domingo, 13 de septiembre de 2020

Lunes 7 de septiembre 2020

 “Dicen que los viajes ensanchan las ideas, pero para esto hay que tener ideas” (G. K. Chesterton)


Lunes 7 de septiembre de 2020, este fue el día que después de recorrer 70 kilómetros llegue al Albergue de Castillblanco desde Horcajo de los Montes. Día bueno para el cicloturismo, subidas fuertes, ya desde la salida, carreteras perdidas por las montañas en medio de bosques con paisajes que si no hubiera sido por el excesivo calor hubiesen sido más agradables. 

Una pena que Extremadura me recibiera con los pantanos casi vacíos aunque la belleza del paisaje se adivina fácilmente si hubiesen estado llenos. 

Estaba pensando, en esas horas de pedaleo en las que estas disfrutando de todo lo que te rodea y te esta sucediendo, que si en vez de utilizar cualquier adjetivo habitual para estos casos utilizase la palabra “placer” estoy seguro que muchas personas lo asociarían al sexo o a disfrutes no muy bien vistos. 

Pero el adjetivo “placer” es mucho más, por ejemplo puedo utilizarlo para describir la sensación de una fría cerveza después de una etapa dura, al igual que mientras me tomo la tapa de tortilla de patatas que la acompaña. 


Nadie debería vivir sin tener algún placer y decir lo contrario no es muy razonable, los placeres que deberíamos de rechazar son los inmoderados y los que están en contra de toda razón. 

El problema, por tanto, es el mal uso que hacemos de esos placeres que nos afectan, tanto a nivel físico como intelectual. 

Tengo que recordar que además de lo corporal esta lo intelectual y espiritual. Un placer corporal no debe considerarse mayor que los intelectuales y espirituales, es más me atrevería a decir que es al revés. 

Pero claro para que esto sea así se deben de conocer esos placeres espirituales e intelectuales para poderlos utilizar. 

Veamos un ejemplo, la tristeza, hay personas que para remediarla utilizan el alcohol, una droga o el sexo, pero en cambio hay personas que leen un libro, escuchan música o salen a pasear en bicicleta. 

Por esta razón muchas veces nos encontramos con que el remedio contra la droga, el alcohol o el sexo incontrolado no se encuentra en condenarlo o reprimirlo, sino en buscar las causas  que provocan estas situaciones desgraciadas  para remediar la causa ofreciendo soluciones alternativas que, al ser más razonables, resultan también más vivificadoras.


Se trata de no utilizar unos caminos equivocados para solucionar muchos de los problemas que nos encontramos.

Sólo desde una consideración positiva del placer se puede encontrar una alternativa que nos lleve al mismo lugar y no destruya esa felicidad que todos anhelamos, y que necesita de un poco de tranquilidad y sosiego para encontrarla. 


miércoles, 9 de septiembre de 2020

Décimo día, 06/09/2020

"Dicen que los viajes ensanchan las ideas, pero para esto hay que tener ideas” (G. K. Chesterton). 

Vayamos a por el décimo día, domingo 6 de septiembre de 2020. Recorrimos el trayecto desde Piedrabuena hasta Horcajos de los Montes, con 64 emocionantes kilómetros, perfectos para el cicloturismo, suaves colinas en medio de los bosques y llanas praderas para que la vista se desplace lejos. 

Y para terminar el camping esta abajo y no arriba como suele ser habitual. 

Las cosas buenas de la vida, como los días en un viaje en bicicleta son un eterno mecerse, buenos días hacia adelante, y malos días hacia atrás, como una mecedora que no para de balancearse. Casi nunca se detiene en el centro de los día pasables, tan sólo una pequeña pasada en el que se mantiene el equilibrio, luego otra vez a columpiarse. 

Nosotros como si estuviéramos en una mecedora intentamos mantener la mirada en nuestro camino, como escarbando en los recuerdos del pasado en un instante, y escrutando en las incertidumbres del futuro al momento siguiente, siempre meciéndonos.

De repente la etapa se inclina hacia adelante, y nuestra mirada se fija en el horizonte, felices de estar en una jornada espectacular.  Son momentos donde todo parece perfecto, el viaje nos sonríe y nos acaricia suavemente, y nos invade una sensación de seguridad y confianza.

Hasta nos parece increíble que kilómetros atrás estuviéramos angustiados y tristes subiendo un puerto. ¿Somos acaso las mismas personas, somos los mismos que no veíamos más que sudores y sufrimientos? 

