugares es solo para unos pocos y no depende solamente de su esfuerzo, se puede preguntar: ¿Para qué voy a afanarme más si nunca lo voy a alcanzar? Por ello, insistir mucho en que el esfuerzo es el único camino válido para lograr los objetivos soñados, tiene una consecuencia no deseada que es la gran cantidad de personas que dejan de esforzarse porque saben que nunca llegarán.

Esto puede crear una gran cantidad de personas que no se esfuerzan, que saben que todo aquello que hagan es estéril, así que ¿Para qué esforzarse? ¿Para qué trabajar con ahínco en algo que está fuera de nuestro alcance? Hay muchas personas que se sienten engañadas porque después de esforzarse, no han logrado el éxito deseado y, además, pueden ser acusadas de no haberse afanado lo suficiente.

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jueves, 24 de agosto de 2023

Mutriko --- Lekumberri. 05/08/23

 “El amor no son sentimientos afectivos, sino el fuerte deseo del bien de la persona amada hasta donde sea posible.” (C. S. Lewis)

Mutriko --- Lekumberri.  05/08/23

Distancia: 92,64 km. Media: 11,89 km/h. Altura: 1768 m.

No he comprobado si el día de hoy ha sido en el que más kilómetros he recorrido y en el que más metros he subido, pero sin duda debe de estar en los primeros puestos.

Ha sido duro y a la vez interesante ver cómo me encuentro en una forma física mejor de lo que pensaba, ha sido también interesante ir viendo cómo se iban pasando los puertos, han sido tres, y sentir que podía con ellos sin tener que dar el máximo, es verdad que ayer ya terminé casi con toda la comida y prácticamente ahora solo tengo comida para el desayuno de mañana, lo que ha permitido que haya sido también el día que menos peso he llevado.

Salí esta mañana con la alimentación justa para ir alimentándome durante el pedaleo, para la cena y para el desayuno de mañana. La comida del medio día la tenía prevista realizarla en algún bar de la ruta.

Otra de las cosas interesantes que llevo observando en los últimos días es la cantidad de ciclistas que me encuentro por la carretera, es verdad que no tantos como los que diariamente pasan por Pego, pero son bastantes.

Nuestra forma de ser nos conduce, de una forma u otra, a relacionarnos con el grupo de personas con las que podamos compartir nuestra afición. A lo largo de la historia, el hombre, siempre ha buscado una base para poder cumplir con dos cosas, tener algo a lo que aferrarse y compartir con más hombres sus gustos o creencias y hoy, volvemos a redescubrir que la naturaleza del ser humano no ha cambiado mucho.

Los ciclistas o los corredores a pie son un ejemplo, les gusta formar parte de un equipo y entrenar juntos. Da, a veces, la sensación de que esas personas forman parte de una nueva comunidad. Expresiones como “Vivo aquí”, “Entreno seis días a la semana y busco cómo acomodarlo con mi trabajo”,” no es solo el hecho de practicar deporte sino de formar una comunidad” indican que la vinculación es mucho más que la mera práctica deportiva.

Pensaba, que ante la posible falta de vínculos que nos impidan conectar con lo más profundo de nuestra existencia, nuestro principio y fundamento, la naturaleza humana va buscando otros caminos que puedan vincular con algo en lo que creer, en lo que poder invertir tiempo, esfuerzo y sueños, donde poder encontrar respuestas a las preguntas que son necesarias en nuestra existencia. Si llegamos a perder la referencia de que somos criaturas, de que hemos sido creados, nos podemos encontrar con que aquello que nos proporciona un espacio, un sentido y una comunidad se convierte en un falso sustituto de nuestra pretensión primera. Entonces es cuando surge el peligro de que esas referencias efímeras sean la respuesta a nuestra existencia.

No hay nada malo en poder crear una comunidad alrededor de un grupo de ciclistas o corredores. No hay nada contraproducente en buscar la motivación y dejar nacer el deseo de dar el máximo de uno mismo en la práctica deportiva o en otra actividad. El problema aparece cuando convertimos eso en nuestra única referencia, cuando hacemos de eso nuestro pilar fundamental, cuando sustituimos lo absoluto por lo relativo.

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Lekeitio --- Mutriko. 04/08/23

 “Tener derecho a hacer algo no es para nada igual a tener razón al hacerlo.” (G.K. Chesterton)

 Lekeitio --- Mutriko.  04/08/23

Distancia: 12,77 km. Media: 11,78 km/h. Altura: 131 m.


Una etapa de las llamadas de aproximación, o sea, quitarle kilómetros a una etapa larga.

