Hablar de entrenamiento de maratón implica
hacer hincapié en el entrenamiento de larga distancia, lo que viene llamándose
hacer un “largo”. Si existe una sesión de entrenamiento que no se puede pasar
por alto en nuestro camino hacia la maratón es esta.
Yo me atrevería a hacer dos distinciones, lo
que llamaría un “larguísimo” que es nuestro conocido 30 kilómetros y un “largo”
que es el que se encuentra entre los 15 y los 20 kilómetros.
Estoy casi seguro de que sin realizar al menos
un “larguísimo” y varios “largos” no hay forma de terminar una maratón en
condiciones para animarse a participar en otra. También estoy casi seguro de
que con solo esta clase de sesiones sin calentarse la cabeza en cualquier otro
sistema se puede correr una maratón sin dificultad.
Estos entrenamientos adecuadamente programados
con una progresión adecuada nos permitirán adquirir el estado físico suficiente.


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