De repente algo ocurre, y la etapa se inclina hacia atrás. Avanzar parece imposible, la bicicleta esta pegada al suelo, inmovilizada. Una pesada nube se cierne sobre nosotros, y los miedos y nos sofocan. Nuestro pecho parece explotar y querer ser derramado por la carretera, nos doblamos sobre el manillar y nos hundimos en la desesperanza. ¿Somos acaso la misma persona, éramos nosotros aquellos que veíamos la etapa con alegría y confianza? 

¿Por qué nos ocurre esto? ¿Acaso no hay algo que debamos aprender en  mecernos sin parar?

Pues si, debemos estar continuamente aprendiendo.

 

Día 9, sábado 5 de septiembre.

 “Dicen que los viajes ensanchan las ideas, pero para esto hay que tener ideas” (G. K. Chesterton)

Estamos en sábado, 5 de septiembre de 2020, lo que significa que me encuentro en el noveno día de este viaje, que como primer objetivo tiene Guadalupe y su jubileo.

Día muy cómodo y agradable para ir en bicicleta, y además pocos kilómetros, 51, todo perfecto sin ninguna subida destacable, solo el paso por Ciudad Real podría haber representado una dificultad pero al decidir rodearla me he evitado cualquier problema con el trafico. 

Creo que los kilómetros diarios no son significativos, lo que marca el dureza de la jornada son los desniveles y el viento en contra, aunque no me quiero olvidar del calor. Se pueden hacer 90 o 100 kilómetros y no agotarnos si el recorrido es llano y si la meteorología es favorable. 

De todas formas la dureza de una etapa puede llegar a ser una sensación muy personal, y también de experiencia encima de una bicicleta. 

La experiencia nos ha enseñado, por ejemplo, una cosa muy lógica como que todas las cuestas se terminan antes o después, pero esto que todos lo sabemos hay que tenerlo pegado a la paciencia y a la tranquilidad cuando todo parece indicar que esta subida no se termina nunca. 

Todos sabemos que los puertos de montaña hay que empezarlos como un viejo para acabarlos como un joven, aunque una cosa es saberlo y otra muy distinta ponerlo en practica cuando el ansia por terminarlo nos domina.

La experiencia o la veteranía es algo que, si lo sabemos aprovechar, puede ir haciendo crecer nuestra madurez en estos viajes en bicicleta. La clave es saber aprovechar esos pequeños problemas que nos van sucediendo con cada salida, sacar esa lección oculta que encierra esa dificultad, lograr que nos mejore y nos prepare para la próxima vez que se repita. 

¿Y por qué lo que a unos les hunde a otros les madura y les hace tener confianza? Es posible que se deba en cómo se reciban esas dificultades. Si no se tiene la costumbre de meditar sobre ellos, o se medita pero sin acierto, sin saber abordarlo bien, se pierden excelentes ocasiones para aprovechar esa experiencia, o incluso se produce el efecto contrario.

El conocerse poco, la irreflexión o el victimismo, hacen que esas dificultades nos llenen de malas experiencias y de muy pocas enseñanzas. 

La experiencia encima de una bicicleta sirve de bien poco si no se sabe aprovechar. El simple transcurso de los años no siempre aporta, por sí solo, madurez a una persona. 

Es cierto que la madurez se va formando de modo casi imperceptible en una persona, pero la madurez es algo que se alcanza siempre gracias a un proceso, podríamos llamarlo, de educación y de auto-educación que debe saber ponerse en practica.

De todas formas es interesante aprender a no pedirnos más de lo que podemos ofrecer, aunque sin caer en un conformismo mediocre y gris. Hay que ser pacientes y saber ceder sin abdicar de nuestras ideas o objetivos.  

En fin, todos tenemos que aprender a tener paciencia y no solo con la bicicleta sino con casi todo en esta vida. 

Hay que vivir sabiendo que todos los grandes objetivos que alcancemos van a ser fruto de un esfuerzo continuado, que siempre cuesta y necesita tiempo. 

Podría terminar, con otro tipo de paciencia, también muy importante: la paciencia con la terquedad de la realidad que nos rodea. Porque si queremos mejorar nuestro entorno necesitamos armarnos de paciencia, prepararnos para soportar contratiempos sin caer en la amargura. Tenemos que conseguir ser dueños de nosotros mismos, aprender a robustecernos en medio de todas los problemas. 

Hay que valorar la paciencia, ese saber encajar los golpes de la vida, mantener la esperanza y la alegría en medio de las dificultades. 


martes, 8 de septiembre de 2020

Octavo día, 4/09/20

"Dicen que los viajes ensanchan las ideas, pero para esto hay que tener ideas” (G. K. Chesterton) 


Octavo día, viernes 4 de septiembre de 2020, nos trasladamos desde Villanueva hasta Almagro, otra etapa de las consideradas largas, 75 km.