Ayer cambie los planes, también el destino final de este viaje y su forma de terminarlo. Voy a seguir hacia el este, pero por la vertiente sur de los Pirineos, de ahí los pocos kilómetros de hoy ya que para buscar Pamplona tengo un solo camping donde quedarme y queda demasiado lejos, sobre todo viendo el perfil de las carreteras en el interior del País Vasco.  

A pesar de que la bicicleta se comporta como siempre, o sea bien, no me gusta el ruido del núcleo y no entraré en Francia como tenía previsto ya que en caso de rotura y quedarme parado prefiero que sea en España donde terminar el viaje, ya que sin poder pedalear y la imposibilidad de una reparación en pocos días tendría que volver a casa.

En fin, he buscado y creo haber encontrado una alternativa, pues no se trata de comportarse como un fanático a la hora de conseguir el objetivo final de un viaje en bicicleta. Recorrer el perímetro de la península Ibérica por donde lo prepare no es un dogma que tenga que cumplir. Un dogma es algo a lo que uno no está dispuesto a renunciar, sea del tipo que sea, y aunque mayormente se piense que procede del ámbito religioso, nuestra sociedad está tan poblada de dogmas como supuestamente se dice de la Edad Media.

Digo esto por la cantidad de fanáticos que tenemos en nuestra sociedad, que curiosamente se llama a sí misma tolerante, y que no puede comprender el modo de pensar de los demás, porque ha asimilado de tal manera sus propias creencias que las demás han dejado de ser si quiera viables.

Un error que comete el fanático es el de ser incapaz de pensar en otras ideas como posibles, o racionales, o validas. Otro error podría ser el de no ser capaz de argumentar sobre sus propios puntos de vista, sino desacreditar al otro como dogmático. Y esto lo vemos claro todos los días ya que las luchas en nuestra sociedad son dialécticas, es suficiente repetir sin cesar eslóganes, sobre todo en las redes sociales, que no dan tiempo para pensar y argumentar.

En fin, he cambiado el objetivo de esta “excursión”, vamos a ver a donde nos lleva.

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Mundaca -- Lekeitio. 03/08/23

 “Lo correcto es lo correcto, aunque no lo haga nadie. Lo que está mal está mal, aunque todo el mundo se equivoque al respecto.” (G.K. Chesterton)


Mundaca -- Lekeitio.  03/08/23

Distancia: 34,84 km. Media: 11,98 km/h. Altura: 547 m.

Una etapa recorriendo el interior del país vasco para encontrarme con el Cantábrico en un lugar que a mí me impresiono, Lekeitio. Después de recorrer la gran mayoría de kilómetros por los tranquilos y solitarios bosques, siempre acompañado por el ruido de mi rueda trasera en las bajadas, encontrase con el mar ha sido, otra vez, motivador.

Y lo ha sido porque no he podido dejar de recordar y pensar en Atahualpa Yupanqui y su canción: Los ejes de mi carreta. Una canción que describe bastante bien, en su primera parte, mi pedaleo por estos bosques, sin embargo, no comparto su conclusión.

El protagonista de la canción ha perdido la ilusión, y no necesita silencio porque ya no tiene nada en que pensar y decide que es mejor escuchar el ruido de su carreta para que le distraiga que pensar en cómo solucionar sus problemas que sin duda parece que tiene. Parece despechado, decepcionado de la vida y resignado a su suerte, se ha rendido.

En su parte final, lo que al principio parece ser un canto a la libertad se convierte en un canto a la desilusión y al abandono cuando finaliza con: “Los ejes de mi carreta nunca los voy a engrasar “. Pues no estoy de acuerdo.

Como tampoco lo estoy con esa estrofa triste y desilusionada:

“No necesito silencio

Yo no tengo en qué pensar

Tenía, pero hace tiempo

Ahora ya no pienso más”

Mientras uno siga pensando, se puede cambiar el rumbo. Es decir, si alguien se ha atrevido a andar en alguna dirección, puede desandar lo andado y llegar a otro lado. El propósito del pensamiento es llegar a algún lado y aunque es posible llegar a diferentes conclusiones, el ser humano tiene la libertad de elegir su rumbo. Pero es necesario que primero uno se anime a caminar, a pensar.

Lo que sucede hoy en día en demasiadas ocasiones es la absurda suposición de que un hombre es de alguna manera sensato y bien preparado porque no ha llegado a alguna conclusión, y que un hombre es de algún modo apartado y no tenido en cuenta porque ha llegado a una conclusión.

Es absurdo el rechazar a una persona que piensa, que razona, sólo porque se haya esforzado por alcanzar el objeto de su razonamiento. En nuestros días se rechazan las conclusiones porque una vez que se llega a una conclusión se rechazan todas las demás y esto “es injusto” para esas conclusiones.

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miércoles, 23 de agosto de 2023

Sopelana – Mundaca. 02/08/23.

