martes, 10 de febrero de 2026

Un poco más allá de la cultura del esfuerzo.

 


El otro día comentaba el desánimo que surge en muchas personas que ven que todo el esfuerzo que están realizado para mejorar su vida no les cunde. Y tal vez por eso debería ir un poco más allá y superar esa cultura del esfuerzo y buscar una solución en el agradecimiento.

La primera impresión al buscar en el agradecimiento una solución a muchos de nuestros problemas es que no entendemos muy bien de que estamos hablando, no vemos por donde empezar. Tal vez nos esté pasando esto porque no sabemos reconocer todo lo que hemos recibido desde el día de nuestro nacimiento y que no nos ha costado nada, por ejemplo: el amor de nuestros padres, los adelantos que se van acumulando con los siglos que nos permiten hoy en día tener luz eléctrica, una vivienda, un coche, etc. Una sociedad que nos permite vivir con relativa tranquilidad, en fin, de todo lo que tenemos.

Si ahora pensamos un poco en todo eso veremos que tenemos tantas cosas buenas que no hemos hecho nada para merecerlas que va a ser prácticamente imposible dar a los demás y a la sociedad tanto como estamos recibiendo y hemos ya recibido. Esta podría ser la base, darnos cuenta de que recibimos mucho más de lo que damos, que estamos rodeados de tantas cosas que nos permiten llevar una buena vida. Sin todo eso en lo que no hemos colaborado ni para construirlo ni crearlo, cualquier esfuerzo que hiciésemos sería estéril.  

A la vez, ese agradecer nos hace vernos como insignificantes ya que lo que yo pueda aportar a mi sociedad es, realmente, muy poco. También nos damos cuenta de que todo lo que recibimos es por la unión de mucha gente que se esfuerza para mejorar nuestra sociedad y también por el regalo de una creación que esta por encima de todo trabajo personal, ya que viene de algo que se encuentra por encima de nuestras posibilidades.

Y es que darnos cuenta de que nosotros nunca vamos a dar tanto como lo que estamos recibiendo es fundamental para entender la importancia para nuestra vida del agradecimiento. Darnos cuenta de esto hace que nos pongamos en nuestro lugar y que reconozcamos la grandeza de nuestra sociedad.

El agradecimiento comienza por estos dos elementos, el reconocimiento de todo lo que recibimos y la conciencia de que nunca vamos a devolver a la sociedad y a la naturaleza tanto como lo que ellas nos dan y nos han dado.

Todo esto hace añicos la idea de la correspondencia que domina nuestra economía, o sea, con la idea de que lo damos tiene que ser igual a lo que vamos a recibir, por lo que cuando realizamos un intercambio vamos a comprobar cuál es la contrapartida para saber qué es lo que estoy dispuesto a dar.

En fin, tendríamos mucho de qué hablar sobre basar nuestra vida en el agradecimiento, tanto es así que voy a seguir en unos días con el mismo tema.

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