He vuelto a Valdepeñas, me encanto volver a recorrer las calles y la plaza Mayor donde tenia lugar la salida y la meta de la Muy Heroica Media Maratón de Valdepeñas, que al menos en tres ocasiones hemos disfrutado. 


Nada que ver el frío que pasamos en esa media maratón con la temperatura de ahora, creo que las cosas se ven distintas según el frío o el calor que haga. 

También volvía a Almagro, donde también fuimos dos veces para correr la Media Maratón de Bolaños de Calatrava que solo se encuentra a tres kilómetros.

Día pues muy corredor, donde la carrera a pie tomó otra vez el protagonismo, recuerdos que se mantienen y que es agradable volver a recordar, aunque en estas ocasiones solo. 


Aunque no pude sentir las mismas emociones que entonces, están ahí. Son como ese paisaje que podemos observar y que tanto nos está impresionando, y de repente una tormenta, la niebla o incluso la noche lo hace desaparecer de nuestra vista, pero sabemos que esta ahí delante de nuestros ojos, lo sentimos, sabemos que existe y en cambio no lo vemos.

¿Quién puede negar la existencia de ese cielo y esas montañas a nuestro alrededor? ¿Quién no puede sentir la presencia de esas montañas o de ese cielo azul? ¡Lo curioso es la facilidad con que nos olvidamos de esas visiones cuando no las vemos claramente! ¡Con qué rapidez quedan reducidas a la nada! Y entonces decimos: no existen. 

Esto mismo ocurre muchas veces con muchas cosas en esta vida, no lo vemos pero lo maravilloso esta ahí.   


lunes, 7 de septiembre de 2020

Séptimo día, 03/09/20

 “Dicen que los viajes ensanchan las ideas, pero para esto hay que tener ideas” (G. K. Chesterton)


Si ayer fue una etapa larga, al día siguiente fue corta, 46 kilómetros para este séptimo día de viaje que se desarrollo el jueves 3 de septiembre del año del covid-19.

46 kilómetros son los que hay desde las Lagunas de Ruidera hasta Villanueva de los Infantes, y solo la subida que existe a la salida de Ruidera desbarato un recorrido espectacular. 

Empezar los primeros kilómetros con todas las lagunas a nuestra izquierda fue uno de los mejores principios de este viaje y como un buen principio puede preparar un buen final, esta vez se cumplió, y recorrer las calles de Villanueva de los Infantes con la bicicleta cargada fue una de esas sensaciones extrañas que nos quieren trasladar a lugares que por su excepcionalidad siempre nos  sorprenden. 


Cuando estuve allí por primera vez todo era distinto, casi no lo podía reconocer, los pueblos con los años se han arreglado para mostrar con toda su brillantez los monumentos que tienen, y con ello mi recuerdo se queda en eso, solo un recuerdo de una Villanueva de los Infantes que ya nunca existirá y que era la que yo quería volver a ver. 

Estoy diciendo que antes era más bonita, no, ahora es mucho más espectacular, y a pesar del covid-19 mucho más ajetreada. 

Puede resultar que para algunos, lo pasado, sería mejor que lo presente, para otras muchas personas lo pasado, lo viejo es negativo, esta superado, gracias a los beneficios de lo nuevo.


Lo cierto es que el mundo ha cambiado, las cosas nuevas nos rodean continuamente, desde la seguridad, la sanidad, el trafico, y la sociedad debe ir adaptándose. 

Pero también es cierto que muchos cambios y novedades no van a suprimir cosas tan  viejas como el sentimiento, el afecto, el deseo de seguridad. 

No hay que olvidarse absolutamente de todo lo antiguo, hay que aprovechar todo lo que de bueno debe tener para construir lo nuevo. 


La pretensión que estamos viendo muchas veces ahora de querer edificar una sociedad radicalmente nueva, solamente sobre nuevos principios y cimientos, es especialmente dañina y puede resultar destructiva. 

En fin, continuamos nuestro camino, sin lugar a dudas hacia adelante pero sin olvidarnos de lo que dejamos detrás.


2 de septiembre 2020, sexto día.

 “Dicen que los viajes ensanchan las ideas, pero para esto hay que tener ideas” (G. K. Chesterton)


El sexto día hemos conseguido de momento la distancia más larga y curiosamente a sido tal vez el día más fácil, como digo siempre “si la bicicleta quiere deslizarse no hay ningún problema”, y así ha sido.

Estamos pues, a 2 de septiembre y es miércoles cuando nos desplazamos desde La Roda hasta las Lagunas de Ruidera.