 “Todavía hay esperanza, cuando nos enfrentamos sin prejuicios a un problema sin solucionar. Sin embargo, no hay esperanza si actuamos como si el problema no existiese.” (John Henry Newman) 

Sopelana – Mundaca.  02/08/23

Distancia: 41,81 km. Media: 11,62 km/h. Altura: 774 m.

Voy a continuar con el núcleo de la rueda trasera haciendo ruido y confiando en el mecánico de Bilbao, sé que a pesar de ello se puede romper y quedarme sin pedalear por lo que he tomado todas las medidas que pienso son necesarias para que esto no suceda, si es que sucede, lo más tarde posible.

Tenemos un problema y a partir de ahora hay que tenerlo siempre presente, es solo un atractivo más en este interesante viaje.

A veces puede parecer que quejarse sea necesario y que lo hacemos siempre que podemos, cualquier ocasión es buena para quejarse.

Tenemos tan asimilado en nuestra forma de ser el descontento que a veces ni siquiera nos damos cuenta de la fuerza con la que se manifiesta. Por cierto, no se trata sólo de lo que decimos, sino de todo nuestro cuerpo: nuestros gestos, la expresión de nuestra cara, nuestra postura corporal. Es cierto que tengo algunos motivos para preocuparme por la bicicleta, pero me parece más importante plantearse la pregunta: ¿tengo alguna esperanza de que no se rompa y solo sea el ruido? Según los mecánicos que la han visto parece que hay esperanza.

Ahora no se trata de realizar un cambio de humor y de decirse “al mal tiempo buena cara”, se trata de disfrutar de cada día de pedaleo como de un regalo que me han hecho. De estar contento en cada final de etapa por haberla podido terminar pedaleando.

En adelante, el ruido del núcleo pierde el poder de dominar el viaje y de forzarme a la desesperanza. Por el contrario, la alegría de seguir pedaleando ya no se puede parecer a una alegría barata y superficial, sino que es una manifestación de fuerza interior que hunde sus raíces en lo más hondo.

Hay que estar alegre, hay que tener alegría, no porque no experimente problemas, sino porque tengo una solución más poderosa que ellos, y tengo la certeza de que, en última instancia, todas las dificultades de la vida terminan justamente al borde de la eternidad.

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sábado, 12 de agosto de 2023

Sopelana – Bilbao - Sopelana 01/08/23.

 Ser mejor equivale a haber cambiado muchas veces.” (J.H. Newman)


Sopelana – Bilbao - Sopelana 01/08/23

Distancia: 20,69 km. Media: 13,22 km/h. Altura: 157 m.

No se ha podido solucionar el ruido en el núcleo de la rueda trasera, se tiene que cambiar y me dan unos 15 días para que eso sea posible, y aunque me aseguran que en 2 o 3 mil kilómetros no se va a romper, no las tengo todas conmigo, así que terminaré el Cantábrico y no entraré en Francia. Un cambio de recorrido que no representará ningún inconveniente importante salvo un poco más de montaña.

Me viene ahora a la mente esa frase que hemos dicho y nos han dicho en más de una ocasión; “no cambies nunca”. Y, vaya por delante que creo que un poco escondido, pero hay algo de verdad: nadie puede ser feliz si no se acepta a sí mismo. Nuestra vida pasa por nuestras virtudes y defectos, estatura, origen social, inteligencia, etc. Igualmente, porque por muchos defectos que alguien tenga, siempre será capaz de amar y digno de ser amado.

Sin embargo, podemos tener un problema con esa frase si la interpretamos como el: “ser o no ser” de Hamlet. Como si no tuviésemos la capacidad de cambiar nada en nosotros, llevándonos a una pasividad que nos hace confundir aceptación con resignación y animándonos a la pereza. Es la excusa perfecta para terminar con un “es que soy así” toda ocasión en que alguien hace ver su mezquindad y, con ello, no dejando otra a los demás más que el tolerarle cualquier cosa. Aunque, a decir verdad, quizás lo suyo sería decirle: “pues eres un estúpido y sí podías esforzarte un poquito por cambiar o crecer”.

 Creo que hay algo en el alma humana que empuja a superar los propios límites. Como que su meta espiritual es pelear, aspirando a alcanzar lo inalcanzable. Hay algo que siempre nos empuja hacia arriba, una especie de anhelo que nos hace aspirar a ser más. Hay una esperanza de dicha que hace que no nos importe la felicidad que se consigue, sino la que se nos promete y nos esforzamos en buscar.

En definitiva, sólo desde la aceptación de uno mismo se puede aspirar a una vida feliz, pero no para quedarse ahí sentado de brazos cruzados, sino para poner con firmeza los pies sobre la propia realidad con miras a superarla y saltar bien alto desde ella.

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