A día de hoy todo esta funcionando bien, por eso no hay nada que destaque mucho, estoy seguro de que si algo malo hubiese sucedido o hubiese algún acontecimiento negativo este seria el protagonista.


Es así o somos nosotros así, va a ser imposible evitar algún mal momento, pero lo importante es saber afrontarlo serenamente, con la esperanza que encontraremos una buena solución. 

En este mundo no todas las personas son buenas, pero tampoco todos son malos. Así como no todas mis decisiones me llevan a tener un buen resultado, pero no todas están condenadas al fracaso.



Lo que no puedo permitir es que esas dificultades me paralicen de ningún modo, así que cuando sucedan tengo que poner en marcha mi inteligencia y mi voluntad para reconducir la situación.

Vamos a esperar que tarden en aparecer los problemas si es que aparecen.


domingo, 6 de septiembre de 2020

Quinto día. 01/09/20

 "Dicen que los viajes ensanchan las ideas, pero para esto hay que tener ” (G. K. Chesterton). 


Pocos kilómetros los que realice durante el quinto día, fueron 46, se ve que quería empezar tranquilo el mes de septiembre y sobre todo para asegurar “que no hay quinto malo”, y así fue. 

El desnivel fue positivo, pero al no existir subidas lo suficientemente largas ni lo suficientemente fuertes para que nos agoten, la bicicleta se desplaza cómoda y eso es lo que importa. 

Como suele ser normal en Castilla la Mancha, largas rectas y mucha tranquilidad, casi no circulan coches y muy pocos camiones. Me gustan las comarcales castellanas.


Hice pocos kilómetros por culpa de Tarazona de la Mancha ya que me entretuve es esta localidad todo lo que hacía falta, que fue mucho, os dejo el enlace de todo lo que se puede ver: https://www.tarazonadelamancha.es/ , y os daréis cuenta porque estuve tanto tiempo. 

Después solo había tiempo para llegar a La Roda, dar una vuelta, y a descansar, por cierto, no probé en esta ocasión sus famosos miguelitos, necesitaba más una fuerte cena. 

Una de las cosas que me está llamando la atención estos días es la facilidad con que la mucha gente ha pasado de ver un futuro maravilloso a verlo como una pura incertidumbre y a la vez como una amenaza. 


Esto está pasando, lo adelantaba un poco ayer, por la desaparición poco a poco de la creencia que es en el futuro donde se encuentra lo mejor de nuestra vida y que no es una mera sucesión de instantes sin sentido. 

Esto se manifiesta más en estos días de pandemia. O se tiene miedo ante un futuro amenazante o confianza en un futuro donde se pueden resolver los problemas.

Una de las cosas que me gustaría resaltar para evitar malentendidos, es que tener creencias religiosas como ser católico no te va a resolver los problemas concretos. Ahora, lo que hace es ante todo ponerte en la posición óptima y darte las herramientas necesarias para poder enfrentarlos y responderlos. 

Estos días es importante que nos preguntemos con que criterio “moral” enfrentamos nuestro futuro: ¿encierra nuestro futuro una promesa de cumplimiento de que todo será mejor o es solo una amenaza de la que defenderse? Ante estos grandes criterios de la moralidad, todos nos tendríamos que retratar.

En fin, mañana un poco más, si puede ser.

jueves, 3 de septiembre de 2020

Cuarto día, 31-08-20

 “Dicen que los viajes ensanchan las ideas, pero para esto hay que tener ideas” (G. K. Chesterton). 


       Cuarto día de este viaje, estaba en la Hunde y corría el ultimo día de agosto, a los pocos kilómetros de comenzar iba a entrar en la Comunidad de Castilla la Mancha, podía decir que ya había subido a la meseta y que las largas y duras subidas se habían terminado. 

Había acertado, buenas carreteras y un desnivel negativo hicieron que los 68 kilómetros se recorrieran casi sin darme cuenta, llegue con tiempo suficiente a Mahora para poder pasear y disfrutar de este bonito pueblo castellano y visitar la Iglesia de la Asunción de Nuestra Señora.

Unas horas antes había hecho una parada en Valdeganga para acercarme a la Iglesia de la Purísima Concepción. 


Paradójicamente, en estos días me estoy dando cuenta que se ve con buenos ojos al que prescinde en sus comentarios de su fe. Y por el contrario, se ve con sospecha al que igual que yo habla o escribe sobre su fe.

Hablar por ejemplo de la Virgen María y de los templos que están a Ella dedicados o de la fe personal, especialmente si es la católica, parece ser que es un tema innombrable hoy en día, si quieres avanzar en esta sociedad; y si quieres avanzar en cualquier ambiente parece que lo mejor es prescindir de nuestra fe, o resérvala como un asunto privado, como si fuese un asunto que nada o poco tiene que ver con la vida y con los asuntos sociales, oficiales o laborales etc…  


Me da la impresión, de que muchos no se dan cuenta que, al quitarle la componente de fe a la vida, la vamos a convertir, sin solución, en una vida apagada, gris, sin mucha luz, y a veces demasiado oscura. 

Ya se, que hoy, muchas personas siguen sin preocuparse de este tema, que se creen muy inteligentes porque saben algo de la vida, pero estoy seguro que les falta el ingrediente que hace posible saberlo todo. 

En fin, continuamos viaje. 

martes, 1 de septiembre de 2020

Tercer día, 30 de agosto de 2020

 “Dicen que los viajes ensanchan las ideas, pero para esto hay que tener ideas” (G. K. Chesterton). 


El tercer día de este viaje coincidía con el 30 de agosto de 2020, y me desplace desde Enguera hasta las Casas de la Hunde, en el termino municipal de Ayora. 

Todo fue nuevo, los 68 kilómetros fueron soberbios, el paisaje y la suave cuesta que duro los 26 primeros kilómetros hicieron que tras descender hasta Ayora me encontrase pletórico, y me di cuenta que el estado mental y el físico no se miden con los mismos valores. 

Así que nada más empezar los últimos 16 kilómetros me di cuenta que no “todo el bacalao estaba vendido”, me costo llegar, pero llegue y valió la pena. 

No recuerdo haber estado nunca en Ayora, solo recuerdo haber pasado una vez camino de Cofrentes, y he visto que se merece hacerle una visita más detallada. 


No visite ni su Castillo ni la Iglesia de Santa María la Mayor que esta en la zona amurallada, solo realice una visita a su Iglesia Parroquial que esta dedicada a Nuestra Señora de la Asunción. 

Aunque para llegar tuve que pasar y ver su Plaza Mayor con la Lonja, la calle Marquesa de Zenete y la calle San José que merecen ser paseadas con más clama, a la próxima.

Me he dado cuenta que para hacer un poco de turismo hay que reducir los kilómetros diarios, sino no hay forma, llegas al camping demasiado agobiado, salvo que decida parar donde me venga bien sin ponerme un objetivo diario. 

Estoy un poco desconectado de como van los rebotes del covid-19, y no se si los municipios que voy a visitar están confinados o no, he decidido no controlarlo para ir más relajado, y es que estoy seguro de que si me detuviera a mirar bien como esta evolucionando la pandemia me volvería para casa. 

Estoy tomando todas las medidas que puedo, creo que no puedo hacer nada más, salvo tal vez volver a casa y recluirme. 

En fin, continuare informando cuando pueda. 


29/08/20. Segundo día.

 “Dicen que los viajes ensanchan las ideas, pero para esto hay que tener ideas” (G. K. Chesterton). 


Segundo día, corría el día 29 de agosto y realice unos pocos kilómetros más, 53’5.

Me desplace desde Rugat hasta Enguera, todo perfecto, sin problema, al bajar un poco la temperatura, he pedaleado mejor y he podido probar en la práctica los cambios que he realizado en la bicicleta.  

Una gran parte de la etapa de ese día ya la realizamos en julio cuando visitamos la canal de Navarres, y el cambio del casete de piños y esa talla de más del manillar ha conseguido que las subidas para llegar a Xativa y a Anna se hayan subido mejor, y el callejear por dentro del casco antiguo de Xativa se ha hecho sin ningún problema. 


Estoy llegando relativamente pronto al camping lo que me está permitiendo realizar pruebas no solo con la tienda sino que también en cual es la mejor rutina a seguir. 

Con esa costumbre que estoy intentando llevar a cabo en este viaje hasta llegar a Guadalupe, visitar los templos dedicados a la Virgen, este día visite en Luchent el templo que tiene dedicado a la Virgen María, también la Iglesia Colegial Basílica de Santa María de Xativa, al pasar por Genoves también la Ermita de la Asunción. 

Un poco de turismo y de cultura para comprobar la gran devoción que existe a la Virgen María en cualquier lugar de España. 


Hasta hoy todo era de alguna manera conocido, solo Enguera era completamente nueva y por ello dedique parte de la tarde para conocer este pueblo de cerca de cinco mil habitantes y que pertenece a la Canal de Navarres, no visite su castillo pues había que caminar y tenia que guardar fuerzas para la etapa siguiente.